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Hola invitado Inicio Yo viví o trabajé en la Estación de Guadix Login 24/11/2017 20:20h
           
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Hace medio siglo
  • Publicado: 08.12.2010, 10:36
     
    ASandy
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    EN EL CINCUENTA ANIVERSARIO DE MI SALIDA DE LA PARROQUIA DEL SAGRADO CORAZON DE JESUS DE LA ESTACIÓM DE GUADIX.
    RECUERDO DE MEDIO SIGLO ININTERRUMPIDO DE AFECTOS

    OSCURA NOCHE YA PASADA,
    EL HUERTO DE LOS OLIVOS DE CADA HOMBRE, HERIDO EN SU CAMINO, EN MÍ, EL SACERDOTAL.

    -ESCRITOS DE AYER-NO DE HOY-


    SOLEDAD

    Han pasado los años, Tú lo sabes, y el tiempo se posó como nube de arena sobre mis praderas.
    Todo es distinto a las primaveras anteriores de verdes tonos y a las hierbas con flores.
    No amanece con pinceladas de luz en mi cielo.
    Estático quedó el paisaje de mis ilusiones.
    Piedras son mis campos.
    Y es que el viento sopló sobre mis montañas y las trasladó a mis valles.
    No surgieron las fuentes ni el rocío humedeció mis grietas.
    Las aves pasan calentándose el pecho del resecamiento de mis tierras y no se paran, no pueden pararse sobre mí, ni a descansar ni a beber.
    Ya no soy fuente ni alimento Sacerdotal, porque algo secó los silos de mis fuentes cristalinas.
    Pero no privó a mi desierto de un dialogo con las estrellas
    en el oasis de bellas palmeras de mi comprensiva esposa e hijos,


    MI VACIO FRÍO SACERDOTAL

    Dentro del alma en soledad de estepa,
    como ciprés inhiesto ya reseco,
    cual roble muerto, sin que yo lo sepa,
    en mi interior pradera el yermo trepa,
    y en el camino el pastor es un eco
    de la tristeza que la nieve helada
    allá en la cumbre cae en ventiscada


    TESORO PERDIDO

    Se que en harapos envuelto
    yo quedé al ser impelido
    a dejar áureas riquezas,
    ¡mi Sacerdocio querido!
    Y silencioso en mi barro
    mi Cristo está así caído,
    en el desprecio atrapado
    y bajo leño, afligido.
    Se que soy cual fuente seca,
    volcán sin fuego y sin lava,
    río sin verde ribera
    y una vereda que acaba.


    YO, LEPROSO

    ¿Donde están mis hermanos,
    donde están mis amigos,
    uncidos ideales
    harina en mismos trigos?
    Enlazado en gavilla
    el mismo Pan cocimos,
    fuimos de Vid sarmiento,
    igual vino bebimos.
    Como leproso en cueva
    de mi recuerdo, idos,
    mi lazareto olvidan
    para no oír gemidos.


    AL CÁLIZ DE MI PRIMERA MISA

    Añoro de mieles,
    agua de tu pecho
    y vino divino
    ya en odre desecho.

    De mi torre y pueblo
    me traes campanadas
    como ¡ay! de la noche
    en eco apagadas.

    Eres rosa ajada
    de olores perdidos,
    truncada violeta
    de vientos venidos.
    Pétalo arrugado,
    corona de espino,
    arrollo sin agua,
    y cepa sin vino.

    Nido abandonado,
    recuerdo sentido,
    iris en montaña,
    silencio y olvido.

    Segada amapola
    y mudo de trino,
    tampoco aireas
    con aura de alpino.

    Las miéses, eriales,
    yerba seca en cambio,
    rastrojo que araña
    mi mano y mi labio.

    Cáliz, sin sentido, con oro, y vacío.

    Oh vida desierta,
    oh huerto sin río,
    silencios mustios,
    collado sombrío.

    Mis padres creyentes
    lo habían regalado,
    ya solo rebosa
    su recuerdo amado.

    En símbolo pétreo
    la Patena es losa,
    y el musgo me impide
    mañana gloriosa.

    Cáliz, sin sentido, con oro, y vacío.


    ORACIÓN ESPONTÁNEA. SOLO HUMANA Y LIBRE


    ¿Qué ha de hacer el hombre
    que enredado en su destino
    busca ansioso la alborada
    y solo rompen sus manos
    las paredes de la nada?

    ¿Ya, ni el humillarse es el fundamento
    ni el sentirse el último es argumento
    para arrancar de Tí una mirada
    y para que pongas mano amiga
    en mi frente de espinosa zarza?

    ¿Estoy en la basura y desperdicios,
    cual gamo cogido en trampa afilada?

    ¿Siendo tu hijo, y llevándote dentro,
    abriéndote siempre puerta en mi casa,
    aireándote en cada poro
    del cuerpo
    y siendo espejo tuyo las potencias
    de mi alma,
    cómo siento en mí, solo,
    como el eco aparente de la nada?

    En la penumbra de alborada
    me abrazo tembloroso
    a mi ser mohoso,
    esperando se convierta
    la noche en día, y, mi alma
    en ventana,
    por donde entres Tú,
    la luz,
    a dar colores a mi estancia.

    Ven pronto,
    Sol y Amor,
    antes de que los hierros
    de mi barca
    me hundan, retorcidos
    en mi alma
    en el profundo abismo,
    robándome para siempre
    la esperanza.
    Y, a pesar de quien soy,
    ¡Tú lo sabes!
    Te amo Señor.