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Bellos Recuerdos
  • Publicado: 02.10.2008, 11:34
     
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    XVII

    José Asenjo Sedano en 1977 fue galardonado con el premio Nadal, antes, siendo natural y residente de Guadix, nos concedió el honor de participar en nuestro periódico con el siguiente artículo que ahora ha trasformado espléndida y ampliamente en su nueva obra literaria sobre la Catedral de Guadix, magna splendore.
    Añadiremos, después en el siguiente capítulo, el comentario que su hermano Carlos Asenjo Sedano hace de este singular estudio sobre nuestra Catedral por la conexión que tiene lo publicado en AMANECER y esta obra actual.

    LA CATEDRAL ?HIC EST CHORUS? CAMPANAS RECUERDOS

    AMANECER -Octubre 1959-

    + Hace ya muchos años, Guadix, que todavía remontaba las puntas de sus torres moras, vio crecer, en el cielo ??porque un ángel mudó sus arquitecturas?, escribía Valverde ? la torre firme de la Catedral. Muchos accitanos verían a los Cayón dirigiendo las obras.
    + Todavía en la ciudad vivía el s recuerdo y el verbo de los pueblos viejos. Moros, judíos, herejes, brujos?que en sus barrios vivían mixtificados en supuesto cristianismo. Eran los rezagados, los conversos, que preferían quedarse aquí, junto a su hacienda, esperando tarde o pronto volver a su gloria. (Sueño aún guardado en las arcas de los moros andaluces, hoy marroquíes)
    + Pero, por entonces, la ciudad había levantado sus iglesias romanas, había apagado el sonsonete de los muezines
    , y se oía el repique de bronce, teñido de color y de luz sobre la tierra y el campo. Guadix se despertaba. Ya junto a los moriscos del Zenete se veía el estameño del fraile, los pies del mendicante, la monja, el clérigo, el hidalgo?Asía, hasta pasar por el siglo XVIII, en que el pueblo ?cambió la color? y segundones rumiaban pedigüeños títulos, cuando no furibundos sueños de oro ?sin moro- por tierras de Indias Occidentales. Los tiempos habían cambiado. El moro ya casi no lo era, casi no lo es ya, si acaso, los ojos el ceño. El recuerdo se ahogó con los años, con los autos, con el eco de las campañas, con los Castillos, con el Imperio abierto a nuevos mundos. América ya, en los mapas de Waldseemuller ? un mundo de quimera había desparramado sobre los campos de Castilla ? la buena Castilla de castillos, del Cid y de Jimena -, la ralea impotente de la picaresca, chusma y baldón de España. De este modo, en una ciudad de silencio, de rezos, de monjas videntes, mercaderes, golfos rufianes etc. etc. nos colocamos en el Guadix de su Catedral. Algunos años tuvieron que pasar para que, como un sable, su torre se elevara al cielo. Un buen día de 1710 Guadix tornaría a armarse en cristiano.
    + Y, cuando esta maravilla nuestra .- elogiada muchas veces, pocas en justicia ? se enclavó en el paisaje de Guadix, entonces ?en trabajo peso oro, silencíose ? burdos hombres accitanos: Espigares, Casas?Guerrero? un Torcuato Ruiz del Peral, comenzaron la labor interior del templo, espléndida u hermosa, pulcra. Para entonces ya había concluido Domingo Tomás la fachada sur, joya nacional, del Apóstol Santiago. Y apareció el Coro, en cuyo labrado de madera, aquellos dejaron el corazón?y hasta los ojos (En la foto adjunta, el lector puede apreciar ?no como quisiéramos ? todo lo extraordinario que fue aquel bello rincón del templo)
    + ¡De él se podrían decir tantas y tantas cosas! Allí se avivó la llama poética de Alarcón: ?Al son del órgano, escuchando las concertadas voces de los cantores y los gemidos de los violines de la capilla, entreví el arte, soñé la poesía, adiviné un mundo diferente del que me codeaba en la ciudad?.
    + No mucho antes, Godinot, coronel de los franceses, se atiborraba de tabaco allí sentado, en tanto cantaban en el coro los músicos. (El corso volaba sobre Europa, llevando en su mano escondida el ambicioso proyecto de colocarse en la cabeza, las dos rutilantes coronas de los monarcas universales).
    + Y, muy orgullosos, aquellos buenos accitanos - ¡oh antifonario, canto llano, melodía litúrgica del Prefacio! ? pensaron en su capilla. Nos imaginamos a aquellos señores Obispos convocando a los frailes, cantores y músicos del pueblo. Gran emporio de arte tuvo que serlo así. En el siglo pasado fue muy famoso el organista Pascual Rodríguez, y, en este, Miguel López, y los todavía flamantes Sres. Minguez y Labella, con el no menos Paco Romillo., Ahora, despertar nuevo es la Schola Cantorum que dirige el Sr. Ros.
    + Y pasó la guerra, - la nuestra - y mejor sería no hablar de ella nada. Todavía, para muchos años, estará su recuerdo: esos silenciosos elocuentes estigmas, cuadro y miseria de una mala pesadilla.
    + Los años han pasado y Guadix ? su Catedral- sigue en pie. A veces tenemos en el aire un lamento de campanas. El sol brilla un instante sobre la mano de Jesús, en la torre. La vega se amarilla ? es otoño ? se va secando y los caminos todos nos llevan a Roma.
    Y, como si nada, el río parte la vega. Y la vida sigue como un río, como un poema, como una hebra de plata, como un mar de muchos ríos hasta dar en la vida, la otra Vida. Y a veces
    , en ese silencio de colores, de torres, de nubes, Guadix, - herido - se atolondra cuando rasga el cielo algún bronce, un tanto hierro.. Entonces notamos que a nuestro coro de campanas le faltan voces, le falta poesía, canción, manos y hasta lengua. El aire, acaso, se emboba y nosotros nos sentimos tristes. Con todo las campas siguen vivas, triunfantes, presentes, cristianas. Hic est chorus.
    José Asenjo Sedano.

    -----

    Datos personales tomados de la WES, de José Asenjo Sedano, con reconocimiento de admiración por nuestra parte, para estos y otros nobles accitanos que, en aquellos tiempos de AMANECER, nos honraron con algunos artículos, cuentos y poesías, y, que iremos reproduciendo en Accitanos de la Estación, como testimonio y, agradecidos.

    José Asenjo Sedano, accitano, es autor de numerosas obras literarias, novela, relato, ensayo, de las que destaca, Conversación sobre la guerra, (Premio Nadal, 1977), traducida al francés y al alemán. Colaborador de prensa, durante muchos años de los diarios ABC de Sevilla e Ideal de Granada, entre otros. Obras editadas:Los Guerreros, Crónica, Eran los días largos,(en Ed.Destino, Barcelona) Indalecio el Gato,(Ed.Argos Vergara, Barcelona, IEA, Almería) Joan de Dios,(Ed.Comares, Granada), El Mirador de San Fandila,(Ayuntamiento de Guadix) Papá César, el último naviero,(Ed.Guadalquivir,Sevilla), Memoria de Valerio (Premio Tiflos 1998, de la Fundación ONCE), Conversación sobre la guerra (Premio Nadal 1977), El Ovni,(Ed. Destino, Barcelona) Oeste,(IEA, Almeria), El año de los tiros,(Biblioteca del Sur, Granada), Cuentos meridianos, Historias del exilio, Penélope y el mar, etc. Inédito: "Contemplativos". El escritor reside en Almería desde el añ0 1977, donde ha sido director provincial del Instituto Social de la Marina (actualmente jubilado). Anteriormente residió en Cádiz, donde escribió parte de su obra literaria.


  • Publicado: 06.10.2008, 11:56
     
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    XVIII
    6-X-2008
    Publicamos el comentario del Escritor e Historiador Carlos Asenjo Sedano, referido a la importante publicación sobre la Catedral de Guadix, magna splendore, de su hermano José Asenjo Sedano.

    PUBLICADO por Mouliaá Map SL, ha salido recientemente a la calle una fastuosa edición sobre la catedral de Guadix, en la que no se sabe qué elogiar más, si las ilustraciones fotográficas debidas a la cámara de Juan Manuel García Sánchez, o el conjunto de textos monográficos sobre los distintos aspectos de esa fábrica catedralicia, debidos a eminentes profesores, especialistas en arte, de las Universidades de Granada, Málaga, Jaén, Murcia, Valladolid, precedidos de un prólogo de C. Asenjo Sedano, primer historiador de este templo. Son tales los doctores Agüera Ros, Baño Martínez, Fajardo Ruiz, Galera Andreu, Ibáñez Sánchez, Lázaro Damas, León Coloma, Martínez Medina, Pérez López. Pérez Mancilla, Pérez Sánchez, Ramallo Asensio, Rivas Carmona, Uliarte Vázquez y Zalama Rodríguez.La obra, de carácter monumental en su formato y edición de gran lujo, examina todas las vicisitudes de esta catedral, y aún las del obispado en que ese templo se inserta, al tiempo que estudia desde el punto de vista erudito y crítico, no sólo los aspectos referentes al desarrollo de su fábrica, sino también los otros aspectos contenidos en un templo de estas características, es decir, su contenido en imaginería, pintura, orfebrería, carpintería, iconografía, música, documentación, bibliografía, planimetría, etc, con profusión de imágenes, antiguas y modernas, que logran hacer del extenso contenido de la obra un verdadero manantial gráfico de toda su riqueza, hasta hoy buena parte de ella inédita por incapacidad técnica de alcanzar la visión humana los rincones curiosos y subyugantes que sí ha sido posible alcanzar al fotógrafo, un auténtico artista de la imagen.LA catedral de Guadix, una de las de ese último ciclo correspondiente a la conquista del reino nazarí de Granada, -Granada, Málaga, Almería, Jaén y Guadix-, asentadas, generalmente, sobre el solar de las precedentes mezquitas aljamas musulmanas, que a su vez se alzaron sobre los vestigios y las fábricas de las últimas iglesias mayores hispanogodas dedicadas al culto de Santa María, la catedral de Guadix, como su obispado, tiene la característica de ser la única sede catedralicia sita en una no capital de provincia en toda Andalucía, consecuencia de la creación antiquísima de esta Sede episcopal ya en los tiempos apostólicos, por lo que entre sus piedras y vicisitudes se encierra una parte muy importante de la misma historia del cristianismo peninsular.PERO, consecuente con su asentamiento en una ciudad mediana, y no ser capitalidad de provincia, la atención que hasta hoy ha merecido a los historiadores y críticos de arte, ha sido muy marginal, hasta el punto de no conocerse la mayor parte de su desarrollo arquitectónico hasta época muy reciente. Y mucho menos se han analizado críticamente todas las manifestaciones artísticas, valorándose el conjunto de su fábrica, y su contenido, desde distintos puntos de vista, como ahora se hace en este Libro, por lo que su gran riqueza, en todo los aspectos, ha permanecido desconocida e infravalorada. A lo que hay que sumar el gran destrozo padecido en la pasada guerra civil, con la desaparición de prácticamente todos sus tesoros de imaginería, pintura, orfebrería, códices, ediciones príncipe, incunables, bulas, etc.Y eso y a pesar de que la Catedral de Guadix, -ya Magna Splendore- es una auténtica joya de la arquitectura sagrada española, que logra alzarse desde un tardío gótico decadente, a punto de extinguirse, a la plenitud del Renacimiento acaudillado por Diego de Siloé -las Águilas del Renacimiento- y los maestros de su círculo asentados en torno a la catedral granadina y los otros templos capitalinos, pero que aún nos dejarán un resquicio para asomarnos a la arquitectura musulmana de las mezquitas almohades. Y que por las premuras económicas de aquellos tiempos, y la merma de rentas que supuso la rebelión y expulsión de los moriscos de estos reinos, alargará su construcción en el tiempo casi hasta la misma Guerra de la Independencia de 1808, dando lugar a que, en las sucesivas etapas de su construcción, se pase de aquel Renacimiento al siguiente Barroco y hasta el Neoclásico y el Rococó de su fachada, en un alarde de dominio técnico que hará de esas transiciones y amarramientos, un verdadero ejercicio de maestría técnica, especialmente, en lo que supone el difícil ejercicio de articular y montar bóvedas catedralicias, como en el otro difícil ejercicio de hacerlo con suma pulcritud artística, y en donde los maestros Blas Antonio Delgado, Vicente Acero y Gaspar Cayón darán muestras de su pericia indiscutible.UNA catedral que así, en ese desarrollo tan dilatado en el tiempo, encierra un auténtico tratado de arquitectura, desde los Reyes Católicos hasta Carlos IV, y de cuyas enseñanzas serán discípulas aprovechadas las catedrales de Cádiz y las otras de La Habana o el Sagrario de la catedral mexicana, debido a Lorenzo Rodríguez, el alumno aventajado de la lección guadijeña, con Torcuato Cayón, el magnífico dibujantedel templo gaditano.En definitiva, un libro cargado de excelencias gráficas y eruditas, debido a la editorial Mouliaá AP, y, obviamente, al patrocinio del obispado de Guadix y su titular, don Juan García Santacruz Ortiz, y su cabildo catedralicio, sin olvidar la gestión de esa obra magna a cargo de los eficientes sacerdotes don Andrés Porcel y don Antonio Fajardo, los auténticos artífices de este proyecto y de su feliz alumbramiento.

    Carlos ASENJO SEDANO

    http://accitanosdelaestacion.es/index.php?module=mediashare&func=view&aid=170
    (Tres fotos de la Catedral)



  • Publicado: 10.10.2008, 12:43
     
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    XIX

    Los hermanos José y Carlos Asenjo Sedano, hoy ya consagrados Historiadores y Escritores, colaboraron con AMANECER en aquellos tiempos y, es un orgullo reproducir sus escritos como testimonio de la importancia que comenzó a tener nuestro periódico Parroquial que buscaba una apertura más allá de los temas concretos de nuestra Parroquia de la Estación Ferroviaria. A esto nos empujaba el número de suscripciones que aumentaban no solo en Guadix sino en muchos pueblos de la Diócesis. Y por ello los temas tratados debían ser más amplios, sin que por ello el periódico perdiera sus raices de aquel "periódico mural"; "hoja Parroquial" y AMANECER, después ALHORÍ donde ya ofreciésemos colaboración a lo más selecto de la cultura accitana y Diocesana como iremos publicando, para que no se pierdan en el olvido escritos de los que después han llegado a la cumbre intelectual española. Por ello considero sumamente interesante dejar constancia de ellos en Accitanos de la Estación, que puede ser, tal vez, fuente de alguna digna información que contiene artículos, cuentos y poesias que podrían quedar como inéditas.

    Noviembre 1960
    LA CATEDRAL GÓTICA DE GUADIX por Caros Asenjo Sedano
    La fachada barroca de la actual Catedral de Guadix fue terminada por Domingo de Tomás casi inmediatamente antes de la invasión francesa. Desde entonces muy pocas modificaciones ha experimentado. Antes de entonces, con la fábrica actual a medio acabar, la Iglesia Metropolitana era la Catedral Gótica, en derredor de la cual giró toda la interesante vida civil y religiosa de Guadix en los siglos XVI y XVII.

    La Catedral Gótica de Guadix se construyó sobre la Mezquita Principal de la ciudad enseguida a la reconquista. Venía a ocupar parte del actual Sagrario. Venía a ocupar, así, en sentido transversal a la actual Catedral, parte del Sagrario y trascoro de la Catedral nuestra. Tenía dos únicas puertas de entrada, la una enfrente de la otra, y las dos laterales. Una, de la parte de la explanada, daba a la placeta de la Catedral. Era la Principal, y sobre ella, en la fachada, el gótico se iba alegrando en busca de adornos y de medallas que olían a plateresco. La placeta de la Catedral, por su parte, no era la actual que entonces estaba ocupada por grupos de edificaciones, sino por lo que hoy es escalinata de la Catedral, fachada y entrada de la misma. La segunda puerta, frente a la citada, daba hacia el Palacio Episcopal. Era secundaria y de menos importancia y estaba rodeada de una reja.

    El presbiterio era poco elevado a estilo del de Santiago. En el centro de él se hallaba el Altar Mayor en donde se celebraba de cara al público, como se hace aún en algunas Iglesia como la Catedral de Valencia. Sobre el Altar Mayor se levantaba en el filo mismo de la muralla. Tenía la Catedral un coro que hizo en 1531 Martín Bello y que ocupaba el fondo de la Iglesia. No existía ni trascoro no girola aunque sí tres naves con dos hileras de columnas. También un pulpitillo en el centro del Templo. El Corregidor era el único seglar que tenía asiento en el presbiterio, mientras que el Alcalde mayor lo hacía junto al pulpitillo. Los Regidores, por su parte se sentaban delante de la verja que cerraba la entrada del Coro..., pero como los files cruzaban ante ellos, de una a otra puerta, con gran frecuencia, por no haber trascoro, frecuentemente los tales regidores tomaban sus asientos por las buenas, en plena función religiosa, y se subían con ellos al presbiterio, sin que las razones buenas ni malas del Dean y de los Canónigos consiguieran bajarlos de allí, por lo que se suscitaban incidentes pintorescos y enojosos. Había dos buenas Capillas las de los Crijales y la del Santo Cristo. En la primera estuvo el sagrario, pero por indecorosa se trasladó al Altar Mayor, en donde hubo siempre una Virgen que vino a ser la de las Angustias por decisión de la Majestad de Felipe IV.

    Ante la fachada un poco florida se celebraban autos Sacramentales y otras obras de carácter religioso como la ?vida de San Torcuato?, por una compañía de Granada. También por insuficiencia del templo se celebraban en la placeta algunas procesiones que correspondían al interior del templo. También allí se recibían a los Obispos al llegar a la diócesis, en un altar levantado para tal fin. El Templo era más bien pequeño para todo el aparato que llevaba consigo, por lo que se quejaban los canónigos de las indecencias de lo apretado de los asistentes. Existía una maravilla de órgano y muchas ricas reliquias, que en parte se vendieron para las obras de la nueva Catedral, y en parte se enviaron ala junta de Sevilla para aportar fondos contra los franceses en la invasión de 1808. Luego los franceses se llevaron las que quedaron. Por su parte, ya antes, los reyes, para la sangría europea sacaron lo que pudieron. Esto se entiende naturalmente, en cuanto a las joyas.
    En la torre una campana señalaba la hora en que por de noche debía recogerse todo el pueblo. Estaba pagada por el Corregidor, al objeto de que no trasnochara excesivamente la gente, las noches de verano. Cuando el Corregidor no pagaba el campanero no tocaba y se producía un jaleo de envergadura.
    Esta Catedral, junto a la actual que empezara Diego de Siloé y que nunca se terminaba, era el motor, el centro, el alma y el corazón de la ciudad
    ---

    Algunas de su obras literarias
    ? Arquitectura religiosa y civil de la ciudad de Guadix, siglo XVI. ? Por tierras de Granada: (la Accitania o Tierra de Guadix) ? Guadix: guía histórica y artística ? Pueblos e iglesias de Granada: siglo XVI, la tierra de Guadix ? Guadix, estudio de una ciudad mudéjar ? Las cuevas: un insólito habitat de Andalucía Oriental ? Episcopología de la iglesia occitana: : historico sentimental y heraldico ? La Guerra de la Independencia y otras noticias del s. XIX: desde la catedral de Guadix ? De Granada a Almería ? Toponimia y antroponimia de Wãd As, S. XV ? Guadix, la ciudad musulmana del siglo XV y su transformación en la ciudad neocristiana del siglo XVI ? De Acci a Guadix ? Por tierras de Granada: (La Accitania o Tierra de Guadix)
  • Publicado: 16.10.2008, 12:25
     
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    XX-
    ADUANA ?
    LA MUERTE EN NOVIEMBRE por Miguel Rodrigues Pastor.
    ( D. Miguel fue siempre, en TODO MOMENTO? un gran amigo mío. Sacerdote Beneficiado de la Catedral, después Canónigo, a quien le consideraban como una mente privilegiada los accitanos que hoy han llegado a grandes alturas y han ganado Premios literarios en España. Por ello le dedicaremos diversos artículos en Amanecer de los hoy accitanos intelectuales. Para mí era la ?cabeza? mejor amueblada que he conocido. Él me contaba entre otras, dos anécdotas curiosísimas:
    Pasaba Manolete por Guadix y D. Miguel procuró dialogar con algunos de sus acompañantes. Hablaron de toros en una amenísima conversación pero cambió el tercio hacia el futbol, y, él les dijo: De toros muy bien, pero : ¿ A ver quien recuerda la alineación que presentó España en el año (creo que era el 1923?) en el campeonato mundial. Ante el silencio él les relató la alineación y detalles del partido. Y todo terminó con risas y gran regocijo.
    Un profesor de Sagrada Escritura se hospedó en el Seminario donde D. Miguel era Profesor de latín y humanidades. Después de charlar de varias materias se centraron en el de las Sagradas Escritura que es la mas ardua asignatura de los estudios en teología El célebre Profesor estaba tan admirado, que le preguntó: ¿Vd. donde se ha Licenciado? D. Miguel le contestó: Yo no he estudiado más que en este Seminario de Guadix antes de la guerra. El Profesor no lo podía creer)

    AMANECER Octubre 1959 La muerte en Noviembre.
    En Noviembre, en este Noviembre, es un imperativo de la Iglesia hablar de la muerte. Aunque más que de la muerte, la Iglesia nos urge al recuerdo de los muertos, de la muerte en singular, de la muerte de cada uno., del trance último de nuestros difuntos. La Liturgia católica, con su enorme poder evocador de la verdad dogmática, como argumento de su verdad nos devuelve por estas fechas a nuestros muertos, en temporal y paradójica resurrección, para hacerlos convivir con nosotros, con los que aún permanecemos aquí, instaurándolos de nuevo en nuestro tiempo en la auténtica familiaridad de la Iglesia total, temporal y eterna, de vivos y difuntos.
    Tenemos que convencernos. El pensamiento católico sobre la muerte es un pensamiento de superación, de problema ya definitivamente resuelto, sobre el que no es lícito insistir, ni fijar la mirada preguntándole su enigma, diáfana mente aclarado por la Vida. ¿Quien habla de cosas que han sido, de sucesos acabados?....El único grito que ha traspasado las estrellas, recreando la creación, entera, devolviéndole transida de amor lo divino, ha sido el resurrexit del Ángel a las mujeres.
    También el pensamiento moderno ha descubierto, por fin, la muerte. También por este camino, el hombre actual, disputa fantasmas a los perros por las esquinas de los problemas y por las calles y plazas de las preguntas esenciales. Los católicos, con nuestro optimismo sin desmayo, tan pronto captamos un vocablo de nuestra espiritualidad y altas cuestiones, salido del otro lado de nuestras trincheras, nos alborozamos infantilmente, creyendo a sus poseedores convencidos por nuestro argumento. Pero lo cierto es ? y no se cuando nos vamos a convencer de ello -, que el enemigo nunca está más lejos de nosotros que cuando se expresa con nuestra terminología. Si emplea nuestro mismo y preciso vocabulario su distanciamiento es infinito, porque entonces se está tocando con nosotros, pero por la espalda, que es la única distancia irreductible entre dos hombres. Si cuando nosotros hablamos de caridad el enemigo habla de odio, todavía está cerca de nosotros, porque sigue siendo un ser humano, no tan absolutamente distanciado como si habla de caridad.
    Cuando habla de caridad, como nosotros, perdida su humanidad, se ha convertido en ángel rebelde, se ha satanizado. Si, cuando nosotros hablamos de virginidad, el nos inunda con la defensa estruendosa de la lujuria, también sigue estando próximo a nosotros. Pero, ¡Ay! Si él nos arrebata el hermoso vocablo, como ya se apunta en Huxley, es que ya está poseido por el mayor de los demonios, el que mata a los hombres con la peor de las muertes: la de no ser.
    Pues bien, el enemigo, nos ha arrebatado nuestro vocablo muerte, ese vocablo tan trascendente en nuestra existencia de católicos. Esa filosofía mal llamada existencialista ha cargado con nuestro tesoro.
    Por eso hoy quiero hacer pasar este término y esta idea de muerte por esta Aduana, denunciando algo de lo nocivo que su cargamento clandestino lleva, con objeto de que no sea tomado sin haber pagado su tributo de claridad. De claridad suficiente para que haya dejado de ser una idea ?colada de matute?.
    DEANTES
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    Nota: Ayer asistía yo a una Misa de difuntos de un familiar de unos amigos, y el Sacerdote nos habló, no de la muerte. sino de la vida. Empleaba un lenguaje tan desacostumbrado en la generalidad de estos actos litúrgicos, que sin remedio tuvo sus comentarios al finalizar la ceremonia. Un familiar, maestro y poeta, muy amigo mío, me decía: Pues habrá que felicitar a la familia. Así debía ser para un verdadero creyente, le dije, pues al resucitar Cristo, en él ya estamos predestinados a la resurrección por el bautismo, según las palabras del celebrante, y el momento de que se realiza esa resurrección triunfal plenamente, es la muerte del cuerpo, pero no de la persona, o alma, que estaba encerrada como en una cárcel en ese cuerpo mortal. Vivir el mensaje del Evangelio es difícil tanto para los fieles como aún para los consagrados al servicio de Dios, pero es la verdad para la que se nos pide a todos, la FE. Esta homilía del Sacerdote es para los que tienen verdadera FE, sin negar el dolor natural y humano que lo confirman las mismas lágrimas de Cristo ante la muerte de su amigo Lázaro.

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    Adjunto foto mía con Miguel R. Pastor en la Ermita Nueva junto a los hermanos Rafael y Manuel Varón en mi fugaz paso por Guadix en viaje de novios. Excelentes amigos, siempre?
    En este viaje también visité y conocí la nueva Iglesia de la Estación que yo había dejado su proyecto y financiación aprobados, aprovechando con el Arquitecto D. José Pulido, y siguiendo su personal deseo, la ausencia del Sr. Obispo unos meses en el Concilio, para que la financiación pasase directamente del Ministerio al Constructor sin pasar por la Curia. El mismo día y a la mismísima hora que yo salía forzado de Guadix, la una de la tarde, llegaba una comisión del Ministerio y me dijeron era para dar comienzo a las obras. Mis iglesias habían sido naves? y ahora? rodeado de cientos de ferroviarios en mi despedida amarga? ya era tarde?Pero se hizo la Iglesia en un terreno previamente comprado por el Obispado, y por la que yo luché y ansié hasta última hora y hasta el último minuto. Recuerdo que el altar tenía un mantel que yo había usado en las grandes fiestas. Después hice varias idas a Guadix, principalmente, por estar un rato con D. Miguel.
  • Publicado: 21.10.2008, 10:21
     
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    XXI

    DESPUES DEL DOMUND, por Joaquín Valverde Sepúlveda
    Amanecer Septiembre 1960

    Soy enemigo declarado de lo abstracto, sea en pintura, música o en poética, y, con mayor razón, en la presentación de un tema netamente misional impregnado hasta la médula de un hondo y, hasta sabroso contenido espiritual.
    Al DOMUND se le extrae su jugo vital y queda vacío como una simple uva reducida a piel transparente por la avidez devoradora de la avispa que le clavó su aguijón.
    Hay quien del DOMUND solo conoce su anuncio, cuando en el mes de agosto llegan los primeros paquetes de propaganda. Hay quien lo mira y descubre, lo acaricia o lo maltrata, cuando su mole inmensa con peso de universalidad, amenaza con reducir a simple lámina la redondez voluminosa de nuestra bien cuidada humanidad y? hay quien le dice ¡adiós! Y le pone la cruz con la mano izquierda, como hacía mi abuela con el demonio ?mira aquí la cruz, perro gruz?
    ¡Señores!, pongámonos de acuerdo. El DOMUND no es eso, No asoma como rosada aurora?ni derrite la masa encefálica; ni se aleja hasta perderse, así como la luz de un atardecer suave y susurrante.
    No le hagamos al DOMUND esta jugada. El DOMUND y su contenido, la Obra mundial de la conversión del mundo? la sementera, el desarrollo y la cosecha de esta perla de oro que llamamos la FE, son eternos?de ayer y de hoy, del día primero del año y del penúltimo domingo de Octubre.
    El DOMUND de Guadix y su Diócesis realizó, como siempre, su recolección de plegarias y promesas ante la puerta del Sagrario, y su colecta metálica desarrollada con brío de héroe en lucha con la lluvia y la huida de los presuntos donantes incapaces de coger un catarro por las Misiones: 90.000 pesetas. J.V.

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    Nota. Adjunto tres fotos del desfile del Domund de nuestra Parroquia, que saliendo de la Estación bajaba por la carretera, todos los años, hasta Guadix, donde recorriendo sus principales calles iba recordando la presencia misionera de la Iglesia en todos los Países del mundo.
    Próximo a doscientos niños, niñas y jóvenes se vestían de misioneros y representaban las vestimentas y colores de muy diversos razas.
    Para la Parroquia era un fiesta de amplia participación pues había que preparar los vestidos de misioneros, misioneras, y colorido de las originales vestimentas y de la piel de Países africanos, chinos y otros, que conllevaba un movimiento casi general de la Barriada.
    Esa mañana, los jóvenes de ambos sexos, además de las familias, se convertían en colaboradores necesarios para hacer lo más brillante el desfile. (Los bigotes, barbas y coloridos los dábamos con corcho quemado, y azafrán. A los moros se les hacía el traje con una sola sábana, era un arte?.otros venían vestidos ya de sus casas)
    Naturalmente conseguíamos un bello y brillante espectáculo que conseguía que todas las calles se viesen llenas de curiosos admirados de tan original manifestación misionera.
    El día antes, Rafael Luque, nuestro maquinista, con un grupo de jóvenes, recorríamos las calles de Guadix proyectando cada año películas misioneras: La mies es mucha?el Padre Damián de los leprosos? preparando el ambiente que culminaba con el desfile al día siguiente.
    Gracias a tanto colaborador era posible culminar con éxito la campaña del DOMUND.
    Una vez más no puedo menos que tener, hoy, otro Bello Recuerdo por el que nos sentíamos muy unidos no solo en un alegre espectáculo sino en el sentimiento netamente cristiano.


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    Algunas Obras de Joaquín Valverde Sepúlveda
    Publicadas tiene entre otras, las siguientes novelas: Sancho el Gordo, una cura de adelgazamiento en tiempo de Abderramán III (Temas Accitanos, 1997), Juanelo Turriano, el relojero del Emperador (Rubiño Editor, Madrid, 2001), Crónica del Viaje, sobre las expediciones colombinas (Rubiño, 2003) y La rosa de oro (también de Rubiño, 2008). Citar asimismo, entre sus numerosos opúsculos, Alarcón, la prensa y la Restauración (Instituto de Estudios Madrileños, 1996), línea ensayística en la que se inserta el libro de Retablillo de maese Don Quijote en su IV centenario (Ed. Cénit, Guadix, 2007).
    Mantiene desde 1997 la página diaria de efemérides en el teletexto de RTVE, y ha sido galardonado con el premio Ondas, así como reconocido Periodista de honor de Guadalupe, entre otras distinciones, no por locales menos significativas a su labor y su entrega, como el granadísimo Viv.-Rambla.
    Nota: Para el día de los difuntos publicaré entre otros, (estaré ausente unos días). un documento muy interesante de los Hermanos Fossores a una condenada a la cámara de gas en San Quintín de cuyo hecho histórico se hizo una película.
  • Publicado: 26.10.2008, 11:20
     
    ASandy
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    XXII

    Próximos al Día de los Difuntos hacemos memoria de los Hermanos Fossores de la Misericordia.

    LOS HERMANOS FOSSORES

    Llegan a Guadix provenientes de las Ermitas de Córdoba, donde disuelto su Instituto, el que allí fuese Director Espiritual del mismo y Maestro de Novicios, quiere fundar otra Institución con el fin de dedicarse al cuidado de los Cementerios, algo sorprendente, pero inspirada en una tradición de los primeros tiempos del cristianismo, donde los ?fossores? cuidaban en las catacumbas las nichos de los cristianos que morían normalmente o de algunos mártires? Por lo tanto esta idea, hoy chocante a primera vista, tiene un fundamento profundamente espiritual y arraigado en el inicio del cristianismo, de manera especial, nada menos, que durante los tres primeros siglos de la Iglesia.

    El Hermano José María, el fundador, era un hombre sumamente amable, simpático y extremadamente delicado en su trato. Venía con el Hermano Bernardo, más culto pero menos comunicativo.
    El Sr. Obispo me encargó que dirigiese espiritualmente esa Fundación en la Diócesis. Estudiamos sus Reglas y las acomodamos, pues eran excesivamente austeras, y se corrigieron algunos aspectos de los Estatutos que ya los tenía redactados el Hermano José María. En principio se aplicaban tal como él los había concebido, pero una vez meditados y dialogados les cambié algunos de sus puntos de vista. Pero dada su espiritualidad y sentido de la obediencia, admiré su aceptación plenamente. Así, cuando llegaba la hora del entierro, ellos se hacían cargo de su traslado hasta el nicho correspondiente rezando algunos salmos en latín que se les cambió por su recitado en castellano, y allí daban un beso en la frente al cadáver, norma que del mismo modo, por razones higiénicas, quedó prohibido.
    Se acostaban temprano y rompían el sueño para el rezo de maitines y volvían a dormir otras dos horas. Aceptaron acostarse un poco mas tarde y sin interrupción levantándose más temprano y proseguir ya el orden del día. No podían probar más bebida que el agua, se les autorizó a beber un vaso de vino los domingos y días festivos, según costumbre de otras Órdenes muy austeras en la Iglesia.
    Reconozco que tenían una gran espiritualidad y vivían muy felices con esa su vocación que daba cumplimiento a la obra de misericordia de Enterrar a los muertos.

    El cementerio cambió en su aspecto y, ellos daban sentido a la muerte viviendo junto a los que algún día resucitarían. La llamada Comunión de los Santos era en ellos muy palpable y sentida.
    Cavaron su Monasterio como una cueva Catacumba bajo arcilla. Admirable modo de vivir en pobreza y recogido silencio.
    Solicitaban bastantes personas entrar en esa Institución. Yo les hacía una entrevista y daba el visto bueno para los que sentían de verdad aquella vocación. Entre estos solicitantes llegó una tarde un señor muy nervioso, prometiendo que una Marquesa daría dinero suficiente para las necesidades de los hermanos si él era admitido. Su sentido religioso o de arrepentimiento de su vida pasada buscando sinceramente lo espiritual, no me convenció. Guardaba algún secreto que yo no adivinaba. Al llegar yo a mi Parroquia llamé al Hermano José María y le dije que durmiese allí y si no tenía dinero para el tren que se lo diesen, pero que no era admitido. El Hermano José María me dijo que no era necesario ya que inmediatamente que yo les dejé ese señor había salido a campo través y se había marchado. A los pocos días vi su foto en el periódico y era Grimau que había sido detenido. Buscaba un asilo político disimulado, pero yo no encontré en el, como era lógico, ningún sentimiento cristiano.
    El Hermano Superior tenían gran interés en que yo iniciase la fundación de Fossores para Sacerdotes y así tener ellos sus propios Capellanes y Directores espirituales.

    Unos jóvenes estudiantes, durante el verano, me pidieron les diese cada mes, a primeras horas de la noche, un retiro espiritual en el Cementerio. Después de la plática, desde la capilla Catacumba, nos íbamos al cementerio a meditar sobre el tema espiritual expuesto. Era admirable y sobrecogedor ver a los jóvenes estudiantes meditando en aquel silencio. Nunca los olvidaré. Dieron testimonio de su fe. Allí vivían, palpaban las vanidades del mundo y el sentido cristiano de la trascendencia.

    La primera fundación fuera de Guadix fue Jerez de la Frontera, de donde los solicitaron y nos recibieron con gran amabilidad.
    En el siguiente capítulo adjuntaré las Fotos que me dio, dedicadas, de este solemne acto de fundación, el Hermano José Maria.

    AMANECER septiembre 1959
    HERMANOS FOSSORES EN JEREZ DE LA FRONTERA
    Jerez ha sido la segunda fundación de la Pía Unión de Hermanos Fossores. Su Casa Noviciado queda en Guadix, cuna de la Fundación.
    Siempre Jerez fue elegancia y caballerosidad, y hoy a su Hermanos Fossores y a sus acompañantes, desplazados para tan sencillo pero emotivo acto. Les han obsequiado no solo con sus más sabrosos vinos. Sino con sus más exquisita esencia de delicadeza cristiana.
    Al Excmo. Sr. Alcalde y a todos cuantos hicieron posible la nueva Fundación, siempre les conservaremos uno de nuestros más gratos recuerdos.
    El prestigio de la Noble Ciudad, Jerez, su sabia y clásica armonía, su estilo y sus grandes medios de difusión han llevado a la prensa y radio de innumerables países el nombre de la nueva Institución y junto a ellos el de nuestra señorial ciudad de Guadix.

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    El Mundo.
    -Domingo 3 de noviembre de 2002 -
    DIFUNTOS | LA VOCACIÓN MÁS ORIGINAL
    Los frailes que viven entre muertos
    CELDAS, comedor y capilla están en una cueva excavada en el cementerio. Los Hermanos Fossores, que reciben con recelo al periodista, dedican su vida a cuidar de las tumbas
    GABRIEL CRUZ, periodista del Mundo, escribía:
    No me hacen mucha gracia los periodistas, a algunos les he dicho que no quería que vinieran, porque lo hacen buscando el morbo y un aire siniestro en nuestra dedicación. Espero no equivocarme contigo». Envuelto en su hábito negro, ésas son las palabras con que se presenta el hermano Alberto. Su dedicación, mantener limpio el cementerio en el que vive con cuatro compañeros, cavar fosas de vez en cuando y rezar por los muertos.

    Hermano de una misionera que lleva más de 25 años en Benín, en él la vocación religiosa despertó de otra manera. Y le llevó a vivir entre muertos. Desde hace 35 años es miembro de los Hermanos Fossores de la Misericordia, el minoritario instituto religioso -no alcanza la categoría de orden- que lleva 50 años habitando en varios cementerios españoles y encargándose de su cuidado siguiendo lo que ellos dicen la llamada de Dios.

    «A mis padres los dejé llorando en La Rioja», recuerda. «"¿No tienes otro sitio adonde ir?", me decía mi padre, que era labrador. Ahora ya están acostumbrados, pero antiguamente resultaba muy extraño vivir en un cementerio. Además si te hacías religioso era para ser profesor, para ser médico... pero no para cuidar a los muertos».

    Fundados por el fraile de los ermitaños de Córdoba Fray José María de Jesús Crucificado el 11 de febrero de 1953, los hermanos fosores nunca han llegado a pasar de 50 miembros repartidos en cinco cementerios: Guadix, en Granada, Logroño, Pamplona, Huelva y Jerez de la Frontera (Cádiz). Hoy sólo son nueve y no están presentes más que en Logroño, donde quedan cuatro frailes, y Guadix, con otros cinco. Pero siguen fieles a la vocación con que nació el instituto: «Rogar a Dios por todos los vivos y difuntos y sepultar a los muertos».

    Es en este último en el que fray Alberto, de 57 años, preside la pequeña congregación de fosores. Especialmente atareados en estas fechas que rodean al día de Difuntos, los frailes se afanan en limpiar tumbas, sustituir flores marchitas y colocar carteles con oraciones para que los parientes recen por sus muertos. De hecho, la de esta semana es una de las al menos tres visitas que creen que se debe hacer todos los años a los finados. Las otras dos, en la mañana de Pascua -por la Resurrección de Cristo- y en el aniversario del fallecido, «que es como el nacimiento para el Cielo».

    Son las seis y media de la mañana y los cinco hermanos fosores de Guadix, están en pie para el aseo. La vida en el cementerio está sometida a estricto horario rutinario, como si fuera una oración, como las partes de la liturgia. Las celdas, el comedor y la pequeña capilla donde hacen su vida es una cueva excavada en la tierra dentro del cementerio con las paredes convenientemente revocadas, bien repasadas con la llana y encaladas.

    «Al principio los hermanos vivieron en una casita que era del conserje del cementerio y poco a poco fueron picando hasta que se hicieron estas cuevas. Cuando yo ingresé éramos unos 40 aquí metidos», asegura fray Alberto. Con el tiempo se ha ido añadiendo a la entrada de la caverna una fachada que le da el aspecto externo de casa normal elevada sobre el terreno.

    No es lo único que ha cambiado con el tiempo. Antes se levantaban a las tres de la mañana, dormían sobre tablas y debían cambiarse el nombre al ingresar en la congregación para simbolizar la idea de que se moría para el mundo exterior. «Las condiciones eran muy duras. Cortaban el vicio rápido, sin campaña de publicidad: si te pillaban fumando eras expulsado inmediatamente. El sentido común hace que esas cosas se vayan perdiendo».

    Se van perdiendo, pero los hermanos foseros aún mantienen los mismos votos que las demás órdenes: castidad, obediencia y pobreza. Según el superior de la congregación, el dinero para pagar la manutención de estos frailes sólo proviene del Ayuntamiento de Guadix.

    «El equivalente a dos salarios mínimos para todos nosotros por el cuidado del cementerio y los servicios religiosos de enterramiento», asegura. «Si lo hiciéramos para ganar dinero estaríamos en otro sitio. Además, no cogemos limosna. No queremos ser gravosos para los demás, como dice San Pablo».

    Después de rezar y desayunar, a las nueve de la mañana en punto comienza la jornada de trabajo en el cuidado del cementerio, construido en 1860. Casi todos los camposantos se levantaron a partir de 1800. Con anterioridad se enterraba en las iglesias o sus alrededores, pero al identificarse como fuente de enfermedades se empezaron a construir a las afueras de los pueblos.

    El hermano Alberto nos conduce entre las tumbas. Con años de servicio entre muertos, el fraile ha acabado por desarrollar un fino y algo escéptico sentido del humor: «Son como los coches. Hasta en los cementerios se entera uno de quién fue rico y quién pobre». Los demás frailes comentan que durante algún tiempo se divertía colocándole a algún otro una campanilla en la cama. Otros saltan de un nicho, mueven un cubo mediante un hilo o agarran a sus compañeros en la oscuridad para burlarse de las historias de ultratumba.

    Mientras uno de los frailes se queda en la cocina, los demás se encargan en silencio de las alrededor de 3.000 sepulturas de Guadix. Sólo la llegada de una ambulancia a media mañana interrumpe la paz del cementerio. Un accidente la pasada madrugada. Dos jóvenes muertos. Un día de velatorio y, después, entierro. Serán los propios monjes los que caven el hoyo donde se les sepulte.

    Hacia la una de la tarde se sirve la comida: hoy macarrones y fritura de pescado. Se bendicen los alimentos, se come sin prisa, se procede a media hora de lectura espiritual y, a las cuatro de la tarde, los frailes vuelven al trabajo hasta las seis.

    Aprovecho para preguntarle al hermano Alberto por las incineraciones, por la gente que pide que se esparzan sus cenizas por el espacio, por los funerales extravagantes. «Es curioso», contesta. «Antes algunos preferían que quemasen su cadáver por desprecio a la religión cristiana, ya que entonces no estaba contemplada esa forma de funeral. Sin embargo, ahora preferimos la incineración porque es más práctica. Aunque se hacen algunas tontadas con las cenizas de los difuntos: les dan un besito todas las noches y los nietos correteando por al lado. No se dan cuenta de que lo que importa es la vida eterna, la resurrección».

    FALTA DE VOCACIONES
    Como el resto de congregaciones, los fosores no son ajenos a la falta de vocaciones religiosas. El hermano Alberto es consciente, pero vuelve a tomárselo con humor. « ¿Que no hay más vocaciones?», replica. «Tranquilos, el último que cierre la puerta y apague la luz. Lo que me preocupa es que se haga el servicio con dedicación y entrega». Después de todo no es fácil acostumbrarse a la vida de fosor. A cualquier persona que no tenga ataduras canónicas (casado, separado) y quiera ingresar se le deja estar con la comunidad una semana para que conozca cómo es la vida en el cementerio. Se le hacen preguntas sobre su vida y luego se le da otra semana para ver cómo va. Después vienen seis meses de prueba y, por último, un año de noviciado hasta que se hace monje.

    Empieza a caer la tarde. A las seis vuelve a tocar aseo y estudio. Después todos los religiosos rezan vísperas y rosario. Puesto que ninguno de ellos es sacerdote, no pueden celebrar misa diaria. Finalmente, a las ocho, con la noche bien entrada, se sirve la cena para el que quiera, y a dormir. Todo queda en un enlutado silencio. Desde la puerta lo único iluminado es un camino que recorro sin hacer ruido.
    ----
    En el próximo capítulo, sobre el día 4 de noviembre, (me ausento por viaje del programa Senior) publicaré la hermosísima carta que el Hermano Bernardo dirigió a una condenada a la cámara de Gas en San Quintín. De cuya ejecución se hizo la pelícua Quiero vivir, de la que adjuntaremos un jucio crítico de aquellos días.



  • Publicado: 28.10.2008, 07:49
       
    roberto
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    icon_wink icon_wink icon_wink Me ha gustado mucho este último artículo sobre los Hermanos Fossores de la Misericordia; estoy seguro que muchos de nosotros no sabíamos algunas de sus peculiaridades.
    Saludillos.

    P.E. Artículo digno de ser publicado en Nieve Y Cieno.


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  • Publicado: 03.11.2008, 21:50
     
    ASandy
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    Estimado Roberto:

    Acabo de volver de mis dias de vacaciones con el Programa Senior, hospedados en Matalascañas, donde he visto ese trozo de Andalucía que nos ha dejado admirados ante tanta historia, arte, belleza y, para mí la devoción popular en el Rocio. Es posible que escriba unos bellos recuerdos de ese rincón de España.

    Referente al articulo sobre los Fossores está hecho, no solo como hecho histórico relevante para Guadix, sino más bien nacido de la admiración tan contradictoria en estos tiempos de triste relativismo paganizante. El problema está en la falta de amor a la Verdad y por ello se puede mentir, opinar y negar todo principio serio y esperanzador para el hombre. Malos tiempos históricos.
    Mañana, si me es posible, publicaré la primera parte de la carta del Hermano Bernardo a la condenada a la cámara de gas en San Quintín.
    Un afectuoso saludo.
  • Publicado: 03.11.2008, 22:34
       
    Acci
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    Estimado Agustín:

    Yo sí tenía conocimiento de los hermanos Fossores y de su sacrificada existencia aunque poco detallada, por lo que le agradezco la amplitud de los nuevos datos que no conocía. Es difícil que hoy en día aparezcan personas capaces de hacer perdurar ese sacrificado servicio a los demás.

    Sobre Matalascañas y alrededores, la visité durante 3 días en 2007 tras el verano y en verdad que es un lugar precioso. Sólo eché en falta que me avisasen que debía untarme "ahuyenta-mosquitos" antes de internarme en el parque de Doñana. Se nos llevaron casi "medio litro" en picaduras icon_confused , y fue lo que lo estropeó un poquito. Respecto Al Rocío, nos gustó mucho la ermita y la gran devoción hacia la Virgen, de la que veo su imagen imantada a diario en la puerta del frigorífico.

    Por otro lado estoy recopilando resúmenes de frases, y acontecimientos de todos nosotros que tengan relación con la barriada y/o con los accitanos de la estación. Los estoy insertando bajo la Cabecera en la página de Inicio y se expondrán aleatoriamente cada vez que se pulsa sobre Inicio y se accede a la página Inicial. Por esto, sería interesante poner las fechas de los documentos siempre que sea posible, si el autor es de Guadix, o de la estación, o es un extraño que escribió en AMANECER.

    Pronto, espero poner juntos, y numerados, en un hilo de estos foros todos los "Recuerdos de la Estación de Guadix" por si alguien cree que alguno de ellos debe ser eliminado o modificado, con la idea de mejorarlo o de no molestar al autor o decir algo que no desea que quede escrito así en la portada. Salu2

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  • Publicado: 04.11.2008, 10:27
     
    ASandy
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    XXIII

    AMANECER - Enero y febrero 1960 -

    ADMIRABLE DOCUMENTO, PROFUNDO Y DESCARNADO SENTIR HUMANO Y SOBRENATURAL NO DEJEN DE MEDITAR A QUIEN VA DIRIGIDO, A DONDE Y EL MOMENTO DE ESTE VALIOSÍSIMO DOCUMENTO.

    CARTA A UNA CONDENADA A LA CÁMARA DE GAS
    El Hermano Bernardo contesta a una carta de Bárbara Graham, a la Prisión de San Quintín, California.

    Bárbara Graham mujer joven y de vida licenciosa fue acusada de complicidad en asesinato. Ella no lo reconoció, pero fue condenada a la Cámara de Gasa y ejecutada. En la prisión, a través de las revistas conoció a los Hermanos Fossores y ella, ante la muerte, les escribió, y el Hermano Bernardo le envía la siguiente y amplia contestación.
    Recordamos que de este proceso se ha filmado la película QUIERO VIViR y reproduciremos la crítica de esta película publicada en nuestro periódico.

    Muy Amada hermana en Jesucristo.
    Con gran sentimiento hemos leído su carta y creemos que desde ese momento no podemos olvidar su situación que lamentamos en el alma y que la coloca a un paso de la eternidad, a un paso de la gloria.
    Le hablaré a Vd. Como católica, por si un caso mi carta lleva un poco de luz a su alma, iluminándola. Para el católico no hay problemas sin solución en la tierra., todos los acontecimientos de esta vida no son nada ante las hermosas realidades del más allá, y con la muerte se solucionan todos. Desdoblándose con bellas esperanzas para la inmortalidad.
    Su caso es lamentable, lo reconocemos. Dice que le imputan una muerte. Si desgraciadamente es cierto, las leyes humanas establecen penas y hay que acatarlas; si es Vd. inocente, tanto mejor para su alma, será Vd. Una víctima del error de los hombres o de la mísera condición humana y se cumplirá en Vd. aquella sentencia de Jesucristo: Bienaventurados los que padecen persecución por la justicia. Pero el Señor la quiere, sea de una manera o de otra, culpable o inocente. Aunque sea Vd. Culpable, me atrevo a decir, que por eso la quiere aún más, precisamente por ese amor que se derrama de sus atributos divinos lacia sus criaturas. ¿No ve Vd. El médico como ama a sus enfermos por más repugnantes y asquerosos que los vea y precisamente se gloría de ellos cuando los ve salvos? Pues en el orden espiritual, ocurre otro tanto. Dios ama al pecador con amor inmenso y no quiere más, que él ame a su Dios, se duela de su culpa profundamente y todo está saldado. Y no aleguemos decir que así se abre la puerta a todos los crímenes imaginables, se después de pedir a Dios perdón, todo se perdona, no. El pecado proviene del corazón, donde se fragua el delito, y este es el verdadero autor del crimen, aunque sea la mano la que ejecuta la acción criminal. Por eso cuando un alma se arrepiente de corazón de su pecado, por más enorme que haya sido, ese pecado queda borrado para siempre. Así nos lo enseña la fe que profesamos. El buen ladrón, San Dimas, se dolió de sus crímenes al lado de la Cruz de Cristo, y de ladrón y malo que era,, se hizo santo en un momento, entrando en el cielo con Cristo, Gestas, el mal ladrón, compañero de Dimas, falto de ese dolor, se condenó irremisiblemente para siempre, por no aceptar la Cruz. ¿Comprende Vd. Esta doctrina?... Es difícil comprenderlo a la naturaleza y a una naturaleza joven en la plenitud de la vida, frente a la muerte, pero no imposible. Usted vislumbra el porvenir de su hijito pequeño, huérfano; la muerte misma tan contraria a nuestra naturaleza, por ese instinto de conservación que Dios ha puesto en cada uno de nosotros. La vida tiene sus alegrías, ¿por qué no? Y ante ese negro panorama que se le presenta tan amenazador, se resiste a admitirlo. Pobre alma, Si Vd. Puede hallar paz para su espíritu, porque el Dios de los cristianos es de esa condición, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y viva; pero esa muerte de que nos habla la Sagrada escritura, es la muerte eterna, la muerte del alma, el infierno eterno; y esa vida, la vida de la gracia, la vida del cielo. Qué importa como decía Cristo a su Apóstoles, que os quiten la vida del cuerpo, si de ahí no pueden pasar. Teme al que os puede quitar y mandar al alma al infierno. Esto es lo que hay que temer. La muerte es una puerta para la vida eterna. He leído ejemplos de condenados a muerte, que murieron con una serenidad admirable, porque estaban en paz con Dios después de su pecado. Los hombres pueden quitarnos la vida, pero no pueden quitarnos a Dios de nuestro corazón, por más que lo intenten, pueden matar el cuerpo, pero jamás podrán dañar al alma. Los hombres somos como muñecos de entretenimiento, fichas de ajedrez puestas en el tablero de este mundo, y el Divino jugador, las va moviendo como quiere y cuando quiere. Anula a unas, mata a otras, pero al fin vuelven todas a las manos del Autor.
    Así pasa en la vida de los hombres ?todo es una representación- Dios reparte los papeles, a cada cual le da el suyo, permitiendo a veces errores en la misma escena de la vida, que hay que subsanar como sea, hasta llegar al fin. Piense todas estas cosas ante su Crucifijo, que es el único que no abandona nunca, en los momentos del mayor dolor. Los hombres pasan y se olvidan de uno, pero Cristo, no.
    Estoy hablando en el caso de que sea Vd. Culpable. Aún en ese caso no hay por qué desalentarse, sino ?tirarse? a las plantas de Cristo con el corazón partido de dolor y de amor y decirle: Señor, en un momento de locura hice esto, pero tu sabes la causa, eres mi Creador y me formaste de la nada para ti, y yo no puedo vivir lejos de Ti, porque tu eres mi centro; Señor, tened piedad de mí.
    En el caso de que sea Vd. Inocente le diré al oído muy bajo: Es Vd., si quiere, la mujer más feliz del mundo, es Vd., Bienaventurada, y el reino de los cielos es suyo y con toda seguridad, la felicitad está ya dentro de su alma y se encuentra a un paso de Dios, o mejor dicho, dentro del mismo corazón de Dios, y es Vd. digna de envidiar. Los mártires eran felices en padecer por Cristo la muerte. Es cierto que sentían todo el horror que la carne siente al dolor y a la muerte, pero para ellos brillaba la luz potente de la fe a cuyos resplandores se iluminaban las negruras de sus tinieblas de dolor.
    Comprendo que la situación de Vd., es terrible y que en ella se está jugando el alma para toda la eternidad. Lo que sea después de su muerte, eso será para siempre por los siglos infinitos, sin fin. Pírenselo bien. Todo depende de los grados de fe que Vd. tenga en esta situación que la vida le ha planteado a Vd. Y hay que hacer de la necesidad virtud, en muchas ocasiones, escogiendo el mal menor ante uno que es irremediable. Cómo quisiera yo infundirle en su corazón estas pobres ideas mías, para la salvación de su alma. En esos momentos trágicos de su vida.
    En la vida de los hombres, el Señor se ha valido de cualquier contratiempo, cualquier mal, para hacerles un bien inmenso. Y la muerte misma no crea Vd. que es para Dios su última palabra y que no tenga misericordia suficiente para lavar, a aquel que la cometa. Muchas veces, con la muerte de una persona, en la mente de Dios se realizan transformaciones maravillosas para con las almas, evitándoles un infierno eterno, que de otra manera tal vez no podría evitar, y Dios se vale de un acontecimiento inesperado para que esas almas vuelvan en sí, se conviertan a Él, y vivan eternamente.
    Vd. Claro está, contempla toda su tragedia, desde el punto de vista personal. Y le confieso con pena, que debe ser terrible. Es Vd. Que lucha consigo misma, la materia y el espíritu, por esa lucha atroz por conquistar su alma. La razón le dice que no debe morir, porque es Vd. Joven, deja un niño huérfano y siente todas las aspiraciones legítimas que una mujer joven puede sentir lógicamente. El espíritu, en cambio, pensamientos de paz, de abandono en las manos de Dios, de esperanza en su misericordia, de olvido de la tierra, de esperanza del cielo.
    Y todo esto en tropel confuso, sin entregas ni descanso para su pobre alma. Acometida por todas esta ideas tan contrarias. Fíjese lo que valdrá su alma, que fue necesaria la muerte de Cristo para poderla salvar. Y qué de extrañar es que por su alma luchen esas dos fuerzas opuestas del espíritu bueno, que susurra palabras de perdón, de consuelo, de resignación cristiana y de confianza en Dios....

    Adjunto tres fotos: la del Hermano Bernardo, y dos en la inauguración de la fundación en Jerez de la Frontera en cuyo Cementerio yo celebro la Eucaristía con los Hermanso y el Sr Alcalde y Autoridades de Jerez.






    Continuará la segunda parte de la hermosísima carta.
  • Publicado: 10.11.2008, 10:45
     
    ASandy
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    Continuación y final de la carta del Hermano Bernardo. Fosores de Guadix.
    AMANECER EnEro-febrero 1960

    Si Vd. Se pone bien con Dios de verdad, o ya lo está, encontrará en su amor una dulzura sobre todas las dulzuras de la tierra: una suavidad que sobrepasa a todas las suavidades imaginables, una paz comparable a la de los bienaventurados que ya gozan de la gloria. Acéptelo todo como venido de la mano de Dios que le quiere salvar. Confíe en Dios y dígale con toda confianza: Aunque me maten confiaré en Él. Si Vd. Consigue vivir estas ideas de esperanza, confianza en Dios amor, no le podrán dañar todos los poderes de la tierra, ni todos los hombres juntos. Matarán su cuerpo, pero por encima de l materia estará su alma, hermosa., inmortal. La vida es un sueño y lo que interesa es salvar el alma, que es el único negocio importante. Por eso estamos nosotros aquí, en el Cementerio, por salvar nuestra alma y por hacer bien a todos los hombres, mediante el cumplimiento de la Séptima Obra de Misericordia, corporal y espiritual. Morir no es otra cosa que dejar de padecer y el Señor le quiere hacer a Vd. Esa gracia espacialísima, de que vaya pronto, de un salto, a gozar de su presencia. Solo falta que Vd. Acepte voluntariamente esa gracia que se le ofrece y se entregue de lleno a vivir el amor de Dios, olvidando por completo a la tierra y las criaturas.
    Créame que Vd. que tiene a Dios de su parte, aunque el mundo esté contra Vd. y tiene también a su Ángel de la guarda que espera de Vd. que acepte la muerte para ceñirle purpúrea corona de inmortalidad en la gloria.
    Después de todo el Señor le hace la gracia especialisima de que sepa Vd. el día y la hora de su muerte; gracia que no es común a todos los mortales por sus secreto juicios. De esta manera, para Vd. conseguir el cielo es facilísimo. Le hablo a la luz de la fe y bajo los rayos de esa luz, es como Vd. debe ver su vida, ser feliz e iluminada hasta que amanezca la luz de la eternidad. Nosotros en el Cementerio somos felices, porque vivimos de la fe, y sin esta virtud teologal no podría soportar semejante vida de austeridad.
    Jesucristo, también murió condenado a muerte por los hombres. Dios así lo permitió porque convenía al género humano. Podía habernos redimido de otra manera, menos costosa, y sin embargo escoge esta, que por ser más ignominiosa resultó más meritoria y gloriosa.
    No podemos dejar de compadecernos de Vd. y de su pobre familia, con una compasión humana, pero ante las circunstancias de la vida, que se imponen en este caso, hemos de decir: El Señor así lo quiere, hemos de quererlo también nosotros, hágase su Santísima Voluntad. Si Vd. con su muerte, merecida o inmerecida, según las leyes, logra salvar su alma, ha conseguido el mayor triunfo de su vida, el único necesario, que todos hemos de conseguir para poder ser felices en la eternidad.
    Nosotros quisiéramos saber, si esto es posible, el día de su muerte, para impetrar del Señor misericordia para su alma, y elevar sufragios por ella desde este Cementerio español de Guadix.
    Como católicos, unidos por la caridad de Cristo, nos sentimos hermanos de todos los pueblos, sean de la raza que sean. Para nuestro espíritu no hay fronteras, y cruzamos los espacios infinitos para ponernos al lado de nuestros hermanos que padecen en lejanas tierra, sintiendo sus dolores como nuestros y participando de su alegrías como si fueran propias.
    Vivimos en el Cementerio de cara a la muerte, y ante esos problemas de tanta trascendencia para el hombre, sentimos motivos suficientes para entregarnos a la meditación de las verdades eternas. Aquí se termina toda la soberbia humana. Y lo único que verdaderamente consuela en este Sagrado Lugar, lo único que llena el corazón de alegría, lo único que dulcifica la muerte, es la buena conciencia, es haber servido al Señor, haber llorado nuestros pecados y haber amado a Dios. Este gozo sobrepuja a todos los gozos de la tierra, y por eso la muerte para muchos santos, ha sido apetecida. Todo el negocio de esta vida, le vuelvo a repetir, está en morir en paz con Dios. Los hombres, pueden equivocarse; Dios nunca se equivoca y juzga rectamente. Si Vd. está bien con Dios, ya pueden venir mil muertes sobre Vd. que a ninguna temerá porque será omnipotente, con la omnipotencia de Dios.
    Tomás Moro, el glorioso Canciller de Inglaterra, iba camino del cadalso. Para librarse de él, no tenía que hacer mucho, solo condescender con una orden ilícita de su Rey. Sus hijas se lo pedían llorando, porque les esperaba la miseria. Pudo vivir 30 años más, es cierto, pero ¿que son 30 años comparados con la eternidad y con las penas del infierno, si soy infiel a mi fe?...Y muere gloriosamente.
    Su caso, comprendo es de otro orden distinto. Si es Vd. culpable, el remedio será difícil, y si es inocente y muere, el Señor, como Juez Supremo dará después a cada uno su merecido. De una u otra forma hay un remedio eficaz y seguro: enamorarse de Dios, no tener más pensamiento que del cielo, olvidar la tierra como un lugar de miserias y aspirar a la dicha de la gloria por toda la eternidad. Mire su Crucifijo, contemple a ese divino modelo de dolor, despedazado por nuestros pecados y escuche su voz desde la Cruz: Padre, perdónalos que no saben lo que se hacen. Excusas nuestro pecados y muchas veces sabemos nosotros que no tenemos excusa en nuestras acciones, pero Dios quiere tanto a sus criaturas, que la excusa por la que quiere salvarlas a toda costa y aunque los pecados del hombre sean tan grandes como el mundo es grande, el señor los coge y los consume y los olvida con el fuego de su amor, como el océano consume una gota de agua que en él se echa. Dios no quiere de nosotros nada más que nuestro amor, con esto le basta.
    Recuerdo a Vd. la palabra de que hace mención el Evangelio de Septuagésima, referente a los trabajadores de la viña. Unos fueron al salir el sol, otros al medio día y otros al caer de la tarde. Y el Señor a todos les pagó igual: Un denario. A Vd. quiere el señor pagarle con el reino de los cielos en la última hora, y espera como le decía antes, que Vd. acepte esa su divina esa su divina voluntad, para darle el galardón eterno.
    Animado del mayor deseo de ayudarla espiritualmente, le he escrito esta carta, tal vez un poco pesada, dando rienda suelta a los impulsos de mi corazón. Eso y no otro me ha hecho ponerle estas líneas a fin de consolar su dolor en este último caminar por la vida, que tan dura se muestra con Vd.
    Encomiéndese mucho a la Santísima Virgen, que ella lo puede todo. Es nuestra abogada, nuestra Madre y Protectora y es toda Misericordia para con sus hijos. Si a ella se encomienda, tenga por seguro que el cielo es suyo, donde nos veremos al fin para cantar eternamente las Misericordias de Dios.
    Un ruego final y con ella ya termino: Los Hermanos Fossores de la Misericordia, esperan de Vd. y de toda esa Prisión una oración especial por su Obra. Si los hombres os castigan y os condenan, Dios os perdona y os ama sobre todas las cosas. Le he escrito en español, para poderle expresar mejor mis ideas; sentiría mucho que no encontrara Vd. quien le traduzca esta mi pobre carta.
    Confiando en el Señor, que nos ama con amor infinito, se despiden de Vd. con todo cariño, rogándole pase nuestros recuerdos a toda esa Prisión, afectísimos hermanos en Cristo y María.

    Los Hnos. Fossores de la Misericordia.
  • Publicado: 14.11.2008, 10:26
     
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    XXIV
    AMANECER octubre 1959

    De este hecho real de Bárbara Graham se hizo la película: Quiero vivir.
    Sinopsis de la Película:
    Crítica cinematográfica
    1 Oscar: Mejor actriz (Susan Hayward). Drama. Biográfica. Bárbara Graham es una mujer de dudosos valores morales que frecuenta bares inmundos y ha sido condenada a la cámara de gas por crímenes mezquinos.
    Dos hombres que conoce asesinan a una mujer anciana. Cuando los atrapan empiezan a pensar que Bárbara ha ayudado a la policía a cogerlos. Como venganza confiesan a la policía que ella es la asesina
    Amanecer ?octubre 1959
    Basada según se afirma en el film, en un caso real- una mujer condenada a la cámara de gas por un crimen que no cometió- el relato del asunto valió a un periodista americano el Premio Pulitzer. Esta realidad, sin duda, acentúa el valor dramático de los hechos, y produce en el espectador una sensación más dolorosa. Sin embargo, no se trata de un film contra la justicia. El espectador contempla una serie de hechos, desdichadamente encadenados: una mujer de baja categoría moral ? aunque no deja de tener sus valores positivos y aún de ser fiel a una especie de ética de su clase ? queda ciertamente mezclada en un asunto en el que ella no ha intervenido. Pero sus pésimos antecedentes de toda índole, su facilidad para mentir, sus amistades con los asesinos y, especialmente, al carecer de coartada y ser acusada expresa y falsamente por un supuesto testigo, justifican humanamente la acción de los Tribunales.
    No se trata, pues, de plantear un caso jurídico, sino más, quizá, un caso humano. Como somos hijos de nuestras propias acciones y nuestra vida pasada pesa, en un momento, sobre nuestro futuro. Un film no pretende tener tanta dimensión metafísica, pero de hecho la tiene. Me parece elogiable, de todos modos, que la reacción del espectador no sea de una condena total hacia esa mujer. El espectador conoce sus antecedentes infantiles, , su vida pasada y actual, y nace en él un sentimiento de compasión que es profundo y verdaderamente humano. Hay caridad en el trato del personaje. No caemos en posturas anticristianas. No la juzgamos. Nos limitamos a sentir.
    Hay que señalar, en primer término, la gran calidad del trabajo de Susan Hayward, esta actriz extraordinaria de todos sus films y no siempre valorada en lo que vale. A ella parecen gustarle, de todos modos, estos tipos de excepción, a veces morbosos, para cuya creación, es particularmente sensible.
    El film es ella, de verdad, aunque no sea justo olvidar la labor del realizador. Porque Wise, es curioso, ha hecho un film muy europeo, en algunas cosas quizá algo pasado, como en esos planos inclinados de la primera secuencia cuya carga simbólica puede ser excesiva. Pero pasado ese momento del film, el resto está contado con un estilo lleno de vivacidad, en planos medios y americanos, muy periodístico -. De acuerdo con el origen del tema ? y nervioso. La iluminación de origen expresionista ? tal como pudiera concebirla un Fritz Lang acentúa los rostros y los volúmenes y los sitúa en una zona de misterio y de dureza que causan impresión. El montaje se realiza sobre planos muy cortos, especialmente en los dos primeros tercios de la película. Luego, al final, el montaje es adecuadamente largo. La sinceridad del relato termina en las escenas de la cámara de gas, donde Hollywood quiebra una vez más el inútil ?Código Hays, que prohibía mostrar las ejecuciones. Pero hay que reconocer que el valor documental de esa secuencia es extraordinario y de un patetismo impresionante.
    En suma, una película importante con un tema de excepción y dos grandes artífices: Susan Hayward y Robert Wise. Una película que hay que ver. Parece innecesario advertir que se trata de un film extraordinariamente crudo.
    J.M. Pérez Lozano. (Periodista de Madrid de la Revista Ecclesia).

  • Publicado: 17.11.2008, 12:01
     
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    XXV
    Espíritu de los Hermanos Fossores.

    En mis pláticas a los Hermanos Fossores, como a los jóvenes estudiantes que asistían en verano al retiro nocturno en el Cementerio, mejor dicho: Campo Santo, consideraba como tema básico y fundamental lo que resumo más adelante:

    Los Hermanos Fossores ¿se oponen a las palabras de Cristo: dejad que los muertos entierren a los muertos?
    Si profundizamos en las palabras de Cristo, nadie mejor que ellos cumplen el profundo sentido del pensamiento del Maestro. Para enterrar, dice Cristo, hay que estar muerto al mundo; no vivir para nuestras bajas pasiones; sí para la nobleza del mensaje de trascendencia del Redentor de la humanidad; sí con las pasiones nobles humanas y divinas, porque mientras no muramos, mientras no nos revistamos del sentido de resurrección después de la muerte en la Cruz, renunciando a nosotros mismos con nuestras inclinaciones terrenales para vivir según Cristo, como dice Pablo, no podemos gozar en la eternidad de la Vida de la Santísima Trinidad haciéndonos así participes de la misma plena e infinitamente variadísima Vida de Dios. Aquí debemos vivir muertos para lo injusto, pero vivos con la fe, gozosos en la esperanza de la resurrección.
    Por ello, ser Hermano fossor implica estar vivo solo para Dios con pleno sentido de trascendencia, y enterrado en el amor de Cristo para acompañar, convivir con los que han sido imagen de Dios, hijos de Dios, Templo de Dios que duermen en el Campo Santo que la Iglesia conmemora el Día de todos los Santos. Ellos siguen enterrando a Cristo, en su Cuerpo Místico, todos son y seremos Cristo tras su descendimiento de la Cruz dolorosa, cuidando, el fossor como un privilegio su sepulcro, que es como la roca árida del pueblo hebreo por el desierto de donde emanará el agua viva, es el rosal con espinas de donde brota la flor divina y perfumada de la inmortalidad. Son como cuidar vigilantes, con cariño, la noche del sepulcro que espera el nuevo día de cuantos allí transformados en polvo, resucitarán.
    Y así, ellos, muertos al mundo, pueden enterrar al rey de la creación: al hombre, a los hijos de Dios, con un pleno sentido de alegre Vida, convertida su vocación en Obra Santa de caridad cristiana con el mayor sentido de paz y amor evangélico, pues allí seguen, aunque trasformados en polvo, no como Cristo, y seguirán nuestros cuerpos en el relicario del Campo Santo.
    ¡Qué hermosa y esperanzadora es la Fe! ¡ Qué desazón y vacio para los que no tienen esperanza!
  • Publicado: 22.11.2008, 11:11
     
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    XXVI

    Otro bello recuerdo, de hoy. Octubre 2008
    Una semana con el programa Senior en Matalascañas.

    Matalascañas, a pesar de su renombre turístico, es una bella Barriada de Ayamonte. En invierno es como un desierto donde sopla el viento y solo se escucha la barcarola del mar que me traía al atardecer, desde la terraza que da al mar, el recuerdo de una canción polifónica a cinco voces que cantábamos en el Seminario imitando el suave o estruendoso bramar de las olas.
    Bello recuerdo, más bella estampa para meditar buscando al autor de ese inmenso mural de áurica arena, espumas y agua profundamente azul sobre el que se mecían las barcas de pescadores, y donde el mar, dulcemente curvado como un enamorado, se besa en el horizonte con las temblorosas y amadas estrellas al que acuden en cortejo vestidas de blanca luz.
    .
    En este tiempo invernal nos dicen que hay en Matalascañas unas dos mil personas, en el verano unas ciento cincuenta mil. Así los comercios duermen como invernan los majestuosos osos a la llegada de los fríos invernales. Es una piña de edificios, Hoteles y chales vacíos, solitarios y mudos como preciosos nidos, colgantes de la ramas, en invierno abandonados.
    Pero lo importante es que tiene unas playas de arenas rubias, deliciosas para el veraneo. Desde el Hotel Flamero, cuartel general para nuestras invasiones y escaramuzas turísticas vamos añadiendo a nuestro acerbo cultural y de curiosidad maravillas de arte, de historia, espectáculo y devoción en la diversión.

    EN EL ARTE: La Catedral de Sevilla, la primera en arte gótico, es la tercera más grande del mundo, después de la Basílica de San Pedro en Roma ( su Catedral es la de Santa María la Mayor) y la de S. Pablo en Londres, con su impresionante retablo del Altar Mayor donde queda convertido en imágenes todo el Evangelio como método didáctico de la enseñanza catequística para un pueblo que aún apenas sabía leer.
    En la misma Catedral, además de sus tesoros, cuadros y Capillas, sobrecogen las rejas, vidrieras primitivas y el sepulcro de Colón, que aún conteniendo solo unos gramos de sus restos, es la España a hombros de caballeros de Aragón, Castilla, León y Navarra que la estupidez del progresismo idiotizado quisiera ver bajo tierra y en el fango de la estulticia anti apátrida y, no elevada sobre la fuerza de un pueblo que ame a su glorioso pasado, que es ese pueblo mismo, a quien cortan sus alas para dejarlo, sí, alicortado y sin esperanza de la grandeza de la libertad y liberado del ignorante libertinaje, malla de su captura con destino al buche caciquil del buitre de turno, que le quiere sumergir en el nihilismo de cualquier histórico recuerdo, e intentado desmembrarle hasta de los sentimientos de sus abuelos y padres como ramas desgarradas de su tronco y raices.

    DE HISTORIA: En el Monasterio de la Rábida en Palos de la Frontera te sientes acompañado de aquellos frailes franciscanos que como a Colón, y por la misma puerta, y en la misma sala Capitular o Celda del Padre Marchena, te reciben para que medites y descubras con ciencia y fe, unidas, el mapa de la ruta de España en los caminos de la gesta más maravillosa de nuestra historia. Todos somos la Madre España aunque hay espurios quienes sienten solo asco y desprecio por su propia grandeza histórica.
    Visitamos la réplica de las tres Carabelas en Palos y era lógico pensar que en tales embarcaciones España con unos cuantos de sus hombres de mar y algún Religioso, alumbró y asombró al mundo convirtiéndose en Madre de Naciones, y lo hizo llevando cultura y religión aunque con la espada de aquellos tiempos y no con los tanques, bombarderos, armas químicas y atómicas de hoy.

    ESPECTÁCULO; Bada he visto que me tocase la fibra de una humana emoción, para mí, sensiblemente emotiva, como al ver hecho realidad cómo bailan los caballos de España en Jerez de la frontera. Esa simbiosis entre el jinete sereno, dominante, y el bello y brioso Caballo, te daba la impresión que la inteligencia y la belleza nacían de una sola fuerza, de una sola unidad de entendimiento, que plasmaban en el arte, no solo marcando el compás de un pasodoble, que allí era doble paso de un solo bailarín que no era solo la sensación sino la realidad que allí formaban jinete y Caballo como algo etéreo que dibujaban lo imposible en el lienzo del espacio.

    DEVOCIÓN EN LA DIVERSIÓN. Se considera al Rocío, Romería a la Reina de las marismas, a la Blanca Paloma solo como pretexto para comer y beber. Siempre defendí estas Romerías Religiosas, aunque sea una devoción muy superficial, porque el fin es piropear, cantar y beber en honor de la Madre de Dios y Madre nuestra. En todas las reuniones familiares, o de simples amigos o festejos de cualquier pueblo, se come y bebe como gesto filial, de hermandad o de amistad, como hacía Cristo en la fiesta de Pascua judía, y como hacemos hoy los cristianos que acudimos a la Eucaristía, que es un BANQUeTE DIVINO de pan y vino.
    Llegué sobre las once de la mañana, me dirigí como hacen todos los rocieros a saludar a la Virgen y cual no fue mi profunda sorpresa al ver el Templo totalmente lleno, oí la Santa Misa, y durante ella observaba constantemente el rostro de los fieles, su silencio, su comportamiento, cómo las voces de los hombres sobresalían sobre el de las mujeres en su participación dialogando, participando con el celebrante; el inmenso número de jóvenes que se acercaron a comulgar; cómo se arrodillaban, se daban la paz con un fuerte apretón de manos o un beso; que las madres que llevaban sus hijos pequeños en brazos, al oír al Coro Rociero animándolas a llevar a sus hijos por las arenas a la Virgen, y cómo acariciaban, aún varios familiares o amigos las cabecitas de los pequeños como una petición para que cuando fuesen mayores siguiesen con esa devoción rociera esencialmente, y a su modo? Mariana.
    Por la tarde cuando ya me iba, fui a despedirme de la Señora, y encontré la Iglesia casi llena rezando el Santo Rosario. Nos quedamos allí hasta terminar porque aquello olía a incienso de oración a María, a la Madre de Dios, a devoción, aquí, sí, tan cristiana.
    Las numerosas ?Casas de Hermandades? están llenas de andalucismo y deben ser para los peregrinos rocieros, como un nido, un lazo de profunda amistad a cuya cita no es posible evadirse sin una causa muy grave.

    Por algo yo repetía que el Papa Juan Pablo II había ido a este Santuario a confirmar a todos en su significado PEREGRINO de DEVOCIÓN ROCIERA, a la Madre de Dios.
    No sucederá, pero si alguien en su estupidez intentase suprimir, destruir este panal de sentimientos tan íntimos?.sería ?el dos de Mayo.
  • Publicado: 29.11.2008, 08:46
     
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    XXVII

    Diciembre.
    MES DE LA NAVIDAD.
    Dedicaré este mes, (con documentos publicados en AMANECER y otros que añado hoy), a tan gran acontecimiento Histórico de la humanidad.
    Si queremos saber más documentadamente el significado de la Navidad, Nacimiento del Hijo de Dios, y el por qué de los Belenes, aquí tenemos un valioso testimonio del entonces Cardenal Ratzinger, hoy nuestro Padre Santo, Sumo Pontífice en la Iglesia.

    EL ROSTRO DE DIOS. Ediciones Sígueme. Salamanca 1983, 19-25
    No publicado en AMANECER.
    La antigua fiesta de los cristianos no es la navidad, sino la pascua: solamente la resurrección del Señor constituyó el alumbramiento de una nueva vida y, así, el comienzo de la iglesia. Por eso ya Ignacio de Antioquia (+ lo más tarde el 117 después de Cristo) llama cristianos a quienes «no observan ya el sábado, sino que viven según el día del Señor» [1]: Ser cristiano significa vivir pascualmente a partir de la resurrección, la cual es celebrada semanalmente en la festividad pascual del domingo. Que Jesús nació el 25 de diciembre lo afirmó ya con seguridad por primera vez Hipólito de Roma, en su comentario de Daniel, escrito más o menos en el año 204 después de Cristo; el investigador que trabaja en Basilea, Bo Reicke, basándose en ciertos indicios, cree poder demostrar que ya Lucas en su evangelio presupone el día 25 de diciembre como el día del nacimiento de Jesús: en ese día se celebraba entonces la fiesta de la consagración del templo, establecida por Judas Macabeo en el año 164 antes de Cristo, y la fecha natal de Jesús simbolizaría de esta manera que, con él, como verdadera luz de Dios que irrumpe en la noche del invierno, se operó realmente la consagración del templo, la llegada de Dios a esta tierra.[2]
    I
    Sea lo que fuere de esto, lo cierto es que la verdadera figura que le corresponde la recibió la fiesta de navidad por primera vez en el siglo IV, cuando arrumbó la festividad romana del Dios-Sol invicto y presentó el nacimiento de Cristo como la victoria de la verdadera luz; que en esta refundición de una fiesta pagana en una solemnidad cristiana se tomaron asimismo antiguos elementos de la tradición judeo-cristiana, se hace patente por las informaciones de Bo Reicke.
    Sin embargo, el especial calor humano que tanto nos conmueve en la fiesta de navidad y que incluso en los corazones de la cristiandad ha sobrepujado a la pascua, se desarrolló por primera vez en la edad media, y aquí fue Francisco de Asís el que, partiendo de su profundo amor al hombre Jesús, hacia el Dios-con-nosotros, contribuyó a introducir esta novedad. Su primer biógrafo, Tomás de Celano, nos cuenta en su segunda biografía lo siguiente: «Más que ninguna otra fiesta celebraba él la navidad con una alegría indescriptible. Él afirmaba que ésta era la fiesta de las fiestas, pues en ese día Dios se hizo un niño pequeño y se alimentó de leche del pecho de su madre, lo mismo que los demás niños. Francisco abrazaba -¡y con qué delicadeza y devoción!- las imágenes que representaban al niño Jesús y lleno de afecto y de compasión, como los niños, susurraba palabras de cariño. El nombre de Jesús era en sus labios dulce como la miel». [3]
    De tales sentimientos procedió la famosa celebración de la navidad en Greccio, a la cual le pudieron animar e incitar su visita a la tierra santa y al pesebre que se halla en Santa María la Mayor en Roma; pero lo que sin duda influyó más en él fue el deseo de más cercanía, de más realidad. Y le movió asimismo a ello el deseo de hacer presente a Belén, de experimentar directamente la alegría del nacimiento del niño Jesús y de comunicar esa alegría a sus amigos.
    De esa noche del pesebre nos habla Celano en la primera biografía, de tal manera que conmovió cada vez más a los hombres y, al mismo tiempo, contribuyó decisivamente a que pudiera desarrollarse y extenderse esta hermosísima costumbre de la navidad: la de montar «belenes» o «nacimientos».
    Un curioso dato de esa noche me parece especialmente digno de ser mencionado. La región de Greccio había sido puesta a disposición de los pobres de Asís por un señor noble llamado Juan, del cual refiere Celano que, a pesar de su alta alcurnia y de su destacada posición, «no daba ninguna importancia a la nobleza de la sangre y sí mucha a la del alma que trataba de alcanzar». Por eso se había granjeado el amor de Francisco. [4]
    De ese Juan nos cuenta Celano que, en aquella noche, se le otorgó la gracia de una visión. Vio que en el pesebre yacía un pequeño niño inmóvil, el cual se despertó de su sueño al aproximarse san Francisco: «Esta visión correspondía -dice Celano- a lo que efectivamente ocurrió, pues el niño Jesús se hallaba dormido a la sazón por estar olvidado en muchos corazones. Pero, a través de su siervo Francisco, se despertó el recuerdo de él y se imprimió imperecederamente en su memoria». [5]
    En esta imagen describe con toda exactitud la nueva dimensión que Francisco otorgó a la fiesta cristiana de la navidad mediante su fe que penetraba en los corazones y en sus sentimientos más profundos: el descubrimiento de la revelación de Dios, que radica en el niño Jesús. Por ello se convirtió realmente en el «Emmanuel», en el Dios con nosotros, del cual no nos separa ningún obstáculo de sublimidad o lejanía: como niño, se aproximó tanto a nosotros que le podemos tratar sin rodeo de tú y, como nos acercamos al corazón de un niño, podemos tratarle con la confianza del tuteo.
    En el niño Jesús se hace patente, más que en ninguna otra parte, la indefensión del amor de Dios: Dios viene sin armas, porque no pretende asaltar desde fuera, sino conquistar desde dentro y transformar a partir de dentro. Si algo puede desarmar y vencer a los hombres, su vanidad, su sentido de poder o su violencia, así como su codicia, eso es la impotencia de un niño. Dios eligió esa impotencia para vencernos y para hacernos entrar dentro de nosotros mismos.
    Pero no olvidemos en este punto que el mayor título de dignidad de Jesucristo es el de «hijo», hijo de Dios; la dignidad divina se describe mediante una palabra que muestra a Jesús como un niño (= Hijo) que siempre ha de permanecer como tal. Su ser-niño se halla en una única y particularísima correspondencia con su divinidad, que es la divinidad del «Hijo». Así su condición de niño es la orientación de cómo podemos llegar a Dios, a la divinización. A partir de ahí es como hay que entender aquellas palabras: «Si no os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos (Mt 18,3).
    El que no haya entendido el misterio de la navidad, no ha entendido lo que es más decisivo y fundamental en el ser cristiano. El que no ha aceptado eso, no puede entrar en el reino de los cielos. Esto es lo que Francisco pretendía recordar a la cristiandad de su época y a la de todos los tiempos posteriores. [6]
    II
    En la cueva de Greccio, por indicación de Francisco, se pusieron aquella noche un buey y un asno [7]. Efectivamente, él había dicho al noble Juan:
    Desearía provocar el recuerdo del niño Jesús con toda la realidad posible, tal como nació en Belén y expresar todas las penas y molestias que tuvo que sufrir en su niñez. Desearía contemplar con mis ojos corporales cómo era aquello de estar recostado en un pesebre y dormir sobre las pajas entre un buey y un asno. [8]
    Desde entonces, un buey y un asno forman parte de la representación del pesebre o nacimiento. ¿Pero de dónde proceden propiamente estos animales? Los relatos de la navidad del nuevo testamento no nos narran nada acerca de esto. Pero, si profundizamos esta cuestión, topamos con un hecho que es importante para todas las costumbres navideñas y sobre todo para la piedad navideña y pascual de la iglesia en la liturgia y al mismo tiempo en los usos populares.
    El buey y el asno no son simples productos de la fantasía; se han convertido, por la fe de la iglesia, en la unidad del antiguo y nuevo testamento, en los acompañantes del acontecimiento navideño. En efecto, en /Is/01/03 se dice concretamente: «Conoce el buey a su dueño, y el asno el pesebre de su amo, pero Israel no entiende, mi pueblo no tiene conocimiento».
    Los padres de la iglesia vieron en esas palabras una profecía que apuntaba al nuevo pueblo de Dios, a la iglesia de los judíos y de los cristianos [9]. Ante Dios, eran todos los hombres, tanto judíos como paganos, como bueyes y asnos, sin razón ni conocimiento. Pero el Niño, en el pesebre, abrió sus ojos de manera que ahora reconocen ya la voz de su dueño, la voz de su Señor.
    En las representaciones medievales de la navidad, no deja de causar extrañeza hasta qué punto ambas bestezuelas tienen rostros casi humanos, y hasta qué punto se postran y se inclinan ante el misterio del Niño como si entendieran y estuvieran adorando. Pero esto era lógico, puesto que ambos animales eran como los símbolos proféticos tras los cuales se oculta el misterio de la iglesia, nuestro misterio, puesto que nosotros somos buey y asno frente a lo eterno, buey y asnos cuyos ojos se abren en la nochebuena de forma que, en el pesebre, reconocen a su Señor.

    III
    ¿Pero le reconocemos realmente? Cuando nosotros ponemos el buey y el asno en el portal, deben venirnos a la memoria aquellas palabras de Isaías, las cuales no son sólo evangelio -promesa de un conocimiento que nos ha de llegar- sino también juicio por nuestra ceguera actual. El buey y el asno conocen, pero «Israel no tiene conocimiento, mi pueblo no tiene inteligencia».
    ¿Quién es hoy el buey y el asno, quién «mi pueblo», que está sin inteligencia? ¿En qué se conoce al buey y al asno y en qué a «mi pueblo»? ¿Por qué se da el fenómeno de que la irracionalidad conoce y la razón se halla ciega?
    Para encontrar una respuesta, debemos volvernos nuevamente, con los padres de la iglesia, a la primera navidad. ¿Quién es el que no conoció? ¿Y quién conoció? ¿Y por qué ocurrió así?
    Ahora bien, el que no conoció fue Herodes, el cual tampoco comprende nada cuando se le anuncia el nacimiento del Niño. Sólo sabe de su afán de dominio y de su ambición de mando y de la manía persecutoria correspondiente y, por ello, se hallaba profundamente cegado (Mt 2,3). El que no conoció fue también «todo Jerusalén con él» (Ibid.). Quienes no conocieron fueron los hombres vestidos lujosamente, las gentes importantes (Mt 11,8). Los que no conocieron fueron los señores sabihondos, los entendidos en Biblia, los especialistas en la interpretación de la sagrada Escritura, los cuales conocían con exactitud los pasajes de la Biblia, y, sin embargo, no entendían una palabra (Mt 2,6).
    Los que conocieron, comparados con esta famosa gentecilla del «buey y el asno» fueron: los pastores, los magos, María y José. ¿Podía ser de otra manera? En el establo donde él se encuentra no se ve gente fina, allí están como en su casa el buey y el asno.
    ¿Pero qué es lo que ocurre con nosotros? ¿Nos hallamos tan alejados del establo porque somos demasiado finos y demasiado sesudos para ello? ¿No nos enredamos también nosotros en sabihondas interpretaciones de la Biblia, en pruebas de la autenticidad o inautenticidad, de forma que nos hemos hecho ciegos para el Niño y no percibimos ya nada de él? ¿No estamos demasiado en «Jerusalén», en el palacio, encasillados en nosotros mismos, en nuestra propia gloria, en nuestras manías persecutorias para que podamos oír en seguida la voz de los ángeles, acudir al pesebre y ponernos a adorar?
    Así en esta noche nos contemplan los rostros del buey y del asno que nos interrogan: mi pueblo carece de inteligencia, ¿no comprendes tú la voz de tu Señor? Cuando nosotros colocamos las figuras que nos son familiares en el pesebre, debemos pedir a Dios que otorgue a nuestros corazones aquella simplicidad o sencillez que sabe descubrir en el niño al Señor, tal como lo hizo, en tiempos, Francisco en Greccio. Entonces nos podría ocurrir lo que nos cuenta Celano, con unas palabras muy similares a las de san Lucas acerca de los pastores de la primera nochebuena (Lc 2,20), sobre los que participaron en la celebración de Greccio: todos regresaban a sus casas llenos de alegría. [10]
    Notas
    [1] Ignacio de Antioquia, Carta a los magnesios, [2] B. Reicke, Jatresfeier und Zeitenwende im Judentam und ChristentUm der Antike: TThQ 150 (1970) 321- 334. Las perspectivas de este articulo que echa por tierra el consenso habido hasta ahora de los investigadores sobre el origen de la navidad y de la epifanía, parece que apenas han conseguido acceso en el campo de la ciencia litúrgica. [3] II Cel 151, 199. [4] I Cel 30, 84. [5] I Cel 30, 86. [6] Cf. J. Ratzinger, El Dios de Jesucristo, Salamanca 1981. [7] En España y en los países de nuestra cultura, decimos «el buey y la mula» en vez de «el buey y el asno». Esto hay que tenerlo en cuenta muy particularmente en las alusiones que se hacen a la Biblia, que no se ajustan a la «mula», sino al «asno» y en lo que dirá más adelante Mons. Albino luego Juan Pablo I (N. del T.) [8] I Cel 30, 84. [9] J. Ziegler. [10] I Ce130, 86.

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