Tema: OBISPADO GUADIX-BAZA
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
8.jun 2009 - 19:57

OBISPADO DE GUADIX Y BAZA
COMENTARIOS

La diferencia entre la primera edición de la Historia del Obispado de Guadix y Baza de 1696 y la segunda Edición de 1948, siendo ambas la misma escrita por D. Pedro Suarez, tienen la diferencia en que la primera, de la que disponemos en esta Web traída por Antonio Sierra, Pinche en docs, está escrita en castellano de aquella época y, la segunda edición, en el español de hoy.
Pero, como es natural, esta segunda edición tiene en su Presentación varios escritos de historiadores modernos certificando la autenticidad de lo narrado por D. Pedro Suarez con su amplia bibliografía, y añadiendo otros apéndices finales.
Y así se notifica: Publicada primeramente en Madrid, año de 1696, ahora nuevamente impresa y ampliada con una introducción y relación histórico-bibliográfica de la conquista del Río de la Plata y fundación de Buenos Aires por el adelantado D. Pedro de Mendoza ... Aumentada con 2 repertorios bibliográficos ... con una noticia preliminar del Sr. D. Vicente Castañeda. Académico Secretario Perpetuo de la Real de la Historia.

Al tratarse de nuestra ciudad, Guadix, de la que su Estación es una barriada de la misma, hoy, ambas cargadas de historia están casi abrazadas con júbilo amoroso en su misma estructura después de un distanciamiento forzado en el tiempo de poco más de un kilómetro, es propio, por ello, que nos sintamos herederos de las mismas glorias de todos los protagonistas que la formaron. Aquí ya tiene cumplimiento lo que Rodríguez Pastor dice en el Misterio de Guadix: La leyenda y el paisaje, la ciudad y el hombre, ahora forman un todo armónico y definitivo.

Esta Historia del Obispado es fuente de donde se ha bebido parte de ese quehacer histórico del que hoy nos sentimos orgullosos, y que ya ha sido asumido en varios libros y, comentado literaria, histórica y bellamente por autores modernos y tan prestigiosos como Carlos Asenjo y José Asenjo Sedano, señalando como epicentro y faro de la vida de Guadix, su Catedral.

En esta Web, solo quisiera extraer del libro de Pedro Suarez algunos comentarios, breves, solo lo que se permite en un blog, y dejar constancia más afectiva que exhaustiva, de ciertos testimonios y acontecimientos allí contenidos que no pueden servirnos de fugaces noticias sino de bellos y sólidos recuerdos de nuestra historia.
En los artículos 44 al 47 de Bellos recuerdos, ya hemos visto escritos de D. Carlos Sanz, como la presentación de la segunda Edición de la Historia del Obispado de Guadix y Baza, y la fundación de Buenos Aires.

Hoy, voy a transcribir lo esencial de la presentación que D. Vicente Castañeda añade a esta Historia, y como él dice: "ejemplo y testimonio de amor a la Fe y a la Patria española, que ha sido la base de nuestra grandeza".
---
Hoy en los comienzos del siglo XXI no faltan detractores viles e incultos destructores que desearían hacer desaparecer los cimientos comunes que fueron conseguidos con ingente esfuerzo y, que quisieran borrar de la realidad con el prurito de una falsa cultura, que increíblemente reniega de su misma base, de sus antepasados y de su esencia histórica.
Es como si poderes fácticos, no tan lejanos, quisieran hundir la Catedral y cuanto ello ha significado en nuestra Historia para hacer una nueva cultura para el pueblo. No se hundirá físicamente ni nuestra Catedral ni alguna otra, pero sí se intenta ocultar el humanismo cristiano para luego hacerlo desaparecer a pesar de ser imprescindible en la cultura de occidente, abriendo así de nuevo, las puertas a invasiones bárbaras, extranjeras, con otra religión o con la nueva religión laica de Estado. Porque de siempre el hombre, con un instinto universal, ha vivido y vive de una o de otra religión. No es progresar, sino volver al Emperador, o Jefe transitorio, imponiendo normas morales caducas, como de las de un falso dios pagano del que ya San Torcuato nos librara.

Seguir junto a San Torcuato, en su mensaje, es además, reconocer como dice Carlos Asenjo en Alhorí su articulo LXIII de Bellos recuerdos del año 1960: que "S. Torcuato además de Padre de la comunidad religiosa tiene que ser padre de la comunidad civil, protector del pueblo, de sus problemas temporales y colectivos, taumaturgo del Gobierno de cada día?Torcuato ha de entretenerse, como en su tiempo, en la fertilidad de los campos, en las vías de comunicación, en las escaceses de alimentos, en las epidemias? Torcuato así, más que el Apóstol y el padre de cada uno de los accitanos, es el apóstol y el padre de la comunidad reunida. Y así se observa como lo atestigua la tradición y el día de hoy, que todo su culto ha sido siempre el culto de la muchedumbre más que de cada uno de los hombres de ella. San Torcuato, más que el patrono de cada guadijeño ha sido el patrono de Guadix, y el culto que ha recibido, su grande y mejor culto, ha sido más el de la ciudad que el de las personas individuales. Por eso también sus gracias han tenido sabor colectivo. Sus milagros han sido milagros con repercusión general, como la lluvia y el sol, que, cuando él los ha enviado, los ha enviado para todos".

Y, nuestro patrono no pude dejar de ser: "Episcopal San Torcuato. Padre de España, Patrono y Corregidor de Guadix", primer pueblo que ostenta la liberación del paganismo.
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
11.jun 2009 - 12:03

2-
D. Vicente Castañeda, Académico de la Real de la Historia, escribe en esta segunda edición:
Convertir en realidad los bellos sueños es el goce supremo de las almas inflamadas por la Fe y ganadas a la Caridad. Reconocer lo que debemos de nuestra vida a los que nos precedieron, ensalza y sublima a los que, declarándolo, sienten en su frente el beso del destino que tiene tanto de ascua como de nieve, cuando desciende sobre el alma en innumerables dulzuras que mueren en deleitosa caricia al contacto con la realidad.
El Editor de este segunda impresión de la obra del Dr. D. Pedro Suarez, Historia del Obispado de Guadix y Baza, cumple al hacerlo la realidad de dar vida a sus emociones sentimentales, dulces flores de su alma, ante a lo que a San Torcuato y sus compañeros apostólicos debe en su formación espiritual cristiana, intensamente sentida, y al hacer resaltar así mismo la deuda que Guadix y toda España tiene con el Santo, que en la noche de la idolatría iluminó sus ámbitos con la Luz de la Verdad, irradiándola refulgente sobre el solar de nuestra Patria, ofreciendo en holocausto su martirio a cambio de la salvación de tantas almas españolas, que absortas pudieron saber contemplar y venerar el sacrificio de la primera Misa rezada en nuestro suelo.

Sabe nuestro editor que la fecunda viña de dorados frutos y pomposos pámpanos necesita el cuidadoso cuidado de numerosos obreros, y así vuelve los ojos a los que puedan dar, para que, con su caridad, los atiendan y formar vigorosa luego la Santa Casa, en la que quines tengan vocación de operarios, reciban las enseñanzas y las doctrinas necesarias para seguir los preceptos evangélicos que San Torcuato y sus compañeros señalaron y sellaron con su propia sangre.
---
Se refiere el Sr. Castañeda que se haga realidad la creación de un Seminario en Guadix para los Hispanoamericanos y de manera especial para Argentina por ser el accitano D. Pedro de Mendoza el fundador de Buenos Aires. Proyecto por el que se hace esta segunda edición y se solicita la protección de la Excma. Sra. Doña María Eva Duarte de Perón.
Proyecto que no llegó a realizarse.

(Los que continúen leyendo este breve resumen de la obra de Pedro Suarez que es base fundamental de nuestra historia, terminarán sorprendidos de la grandeza de nuestra admirada y querida ciudad: Guadix).



<!-- editby -->

editado por: ASandy, 11/06/2009 13:11h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
18.jun 2009 - 20:31

3-

FINALIDAD DE LA SEGUNDA EDICIÓN QUE COMENTAMOS
(Es bueno conocer nuestra Historia para admirarla)

"...reavivar el nombre de San Torcuato, primer discípulo de Santiago, quien junto con sus compañeros, los Siete Varones Apostólicos FUNDARON EN ESPAÑA LA CRISTIANDAD, PLANTARON LA RELIGIÓN Y DESTRUYERON LA IDOLATRÍA (S, Gregorio VII) cuyos frutos dichosos nos alcanzan hoy a nosotros españoles y a todos aquellos pueblos de América y Asia que de nosotros descienden, o que de labios de nuestros santos misioneros recibieron la Buena Nueva.
Nos proponemos también honrar a Guadix dando a conocer su nombre a los muchos españoles que aún pudieran ignorarlo, porque fue en esta tierra bendita, rodeada de montañas que eternamente cubren las nieves, donde la Divina Providencia quiso que los discípulos de Santiago, aquellos mismos que le acompañaron a Jerusalén, y que por designio divino nos trajeron su santo cuerpo, que después fueron consagrados Obispos en Roma por San Pedro y por San Pablo y enviados a evangelizar España, quiso la divina Providencia que en esta antiquísima tierra se operara la conversión del primer pueblo que, con su Princesa Santa Luparia, aceptaba el bautismo de Jesucristo.

Y honrar también a Guadix ante todos los españoles, porque allí se fundó la primera catedral apostólica, y allí fue donde por primera vez, se dijo la Santa Misa de rito apostólico, real y verdadera representación mística del Sacrificio del Gólgota.

Otro de los acontecimientos que tanto honran a Guadix, fue el haber sido cuna de D. Pedro de Mendoza, llamado el Adelantado, fundador que fue de la ciudad de Buenos Aires en el año de 1536.

Otros grandes varones tuvieron su cuna en esta ciudad de Guadix como D. Álvaro de Bazán con su brillante actuación en Lepanto.
Y el que fue su Obispo Don Antonio de Guevara cuya obra literaria gozó justa fama en el mundo entero.

Y es para la consecución de estos propósitos, que deseamos reproducir este libro, compuesto con rigurosa exactitud de los hechos históricos con desprecio de todas las leyendas imaginarias que los falsos cronicones vocearon a principios y mediados del siglo XVII, salvose el Dr. D. Pedro Suarez de este contagio, por su desprecio a todo cuanto no estuviese apoyado en documentos de estricta autenticidad.

La Historia del Obispado de Guadix y Baza comienza exponiendo los hechos, desde los primeros tiempos de que se tiene noticia de la antiquísima Acci, y se detiene con la mayor extensión en cuanto se refieren a la vida del glorioso San Torcuato, columna de la fe católica en España".



<!-- editby -->

editado por: ASandy, 18/06/2009 21:50h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
26.jun 2009 - 11:21

4-
La grandeza de S. Torcuato tiene su fundamento no solo en haber sido contemporáneo a los Apóstoles, sino en llegar a ser el discípulo predilecto de Santiago. Y de tal forma gozaba de la confianza de ellos que nada menos que el mismo Pedro y Pablo, lo consagran Obispo en Roma.
Grande debía ser su santidad pero no lo podían faltar las dotes de cultura y saberes de líder para que fuese él no solo consagrado Obispo, sino que Pedro y Pablo lo destinan a España para que comience, por el sur, con él la evangelización.

Su misión era la misma de Santiago, vino a ocupar su puesto. Si Santiago evangelizó por el norte a Torcuato se le encomienda por Pedro y Pablo, comenzar por el sur. Por ello Pedro Suarez exterioriza su amor al santo, confesando la deuda que con él tenemos contraída todos los españoles. De los primeros siglos son las preces que invocan en su honor los más antiguos breviarios; ya en la Edad Media aparecen los templos levantados a su memoria por todas las anchas tierra de España.

Su autoridad y conocimiento de la misión y de la doctrina de Jesús, era semejante a la de los Apóstoles. Por ello es la columna de la cristiandad en España porque era el Primero, el que presidía a los siete varones apostólicos que según San Gregorio VII: FUNDARON EN ESPAÑA LA CRISTIANDAD, PLANTARON LA RELIGIÓN Y DESTRUYERON LA IDOLATRÍA.

Fue San Isidoro cumbre de la cultura hispana del siglo VII, quien formó el rito Mozárabe, donde en la fiesta dedicada a nuestro santo patrono, se aprecia con minucioso trazado una biografía extensa de los Siete Varones Apostólicos, basada en documentos que, algunos de ellos, se perdieron por los avatares de la invasión sarracena.
Abundan los códices del primer milenio, cuyos textos se identifican o coinciden en expresiones equivalentes, historiando la fundación de la cristiandad en España y propagación del Evangelio por San Torcuato y sus compañeros.
La obra histórico-literaria que se mueve alrededor de este problema es singularmente copiosa y apoyada siempre por los historiadores de mayor autoridad; son Pontífices como León III, Calixto II y Gregorio VII los que en epístolas y decretales sostienen, confirman y sentencian la providencial actuación de San Torcuato y sus compañeros.

5-
Las extensas investigaciones que hemos podido realizar a través de los trabajos posteriores al Dr. D. Pedro Suarez, hasta nuestros mismos días, nos llevan a concebir que la más unánime actitud positiva de cuantos historiadores tratan este asunto, proclama con certitud histórica la trascendental acción de San Torcuato.

El P. Enrique Flores, en su España Sagrada, una de las más importantes con que cuenta la Historia patria, dedica extensa parte de sus Tomos III, IV y VII a tratar de la obra de los siete apostólicos, San Torcuato y sus compañeros, acompañados siempre sus textos con citas y reproducciones de documentos antiquísimos.
Suyas son estas palabras: Nuestras Iglesias veneraron con razón a los siete (S. Torcuato y sus compañeros) como fundadores y propagadores apostólicos de la doctrina evangélica y como instituidores de las sillas pontificias. Este solo título es bastante y dignísimo para dar culto a Dios en un día destinado a esta memoria.

El P. Zacarías García Villadas, S.J. como rigurosísimo crítico tan conocido, haciendo estudio minucioso de cuantos documentos antiguos se conocen, concluye que la tradición que sostiene la venida de S. Torcuato y sus compañeros a España a fundar la cristiandad y propagar la fe de Cristo, es cierta y venerable.
Añade que el jefe de la expedición debió ser S. Torcuato, pues en todos los textos se le cita el primero y en seis de los ocho calendarios mozárabes se especifica únicamente su nombre, señalando a los demás con la voz genérica de Compañeros.
Pero acudamos a la más alta autoridad en crítica histórica, al insigne Menéndez y Pelayo: La Historia que con tanta fruición recuerda insípidas genealogías y lamentables hechos de armas, apenas tiene una página para aquellos héroes (San Torcuato y sus Compañero) que llevaron a término en el suelo español, la metamorfosis más productiva y santa.

El presentador de esta segunda edición, ante los testimonios aducidos, proclama que acentuando la esperanza de ver fructificar esta semilla en relación con la vida y los hechos de los Santos varones apostólicos en el libro sobre la Historia del Obispado de Guadix y Baza, que hoy de todo corazón lanzamos por amor a San Torcuato, y que esperamos sea recogida por multitudes de seguidores de Cristo. Y felices nosotros si viésemos convertida en TIERRA DE PEREGRINACIÓN los santos lugares donde por vez primera sus manos sagradas celebraron el sacrificio santo de la Misa, seguro que allí habrían de recibir fortaleza en el tesoro de su fe, al revivir las escenas en que los santos varones apostólicos se ofrecieron en holocausto para darnos as Cristo.
El presentador de esta segunda edición recurre también a cuantos del algún modo cultivan las artes o las letras. (Hoy tenemos entre otros a los hermanos Asenjo Sedano que han dado respuesta brillante a nuestra historia) También ellos, prosigue el presentador son llamados a cooperar en la Obra del Señor, dándonos interpretado por la inspiración de sus artes todo el contenido emotivo y dramático de aquellas gigantescas personalidades cristianas de los primeros tiempos, que lucharon con las tinieblas de un paganismo cruel y violento y la incredulidad de un judaísmo farisaico. Y con el precio de su sangre hoy nosotros mismos somos testimonio de su verdad .

Hoy nos encontramos con otra tendencia pagana muy generalizada, se nos inventan ídolos por doquier, pero los que tenemos fe sabemos que ?alimento fuerte y alimento bueno es para las almas la vida de los santos, y puro jugo de vivir glorioso cuantas enseñanzas de ellos recojamos.

6-
Hoy de nuevo es actualidad lo que se nos pide en la presentación de nuestra Historia de Guadix: Vosotros artistas, profesores, educadores buscad en la verdad victoriosa de nuestra Historia la inspiración de vuestras obras, mejor que en ficciones intrascendentes, siempre producto imaginativo sin contenido vivificante, tomad la gran responsabilidad de vuestras funciones y enseñad, educad y hasta apasionad a nuestras legiones de juventud con aquella doctrina por la que se puede caminar confiados y atrevidos. Porque quien pudo nos dijo era la Verdad y la Vida.
.
¿A qué personajes de las ficciones modernas podríamos comparar en valor y en heroísmo con aquellos santos varones? Ellos no buscaban nada humano, es más, pagaban con su sangre el favor de enseñarnos el camino de la más sublime libertad y de la Verdad.
¿Cómo literatos y artistas, teniendo en vuestras manos la victoria de la verdad y de la vida, os la dejáis arrebatar por el enemigo y por la muerte?. Porque habéis vuelto las espaldas a la luz, nos estamos convirtiendo en estatuas de sal. Tiempos son estos en que la nave de nuestra existencia se mece entre el oleaje furioso de herejías y escepticismos, y si hemos de quedar a flote de la trágica tormenta, recurrir tenemos a la base inconmovible de las verdades eternas.

Y si esto se escribía en el año 1948, ¿podemos decir que hoy hay menos paganismo, escepticismo y decadencia de los valores, aún paganos, no solo espirituales sino aún de los puramente naturales? Nuestros antepasados en Guadix adoraban a Isis esposa de Osiris, pero aún ellos consideraban a esta diosa como representante de la fidelidad conyugal, incluso más allá de la muerte, y la abnegada solicitud maternal, era la protectora de las madres, de los niños y de la familia.
Torcuato, el Cristianismo, consiguió concentrar todo en un solo Dios, realmente viviente, aplicando estas protecciones al que tenía Vida Divina, no a imágenes sin tener más realidad que la de la figura material, pero aún ellos veían en su espiritualidad los valores naturales: Fidelidad conyugal, protección a la madre, de los niños y de la familia. Pero hoy estas mismos valores necesarios para una convivencia feliz y en paz, son destruidos y sustituidos brutalmente por sus contrarios: infidelidad como progreso, dar a la madre el derecho de matar en su seno a su propio hijo y aniquilación de la familia, pasando la autoridad de los padres al Gobernante de turno, que puede, según sea el gobernante, no solo imponer valores sino establecer leyes para convertir un delito natural en un derecho, a base de repetir por los medios la bondad de su voluntad falsamente divina e idolatrada de si mismos.

Y así estos versos:

El sabio es ignorante
Como el filósofo desatinado
Si es un dios petulante
Sin someterse aun Dios increado.

Todo filósofo es barco varado
Si ante el Gran Ser, se idolatra encallado.

No hemos de ser almas vencidas por los misterios de la fe, que apenas opera en los pechos briosos de esos jóvenes pletóricos y anhelantes de aventuras y heroísmo. Ver, sino, a San Torcuato y sus compañeros siguiendo rutas legendarias que conducen del oriente extremo, navegando mares impetuosos y caminando por tierras lejanas.
A ellos hasta les acompañaba el milagro, ¿pero necesitamos de milagros continuos para creer? Si así fuera, creeríamos sin libertad, obligados por la fuerza de Dios.
Pero ¡Milagro es toda nuestra vida, nuestra conversión, nuestra redención!

Y milagro es:
Te veo con tu dedo comenzando el tiempo.
Estabas solo, eras...antes del primer lucero.
Lanzaste al espacio materia, mundos,
millones de soles con planetas,
millones, unos vivos y otros ya muertos.
Se pierde la mente en el espacio
bordeado en sombras de terciopelos negros.

Jadeante llego al fin y, allí comienzan infinitos senderos
con miles de millones de galaxias galopantes.
S«lo tu, ceramista creativo, llenas y contemplas ese infinito espacio
de explosiones y silencios, haciendo tu sabiduría, todo un ordenado universo.
Da miedo pensar en tu poder, en tu soberbio hacer,
en tus secretos pensamientos:
Al dar ser a los "seres",
al dar luz a los luceros,
al poner vida en las aguas,
al dar movimiento acompasado a los microbios
y a los gigantes soles de fuego.
¿Para qué oh Dios, tal despilfarro de poder?
¿Para asombrar a unos hombres
polvillo, micromillones de esta gigante tierra
que es solo granito de piedra en playa, microbio del universo?

Hombres, silencio, nacemos llorando,
vivimos crujiendo y morimos calaveras, riendo.


<!-- editby -->

editado por: ASandy, 26/06/2009 12:59h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
2.jul 2009 - 18:20

7-
Resumen de, ORIGENES Y ANTIGUAS MEMORIAS DE LA CIUDAD DE ACCI O GUADIX
Dr. Pedro Suarez.

Dice Plinio que la senectud en los hombres es venerable, pero que la antigüedad en las ciudades es cosa sagrada. Y Ulpiano se refiere a Tiro su ciudad, como antiquísima en la serie de los siglos. Y así con razón podré yo hacer, dice Pedro Suarez, el mismo elogio a la ciudad de Guadix, llamada Acci en la antigüedad, por hallarla celebrada por los escritores y geógrafos más antiguos entre las poblaciones más ilustres de España, sin que en alguno de ellos se encuentre memoria de haberla fundado ninguna de tantas naciones como invadieron España, lo cual es argumento de su grande antigüedad, como también el no hallarse deducción conocida de su nombre Acci en las lenguas fenicia, griega, romana, ni latina.
Esta misma antigüedad se comprueba porque Ptolomeo geógrafo tan antiquísimo, numera a Acci entre los quince pueblos principales de los bastetanos o bástulos, españoles originarios que habitaron gran parte de Andalucía y después se mezclaron con él los fenicios,a lo menos después de haber venido a gobernar el de los cartagineses su general Amilcar,pues llegaba desde la tierra firme inmediata a Cádiz hasta más allá de Cartagena. Después de la partida de Aníbal a Italia entraron los romanos en España desposeyendo a los cartagineses, sujetando a la de Roma toda aquella parte que obedecía a la de Cartago. Y la dividieron en dos provincias: la De Citerior y la de Ulterior, perteneciendo a esta última la ciudad de Acci o Guadix. Posteriormente la dividieron en tres provincias. La Bética, la Lusitania y la Tarraconense comenzando esta última desde Guadix por Muxacar (Murgi) pasando por Granada y Almería. Tenía doce colonias y siete conventos jurídicos que uno de ellos estaba en Cartagena a donde acudían para la determinación de sus pleitos los de Guadix.

Es prueba de la antigüedad y primitivo lustre de la ciudad de Guadix concediéndola los mismos honores y exenciones de que gozaba Roma. dándole la prerrogativa de Colonia Romana: usaban del mismo derecho y leyes de Roma en su gobierno, eran vivas imágenes que representaban la majestuosa grandeza de Roma, tenían sus Senados.
En este tiempo aparece el nombre de Julia que tuvo la Colina Accitana y es probable fundamento para creer que la erigió Julio Cesar. La antigua inscripción copiada de una piedra de Guadix dice así: A Julia Mamea Augusta, madre del Emperador Cesar Marco Aurelio Severo Alejandro Pio, Feliz, Augusto, madre de los reales: la Colonia Julia Gémina accitana devota a su Deidad y Majestad.- El nombre de Gémina o Gemela se debe inferir con entera firmeza que se formó (el nombre) de esta colonia de alguna legión de tantas como la tuvieron, no siendo inverosímil, que al tiempo en que Augusto consiguió la Paz en el orbe romano, se asignase a alguna de las legiones que residían en España la ciudad de Guadix, dándole por esta razón sobre el nombre de Julia ( por Julio Cesar) , el renombre de Gemela, por el de la legión de que se formaba.
Julia Mamea, de la inscripción referida, era Natural de Suria y profesó la religión cristiana en que tuvo por Maestro a Orígenes (célebre exegeta intelectual cristiano) Fue Mamea mujer muy hermosa, sabia y prudente; ninguna romana, dice el Obispo de Guadix Fray Antonio de Guevara , histórico escritor (1526), le excedía en la honestidad de su persona, ni le igualaba en el recogimiento y custodia de su casa, Educó en buenas costumbres a su hijo el emperador Alexandro Severo, y fue causa de que aprendiese provechosas ciencias, dándole maestros muy doctos, y teniéndole puestas guardias para que no permitiesen le entrasen a hablar, si no es varones ancianos y sabios,
Asesinado Heliogábalo, emperador, eligieron los romanos a Alejandro Severo en su lugar, año 224 de Cristo. Cuando Alejandro comenzó a imperar era muy mozo, por lo cual Mamea su madre y Mesia su abuela, se encargaron del gobierno, asistidas de ancianos, sin los cuales nada se resolvía. Fue Alejandro inclinado a los cristianos, y él lo hubiera sido si los sacerdotes de la gentilidad no se lo hubiesen impedido. De aquí se colige que por aquel tiempo profesaban los accitanos la Ley de Cristo, pues dedicaron esta inscripción a Mamea, y no a su hijo el emperador.
Acredita el antiguo y singular esplendor de la colonia de Acci o Guadix la concesión del derecho itálico con exención de pagar el tributo ordinario. Y se llama itálico porque Augusto Cesar hizo libre a toda Italia de este censo o padrón. En España gozaron de este privilegio solo: Guadix, Badajoz, Mérida, Valencia, Alicante y Barcelona.
Entre otras, existe en el término de Guadix, cerca de Fiñana, una piedra con la siguiente inscripción: A Caya Plancia Romana, enriquecida, o dotada de grande hacienda en el campo, o término de Guadix, por las buenas obras que hizo a la República: Casio Longino, varón consular, le ofrece solo esta memoria.
Longino, al parecer, era el Gobernador de la España Ulterior.
El nombre de Guadix es lo mismo que Gueth o Guadh-Haix, que en arábico significa Río de vida. Este se lo pusieron los moros (dejando el antiquísimo de Acci) por lo saludable de las aguas y fuentes cristalinas de su río, cuya frescura y conductos de acequias fertilizan las huertas y pagos de su distrito. Y así como otros autores hablan de su tierra expresando la amenidad de sus huertas, la abundancia de su caza, la cría de caballos y otros ganados, la copia de sus exquisitos árboles frutales, la frescura y fertilidad de los ríos que bañan sus términos, lo medicinal de sus yerbas y lo regalado de sus baños: unos que llaman de Alicun y otros de Alhama, cerca de Purullena en los cuales mana el agua naturalmente caliente, y en ellos se curan varias enfermedades.


<!-- editby -->

editado por: ASandy, 02/07/2009 19:30h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
6.jul 2009 - 18:29

Finalizamos este capítulo con el siguiente:
8-
Culto de los gentiles de Guadix

Los accitanos, o de Guadix, adoraron en la antigüedad falsas deidades. Macrobio (que escribió ha de mil trescientos años), refiere idolatraban con muy grande religión el Simulacro de Marte, a quien llamaban Netón que derivada de la lengua griega era el dios de la muerte y las batallas y así lo pintaban con rayos para dar a entender que su sol eran las armas y que en la guerra solo consistía la verdadera claridad y resplandor de su fama.
D. Diego de Mendoza que estuvo en tierra de Guadix y Baza en tiempo de la rebelión de los moriscos, 1569, refiriendo que los moradores de Guadix adoraban al sol en forma de piedra redonda y negra, dice se hallaban todavía algunas por esta tierra con rayos alrededor. Los accitanos y demás españoles idolatraron en la antigüedad según Macrobio al dios Marte solamente, más lo cierto es eran muchas las falsas deidades que adoraban; y así lo da a entender el antiguo Oficio Isidoriano o mozárabe.
Las actas de estos Santos según el Dr. Pisa en castellano, refieren : que el día en que entraron en Guadix a buscar comida los discípulos de San Torcuato, estaban los gentiles celebrando fiesta con gran solemnidad a los dioses Júpiter, Mercurio y a la diosa Juno y otras falsas deidades. Los españoles recibieron este falso culto de los egipcios, quienes significaban en el toro al sol o porque en Heliópolis se veneraba al toro, a quien llamaban Netón, o porque el buey Apis se manifestaba a semejanza del sol.
Con la entrada de San Torcuato dejaron la idolatría los accitanos y se edificó en esta ciudad iglesia, que fue la primera dedicada a San Juan Bautista y la primera que se fundó en España, después de la del Pilar de Zaragoza.
---
Nota:
Repito que me limito a trasladar los datos que aportaba en el siglo XVII el Dr. Pedro Suarez en su obra sobre el Obispado de Guadix Baza. Después se han ampliado más informaciones, ya publicadas, como el artículo en nuestro periódico de Carlos Asenjo: San Torcuato Corregidor de Guadix. Pero es como un recuerdo de tan insigne historiador en el año 1696, enamorado de Guadix y San Torcuato.
Creo que a San Torcuato no se le ha dado su valor histórico y real de lo que fue y representó en su tiempo. Sirva este resumen de la Obra de Pedro Suarez como aportación de admiración a tan insigne personaje, Torcuato, Santo primer Obispo de Guadix y, al mismo tiempo de agradecimiento y homenaje a Pedro Suarez, cuya segunda edición se hizo el año 1948 y, es de la que estamos haciendo un breve resumen para que no se olvide la antigüedad de la Sede Episcopal de Guadix, que dada la influencia de la Iglesia en tantos siglos, ha dado memorables Obispos que la engrandecieron para honra de todos y que no podemos dejar en el olvido.

No es menos cierto que en todos los períodos de la Historia, como es natural, la Iglesia no ha tenido la misma influencia, pero sí que el cristianismo ha forjado la Historia de Europa y hasta no hace tanto, era la mayor protectora de las artes y de la letras como nos demuestran la permanencia de sus monumentos, bibliotecas, esculturas, literatura y toda obra de arte de las que nadie como ella llena nuestro actual patrimonio.
Pero, hoy, como en otros períodos, se repite lo que Hilarie Belloc, pionero del Catolicismo intelectual en tiempos de Chesterton, llamó Ataque Moderno, como hoy la doctrina de la llamada Nueva Era persiguen toda espiritualidad y de manera significativa contra la Iglesia Católica, de lo que somos testigos
Cito estas palabras de H. Belloc que podemos aplicar a nuestra actualidad:
---está el hecho que, a lo largo de los siglos, la Iglesia ha reaccionado con fuerza impulsando su
propia resurrección en los momentos de mayor peligro.

"El conflicto mahometano estuvo muy cerca. Casi nos empantana. Sólo la reacción armada de España, seguida por las Cruzadas, evitó el triunfo completo del Islam. La agresión del bárbaro, la de los piratas del Norte, la de las hordas mongoles, llevaron a la Cristiandad al borde de la destrucción. Y, sin embargo, los piratas del Norte fueron contenidos, derrotados y bautizados. La barbarie de los nómadas del Este fue eventualmente derrotada; en forma muy tardía pero no tan tarde como para que no fuese posible salvar lo que podía ser salvado. El movimiento que se llamó la Contrarreforma enfrentó el avance hasta entonces triunfal de los herejes del Siglo XVI. Incluso el racionalismo del Siglo XVIII fue, en su momento y lugar, controlado y rechazado. Es cierto que engendró algo peor, algo de lo cual ahora padecemos. Pero hubo una reacción contra él y esa reacción bastó para mantener viva a la Iglesia y hasta para que recuperara elementos de poder que se creían perdidos para siempre".

Siempre habrá una reacción y, respecto de la reacción católica existe cierta vitalidad, una cierta forma de aparecer con fuerza inesperada a través de nuevos hombres y nuevas organizaciones. La Historia y la ley general del surgimiento y la decadencia, en sus lineamientos principales conducen a una primera conclusión: a un rápido agotamiento del catolicismo en el mundo. Pero la observación, tal como se aplica al caso particular de la Iglesia Católica, no conduce a esa conclusión. La Iglesia parece tener una vida, orgánica e innata, bastante inusual; un modo de ser único y poderes de resurgimiento que le son peculiares"

No volvamos a la adoración del sol, ni de Marte, ni de ningún otro ídolo que se encarne en instituciones o personas. Nosotros somos "hijos" del verdadero Dios.

Además, destaquemos este punto por demás interesante: muchas mentes vigorosas, agudas y más sensibles de nuestro tiempo se están inclinando claramente hacia el lado católico por su base y fundamento de la defensa de los derechos humanos sobre los que se ha fundado el cristianismo.


<!-- editby -->

editado por: ASandy, 06/07/2009 19:41h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
13.jul 2009 - 10:57

9-
ANTIGUOS TÉRMINOS DEL OBISPADO DE GUADIX.
La catedral episcopal de Guadix, instituida por San Torcuato, es la más antigua de toda España.
Pero, Desde los primeros siglos hasta el reinado de los Reyes Católicos fue sufragánea de la de Toledo, cabeza de una de las seis provincias en que estuvo dividido el gobierno eclesiástico de España y Galia Narbonense en tiempo de los godos. Toledo tenía como sufragáneos a 19 Obispados: entre ellos Guadix, Baza, Urci, que fue Orce o Vera de quien se reputa sucesora Almería. Segovia, Osma,Baeza, Mentesa, que según algunos es un despoblado junto a Cazorla y otros a Jaén. etc.
La de Andalucía, que era su metrópoli Sevilla, tenía a Illiberi, después Granada, población ilustrísima desde el tirano dominio de los moros si bien no hacen memoria de ella en la antigüedad.
Durante el reinado de Wamba del 672 hasta el 681, se convocó en Toledo concilio nacional para declarar la división de los Obispados de España para terminar las discordias que se ofrecían entre los Prelados sobre los límites de los Obispados. Para Acci se dice así: Acci tenga desde Segura hasta Montaña, y desde Arcatel hasta Caracoye. Estos últimos términos son confusos después de tantos siglos. Pero el nombre de Segura es muy conocido por los geógrafos por su sierra y manantiales. El del Montaña es correspondiente al de Sierra Nevada. Es decir, dejaba desde el monte jabalcahol el limite con el obispado de Baza, Desde Bacor con el Obispado de Baeza y por encima de Diezma y La Peza llegaba a Sierra Nevada. El nombre de Arcatel y Caracoye estaría uno por el río de Fardes abajo, y el otro hacia Almería hasta pasar la villa de Abla.

11
ANTIGÜEDAD DE ALGUNAS POBLACIONES DEL DISTRITO DE GUADIX

El marquesado del Zenete está en parte que mira al septeptrión en las amenísimas faldas de Sierra Nevada confinando con los términos de la ciudad de Guadix, y por la parte del Mediodía con las tahas de Ujíjar y Andarax, en las Alpujarras. Es tierra de abundantísima de cristalinas y copiosas fuentes que fertilizan de todo género de frutos y ganados, Atraviesa sus términos el río, que naciendo de una fuente en lo alto de Sierra Nevada, y bajando a vista de Jerez, Alquife y la Calahorra, llega a las murallas de Guadix y se incorpora después con los ríos de La Peza y Fardes y más adelante se unen con el Guadalquivir.
De este marquesado es cabeza la villa y fortaleza de La Calahorra. Los lugares del Zenete son población de fenices, habitada después, en tiempo de moros, por los zenetes venidos de Barbería, una de las cinco generaciones descendientes de los alárabes. Antigüedad de algunas poblaciones del distrito de Guadix
De este marquesado es cabeza la villa y fortaleza de La-Calahorra. Pedraza refiere ser los lugares del Zenete población de fenices, habitada después en tiempos de moros por los zenetes venidos de Barbería, una de las cinco generaciones descendientes de los alárabes.
Fue La Calahorra con sus términos de patrimonio y señorío del Conde Don Julián en tiempo del infelice rey D. Rodrigo, el último de los godos, por quien sucedió la universal y funesta pérdida de España.
El nombre más propio de esta villa es Alcalahorra.
Cuando se hable de los moriscos volveremos a referirnos de estos y otros lugares.
El nombre más propio de esta villa es Alcalahorra. (Hoy, con el cambio de la L= La Calahorra)

La villa de Fiñana
que en latín se llama Finiana, la reputo, por antigua población, a lo menos de tiempo de romanos, aunque otros dicen tuvo principio en tiempo de los moros. El motivo que para esto tengo es que según autores se llamó en la antigüedad Accitum y así como al modo que mudaron el nombre de Acci en el de Guadix, mudarían los moros el de Accitum por el de Fiñana, aunque la conjetura de atribuirla al tiempo de los moros puede originarse de haberla estos reedificado y fortalecido.
En la Alcazaba de Fiñana está hoy una piedra antigua con la siguiente inscripción cuya primera línea está borrada: Layfeno Justiniano, varón de la tercera cohorte o legión, rogó al pueblo poner esta título o memoria al emperador Lucio Aurelio, Vero Augusto, gran vencedor de arménios, partos y medos, Pontífice Máximo, Potestad tribunicia y cónsul tercera vez.
Y como Lucio Vero imperó en el año 163 de Cristo es de suponer que Fiñana era romana, aunque tengo entendido que esta piedra estuvo anteriormente en Abla.

12-
La villa de Fiñana,
que en latín se llama Finiana, la reputo por antigua población, a lo menos de tiempo de los romanos aunque he oído decir que tuvo principio en el de los moros. El motivo es que según Hortelio y Cavarrubias se llamó en la antigüedad Accitum, cuya voz se deriva de Acci y siendo esta tan antigua tiene el olor de la misma antigüedad y al modo que mudaron el de Acci en el de Guadix, mudarían los moros el de Accitum en el de Fiñana aunque la conjetura de atribuirla al tiempo de los moros puede originarse de haberla estos reedificado y fortalecido.
En el alcazaba de Fiñana esta hoy una piedra antigua con la inscripción siguiente: "Layfeno Justiniano, varón de la tercera cohorte o legión, rogó al pueblo poner este título o memoria al Emperador Lucio Aurelio Vero Augusto, gran vencedor de armenios, partos y medos, Pontífice Máximo, Potestad Tribunicia y cónsul tercera vez". Aunque después, el Obispo de Guadix don Fray Antonio de Guevara escribiera: He colocado aquí por noticia solamente esta inscripción, y no a fin de persuadir con ello la antigüedad de Fiñana, por tener entendido que esta piedra estuvo anteriormente en Abla.

13-
LA VILLA DE ABLA
Discurro, dice Pedro Suarez, ser población de mayor antigüedad que la de Fiñana, está situada a un lado de Sierra Nevada, entre Guadix y Almería. Circúndanla dos ríos que el uno nace en la misma sierra y fertiliza sus campos y los de Aurucena, y el otro tiene su manantial origen de diversas fuentes siendo una de ellas la que llaman del Rey, por decirse pusieron allí sus reales los Reyes Católicos, y, dilatándose sus aguas riega muchas tierras hasta un sitio que llaman Casabermeja. Háyase esta ciudad tan ennoblecida como santificada y regada con la sangre de tres ínclitos mártires cuyas actas se referirán después.
Los vestigios de sus muros y venerables ruinas persuaden bastantemente su antigüedad.
En una piedra que hoy sirve de basa a una cruz que está en la puerta de la Ermita de san Antón, se halla una inscripción de la que solo se puede conjeturar que el Cabildo dedicó esta memoria a Aurelio, que sería algún señalado magistrado, en tiempos de romanos, si no es que fuese el Emperador.
Alba es el nombre latino de Abla que hoy colocamos la L después de la B. Antonio Pio la refiere después de Guadix y luego Urci y Murgi, la primera Orce, aunque otros dicen ser Pechina, y la segunda Mujacar. Plinio la llama Alba con el renombre de Virgao. Y como hay muchas poblaciones del mismo nombre como Alba Urgabonense de Jaén, Plinio la sitúa en la Bastetania que mira al mar, y así no se puede referir a Arjona y por ello el martirio de San Apolo y sus compañeros, según expone el Marqués de Estepa cuyas actas del Legendario de Astorga señalan el martirio en Alba, cerca de Guadix.
Con el motivo de señalar Ptolomeo entre los pueblos bastetanos una ciudad llamada Abula no ha faltado quien diga que esta es Abla, y otros que es Vilchez en el Obispado de Jaén. Y de aquí pasan a decir que San Segundo compañero de San Torcuato, fue Obispo de Abla y los otros de Vilchez.
Aunque esto no se opusiera a las tradiciones y testimonios que favorecen a la Catedral de Avila, en Castilla, (donde se venera y fue hallado el cuerpo de San Segundo, es muy leve la conjetura que coligen de la Geografía de Ptolomeo, como oscurecida la identidad de sus poblaciones, unas arruinadas y sepultadas en el olvido y otras trasformadas y desconocidas por la mutación de los nombres y tanto Bivar y Ximena, tomando esquinas, sobre querer deslindar hoy el sitio de la antigua Abula de los bastetanos, deteniéndose a interpretar a este fin los Cronicones apócrifos impresos con el nombre de Juliano y Luitprando.


<!-- editby -->

editado por: ASandy, 13/07/2009 12:21h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
20.jul 2009 - 10:27

14-

De la conversión y patria de San Torcuato

Refieren los escritores la vida de San Torcuato, unida con la del Apóstol Santiago el Mayor, desde que entró en España hasta que fue sepultado su cuerpo en Galicia.
Cuando los Apóstoles, después de recibir al Espíritu Santo, cuando quisieron dividirse el mundo, Jacobo el Mayor, se anticipó en la jornada y habiendo convertido a muchos en Judea y Samaria, recibió la bendición de María Santísima para venir a España por el año de treinta y siete de Cristo. Es grande la variedad de los historiadores en referir el Puerto donde el Apóstol desembarcó: Cartagena, Almería, Galicia o Asturias. Pero habiendo entrado en las Asturias hacia la parte de Oviedo, dice Pedro Suarez, cogió el primer fruto y primicia de España, convirtiendo a Torcuato que fue su primer discípulo.
Torcuato fue de nación española, si bien hay variedad en referir el pueblo de su naturaleza. Galicia le aclama por su natural, el Principado de Asturias le pide por suyo, Zaragoza le solemniza de tiempo inmemorial el día 15 de Mayo, la Villa de San Torcaz, en el Arzobispado de Toledo, le venera por su hijo.
Guadix es el que se halla con más claro derecho para llamarse patria de San Torcuato porque como dice Orígenes y Tertuliano que, la Iglesia universal celebra el día del martirio, llamándole el de su nacimiento, y así Guadix, y, como a Cristo se le llama el Nazareno calificando ser su patria Nazaret por la habitación que tuvo en ella, Torcuato tiene como patria a Guadix. Y Cicerón: Los romanos celebraban los días en que sus emperadores habían sido sublimados al solio, llamándoles días naturales.
El Papa Calixto Segundo dice: el apóstol eligió en Galicia estos nueve discípulos: Torcuato, Tesifón, Segundo, Indalecio, Cecilio, Esicio, Eufrasio Atanasio y Teodoro, de lo que se deduce que Torcuato es el primero y más antiguo discípulo de Santiago. Tanto S. Isidoro, como el Martirologio Romano y el del Venerable Beda nombran en primer lugar a San Torcuato y del mismo modo las Iglesias de Santiago, Pilar de Zaragoza y el Orden Militar de Santiago, como los breviarios de Cordova y Evora nombran con precedencia de Torcuato a los demás. Y el Padre Yépez dice: San Torcuato, discípulo regalado de los Apóstoles, y el Apóstol de la misma España, doctrinado por Santiago y cabeza de la misión a que vinieron los siete Obispos primeros predicadores de España después de Santiago. El Padre Jerónimo Pardo escribe su obra Excelencias de Santiago. Y Villegas dice que San Torcuato y seis compañeros vinieron con el Apóstol a España, donde estando en ella, se le ligaron otros discípulos: Colocero, Basilio, Pío, Crisógono, Teodoro, Atanasio y Máximo. Pero esta objeción de que vinieran con Santiago es de ninguna autoridad y la fabricó a su arbitrio el Padre Jerónimo Román basada en Cronicones no aceptados. Y así el Breviario Romano reza: Fueron de los que convirtió el Apóstol en España estos siete santos Obispos, y los primeros que envió San Pedro a este reino. La conversión de estos santos, conseguida en España, es la mayor defensa de la venida de Santiago a ella. Urbano VIII para disipar dudas mandó se afirmase en el breviario Romano la venida de Santiago a España, y la conversión de estos siete discípulos en ella, como tradición de la Sede Apostólica. La conversión de San Torcuato y sus compañeros consta de esta tradición eclesiástica, que es una de las más examinadas por aquel crisol de la Santa Sede. Los otros discípulos: Colocero, Basilio, Pio, Crisógono y Máximo no se hallan reconocidos como San Torcuato y sus seis compañeros.


<!-- editby -->

editado por: ASandy, 20/07/2009 11:36h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
25.jul 2009 - 18:14

15-
Con motivo del dia del Apostol Santiago envio estos datos que nos trasmitió Pedro Suarez

---
SAN TORCUATO SIGUE AL APOSTOL SANTIAGO HASTA JERUSALEN HASTA QUE PADECIÓ MARTIRIO, DE DONDE TRAE A ESPAÑA SU SAGRADO CUERPO.

Habiendo convertido Santiago a Torcuato, su primer discípulo, lo llevó consigo por todos los pueblos de España. Entró después de diversas peregrinaciones el Apóstol en Zaragoza asistido por Torcuato, Tesifón y demás discípulos, si bien muy afligido y desconsolado del poco fruto que había conseguido en España. Es tradición piadosa y admitida, que una noche salió, como otras, acompañado de Torcuato y demás compañeros, a la orilla del Río Ebro, junto a la muralla, donde solía descansar y orar, y estando en profunda oración, oyó suavísimos cánticos, y alzando los ojos, vio Jacobo, nuestro patrono, a María Santísima en carne humana junto a un pilar o columna rodeada de millares de ángeles y le pidió que le edificase un templo con el título de su nombre donde permaneciendo allí aquel Pilar hasta en fin del mundo, experimentarían las misericordias de su Hijo, los fieles que con verdadera fe las pidiesen. Alegróse el Apóstol y los ángeles se llevaron a la gloriosísima Virgen, dejando en el mismo Pilar una imagen divinamente fabricada, que es la que se venera hasta el siglo presente. Debemos contemplar por muy singular prerrogativa la de Torcuato por haber gozado también de esta visión con sus otros compañeros.
Jacobo se levantó para edificar junto al Pilar la Iglesia que su majestad le mandó fabricase. Él era su arquitecto y la perfeccionó con ayuda de sus discípulos, poniendo la primera piedra con sus manos según lo refiere la oración del Oficio antiguo el día de su dedicación. Es prerrogativa de Torcuato haber sido obrero de este Santuario que perdura, readornado en el tiempo, hasta nuestros días.
Resolvió el Apóstol dejar en Galicia a Atanasio y Teodoro llevándose a Torcuato y sus seis compañeros a Jerusalén por el año 30 al 40 de Cristo. Allí en Jerusalén tendrían reuniones con los otros Apóstoles y recibirían de nuevo la bendición de María Santísima, visitando los lugares de la pasión y muerte de Cristo. Proseguía Santiago la predicación con sus discípulos y convirtió a Hermógenes dado a la Nigromancia y a su discípulo Fileto después de varias disputas y obrados raros prodigios según cuenta Eusebio Cesariense. A instancia de los judíos, movidos de odio y envidia, Herodes Agripa, por complacerlos, hizo degollar a Santiago el día 25 de Marzo. Este glorioso martirio lo refiere Genabrardo en el año segundo del imperio de Claudio, que es el 44 de Cristo, siendo el primer Apóstol que bebió el cáliz del martirio, y al que pudieron presenciar, de alguna forma, Torcuato y sus compañeros. Los judíos echaron fuera de la ciudad el cuerpo de Santiago para que los perros y las aves se los comiesen. El Papa León III, Calixto II, San Antonino. El Obispo Equilino y otros, nos confirman que, después que fue martirizado el Apóstol, tomaron sus discípulos, vencidas algunas dificultades, el sagrado cuerpo, de noche, y lo llevaron a Jerusalén al puerto de Jope, donde hallaron prevenida una barca, en que, gozosos, entraron el precioso tesoro de su maestro y guiados por la mano de Dios pasaron todo el Mediterráneo hasta el estrecho de Gibraltar y rodeando a casi toda España, llegaron a Galicia al lugar llamado Iria Flavio ( hoy el Padrón) el día 25 de Julio, y séptimo de su embarcación. A su paso por Portugal consiguieron la conversión de Cayo Carpo prefecto de Annona, que fue el primer cristiano que tuvo Palencia. Al saltar a tierra en la orilla del río Sar, sacaron el sagrado cuerpo y al ponerlo sobre una roca se abrió milagrosamente haciéndo cavidad para recibirle, y Ambrosio de Morales y otros dicen que se guarda la piedra con gran veneración.
Recurrieron a un matrona llamada Lupa que vivía en un sitio que ahora se llama Castro Lupario cerca del Padrón, pero esta que era infiel, los mandó, con ánimo siniestro, a solicitar permiso a un Gobernador de aquella provincia, y este los mandó prender con ánimo de matarlos. Estando ya en la cárcel, fueron librados por un ángel. El Gobernador envió tras ellos muchos ministros para que los matasen, pero llegando al puente del río Tambre, fueron sumergidos por las aguas cayendo con ellos el puente. Dice Don Mauro Ferrer que se conservan todavía los vestigios y la memoria del portento. El Gobernador o Príncipe ante este suceso, los mandó llamar con mucha humildad se convirtió a la fe él y su familia. (Más adelante veremos este milagro repetido en Guadix) (A los Apóstoles y sus primeros discípulos, Dios concedía una protección especial para implantar el incipiente reino de Dios).
Lupa aún no movida por estos prodigios, les dijo con el mismo engaño anterior que fuesen a un monte, que ahora se llama Pico Sacro) dos leguas de Compostela, donde tenía su ganado y allí unciesen unos bueyes a un carro que podía traer el cuerpo del Santiago, si bien ella sabía eran toros bravos, pero ellos uncieron los toros al carro como si fuesen mansos corderos, y una vez cargado el sagrado cuerpo, dejaron a los bueyes andar sin otra guía que la de Dios, y estos se dirigieron a un Palacio principal que Lupa tenía en Compostela que significa Campo de la Estrella y ahora Ciudad de Santiago. Viendo Lupa tanto prodigio recibió el santo Bautismo y les dio su Palacio dotado con mucha renta, para que en él hiciesen Iglesia que es la segunda que se edificó en España. Y en él el 30 de diciembre del mismo año San Atanasio y San Teodoro (dejados anteriormente allí por Santiago) acompañados de San Torcuato y sus compañeros, dieron sepultura al Apóstol.
Celébrase la traslación de Santiago el 30 de diciembre del mismo año.
De lo deducido hasta aquí se manifiesta con cuanta obligación es deudora España a San Torcuato y sus compañeros, de haberla puesto en posesión del sagrado cuerpo del Apóstol, su Patrono.
No solo sacaron el cuerpo de Jerusalén, atravesando los mares, sino que en este Templo del hoy Santiago de Compostela, Torcuato y sus compañeros tienen parte como obreros de aquel santo sepulcro y apostólica iglesia venerada de todas las naciones que Torcuato y sus compañeros comenzaron y se ha trasformado en centro de un camino interminable de peregrinos, en la que el voto de peregrinación a ella es tan indispensable y reservado al Vicario de Cristo, como el de visitar los Santos Lugares de Jerusalén, prerrogativa que no tienen los sepulcros de los otros Apóstoles.


<!-- editby -->

editado por: ASandy, 25/07/2009 19:20h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
29.jul 2009 - 09:44

16-
SAN TORCUATO SE ENCAMUNA A ROMA, DE DONDE INSTITUIDO OBISPO, VUELVE A ESPAÑA ASISTIDO DE SUS COMPAÑEROS.

Habiendo dado honroso sepulcro al cuerpo de Apóstol, se encaminó Torcuato a Roma llevando en su asistencia a los Santos Teófilo, Segundo, Indalecio, Cecilio, Esicio y Eufrasio, dejando en Galicia a San Atanasio y a San Teodoro que después fueron sepultados a los lados del Apóstol.
Lo más admitido es que fue muy inmediato su viaje a Roma y, dando cuentas del estado de las cosas en España recibieron la paternal bendición del Vicario de Cristo y Príncipe de los Apóstoles San Pedro, que como Vicegerente General de Cristo, consagró de Obispo a San Torcuato y sus compañeros, que consultada, al parecer, la conversión de esta provincia con San Pablo, resolvieron enviar por maestros y prelados primeros de España a estos siete discípulos de Santiago. Quiso cifrar el Apóstol toda la felicidad de España a estos siete predicadores como los siete hijos que le nacieran a Jacob o como el número septenario del Apocalipsis con aquellos siete Ángeles y siete antorchas de siete Iglesias.
Hay autores que señalan la fecha de esta misión en el año 45 de Cristo, y estos afirman que San Torcuato y sus compañeros fueron enviados a España y consagrados Obispos en Roma por el Apóstol San Pedro. Y si esto fuese así, se podría decir que la erección de la Catedral Episcopal de Guadix es casi tan antigua como la de San Pedro en Roma. Guillermo Eisen y otros lo ponen en el año 45 y el Cardenal Baronio en el 46 y así la quinta lección del rezo de Santiago dice que fueron enviados por San Pedro.
Otros opinan que fueron consagrados en Roma por San Pedro y San Pablo, pero no habiendo concurrido los dos Apóstoles en Roma hasta el año 65, es argumento claro que no pudo ser antes la institución de los siete Obispos, ni su misión a España. A favor de este segunda opinión están el oficio mozárabe de San Isidoro, los martirologios del venerable Beda y otros; las Actas del libro Gótico de Alcalá, la epístola de Gregorio VII, el rezo de la santa Iglesia de Ávila, la tradición del Papa Calixto a quien siguen los rezos antiguos de las iglesias de Granada, Córdoba y Ébora y el Oficio de San Torcuato concedido a Guadix por Sixto V extendido ahora a todo el estado eclesiástico de España por Inocencio XII.
Todas estas autoridades atribuyen a los dos Apóstoles la misión de los siete santos por el año 58 en que pudo hallarse en Roma San Pablo.
Guillaume Catel y Luis Pons refieren, acompañaron a San Pablo y que pasando por Narbona los envió a Galicia según una epístola del Papa Estéfano y se da a la Iglesia de Carbona el título de primada. Pero el doctor Padilla afirma que dicha epístola fue escrita el año 260 de Cristo y Don Juan Corbelo dice se escribió el año 885 en que floreció el Papa Estéfano. Esta variedad en los escritores y diferencia de tiempo es argumento para tener por apócrifa la epístola referida.
Habiendo sido consagrados Obispos por San Pedro y San Pablo, salieron de Roma encaminados a España. Y algunos señalan su desembarco en Almería antiguamente Abdera y después Almería., lo cual no tiene seguro fundamento como refieren Mendoza y otros que la antigua Abdera, fundada por los fenices y celebrada por Estrabón y Ptolomeo es la villa de Adra. Y que caminando para Guadix pasaron los santos cerca del lugar de Faroles, y descansaron en un sitio donde está fijada una cruz con su inscripción.



<!-- editby -->

editado por: ASandy, 29/07/2009 10:50h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
6.ago 2009 - 20:20

17-
SAN TORCUATO ENTRA CON SUS COMPAÑEROS EN GUADIX CONSIGUIENDO LA CONVERSIÓN MARAVILLOSA DE SU PUEBLO.

Habiendo desembarcado en Adra caminaron luego la tierra adentro, y llegando a un fresco y apacible valle, distante más de media legua de Guadix, se pusieron s descansar, y de allí enviaron algunos de sus discípulos por comida a la ciudad. Entraron en Guadix en ocasión que el pueblo celebraba fiestas a los dioses Júpiter, Marte o Juno, y extrañados los gentiles se conmovieron a maltratarlos, más los discípulos, reconocida la persecución, huyeron y gran multitud les siguió con ánimo de quitarles la vida, y llegando al río donde había un puente que era de mármol, acabando de pasarlo San Torcuato y los suyos, se hundió entrando en él los paganos que perecieron sumergidos en las aguas.
No falta quien opine que la población de Guadix donde entraron los discípulos a buscar comida, estuvo fundada en un sitio llamado Guadix el Viejo, con poca diferencia de distancia del río Fardes.
Para mayor claridad se ha de suponer que el sitio donde se quedaron a descansar los santos estaba distante de Guadix 12 estadios de tierra, y siendo esto así, se colige claramente que el sitio no fue de parte del río hacia Guadix el Viejo porque este dista del Fardes menos de 6 estadios como lo afirman San Isidoro en el Oficio mozárabe, el Libro Gótico de Alcalá, y el antiguo breviario de San Juan de la Peña en Aragón.
Llegase a esto al considerar que en el corto sitio de Guadix el Viejo no hay vestigios que demuestren población tan célebre en la antigüedad, como lo demuestran las ruinas de los antiquísimos muros de la ciudad de Guadix.
El maravilloso suceso del puente causó tanto terror a los gentiles de Guadix, que discurriendo ser ejecutado por brazo más superior que el que ellos idolatraban, convirtieron todo el odio en espeto y veneración de los santos. Y una nobilísima senatriz de la ciudad, cuyo nombre era Luparia, les envió a llamar rogándoles les permitiese verlos.
San Torcuato y sus compañeros entraron en Guadix el día 15 de Mayo, en que sucedió todo lo sucedido.
Luparia, recibiéndolos benignamente, les preguntó de qué provincias eran enviados, y al saber eran dirigidos por los Apóstoles de Jesucristo oyó de su boca las verdades eternas y les rogó le concediesen el agua del bautismo. Le dijeron que para erigir pila bautismal primero erigiese una iglesia. La cual perfecta y acabada fue regenerada con el agua viva del Espíritu Santo. Y por ello Gil González y el doctor Pisa dicen ser el segundo o tercer templo que se edificó en España. San Torcuato y sus otros compañeros consiguieron que los demás ciudadanos de Guadix recibieran el bautismo siguiendo el santo ejemplo de su senatriz y ciudadana, y antes de recibirlo destruyeron todos los ídolos que adoraban los gentiles, y la iglesia la dedicaron a San Juan Bautista donde tuvo lugar el primer sacrificio o misa pontifical. Sería incomparablemente grande el gozo de aquellos ciudadanos y el de San Torcuato y sus compañeros contemplando el reciente y primer rebaño conquistado de la ciega gentilidad.



<!-- editby -->

editado por: ASandy, 06/08/2009 22:11h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
13.ago 2009 - 11:30

18

GUADIX ES EL PUEBLO PRIMERO DE ESPAÑA QUE ABRAZÓ LA LEY EVANGÉLICA; Y POR HABER ESTADO EN ÉL SAN TORCUATO Y SUS COMPAÑEROS, ADQUIRIÓ GLORIA MUY SINGULAR.

Fue Guadix (según cantan las iglesias de España en el Oficio de San Torcuato) la primera ciudad que abrazó la Ley de Cristo, después que entraron en estos reinos San Torcuato y sus compañeros consagrados Obispos.
Es cierto que el Apóstol Santiago consiguió la conversión limitada de algunos de los habitantes donde predicó, pero de aquí no se infiere la conversión de aquel pueblo en común. Guadix fue la primera ciudad y pueblo de España, que en común, o al menos la mayor parte de ellos, abrazó la Ley de Cristo, lo cual manifiestan las autoridades siguientes:
San Isidoro en el himno de San Torcuato, después de referido el milagro del puente, dice que ésta fue la primera senda o puerta de entrada de los pueblos para la Fe.
Antiquísimo Pergamino Manuscrito en el Monasterio de San Bernardo de Toledo, cuyo historiador murió poco después de estos siete santos y en él se refiere hablando de Guadix: Que todo el pueblo dejó la falsa adoración de los ídolos y siguió el santo ejemplo de Luparia. Y en el Antiguo Libro Gótico de Alcalá cuyas actas, referidas por D. Juan Tamayo, afirman lo mismo.
El Martirologio del Venerable Beda donde dice: Que a vista del milagro del puente y conversión de Luparia, creyeron en Cristo Nuestro Señor los demás ciudadanos. Lo que confirman Adón Viennense y los antiguos rezos de las catedrales de Granada y Avila.
La última autoridad que se ofrece es del Doctor Valdés quien refiere que solamente en la ciudad de Guadix se convirtieron todos.
Estas autoridades prueban fue Guadix el primero de España que en común abrazó la Fe de Cristo, pues no se lee que antes, ni por Santiago ni por los dos discípulos que dejó en esas provincias la admitiese pueblo alguno en común hasta que vinieron San Torcuato y sus compañeros.
Es gloria de Guadix haber sido sus habitantes los primeros a quienes estos siete doctores, hijos de la Cátedra primaria de Roma, leyeron y enseñaron los siete artículos pertenecientes a la divinidad y los siete pertenecientes a la humanidad de Jesucristo. A quienes San Isidoro llama hachas ardientes de España.
Es gloria de Guadix ser ilustrados con los siete dones del Espíritu Santo, las siete duplicadas Obras de Misericordia, la siete Virtudes: tres teologales y cuatro cardinales, para que con estas armas espirituales pudieran defenderse de la hostilidad de los siete pecados capitales. Todo eso a semejanza a la de aquellos siete panes y dos peces con que Cristo dio de comer a sus seguidores.
Fueron estos siete Prelados, dice Gregorio VII y lo repite el Cardenal Baronio, los que plantaron la religión, fundaron la Cristiandad y dedicaron las iglesias con su sangre.
A Guadix se le puede decir lo que San León Papa predicaba a la de Roma: Estos son los varones por quien se te comunicó la luz del Evangelio de Cristo; y tú, que eras maestra del error, eras ya discípula de la verdad. Estos son tus padres y verdaderos pastores, que te edificaron para el reino de los Celestiales con más felicidad que aquellos que pusieron los primeros cimientos de tus muros.
El Doctor Pisa cifra el contenido de este capítulo diciendo: Esta es pues, la primera Iglesia de España (después de la del Pilar de Zaragoza) después de la cual se han seguido tanto número de ellos, como por tiempo se han levantado y dedicado. He aquí las primicias de la sementera que estos santos Obispos hicieron. Y el fruto cosecha que de ella cogieron, y este pequeño grano de mostaza es el que ha venido a crecer en una arboleda tan extendida, como vemos ser la Cristiandad en la nación española, con estos tan felices principios. Todo este copioso fruto se debe atribuir y agradecer al glorioso Apóstol Santiago, a quien cupo la suerte apostólica de predicar en España, y puso en ella la primera zanja, que fue la conversión de estos santos Pontífices, sus discípulos y después nuestros maestros., que resulta todo en grande honra de la ciudad de Guadix, por haber sido la primera que por esta predicación recibió la fe en España.



<!-- editby -->

editado por: ASandy, 13/08/2009 13:26h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
19.ago 2009 - 12:17

19

SAN TORCUATO ES DESTINADO OBISPO DE GUADIX, DE DONDE EL SANTO Y SUS CONDÍSCIPULOS SE DIVIDIERON A PREDICAR POR DIVERSOS PUEBLOS DE ESPAÑA

Conseguida la conversión maravillosa de los gentiles accitanos, fue San Torcuato destinado por obispo de Guadix, cuya ciudad fue en España la oficina y fuente de los primeros predicadores apostólicos como la ciudad Santa de Jerusalén, y comunicaron entre sí la división de provincias de toda la redondez de la tierra.
A San Torcuato como el más antiguo de sus compañeros cupo la ciudad de Guadix de donde salieron y predicaron en muchos pueblos para destruir la idolatría. Y habiendo predicado y sujetado a la fe de Jesucristo innumerables multitudes pasaron y descansaron en Guadix. San Torcuato queda en Acci; San Tesifón en Verja (Vergi) cerca de Adra donde le veneran como Patrón; San Segundo en Avila donde tienen y veneran cu cuerpo ( o ¿Abla de Almería?); San Indalecio en Orce (Urci); San Cecilio en Iliberis, hoy Granada; San Hesiquio o Hisicio en Cazorla (Carteia o Cartesa) donde le veneran por Patrono y según otros en Tarifa donde celebran su rito de primera clase como patrono; San Eufrasio en Iliturgi, que es Andujar, en cuya cátedra episcopal sucedió Baeza, y después pasó a Jaén.
Hay variedad de algunos pueblos referidos, originales de la mutación de las poblaciones y sus nombres, por causa de la invasión de los sarracenos y otras naciones, y sin duda permite la Divina sabiduría esta confusión para que en diversos pueblos, sean invocados y venerados por patronos y titulares.
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
27.ago 2009 - 06:58

20

ACCIONES APOSTÓLICAS DE SAN TORCUATO EN ESPAÑA

A los Obispos y predicadores San Clemente Papa los llama almacenes de los misterios de Dios y pregoneros de su palabra. San Gregorio el Magno los llama Ángeles, puertas de Sión, y columnas de la Iglesia.
San Torcuato fue brillante luz que desterró de España las tinieblas de la idolatría, éste fue la lengua del cielo y voz del Señor, éste fue el ángel, columna y primera puerta de Sión, fortificó para el cielo los muros de Guadix, fue el más antiguo de los Siete primeros Doctores de la Ley, enviado por el Príncipe de los Apóstoles.
Fue San Torcuato quien plantó la religión en muchos pueblos de España, con la potestad que tuvo de San Pedro. El Padre Moa dice que tal vez, y así se supone que Málaga gozó de las primicias del Evangelio, porque San Torcuato predicó en esta ciudad, de donde pasó hasta el estrecho de Gibraltar.

Fue San Torcuato de los primeros que en España comenzaron a invocar el nombre de Jesucristo y de los primeros que introdujo el culto y veneración de las imágenes. En la Villa de San Torcaz, Toledo, tiene por tradición y creencia que San Torcuato les llevó y dejó allí colocada la Imagen de nuestra Señora de Orcades, que hasta hoy veneran. En el partido de Canales de Toledo, hay un antiguo santuario y convento de religiosos de San Francisco con el título de Nuestra Señora de la Oliva, cuya milagrosa imagen refieren allí por tradición, la trajeron y colocaron San Torcuato y sus compañeros, y que desde su tiempo permanece la Oliva, que hoy está junto a la Iglesia de cuyos ramos y unción usan con devoción. Esto se dice en los lugares referidos, mas yo no hallo fundamento Para afirmarlo ni para negarlo.
San Torcuato y sus compañeros, dice Gregorio VII, fueron los que establecieron y enseñaron el orden del oficio y culto divino. El Obispo Sandoval refiere a la letra una breve memoria escrita por Julián y Félix, Metropolitanos de Toledo, sacada de un libro muy antiguo de letra gótica, que fue del Monasterio de San Millán de la Cogulla, y en el año 1598 pasó a la librería del Escorial. Y en él se dice que estos siete santos trajeron consigo el orden de la misa, como la habían recibido de los Apóstoles. Lo mismo refiere Ambrosio de Morales y otros.
Siendo San Torcuato y sus compañeros ya ancianos cuando entraron en Guadix y habiendo salido de esta ciudad para la predicación
No tenemos noticias de las maravillas que San Torcuato obraría en Guadix después del prodigio del Puente, pero debemos tener por cierto que así San Torcuato como sus compañeros comprobaron su predicación para lograr la conversión de los pueblos, como los Apóstoles de Cristo, con muchas y varias señales, las cuales fueron necesarias según lo da a entender el Oficio Isidoriano y lo discurre el Doctor Alderete y lo confirma San Gregorio, para que se pudiese propagar la fe y crecer la multitud de creyentes en el principio de la Iglesia.


<!-- editby -->

editado por: ASandy, 27/08/2009 08:06h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
3.sep 2009 - 07:40

21
DE OTROS SANTOS QUE REFIEREN LOS MODERNOS CON EL NOMBRE DE SAN TORCUATO

Después que se aparecieron los fingidos Cronicones con el nombre de Flavio Dextro y Juliano, dicen algunos modernos que existieron tres Torcuatos: el primero discípulo de Santiago y Obispo de Guadix. El otro, natural de Roma, que le parece a Don Manuel Ferrer ser el que predicó al mismo tiempo en Málaga y hasta el estrecho de Gibraltar. El tercero y más moderno, San Torcuato Félix, que dicen fue natural de Toledo, Obispo de Braga en Portugal que padeció martirio en la pérdida universal de España, año de 712 en una ciudad llamada Quintania o Citania.
Lo cierto es que solo hubo dos santos con el nombre de Torcuato, que fueron el discípulo de Santiago, Obispo de Guadix, nuestro patrono, y San Torcuato Félix, Obispo de Braga. Cuya vida refiere el Arzobispo Acuña, y habiendo florecido este muchos siglos después, (año 712) no puede ocasionar confusión alguna con el nuestro.

22
DEL MARTIRIO DE SAN TORCUATO, OBISPO DE GUADIX, Y DE LA MARAVILLOSA OLIVA DE SU SEPULCRO.

Algunos Legendarios y Breviarios antiguos llamaron confesores a San Torcuato y sus compañeros, pero esto no es argumento para decir que no fueran mártires, ya que San Cirilo y otros usaban de estas voces llamando confesores a los que habían padecido martirio, confesando el nombre de Cristo ante los tiranos.
Los breviarios antiguos hicieron conmemoración de la festividad de estos siete santos en un día, no por haber sido en uno mismo el glorioso tránsito de todos siete, pues es notorio fue en diversos días, sino es por razón y memoria del milagro del puente de Guadix o de la división que en esta ciudad hicieron los siete a diversos pueblos para fundar el catolicismo, como lo da a entender todo el tenor del Oficio isidoriano. Por estos motivos la festividad y conmemoración de todos siete en un mismo día.
Gregorio VII Papa en el 1073 en carta dirigida al rey Don Alonso VI le hace memoria que estos siete santos plantaron la religión y dedicaron las iglesias con su sangre. No cae de bajo de duda debérseles el culto de mártires pues así lo confirma la Silla Apostólica en el oficio concedido a la Iglesia de Ávila por Clemente VIII en 1594, y en el concedido a la de Guadix por Sixto V en 1590 y extendido a las demás iglesias de España por muy Santo Padre Inocencio XII en 1693.
Es antigua tradición de la iglesia y ciudad de Guadix que San Torcuato consiguió la corona del martirio, cuya aserción, aprobada por la Sede Apostólica, es suficiente autoridad; y la tradición no necesita otra prueba ni averiguación, aunque la tradición sea de los fieles de una sola iglesia según enseña San Juan Crisóstomo y el sapientísimo Obispo de Guadix don Martín de Ayala.
El sitio de la consumación del martirio de San Torcuato se cree haber sido en un campo llamado Face-Retama distante dos leguas de Guadix en el cual hay una Ermita del Santo y unas cuevas, aunque es dable que en Guadix comenzasen los tormentos y se consumase el martirio en el campo. Carecemos de noticia cierta del día y año, Don Juan Tamayo y otros dicen el día 14 de Junio, Beyerlink llama al día 15 de Mayo.
El Padre Quintana Dueñas discurre que al celebrarse los siete santos en 15 de Mayo es, o por la semejanza del martirio, o porque en este día murió San Torcuato, que es el primero de los siete. Más el motivo de solemnizarlos el 15 de Mayo es porque fue Guadix la primera ciudad donde colocaron el estandarte de la milicia de Cristo.

Del género del martirio no se tiene más noticia que haberse hallado su santa cabeza con señal de un golpe, ye pegada en él con la misma sangre una venda de lienzo, lo cual se reconoció cuando se trasladaron las reliquias de Celanova a Guadix. Cuando en 1593 fue encontrado el sagrado cuerpo de San Torcuato, en Celanova, se hallaron enteros y cabales todos sus huesos y así consta de los de los instrumentos de la Catedral de Guadix.
Habiendo recibido el martirio en la ciudad de Guadix fue sepultado en él su sagrado cuerpo. Dios manifestó señales prodigiosas con el raro prodigio de la oliva, continuando por espacio de setecientos años aclamado hasta hoy por los historiadores eclesiásticos. Junto a la iglesia y sepulcro del santo florecía una oliva y todos los años, en la víspera de la fiesta del Santo, se llenaba de más flores que de hojas, y el día 15 de Mayo cogían perfectas, hermosas y maduras tantas aceitunas cuantas podían llevar para curar sus enfermedades y dolencias. Esto decían las Actas del libro Viejo gótico de Alcalá y del Monte Sión de Toledo. Escrito mucho antes de la pérdida de España. El mismo Calixto II (que fue creado Papa ahora quinientos y setenta y seis años), en la historia de Santiago que siguen los Breviarios antiguos de Córdoba y Ebora, añade que el mismo día de la festividad se sacaba aceite de fruto ya maduro. (Nótese que en Mayo no es tiempo de aceitunas).
Experimentose este milagro todos los años hasta la funesta pérdida de España, aunque El Papa Calixto por el año 1123, afirma que en su tiempo perseveraba este prodigio, y aunque en este tiempo Guadix estaba en poder de moros, es de discurrir no se celebraría fiesta del santo, sin embargo es creíble había cristianos que lo solemnizasen. En el siglo presente hay también junto a la Ermita y cuevas de San Torcuato una oliva.


<!-- editby -->

editado por: ASandy, 03/09/2009 08:44h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
10.sep 2009 - 08:41

23

DE LA TRASLACIÓN DEL SAGRADO CUERPO DE SAN TORCUATO DE GUADIX A GALICIA


Poseyó muy gozosa la Santa Iglesia de Guadix el precioso tesoro del cuerpo sagrado de San Torcuato., su primer prelado y patrono, hasta que la invasión de los sarracenos deshizo la eclesiástica armonía del Catolicismo y profanó sus sagrados templos, sujetando a su imperio tiránico casi toda España, cuya lamentable pérdida sucedió por el año 714 de Cristo.
Por este tiempo, dicen Antonio de Fianza y otros, llevaron los cristianos de Guadix al santísimo cuerpo de San Torcuato a Galicia, y le escondieron en término del Obispado de Orense, en un sitio donde está la antiquísima iglesia de Santa Coloma. Algunos dicen que fue San Frodoario, Obispo que era de Guadix cuando se perdió España.
El Templo de Santa Coloma, llamado de San Torcuato, y dedicado al Santo, fue fabricado en forma de cruz y, en el brazo de la epístola estuvo el cuerpo de San Torcuato en un sepulcro grande de mármol blanco, aunque después fue trasladado el Sagrado Cuerpo de San Torcuato a Celanova.
El Sagrado Cuerpo de nuestro patrono San Torcuato estuvo en Santa Coloma por espacio de más de doscientos cincuenta años.
Fue San Rodesindo Obispo de Mondoñedo, después de Santiago de Galicia y fundador del Monasterio de Celanova, quien hizo la traslación a donde se retiró a morir, dejando aquella santa casa ennoblecida con las reliquias de San Torcuato.
El papa Alejandro III envió al Cardenal Jacinto para intentar arreglar las diferencias entre Don Alfonso VIII Rey de Castilla y Don Fernando II de León por el año 1174 y según don Mauro Ferrer estuvo en Celanova y trasladó los Santos Cuerpos de San Torcuato y San Rudesindo a otra Capilla que mandó hacer y los colocó solemnemente a los lados del altar en dos sepulcros de piedra con cajas de madera sobredorada.
Desde el tiempo del Cardenal Jacinto estuvo en la capilla de San Rodesindo este sagrado cuerpo (de San Torcuato) por espacio de cuatrocientos y más años hasta el de 1601. Al descubrir el sagrado cuerpo se entregó al Rey Felipe II una caña de las dos que tiene el brazo para su Monasterio de San Lorenzo del Escorial; y la otra con el dedo pulgar, a la santa Iglesia de Guadix. Cuya traslación referiré en el último párrafo.
Siendo Abad Fray Jerónimo de Gante le pareció sacar la cabeza de San Torcuato de su sepulcro y la colocó, en un relicario para que se venerase en la Sacristía, donde le hizo un arco y retablo.
Después hicieron unas ricas arcas de plata en que pusieron los santos cuerpos de San Torcuato y San Rodesindo y los colocaron en el altar Mayor el día 1 de marzo de 1601.
Asistiendo, según refiere el Padre Yepes, el Obispo de Orense; el Arzobispote Santiago; el Virrey de Galicia; el Conde de Caracena; algunos prebendados que enviaron las Catedrales de Santiago y Orense; muchos oidores de la audiencia de Galicia y cien soldados que fueron por mandato del Virrey. Pero según narra don Mauro estaban con mayor majestad y decoro en la parte donde los había colocado el Cardenal Jacinto, y que aquel día se sentía una rara tristeza en el convento.
Esta es la última traslación de las reliquias de San Torcuato, en esta ocasión fue colocado el corazón del santo en otro relicario de plata junto a su santísima cabeza, en el arco de la Sacristía.
La santa Iglesia de Santiago consiguió dos huesos enteros de los muslos de ambos santos. La Santa Iglesia de Orense consiguió reliquias de ambos santos, y por ello celebra desde aquel tiempo, en 15 de Mayo la fiesta de San Torcuato en rito doble. El mismo año de 1601 logró una quijada del santo, con un diente en ella, el Colegio de la Compañía de Jesús de Guadix.


<!-- editby -->

editado por: ASandy, 10/09/2009 10:59h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
17.sep 2009 - 12:38

24

DEL ANTIGUO CULTO Y SOLEMNÍSIMO OFICIO DE SAN TORCUATO Y SUS COMPAÑEROS, C0MPUESTO SEGÚN LAS REGLAS DE SAN ISIDORO, ARZOBISPO DE SEVILLA.

El antiguo culto con que han sido venerados desde la primitiva iglesia San Torcuato y sus compañeros, se prueba y manifiesta de los antiguos martirologios de varias provincias, en los cuales se hace gloriosa mención de ellos, como son: en el Romano antiguo y moderno, cuyo origen se deriva del Pontificado de San Clemente I (que fue creado por el año 93 de Cristo) en el cual creó en Roma siete notarios, que divididos por siete regiones, se aplicasen a adquirir y a escribir con todo cuidado las vidas y muertes de los santos, y este es el martirologio o Códice de quien hace memoria San Gregorio Magno. En las obras de San Jerónimo cuya cláusula tocante a San Torcuato la refieren algunos autores. En el Martirologio del venerable Bleda que floreció en el siglo VII, y lo coligió según Juan Molano del Martirologio latino de San Jerónimo y del griego de Eusebio Cesariense, que floreció en tiempo de Constantino Magno, cuyo imperio comenzó el año 306 de Cristo y feneció el del 337. En el martirologio de Usardo en Francia, escrito de orden de Carlomagno, cuyo reinado comenzó el año de 709 y terminó en el 814. En el Martirologio métrico del beato Wuandelvertó, escrito cerca de los años 839. En el del Venerable Adon Viennense, escrito años después. En el escrito de San Notkero, que murió el año 912. En un antiguo martirologio de León de Francia, copiado por Juan Bosco, cuya cláusula, con la memoria de San Torcuato y sus compañeros refieren el Padre Jódar y el Cardenal Aguirre.
La antigüedad de los martirologios referidos, que hacen plausible memoria del día 15 de Mayo de estos siete Santos prueban plenamente que el culto de ellos tuvo principio en la primitiva iglesia y fue recibido por los legendarios de toda la república cristiana, lo cual acreditan también las epístolas que se han referido de los Papas san León III y el Beato Gregorio VII.
Dentro de autoridades extrañas, tenemos dentro de España una superior a muchas, que es la del gloriosísimo y sapientísimo doctor San Isidoro, Arzobispo de Sevilla, que solemniza con solemnísimo oficio propio el culto y veneración que se dio uniformemente en las Santas Iglesias de estos reinos a San Torcuato y sus compañeros en aquellos primitivos siglos del Catolicismo, según consta de su antiguo Misal, llamado ahora el mozárabe, el cual compuso y reformó de Orden del Concilio Cuarto Toledano, celebrado el año 633. Se debe advertir que este título (de componer el misal) es cierto porque lo perfeccionó y reformó para que todas las iglesias de España lo siguieran sin variedad alguna en los ritos, festividades y oraciones, más el orden y la forma de él y de sus ceremonias dimana del tiempo de los Apóstoles y venida de San Torcuato y sus compañeros a España.
Hállase en él un Oficio muy solemne con antífonas, himno, prefacio y oraciones propias de San Torcuato y sus compañeros.
---


<!-- editby -->

editado por: ASandy, 17/09/2009 13:48h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
24.sep 2009 - 11:40

25
(Nota: Parte de esto es añadido por mí, hoy, para que se comprenda mejor ese llamado Oficio)
HORAS CANÓNICA
Se trata de una división del tiempo empleado durante la Edad Media en la mayoría de las regiones cristianas de Europa, y que seguía el ritmo de los rezos de los religiosos de los monasterios. Cada una de las horas indica un Oficio divino o liturgia de las horas es decir el conjunto de oraciones pertinente a esa parte del día.
Origen
San Benito denominó a estas horas de rezo Horas Canónicas, y así se haría desde el siglo VI; su nombre proviene de las órdenes y normas o cánones de la Iglesia Cristiana del medioevo. Durante esa época se organizó el sistema de horas centralizando su uso principalmente en los monasterios benedictinos (de la orden de San Benito).
La división del día en siete partes tiene su origen en el Salmo V, en el que se lee: "Siete veces al día te alabaré", y también se lee a medianoche me levantaba para darte gracias.
Todos los Sacerdotes teníamos la obligación de rezar todas las Horas, aunque no a su tiempo señalado, de ahí ese librito que solíamos llevar muchas veces en la mano: el Breviario.
Las horas canónicas eran las siguientes:
Maitines: medianoche, las 24:00. Laudes: las 3:00. Prima: Primera hora después de salir el sol, aproximadamente las 6:00 de la mañana. Tercia: Tercera hora después de salir el sol a las 9:00. Sexta: las 12:00. Nona: las 15:00. Vísperas: las 18:00. Completas: las 21:00
De las Vísperas
Las Vísperas señalan el fin del Oficio diurno y el ocaso de la luz alternativa; a ejemplo del Antiguo Testamento es celebración solemne. Era costumbre de los antiguos ofrecer a esta hora los sacrificios y perfumar el altar con aromas e incienso (Éx 29,41); testigo de ello es aquel cantor de himnos, desempeñando el regio y sacerdotal servicio, al decir: Ascienda mi oración en tu presencia, el levantar de mis manos, sacrificio vespertino (Sal 140,2).
También en el Nuevo Testamento, a la misma hora Nuestro Señor y Salvador Jesucristo, cuando cenaban los Apóstoles, les entregó el misterio de su Cuerpo y de su Sangre, para que a la hora misma del sacrificio significase el ocaso del mundo; por lo cual, en honor y memoria de tan altos sacramentos es justo que nosotros en esas horas nos presentemos ante la mirada de Dios y cantemos, dándole el culto de nuestras oraciones, ofreciéndoles el sacrificio y, al mismo tiempo, gocemos en sus alabanzas. El Véspero recibe el nombre de la estrella llamada Vespertina, que aparece a la puesta del sol, de ella habla el profeta: Y hace que salga el Véspero sobre los hijos de los hombres (Job 38,32).

(De las Vísperas, el himno de Vísperas) "porque prueba la mayor parte de esta santa historia, y para que la devota atención de los estudiosos, leyéndola una y muchas veces, pueda venerar esta sagrada antigüedad".
HIMNO DE VISPERAS DEL OFICIO DE SAN TORCUATO REFORMADO POR SAN ISIDORO DE SEVILLA. Traido entre otros por D. Pedro Suarez

La ciudad de Rómulo vestida ya de blanca toga
Señala destino a siete Pontífices
Enviados a España por los Apóstoles
A quienes designan la primera misión evangélica.

Estos son los muy doctos conocedores de la Luz:
Torcuato, Tesifonte y Esicio,
Indalecio y Segundo,
Eufrasio y Cecilio.

Todos portadores de la lámpara evangélica
Iluminan la ignorancia de aquel destino oscuro
Para que se inflamen así con el fuego católico
Y dejen de seguir tomando alimentos nocivos

La ciudad de Acci fue el destino de estos Varones
Y a unos estadios de ella se detienen
Y envían a algunos a buscar alimentos
Para fortalecer a los cansados cuerpos.

Allí los discípulos a los idolatras gentiles
Ven adorar, con vanos ritos,
A los que postrados compungidos,
Llenos de pavor, ven, ante actos indignos impíos.

Una turba de los adoradores llevada por la costumbre insana
Estimando como enemigos a estos hombres con otra fe
Los persiguen hasta el puente del río
Y los ponen en acelerada fuga.

Pero el puente fabricado con muros muy fuertes
De pronto se rompe en partes
Salvando a los justos de la manos de sus enemigos
Sepultando a los enemigos en las aguas del río.

Este hecho es la causa de la fe del pueblo
Entre los que una mujer llamada Luparia
Admirando a los santos, los invita y escucha
Llenando su corazón con el nombre de los santos.

Entonces la dama atendiendo con devoción
A los santos de Cristo, construye una iglesia
Donde en su Baptisterio recibiese las aguas
Y para que la gracia limpiase las culpas de todos.

Aquí se lavó la Dama santa de Dios
Y renace con el bautismo de vida
Y aquí el pueblo le sigue en la fe
Y abraza en multitud el Dogma Católico.
---
De algunas otras horas solo cito alguna oración o frase laudatoria a San Torcuato

En los Maitines:
"Los santos que con justicia enseñaron a muchos, resplandecerán como sol del firmamento, y como estrella del cielo en perpetua eternidad".

Laudes:
"Infinita gloria ha hecho el Señor (por medio de San Torcuato y sus compañeros) y la Iglesia pronuncie alabanzas en su honor.

Del mismo modo el Rito Eucarístico de la Santa Misa está piadosamente salpicado de ruegos a Dios para que por medio de San Torcuato y sus compañeros nos concedan "el premio sempiterno".

Este oficio y todo el mozárabe estuvo en letra gótica hasta que lo hizo imprimir con exacta diligencia el cardenal Cisneros el año de 1500, prosigue D. Pedro Suarez. De todo su contexto se colige claramente que a San Torcuato y sus compañeros debió España la conversión de sus pueblos. Aquel rito es el mismo que usaron las iglesias de España hasta su perdida universal y lo continuaron las de aquellas ciudades que inmediatamente se fueron restaurando de los moros por el glorioso Príncipe Don Pelayo y Reyes sucesores. Este es el mismo que usaron en Toledo las iglesias llamadas mozárabes y que se conserva hoy en la capilla mozárabe de la Santa Iglesia de Toledo.


<!-- editby -->

editado por: ASandy, 24/09/2009 13:08h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
1.oct 2009 - 09:31

1-Oct. 2009

26

Aunque el estado eclesiástico de España con la introducción del Oficio Romano dejó al isidoriano, sin embargo, han celebrado muchas iglesias el día 15 de Mayo, con el rito ya latino o romano la festividad de San Torcuato y sus compañeros. Y así: la Iglesia de Zaragoza, la Iglesia de Santiago de Galicia, la Santa Iglesia de Burgos, la Orden Militar de Santiago, las Santas Iglesias de Granada, Córdoba y Ebora en Portugal, la catedrales de Sevilla, Avila, Orense, Badajoz, Palencia y Valencia.
Algunas otras Catedrales dejaron de celebrar este oficio, pero a instancias del Rey por medio del Duque de Medinaceli, Inocencio XII ha concedido por breve de 4 de enero de 1693 se celebre en 15 de mayo la fiesta de San Torcuato por todo el Estado Eclesiástico regular y secular en los dominios de España sujetos a la Majestad Católica con el mismo oficio propio y misa que se concedió y aprobó para el Obispado de Guadix por la santidad de Sixto V en 30 de mayo de 1590, a instancia de don Juan Alonso Moscoso, Obispo de Guadix.
Por la capitulación ante los moros se consiguió en Toledo que la iglesia dedicada a San Torcuato quedara en uso de los cristianos, entre otras seis iglesias. En estas iglesias celebraron los divinos Oficios los cristianos de todo el tiempo que duró la cautividad, y se llamaron mozárabes que es lo mismo que mixti-árabes. En esta iglesia de San Torcuato está hoy fundado un convento de religiosas agustinas que pronunciado con alguna corrupción lo llaman San Torcaz.
La Iglesia más antigua consagrada a San Torcuato se edificó en Guadix, cuyo sitio está hoy como una Ermita que es creíble sea el mismo templo antiguo u otro reedificado. La Iglesia de santa Coloma en Galicia, titular de San Torcuato, se edificó al mismo tiempo que fue llevado allí su sagrado cuerpo, luego que sucedió la miserable pérdida de España. En Zamora hay otra antigua iglesia, titular de San Torcuato, y todo esto indica la antigüedad en comprobación del antiguo culto con que ha sido venerado.

Nota: en el próximo capítulo hablaremos de la solemnísima traslación de la Reliquia de San Torcuato de Celanova a Guadix. San Torcuato ha ocupado en la Historia religiosa y aún cívica de España un lugar preeminente.



<!-- editby -->

editado por: ASandy, 01/10/2009 10:41h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
7.oct 2009 - 10:08

27

TRASLACIÓN DE LA RELIQUIA DE SAN TORCUATO DE CELENOVA A GUADIX

Después que los Reyes Católicos restauraron del poder de los moros el reino de Granada, vivía la santa iglesia de Guadix muy ansiosa de gozar el sagrado cuerpo, o, algunas reliquias de su patrono San Torcuato. Más este gozo no lo consiguió hasta el tiempo del Obispo don Juan Alonso Moscoso, interponiendo sus instancias con el Maestro Fray Diego Ordoño, General de de la sagrada religión de San Benito, y con el maestro Fray Jerónimo de Gante, Abad del Monasterio de Celanova. Se valió también de la soberana interposición del Señor Felipe II, Rey llamado el Prudente, expidiendo su Real Cédula. Concedida esta y la licencia del General de San Benito, hallándose el Obispo en la Villa de Argete, de este Arzobispado de Toledo, en 2 de Octubre de 1592, dio sus poderes ante D. Marco Antonio de Figuera, notario apostólico y público de la Audiencia Episcopal de Guadix y beneficiado de la iglesia parroquial de San Miguel, a favor del doctor don Francisco Rubio Dávila Arcipreste de la santa iglesia de Guadix y comisario del Santo Oficio, siendo uno de los testigos del otorgamiento el doctor Juan Arias, canónigo de Baza, para que aquel yendo a Celanova recibiese la santa reliquia de San Torcuato. Púsolo en ejecución el Arcipreste y exhibió la célula real, la licencia del general y poderes del Obispo ante el abad y otros treinta y siete religiosos y darían algunas reliquias, abriendo su santo sepulcro con la solemnidad debida.
Al abad Fray Jerónimo de Gante le pareció sería más acertado, reconocerle secretamente y enterarse del estado que tenían las reliquias porque había más de seiscientos años no se había llega a abrir. Resolvió, pues, ejecutarlo de noche asistido solamente de Fray Diego de Extremera, Prior mayor y de de Fray Pedro Medrano, el más anciano, los cuales hallaron el cuerpo santísimo de San Torcuato entero, en su natural composición, sin que le faltase cosa alguna, envuelto en una sábana de lienzo algo grueso sobre el que estaba un paño de lienzo muy delgado, con labores antiguas que parecía se acababa de hacer en aquella hora. Y unido a ella, aunque deshecho, a manera de salvados, el cutis o cuero del santo cuerpo. Hallaron también su santísima cabeza en que todavía estaba pegada con la misma sangre seca una venda. Reconocieron también, quedando admirados, que el corazón del santo estaba todo entero, aunque seco, pero sin alguna corrupción.
Ejecutado lo referido, volvieron a poner el sepulcro como lo hallaron.
Dispusieron abrir en público el santo sepulcro el día inmediato, que fue a 27 de octubre de 1592 y lo ejecutaron en la forma siguiente, que consta de los instrumentos auténticos que guarda en su archivo la santa iglesia de Guadix. El abad celebró misa solemne en la capilla donde esta el sepulcro de San Torcuato, y asistieron todos los religiosos del Monasterio, y la mayor parte de los vecinos de Celanova, el bachiller Frijoa alcalde mayor del Monasterio y su Abadía y término. Pedro Fonal de Molina, Juez ordinario de la villa y valle de Celanova, y así mismo tres escribanos, que dieron testimonio de cuanto se ejecutó.
Acabada la misa, el abad, con los tres ministros del altar y otros tres monjes revestidos, subieron al sepulcro de San Torcuato, y apartando el dosel de brocado y una cubierta de madera sobredorada, levantaron la tapa o piedra sobrepuesta en el sepulcro la cual estaba calafateada y era a manera de tumba. Vieron el paño o toalla de labores antiguas y la sábana o mortaja y comenzaron a descubrir la santísima cabeza. No es dudable causaría grande ternura a los que allí presentes merecieron ver este celestial tesoro. El abad prosiguió en descubrir y reconocer los santos huesos, y halló junto a la cabeza toda la quijada de abajo con siete dientes y otros nueve en la misma cabeza. También halló los huesos de los dedos, brazos, manos, piernas costillas y espaldas, y así mismo el corazón; y sacando con sus manos la cabeza, la adoró todo el pueblo, y la volvió al sepulcro, de donde sacó dos canillas del brazo, dos huesos de los dedos, una costilla, dos pedazos de la toalla y otros dos de la sábana, que encerrados en una arquita con su llave, se llevaron al relicario de la sacristía, dejando cerrado el sepulcro, como antes lo estaba
El día inmediato, 28 de octubre, celebró misa el abad con la misma solemnidad, concurso de gente y asistencia de la Justicia secular y de los tres escribanos. Terminado el oficio, llevó del relicario de la sacristía al altar mayor la arquita referida de donde sacó la una canilla del brazo, el hueso de un dedo y las dos partes de toalla y sábana, que puso y envolvió en unos papeles, y sellados con tres sellos del Monasterio, los entregó con las reliquias referidas al doctor Don Francisco Rubio Dávila, arcipreste de Guadix, el cual sellados como estaban, los envolvió en un pedazo de holanda y después en un tafetán colorado, y encerrándolas en otra arquita de ébano, cubierta de plata, protestó y ofreció llevarlas a la iglesia de Guadix. De esta entrega y recibo de las santas reliquias se formó público documento.
---
Continuará con la llegada a Guadix


<!-- editby -->

editado por: ASandy, 07/10/2009 11:12h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
16.oct 2009 - 08:23

28

Continuación de
TRASLACIÓN DE LA RELIQUIA DE SAN TORCUATO DE CELENOVA A GUADIX

El arcipreste, muy gozoso, se encaminó después a Guadix y llegando a la ermita de San Lázaro, extramuros de la ciudad, estaba en ella, asistido de eclesiásticos y seglares el ilustrísimo don Juan Alonso de Moscoso, su prelado, el día sábado 27 de febrero de 1593, después de las tres de la tarde, en cuya presencia manifestó el arca donde traía las santas reliquias, con los instrumentos y recibo y apertura solemne del santo sepulcro en Celanova, los cuales se leyeron. Entregó a su ilustrísima la llave del arca pequeña de ébano, que venía dentro de otra mayor, de que dio otra llave pidiendo recibo y testimonio de todo por ante el mismo Marco Antonio Figuera, notario apostólico y de la dignidad episcopal. Fueron testigos Pedro de Miranda salón, Corregidor de Guadix, el doctor Juan de Arroyo Pulgarón, provisor del obispado; el doctor don Jerónimo de Ochoa Buytrón, maestreescuela; don Fernando de Barradas, regidor de la Ciudad, y el Licenciado Antonio de Rueda, Alcalde mayor de Baza. Su Ilustrísima abrió las arcas, estando en el altar de la Ermita, y halló venían las santas reliquias en la misma forma que se refería en los instrumentos de Celanova. Luego, encendidas muchas luces, sacó su Ilustrísima la canilla del brazo, que adoró con profunda reverencia y la adoraron todos. Luego encerrada la reliquia se cantaron Vísperas con mucha solemnidad y dejó en custodia y guardia algunos eclesiásticos y otras personas en la Ermita, hasta el día siguiente en que se habían de recibir y trasladar a la santa iglesia, llevándose las llaves de las arcas hasta otro día.
El domingo, 28 de febrero, celebrada la misa mayor, salieron en procesión a las nueve de la mañana, los cabildos Eclesiásticos y secular, yendo en ella todo el clero, las cruces de las Parroquiales del Obispado, la Cofradías con sus insignias, los pendones de los oficios, muchas danzas, música soldados y otros regocijos, siendo muy grande el concurso de gente que acudió de todo el reino de Granada y otras partes. El Prelado llevaba por asistentes al doctor don Alonso de Tamayo, abad Mayor de la Colegial de Baza, y Doctor don Diego de Zambrana, tesorero de la Catedral de Guadix. Habiendo llegado la procesión a la Ermita de San Lázaro, el prelado extrajo la canilla y hueso del dedo, que son del brazo derecho del santo y lo colocó en un hueco de un brazo que para este fin se había hecho, sobredorado, escarciado y labrado con primor, el cual se puso en unas andas de cuatro columnas de plata. En esta forma comenzó a caminar la procesión. En el principio y delante iban los pendones de los oficios de Guadix. Seguíanse después las Cofradías en número de 25 desde Pedro Martínez y Diezma hasta las de la Calahorra y Fiñana.
Después se seguían las Cofradías de la ciudad de Guadix en número de 19, desde las de Ánimas y San Antón hasta la Del Santísimo de Santiago y Santísimo de la Catedral.
Seguíanle las Cruces de las Iglesias parroquiales en número de 41, desde la cruz de la Iglesia Mayor, la de Alamedilla y Pedro Martínez hasta la de Santiago de Guadix y la cruz grande de la Catedral.
Con la misma colocación iban en sus lugares los curas y beneficiados del Obispado, con preferencia lo restante del Clero. Desde la Ermita de San Lázaro se dirigió la procesión por el camino de Granada, a la puerta de Bazamarín, que ahora se llama de San Torcuato.
Hicíeronse tres Altares por el camino: Uno por la Universidad o Cabildo de Beneficiados de Guadix, otro por los religiosos de los Conventos de Santo Domingo y San Francisco, y el otro, por el Regimiento y Capitulares de la misma ciudad. Entró la procesión a las cuatro de la tarde. Al día siguiente, lunes 29 de febrero se dijo Misa en cuyo pontifical predicó el Padre Francisco Suarez de la Compañía de Jesús. Y en la misma Santa Iglesia se llevó en procesión la santa reliquia. El martes inmediato se celebró la misma festividad. Este día el Prelado mostró y dio a adorar la santa reliquia a todo el pueblo. Después hizo labrar un nicho de mármol, con su reja sobredorada, en el testero del altar Mayor, al lado del Evangelio donde se colocó el brazo con las santas reliquias.
El santo dedo de San Torcuato lo dio la Catedral de Guadix a la iglesia Colegial del Sacro Monte de Granada, en recompensa a otras reliquias que le envió el año de 1627 de los compañeros de San Torcuato.
Y aunque la iglesia de Guadix no haya logrado íntegramente todas las del sagrado cuerpo de su Patrono, debe tenerse por muy feliz en gozar, porción tan insigne de sus santos brazos.



<!-- editby -->

editado por: ASandy, 16/10/2009 09:32h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
22.oct 2009 - 11:27

29

LA SEDE EPISCOPAL DE GUADIX ES LA MÁS ANTIGUA DE TODA ESPAÑA, Y SU CATEDRAL ES APOSTÓLICA

La antiquísima cátedra, (Catedral) o Silla Episcopal de Guadix, fue instituida por San Torcuato asistido por sus compañeros fabricando iglesia con la ayuda de la matrona Santa Luparia. Ejecutada obra tan santa se quedó en Guadix San Torcuato y los demás condiscípulos se repartieron a diversas ciudades. De lo cual se colige que la iglesia de Guadix y su Cátedra de San Torcuato es más antigua que las de sus coapóstoles.
Esta antigüedad subsiste también respecto a las demás Sedes Episcopales de toda España, advirtiendo no es mi ánimo decir que la fábrica de la iglesia o templo de Guadix es la más antigua, (la del Pilar de Zaragoza?) si no es probar que su Sede Episcopal y por consiguiente la Catedralidad de su iglesia excede en todas en antigüedad, porque ninguna Iglesia tuvo Obispo en tiempo de Santiago hasta que volvieron a España, ya consagrados, San Torcuato y sus compañeros.
Probando esta conclusión los testimonios siguientes: Primero la que nos ofrece la Sede Apostólica en su Breviario Romano: que el número de los convertidos por el Apóstol (Santiago) en estas provincias fueron estos siete Obispos, consagrados por San Pedro, los primeros enviados a España.
El segundo testimonio auténtico es el del Beato Papa Gregorio VII en la carta que envió al Rey Don Alfonso el VI: Que estos siete Obispos, enviados de Roma por San Pedro y por San Pablo, fueron los que en España plantaron la religión y se fundaron las Iglesias a costa de su sangre.
El Padre Jodar, religioso carmelita, discurre que se puede bien verificar que estos santos fueron los primeros después de Santiago, guardándose su primero lugar al Apóstol. Que era cosa distinta la conversión de los infieles y la fundación de las iglesias, se compadecía bien el haber sido Santiago el primer predicador de España, y sus siete discípulos los primeros que en ella instituyeron las iglesias.
La tercera tradición que prueba este punto es de autores clásicos extraños y españoles, los cuales llaman a San Torcuato y a sus compañeros los "primeros" obispos de España, y no les dieran este nombre primario si el Apóstol hubiese instituido Prelados y Catedrales cuando predicó en España.
De todo lo referido se manifiesta que la Cátedra Episcopal de Guadix, instituida por San Torcuato, es la más antigua de las de sus seis coapóstoles, y por consiguiente respecto de todas las de España.


<!-- editby -->

editado por: ASandy, 22/10/2009 12:53h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
2.nov 2009 - 11:27

30

PROPONENSE ALGUNAS OBJECIONES, A QUE SE RESPONDEN.

Santiago dejó por Obispo en Zaragoza a Atanasio y por Presbítero a Teodoro diciendo que su sede Episcopal tuvo principio en tiempo de Santiago.
Segundo, que la Iglesia de Braga, en Portugal, tuvo principio en San Pedro de Rates, discípulo de Santiago que lo designó Obispo estando en España.
Tercero, que según los cronicones Santiago instituyó Obispos en: Toledo, san Elpidio; en Cartagena, San Basilio; en Valencia San Eugenio; en Tarragona san Agatadoro: en Barcelona san Eterio; en Palencia San Nestor; en Logroño San Arcadio, y en Sevilla San Pio.

Es sentencia de autores clásicos que Santiago no dejó en España instituida sede episcopal alguna. Que el Apóstol solo convirtió a un reducido número de españoles entre los que estaban los siete varones apostólicos que llevó a Jerusalén, y es verosímil que dejase a san Atanasio en Zaragoza instituido Sacerdote para proseguir la predicación donde el Apóstol experimentó un fruto muy estéril.
El Papa Calixto y algunos Breviarios refieren que el Apóstol los dejó a San Atanasio y San Teodoro para la predicación en Galicia y cuando San Torcuato y sus compañeros trajeron el cuerpo de Santiago los encontraron allí y se quedaron para guardas inseparables del sepulcro según el Papa León Tercero hasta que murieron y fueron sepultados a los lados de su maestro. Lo que hace increíble que fuesen Obispos de Zaragoza pues no hubieran faltado tan frecuentemente de aquella Iglesia.
Además San León III y Calixto II y los rezos antiguos de la Catedrales de Córdoba y Evora, no expresan que San Atanasio y San Teodoro (con ellos dos habrían sido nueve) fueran obispos como lo expresan de San Torcuato y de cada uno de sus seis compañeros. Confirmase más este discurso, porque el martirologio romano antiguo y moderno no hacen memoria de Santo alguno llamado Atanasio que fuese Obispo de Zaragoza.
En la antigua historia del templo de Zaragoza, que tiene su archivo en la iglesia del Pilar, se refiere que habiendo fabricado Santiago aquella iglesia dejó en servicio de ella, ordenado de Presbítero, a uno de sus nueve discípulos, más no reseña el nombre de él ni refiere instituyese obispo alguno.
Toda esta controversia surge el año 1546 cuando Beuter, al escribir su crónica fue el primero que instituyó obispo a San Atanasio.
En referencia a San Pedro de Rates discípulo de Santiago y ante su supuesta resurrección, hácese improbable la dignidad episcopal de San Pedro de Rates en tiempo de Santiago, porque el Apóstol no dejó instituidos Obispos algunos en España, y los primeros que tuvieron en ella esta dignidad fueron los consagrados por el Apóstol San Pedro. Confirmase este punto porque San León III, Papa en 795, y Calixto II en 1119 no hacen memoria alguna de discípulo que se llamase Pedro, ni tampoco lo hacen los rezos antiguos. Aunque la iglesia de Braga, en los maitines, le llama discípulo de Santiago y Obispo primero de ella, pero no se sabe si esté aprobado por la santa Sede Apostólica el oficio de este santo, como lo está el de San Torcuato y sus compañeros por tres romanos Pontífices.
El Padre Higuera, en sus cronicones, a fin de dar esplendor a muchas iglesias y pueblos de España con ficción de noticias mezcladas con otras verdades para disimular su artificio, con el cual se ha manchado la pureza de las historias más sólidas de España. Para vencer la improbabilidad de estas fingidas noticias, opuestas a las antiguas autoridades y testimonios pontificios, es suficientísima la tradición del Breviario romano, que llama a San Torcuato y sus compañeros los primeros siete obispos de España. La noticia de estos santos estuvo oculta por haberse perdido las historias eclesiásticas con la invasión de los godos y sarracenos, pero se ha restablecido la noticia porque se pudo conservar en los martirologios y monumentos históricos de la iglesia romana. ¿Y qué fue la causa de haberse conservado en Francia la memoria de San Torcuato y sus seis condiscípulos, colocada en el antiguo martirologio lagdunense y en el escrito de San Noreto y no la de los otros? Y ¿por qué se conservó inviolable el culto y memoria de San Torcuato y sus compañeros en el misal de san Isidoro, llamado mozárabe, y no la de los otros diez santos, pues al modo que se dio el culto a San Torcuato y sus compañeros se le hubiese también dado a los otros?
De donde se colige que de los diez Obispos repartidos falsamente a los obispados de España, lo fueron siete de ellos en la Quersona Taúrica, ( por Valencia y martirizados en Peñiscola) y los otros dos en Trimitunte de Chipre).Y todos padecieron martirio en el imperio de Diocleciano unos 300 años de Cristo. Por ello ni la catedral de Plasencia, de Sevilla, de Tarragona, de Valencia, de Barcelona, Cartagena y Lugo en tiempo alguno les han rezado, ni reconocido por sus prelados, ni por santos de sus diócesis a ninguno de los Obispos que, respectivamente les reparten estos cronicones, lo cual es bastante argumento para su desestimación.

Habiendo probado que la sede episcopal de Guadix es la más antigua de España, se sigue decir ahora, por legítima consecuencia, que su santa iglesia es la Catedral más antigua, porque el constitutivo de catedralidad resulta del desposorio espiritual entre el Obispo y la Iglesia. Es tan antiguo el nombre de la cátedra del Obispado, que usando de él el Papa San Clemente, estableció cerca del año 90 de Cristo que la cátedra episcopal fuese colocada en el sitio mas eminente, donde pudiera el Obispo ver a todos y ser visto de todos.
Respecto de no haber dejado Santiago instituidos obispos en España y por consiguiente tampoco instituyó iglesias Catedrales ni jerarquía eclesiástica, el Padre Bolando dice que de la misión de estos siete dimanó en España la fundación de la cristiandad, la introducción y enseñanza del culto y oficio divino, la institución de la iglesia y, finalmente la ordenación de Sacerdotes.
Impongo fin a este párrafo diciendo que en las congregaciones que celebran las santas iglesias de Castilla y León, se le debe dar a la de Guadix lugar precedente a las demás Catedrales, sin entrar en sorteo con ellas, en atención a su antigüedad ya que su preeminencia dimana de concesión apostólica.




<!-- editby -->

editado por: ASandy, 02/11/2009 20:35h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
9.nov 2009 - 10:58

31

LA SANTA IGLESIA DE GUADX ES APOSTÓLICA
Las Iglesias Catedrales se llaman Matrices, porque son madre y maestras de todas las del Obispado. Llámanse también por excelencia Santas y Apostólicas por la unión que tienen con la romana, madre de todas las del orbe, pero en el caso específico presente, iglesias apostólicas se llaman y son aquellas que tuvieron por autor y por primer Obispo a alguno de los Apóstoles o a alguno de sus discípulos y así Tertuliano llama iglesia apostólica a la de Esmirna porque tuvo por primer Obispo a San Policarpo discípulo de San Juan. Esta autoridad es suficientísima para darle el título y honores apostólicos a la santa iglesia de Guadix y es más, San Policarpo fue consagrado por San Juan pero San Torcuato y sus compañeros lo fueron por el Príncipe de los Apóstoles asistido por el mismo San Pablo, en Roma. Y así fueron discípulos enviados y consagrados Obispos por tres Apóstoles: Santiago, Pedro y Pablo.
Si la iglesia de Esmirna tuvo por arquitecto y autor a un varón apostólico, la de Guadix tuvo a siete, San Torcuato y sus seis compañeros.
San Agustín enseña que cuando se dudare si algún libro es canónico o divino de la Sagrada Escritura, aquel se tenga por canónico y divino que tuvieren tal las iglesias apostólicas. Del mismo argumento se aprovechó San Ignacio escribiendo a los de Filadelfia y del mismo modo Tertuliano propone las iglesias de Corinto en Acaya, la de Filipos en Macedonia y la de Éfeso en Asia, enseñadas por San Pablo. De donde se colige cuan grande fue en la antigüedad el honor y autoridad de las iglesias apostólicas, entre las cuales tuvo la de Guadix la misma clase en España.
Don Fernando de Mendoza tratando de los prelados que asistieron en el Concilio iliberitano, presidido por Félix, Obispo de Guadix, computa esta dignidad y categoría de iglesias apostólicas las de Zaragoza, Guadix, Granada, Toledo, Ébora y otras. La primera de todas, por la fábrica de su edificio, es la del Pilar de Zaragoza. La segunda es la de Santiago de Galicia, de ambas fueron operarios San Torcuato y sus compañeros. La tercera es la de Guadix instituida y fundada por los mismos santos. Después se siguen las de Granada, Avila y Andujar (de quien es sucesora la de Jaén y Baeza) de las cuales fueron fundadores y prelados los seis coapóstoles de San Torcuato. De lo referido hasta aquí se deducen dos consideraciones: la primera, que San Torcuato, asistido de sus seis condiscípulos, fue operario y autor de las tres primeras iglesias apostólicas en España. La segunda, que la santa iglesia de Guadix fue la tercera de ellas en antigüedad de fábrica, pero la primera y más antigua de todas en institución en Catedral, excediéndolas también en la gloria singularísima de haber sido su pueblo el primero de España que en común admitió el nombre de Cristo y es justamente comparable con la iglesia antioquena, de cuya congregación de fieles, que fue la primera, tuvo origen el nombre de Cristianos en el mundo.
Pudiera reputarse la edificación de la iglesia de Guadix por anterior a la del Pilar de Zaragoza, pero no es mi ánimo poner en controversia la piadosa creencia de los fieles.
---
Nota: Exponer hoy todos estos datos históricos, tiene una gran importancia para sentirnos orgullosos de nuestra Historia. Guadix como Pueblo, en el plan divino de la evangelización, fue el predilecto, como un Belén, donde naciera la fe para toda la Hispanidad. Y creo no se ha utilizado como sentimiento del pueblo que, aquí, como en el pesebre, nació la fe a través de San Torcuato y sus compañeros, que fueron como los Ángeles que anunciaban: "nos ha nacido el Salvador", y Guadix, como los pastores, fueron los primeros, como pueblo, que adoraron al Niño convirtiendo la cueva de Belén en primera Cátedra de la cristiandad hispana que llevaría su doctrina salvadora aún a otro mundo hasta entonces desconocido.
Y como ocurriera en algún Concilio, el Obispo de Guadix debía ocupar, como en algunas ocasiones, por simbolismo, el primer puesto entre los otros Obispos.


<!-- editby -->

editado por: ASandy, 09/11/2009 14:17h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
16.nov 2009 - 10:59

32

CATÁLOGO MODERNO DE LOS ANTIGUOS OBISPOS DE GUADIX

La Catedral de Guadix y todas las demás de España y muchas del orbe cristiano carecen de puntual noticia de los antiguos prelados que las gobernaron en los primitivos siglos a causa de las sangrientas persecuciones que padecieron, movidas de los emperadores tiranos y de otras naciones bárbaras que la invadieron, arruinaron sus templos y abrasaron sus libros y sus escritos?padeciendo con especialidad estas provincias su total ruina en la funesta pérdida de España con la entrada de los sarracenos en ella, de cuyas manos, si no se hubiesen librado las Actas de los Concilios toledanos, hispalenses y otros no se tuviera noticia del corto número y catálogo de obispos.
En el siglo XVII se han publicado diferentes cronicones apócrifos. En la fingida fábrica de estos cronicones se reparten muchos obispos a las antiguas Catedrales de España y otras que se suponen. Son en total 22 obispos:

San Torcuato, por el año de 37.
Atanasio, su discípulo, año 100.
Emiliano, mártir, 103.
Sotero Germano, 145
Julio, 239.
Félix, 272.
Aureo, 300.
Causto, 331.
Vicente, intruso, 363.
Veliano, 396.
Juliano, 413.
Vicente II, 463.
Armando, 493.
Ceciano, 517.
Magno, monje, 553.
Bertrando, 575.
Vicente, monje clariense, 596
Luciano, 603.
Justo, Abad, 654.
San Frodoario, monje hispalense, 647.
Juliano, abad, 654.
Frodoario II, mártir, 717.


En este catálogo, son ciertos, además de San Torcuato, los nombres de los Obispos Félix, Justo y los dos últimos, Juliano y Frodoario, pero todos los otros son fingidos, y así en los capítulos siguientes se dará la noticia verídica y auténtica que solamente hay de los Obispos de Guadix.

(El Obispo Félix presidió el Concilio de Iliberis-Granada, de suma importancia por ser el primero en España y tal vez del mundo. Siguiente capítulo)


<!-- editby -->

editado por: ASandy, 16/11/2009 12:10h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
23.nov 2009 - 17:18

33

DEL SANTO OBISPO DE GUADIX FELIX, UNICO DE ESTE NOMBRE, PRESIDENTE QUE FUE DEL PLAUSIBLE Y ANTIQUÍSIMO CONCILIO ILIBERITANO.

El santo concilio iliberitano es el primero de los que se celebran en la primitiva Iglesia de España y aún de toda la Cristiandad.
A este Concilio asistieron diecinueve Obispos y 36 Presbíteros, a los cuales todos presidió el Santo Félix, Obispo de Guadix, y en la evidencia de esta noticia concuerdan todos los códices antiguos impresos y manuscritos. La ciudad donde se convocó y celebró este Concilio fue la antigua Iliberi, que unos dicen ser al pie de Sierra Nevada, otros, en el sitio donde hoy está poblada la nobilísima ciudad de Granada. La distancia de ambos lugares, es tan corta, como de legua y media, no es mi ánimo hacer distinción sobre el examen de este punto.
Sobre el año en que se celebró el Concilio es mayor la variedad de los escritores; el que más anticipado lo señala es Juan Morino diciendo se celebró cerca de los años 250 de C. y el Cardenal Aguirre haberse celebrado por el año 303 de C. Y según un códice de la Iglesia de Urgel fue celebrado el día 15 de Mayo
Estableciéronse ochenta y un decretos o cánones. Fueron sus resoluciones santas, importantes y necesarias las penas, con el rigor correspondiente al estado de las cosas en aquel tiempo.; se mandó castigar la idolatría y el adulterio. Prihibióse que se pintasen en las paredes las sagradas imágenes por considerarlas expuestas a la irreverencia de los gentiles. Ordenóse que ninguna mujer casada pudiese sin licencia de su marido escribir cartas ni abrir las que viniesen a ella, ni velar de noche en los cementerios, por el peligro y ocasión de algunos pecados que solían cometerse. A los eclesiásticos se les prohibió el comercio y mercancía y el que tuviesen en sus casas mujeres extrañas.

Asistieron a este Concilio los Obispos siguientes:
1- El santo Obispo Félix de Guadix el cual fue presidente de este Concilio. 2- Sabino, Obispo de Sevilla, que se cree fue el que dio sepultura a las santas vírgenes Justa y Rufián, patronas de aquella ciudad. 3- Smagio, tal vez Obispo de Cabra. 4- Obispo de la ciudad de Mentesa que unos creen es Jaén y otros Cazorla. 5- Catón, obispo de la iglesia de Urci de quien hoy se reputa sucesora la de Almería y que se cree haber sido Urci la villa de Orce, en la hoya de Baza. 6- San Valerio, mártir y Obispo de Zaragoza. 7- Melancio, Obispo de Toledo que es el segundo Prelado de quien tiene noticia verídica su santa Iglesia Primada. 8- Vincencio, Obispo de Ossonoba, ciudad de Portugal. 9- Suceso, Obispo de Eliocrata que es la ciudad de Lorca en Murcia. 10- Patricio, Obispo de Málaga. 11- Osio, Obispo de Córdoba. Fue varón sapientísimo, honra y gloria de las Iglesias de España. Que después presidió el Concilio primero Niceno al que asistieron trescientos dieciocho Obispos. Y participó en otros numerosos Concilios. 12- Camerino, obispo tuccitano o de Tucci, que sería la villa de Martos, sufragánea de la de Sevilla y que ahora es de Jaén. 13- Secundino, Obispo de Castulo, sitio ya despoblado, que dista tres leguas de Baeza y una de Linares. 14- Flavio, Obispo de Iliberi, Granada, cuya Cátedra Episcopal instituyó San Cecilio, condiscípulo de San Torcuato, por cuya razón es tenida por apostólica. 15- Liberio, Obispo de Mérida, que después fue metrópoli de toda la Lusitania. 16- Decencio, Obispo de León. 17- Januario, Obispo de Salaria, que algunos dicen estaba situada en Andalucía y otros en Portugal. 18- Quinciano, Obispo elborense, que es de Evora en Portugal. 19- Eutiquiano, Obispo de Baza.
De la asistencia de estos diecinueve prelados se colige ser este concilio nacional o general de España ya que concurrieron Obispos de Andalucía, de Castilla, de León, de Aragón, de Portugal, de Extremadura y del Algarbe. No es dudable era mayor el número de obispados, pero unos por la persecución, otros por no estar cubiertas sus Sedes o por enfermedad no les fue posible su asistencia.
---
(Añadido hoy un comentario: El sentido gramatical de este cn es dificultoso (si bien esta dificultado la hemos obviado con la traducción que hemos hecho): «Ha parecido bien... prohibir a los obispos abstenerse de sus mujeres...». Y no faltan protestantes, que aducen este texto del Concilio de Ilíberis para demostrar que la ley del celibato no se dio en la Iglesia de Jesucristo (SAMUEL VILA, Las Fuentes del Cristianismo 52). Sin embargo con toda evidencia, por el contexto, el sentido es totalmente contrario: prohibir hacer uso de las mujeres. Lo cual está totalmente claro por el Concilio Wormatiense (año 868) en el cual se cita el cn, de Ilíberis del siguiente modo: «Ha parecido bien que los obispos, los presbíteros, los diáconos, los subdiáconos se abstengan de las mujeres y no tengan hijos; y si violare este decreto, sean arrojados del honor clerical» (n.9: Msi 15,891). Véase también PIO XI en la Encíclica «Ad catholici sacerdotii»: AAS 28 (1936).
[3] Extraordinaria es acerca de este tema la carta de SIRICIO a los obispos africanos (Epistc1a 1, 5,10: ML 13,1155); y también una carta de INOCENCIO I (Epist. 2 c.9 n.12; 6 c.1 n, 2: ML 40,475-476.496-497) y una carta de LEON MAGNO (Epist. 14 n.4: ML 54,672).
[4] En realidad no es unánime la sentencia de los teólogos acerca del origen primitivo de la ley del celibato, y al no tener documentos explícitos, apenas podemos afirmar algo cierto respecto a ambas sentencias; sin embargo parecen más fuertes las razones que remontan la ley del celibato a los Apóstoles, principalmente si se entiende la ley más general y como a manera de consejo, en aquellos primeros tiempos, en los cuales no era fácil encontrar hombres célibes aptos para gobernar y establecer las comunidades eclesiásticas. Poco a poco la doctrina misma de la Iglesia ensalzó la dignidad del sacerdocio y el mérito de la virginidad, y así ya pasa a ser ley lo que tal vez había sido recomendado solamente a modo de consejo.)




<!-- editby -->

editado por: ASandy, 23/11/2009 21:17h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
3.dic 2009 - 17:34

34

DE LA RAZON POR QUÉ PRESIDIÓ EN EL CONCILIO ILIBERITANO EL SANTO FELIX, OBISPO DE GUADIX

La presidencia de Félix en este Concilio ha ocasionado no pocos celos. Unos afirmaban que la iglesia de Toledo gozaba derecho y preeminencia de primada en tiempo de este Concilio, a pesar de que su Obispo Melancio ocupaba el séptimo lugar.
El Padre Quitanadueñas dice lo presidió Félix o por la antigüedad o por ser legado del Papa. La primera razón es más jurídica y sólida y la segunda es solo conjeturable pues si gozaba ya del derecho de Primado de las Españas no necesitaba tal comisión Pontificia.
Don Juan Tamayo dice que lo presidió Félix por su reconocida sabiduría y virtudes, mas esto es un discurso voluntarioso.
Con menor desproporción pudiera decirse que lo presidió Félix por ser sucesor meritísimo de San Torcuato aquel que tuvo la primacía en el discipulado del Apóstol Santiago.
Don Diego de Castejón, Obispo de Tarazona, discurre que no se atendieron las precedencias por hallarse afligidos y sin libertad por la persecución de los tiranos o por haberse celebrado ese Concilio en territorio de Guadix.
La primera razón es inverosímil porque si pudieron congregarse, con menos dificultad podían observar la precedencia de sus dignidades.
La segunda razón de Castejón es insubsistente por ser absolutamente incierto que Iliberis era territorio de Guadix, y que tenía como Obispo a San Cecilio condiscípulo de San Torcuato.
Y aunque la primacía de los Obispos no consiste en su antigüedad sino en la institución o concesión apostólica, como se demuestra con Roma que es la Primada y cabeza de todas cuando San Pedro lo fue primero de Alejandría, de este modo la iglesia de Toledo por confirmación Apostólica, hoy goza del derecho de Primada, que todavía no tenía en tiempo del Concilio de Iliberitano.
D. Manuel González Téllez dice que los Obispo no observaban forma ni orden en los asientos y procedencia de las firmas hasta los Concilios bracarense y africano en el año 561 aunque ya estaba en tiempo del iliberitano instituido en España el orden jerárquico de Primados, Arzobispos y Obispos.
Esta razón contiene en sí alguna contrariedad por decirse no había orden en los asientos y que al mismo tiempo estaba ya instituido en España el orden jerárquico de los Prelados.
Una y otra noticia carecen de suficiente probabilidad.
La primera porque no se hace creíble estuviese en aquel tiempo tan ruda la policía eclesiástica que faltasen los prelados a observar el orden de sus antigüedades en los asientos. Y la segunda porque si en aquel tiempo estuviera ya establecido en España el orden jerárquico de los prelados, hubiera precedido el Primado, y por consiguiente los Metropolitanos, al Obispo de Guadix.
Son Fernando de Mendoza dice: de ser la suscripción o firma de Félix, la primera de todas, se manifiesta era en aquel tiempo inaudito el nombre de Primados y Metropolitanos.
Toledo, aunque fuerte, era en aquel tiempo, como refiere Tito Livio, nunca obtuvo la preeminencia de Colonia romana.
Según el Padre Mariana se concedió a Toledo la Primacía de España en tiempo de Urbano II por el año 1087. Aunque el Marqués de Mondejar discurre que la jurisdicción de Metropolitana de Toledo tuvo principio con Leovigildo y la de Primada de España con Ervigio, año 681
La potísima razón de haber presidido este Concilio el santo Félix, fue por hallarse en consagración el más antiguo de todos.
---
Gran honor para España. Gran honor para Iliberi, Granada, por este primer Concilio de la cristiandad. Honor para la Catedral de Guadix porque su prelado lo presidió. Mayor honor porque siendo igual a otros es el primero en antigüedad.
El celebrado en Jerusalén por los Apóstoles mas que bien son parte del Nuevo Testamento que Concilios separados.
Es un honor de la Cátedra Episcopal de Guadix, porque del Concilio por Félix presidido, de sus cánones se aprovecharon casi todos los que se celebraron después, desde el de Nicea hasta otros muchos.
El mismo Graciano se valió de él en la compilación del Decreto que la Iglesia ha atendido para su Gobierno.
Es un honor este Concilio porque sus cánones, la predicación y martirio de los padres que a él concurrieron, sirvieron para fortalecer en la Fe a innumerables católicos.
No tenemos noticias ni testimonio auténtico de cómo murió el Santo y mártir Obispo Félix, pero un cronicón refiere a un Obispo llamado Félix que padeció martirio en la ciudad Spalatense, sita en los pirineos, y algunos creen era Félix obispo de Guadix por haber ido a predicar el evangelio a Celtiberia y Vasconia y que este santo obispo es el mismo del que hace memoria el Martirologio romano. Aunque la Catedral de Guadix no le reconoce por suyo ni ha dado nunca culto a San Félix mártir como obispo de Guadix.


<!-- editby -->

editado por: ASandy, 03/12/2009 19:02h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
13.dic 2009 - 17:21

35

SAN FRODOARIO, ÚLTIMO OBISPO DE GUADIX EN LA UNIVERSAL PÉRDIDA DE ESPAÑA.

Con el rey Don Rodrigo, queda desecho el imperio de los godos en España, cometida año de 714 o 710, por cuatro partes de ejército, gobernados por Tarif, Muza, Abdalasis y el conde Don Julián señor de la Calahorra y otras tierra de la alpujarra, que son ahora marquesado del Zenete, en el Obispado de Guadix.
Experimentaron sus primeros ímpetus en Andalucía las ciudades de Medina-Sidonia, Sevilla, Écija, Córdoba, Málaga, Granada y Guadix, que a ejemplo de otras se entregó con algunos pactos, retirándose los andaluces fugitivos, unos a Asturias, Navarra y Vizcaya, padeciendo otros el golpe del cuchillo o el cautiverio.
Lloraron los prelados la devastación de sus templos o su mutación en Mezquitas y la profanación.
Después quedaron muchos cristianos con permiso de vivir en la religión católica. Por este tiempo resplandecieron Urbano, Obispo de Toledo y Frodoario de Guadix quienes conservaron a los cristianos firmes en la fe, pero sujetos a la tiranía de excesivos impuestos, viviendo en la esclavitud.
Frodoario los confortaba, pero este contemplaba desconcertada del todo la armonía eclesiástica de su ciudad accitana. Y así el Obispo Isidoro Pacense afirma: "Que por el año 719 de Cristo resplandecían mucho en doctrina, sabiduría, santidad y las virtudes de esperanza, fe y caridad para confortar la Iglesia de Dios, Frodoario, Obispo de Guadix; Urbano de la regia ciudad de Toledo; Evancio, su arcediano; Veteráno y Melódico".
El Arzobispo de Toledo que escribió ahora cuatrocientos y cincuenta y dos años dice: Frodoario, Obispo de la iglesia de Guadix, era aclamado por insigne en religión y sabiduría.
El padre Marieta en su capítulo que titula De San Frodoario, Obispo de Guadix, refiere: Este santo Frodoario fue Obispo de Guadix, llamada antiguamente Acci, de cuya Iglesia fue su primer Obispo, San Torcuato, discípulo de Santiago. Defendió este santo varón, como buen pastor, su grey y la de toda Andalucía. Fue hombre muy docto y santo y floreció en tiempo del Rey Don Pelayo que fue por los años de 738 poco más o menos.
El glorioso transito de San Frodoario según refiere Isidoro Pacense y Juan Vaseo corresponde al año 741 de Cristo. Ignórase el pueblo en que murió y no ha faltado quien diga fue sepultado en Toledo, y que antes de venirse a esta ciudad, viendo en Guadix su Catedral convertida en mezquita, trasladó el sagrado cuerpo de San Torcuato a Galicia. Donde en una áspera montaña, lo escondieron bajo tierra junto a otras reliquias como hicieron otros con las reliquias de sus iglesias.


<!-- editby -->

editado por: ASandy, 13/12/2009 18:53h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
18.ene 2010 - 11:31

36

MEMORIA DE VARIAS NOTICIAS DE GUADIX DESPUES DE LA PÉRDIDA DE ESPAÑA HASTA LOS REYES CATÓLICOS.

Después de muerto en África el Rey Jacobo Almanzor y dominada España por sus capitanes Tarik y Muza nombrados a moros principales por alcaldes de Granada, Málaga, Guadix y demás ciudades, se dividió el dominio de estas provincias en diversos reinos, como fueron los de Toledo, Zaragoza, Valencia y otros, siendo los más poderosos el de Córdoba a cuya corona estaba sujeta la ciudad de Guadix, hasta que descaeciendo el dominio de Córdoba tuvo principio la de Granada, donde el año 731 se hizo coronar Rey Betiz el Zunuzi por muerte de su padre Betiz Abenhabuz. Al mismo tiempo se hizo coronar en los pueblos de Sierra Nevada el alcalde Abrahen Abuxarra del cual tomó aquella tierra su nombre de Abuxarras, que ahora se llaman Alpujarras. Y desde allí sojuzgó toda la tierra del río Almanzora, hasta llegar al de Guadix y pueblos confinantes por la parte oriental de Sierra Nevada.
Teniendo noticia de ello Betiz, el moro de Granada, juntó un ejercito de seis mil hombres y tomó un paso principal cerca de Órjiba, pero murieren muchos de ambas partes, y Betiz fingiendo dejar la guerra dio vuelta a Granada, reformó su ejército y marchó hacia el río de Guadix que se supone era la misma ciudad de Guadix y llegó hasta dominar el puerto de la Ragua. Aquí le salió al encuentro Abuxarra quedando la victoria por Betiz. Pero entrado el invierno, nevó tanto, que ambos ejércitos se vieron obligados a retirar.
Después en los siguientes años no pudieron estos capitanes moros mantener el nombre de Reyes, siendo lo más verosímil que fueran gobernadores de Granada, porque los historiadores no señalan reyes de Granada hasta el año 1098 o según otros el año 1236 en que el primero fue Mahomet o Mahomar Alhamar.
Lo que se refiere anteriormente sucedió el año 732 y pocos años después se halla memoria de Guadix en el de 741 por haber muerto en este tiempo San Frodoario (Obispo de Guadix). Después pasando al siglo inmediato se hace de nuevo memoria de Guadix por haber nacido el año 800 San Fandila que consiguió la palma del martirio el año 853 en Córdoba. De donde se colige que por este tiempo había en Guadix cristianos con el permiso de vivir en nuestra santa fe católica aunque sometidos a altos impuestos y sumisiones.
Perdida España, el primero que dio principio a su restauración fue el glorioso Príncipe Don Pelayo
a quien procuraron imitar en las conquistas los reyes sucesores, si bien pasaron no pocos centenares de años en recuperar enteramente lo que en pocos meses se perdió.
Uno de los reyes que procuraron aventajarse en estas empresas cristianas fue D. Alonso el VII, llamado Emperador de España, que reinando por los años de 1147 conquistó Almería. Después en el año 1152 consiguió la conquista de la ciudad de Guadix, y en el siguiente la de Andujar.
Cinco a seis años estuvo Guadix en poder de los cristianos porque viniendo de África Jucet hizo guerra con un ejército de sesenta mil caballos y mas infantes y ganó a los cristianos las ciudades de Guadix, Almería, Andujar y Montoso por el año de 1157.
Jucet y su padre Abdelmón fueron los primeros emperadores de África del linaje de los moros almohades, que quitaron el imperio a los almorávides. Estos hicieron su primera entrada en Andalucía el año 1151, y la segunda, el año 1157, cuando Jucef ganó a Guadix y otras ciudades. Hasta este tiempo se mantuvieron en Guadix, Granada y otras ciudades muchos cristianos con el permiso de vivir en la fe cristiana aunque muy oprimidos por lo cual me persuado que hasta estos siglos hubo en Guadix sacerdotes y Obispos, como los hubo en Baza, Granada y otras ciudades, los cuales, por vivir mezclados entre los árabes se llamaban mixtiárabes, que ahora pronunciamos mozárabes. Más esta viva llama de fe, se apagó del todo con el nuevo huracán y avenida de los almohades, prohibiendo la elección de Obispos y, llevando desterrados a África los que había, juntamente con los demás cristianos.
Por los años de 1237 dominaba las ciudades de Jaén, Guadix, Granada, Baza, Arjona y otras, Mahomet Alhamar, labriego del campo, y siendo alcalde de Arjona, estas ciudades le aclamaron por Rey de Granada, en cuya ciudad puso la silla del Reino habiéndola tenido antes en Almería, y este fue el principio de la corona real de Granada hasta los Reyes Católicos.


<!-- editby -->

editado por: ASandy, 18/01/2010 14:11h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
27.ene 2010 - 10:03

37

MOROS ARRAEZES DE GUADIX
Los alcaldes de Guadix y Málaga molestos con el rey de Granada Alhamar acudieron al Rey D. Alfonso el Sabio, rey de Castilla y León a los que oyó gustoso y prometió ayuda. Estos se levantaron en armas contra Alhamar haciendo estragos en las tierras del rey de Granada. Mas este, para que D. Alfonso no les prestase ayuda le prometió que no seguiría en alianza con el rey de Murcia Hudiel Alboaques quien abandonado por Alhamar se puso a los pies de D. Alfonso y le entregó Murcia y los pueblos de su reino.
Ante algunas alteraciones en Castilla, entre ellos D. Nuño González de Lara, este se granjeó la protección del rey de Granada quien hizo después guerra a los arraezes de Guadix y Málaga. A Nuño de Lara se unieron D. Lope de Haro y el infante D. Felipe y se dirigieron con gran séquito de gente a Granada asistidos de infanzones y de la flor de la milicia de Castilla, quienes fueron muy bien recibidos por Alhamar. Enterado D. Alfonso mandó a concejos y plazas de armas para que a fuego y sangre hiciesen guerra al rey de Granada, y mandó tropas para reforzar a los arraezes de Guadix y Málaga.
El infante D. Felipe se ofreció al rey de Granada para ir a luchar contra los arraezes de Guadix, puesto él al frente de las tropas llegó a dar vista a Guadix haciéndo diversas invasiones en los pueblos y campos de su entorno. Más con la valerosa resistencia y al abrigo de las ramas enviadas por D. Alfonso, tuvieron que volverse a Granada donde además había enfermado Alhamar que murió a los pocos días.
Le sucedió su hijo Abdalá Amir Mozlemín quien volvió contra los arraezes y sin emprender acción digna de gloria, se volvieron a retirar a Granada.
El rey D. Alfonso ordenó que arrasasen las casas del Infante D. Felipe y ricos-hombres que le acompañaron y que fuesen tenidos por traidores, más el rey moro les dijo que él no embaracería su reconciliación con el Rey a quien pedía solo que desamparase a los rebeldes arraezes de Guadix y Málaga pero Don Alfonso preservaba el derecho y libertad de estos.
Con motivo de un viaje a Alemania del Rey D. Alfonso quedaron al frente del Gobierno en su ausencia la Reina, el Príncipe D. Fernando y el Infante D. Sancho Arzobispo de Toledo, los que firmaron con el rey de Granada un tratado en el que devolvían a D. Felipe y sus hombres sus haciendas, que el rey de Granada pagase el tributo cada año al de Castilla de trescientos mil maravedíes de oro, y de pronto una gran cantidad de dinero, y que a los arraezes de Guadix y Málaga se les concediese tregua por un año solamente.
El rey moro calculó que en ese año volvería el Rey, y así llamó a Miramamolín de Marruecos para que ocupase gran parte de Andalucía, ofreciendo los puertos de Algeciras y Tarifa. Miramamolín, año 1275, vino a España en persona con diecisiete mil jinetes y número correspondiente de infantería y persuadió a los arraezes de Málaga y Guadix, para sin dividir fuerzas, pudiesen hacer guerra a los cristianos la cual emprendieron muy sangrienta.


<!-- editby -->

editado por: ASandy, 27/01/2010 11:14h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
5.feb 2010 - 11:23

38

REFIERENSE OTRAS NOTICIAS
Reinando en Granada Mohamad Azar, se vio obligado a retirarse dentro de la Alhambra, siendo el motor de la rebelión su sobrino Ismael que pretendía la corona. Y Azar abdicó de su corona con la condición de que se le diese la ciudad de Guadix donde se le acogió con violencia afrentosa. El Infante D. Pedro, hijo de D. Alfonso, quiso ayudar a Azar en Granada, aunque llegó tarde.
El Arzobispo de Sevilla y Obispo de Córdoba intentaban introducir socorro en favor de Azar rey de Guadix. Pero el Infante D. Pedro tomó el año 1314 por su cuenta la empresa y con el Maestre de Calatrava unidas sus tropas causaron en breve tiempo tan grande estrago en los moros, que quedaron muertos en campaña mil y quinientos.
Por muerte de Azar quedó por señor de Guadix su hijo Mahomad Aben Alhamar, el llamado el rey Bermejo, que con ayuda de otros caudillos se apoderó del reino de Granada quitando la corona a Mahomad Lagus.
Reinaba en este tiempo en Castilla Don Pedro, llamado el cruel, el que confederado con Mahomad Lagus el año de 1360, declaró la guerra contra el rey Bermejo por entender quería unirse al Rey de Aragón y mover las armas contra Castilla. Fueron diferentes las invasiones por el reino de Granada, pero el día 15 de enero de 1362 entraron en tierras de Guadix Don Diego García de Padilla, Maestre de Calatrava y Enrique Enríquez con mil caballos y dos mil infantes, pero sin noticia ya habían entrado en Guadix gran número de moros de su comarca y de Granada. Los cristianos habían mandado parte de su ejército a talar los campos de Alhama, cerca de Purullena, y el moro sabiéndolos divididos trabaron una sangrienta refriega quedando muertos muchos cristianos y otros prisioneros, entre ellos el Maestre de Calatrava.
El rey Bermejo, de Guadix, a pesar de ello, conocía la imposibilidad de mantener su corona y cómo muchos de sus vasallos se inclinaban por el rey Mahomad Lagus y así envió libres al Maestre y otros nobles compañeros al ejército cristiano. Más el Rey Don Pedro sabiendo lo hacía por miedo entró en el reino de Granada donde arrasó los campos y se apoderó de algunas aldeas.
El rey Bermejo personalmente quiso mitigar la ira del Rey D. Pedro y se presentó en los Alcázares de Sevilla con doscientos infantes y cuatrocientos jinetes, entre ellos hasta treinta moros de nobleza y entregó a D. Pedro paños preciosos, perlas y otras riquezas. Mas D. Pedro, después de pocos días, faltando al derecho político y de las gentes, quitó la vida al rey Bermejo y a los principales moros que llevó en su asistencia, acción tan fea y cruel que la abominaron los mismos cristianos, defendiendo el rey diciendo que merecía la muerte por haber sido traidor a su rey Mohamad Lagus.
Muerto este se volvió a coronar en Granada a Mahomad Lagus, revalidando las paces con el Rey D. Pedro a quien devolvió todos los cristianos prisioneros en Guadix.
Muerto Mahomad Lagus le sucedió su hijo Mahomad Guadix, llamado así de Guadix por el cuidado que tuvo en hermosear y reedificar esta ciudad y siendo muy inclinado a los cristianos.


<!-- editby -->

editado por: ASandy, 05/02/2010 12:33h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
11.feb 2010 - 09:50

39

DE LA TALA QUE EMPRENDIERON EN LA VEGA DE GUADIX DON FERNANDO ALVAREZ DE TOLEDO Y EL OBISPO DE JAEN DON GONZALO DE ZUÑIGA

Reinando ya en Castilla D. Juan II, y en Granada Mahomad Abenazar el Izquierdo, siendo Capitán general don Fernando Álvarez de Toledo, el cual y don Gonzalo de Zúñiga, Obispo de Jaén; el Conde de Cortés don Juan Ramírez de Guzmán, comendador mayor de Calatrava; Rodrigo de Perea, adelantado de Cazorla; Juan Padilla, Diego de Benavides y otros muchos caballeros, hicieron entrada para talar la vega de Guadix el año 1435 con mil quinientos hombres de a caballo y seis mil de infantería.
Don Fernando Álvarez supo que dentro de Guadix estaba todo el poder de los moros de Granada con gente de a caballo y cuarenta mil infantes y mandó instalar atalayas para que pudiesen avisar si salía gente de Guadix. Vieron salir un gran escuadrón de moros que se dirigían a las atalayas y donde estaban los guardas, y allí trabaron algunas escaramuzas acudiendo a la pelea D. Fernando Álvarez, el Obispo y el Comendador y a poco hicieron retirar a los moros a poca distancia, pero a los moros que se fueron retirando se les incorporaron inmediatamente unos cuarenta mil infantes y casi mil y setecientos moros a acaballo. Los cristianos esperaron a que los moros llegasen a lo llano y unos cien de a acaballo con muchos de infantería atacaron donde estaba el estandarte de D. Fernando, y otros tantos por donde estaba el del Comendador y siendo mucho el peligro D. Fernando animando a los cristianos acometieron nuevamente contra los moros, y quiso Dios se pusiesen estos en afrentosa fuga dejando el campo hasta entrarse estos en los callejones de Guadix.
Los moros se esforzaron nuevamente, y saliendo segunda vez, mataron el caballo del Obispo de Jaén, acudiendo en su ayuda Juan de Padilla, a quien también le mataron el caballo y le hirieron en el muslo con una gran lanzada que retirándole al real, le curaron.
Prosiguieron la batalla los cristianos y fueron vencidos y puestos en fuga los moros que desbaratados del todo, entrada la noche se retiraron al real con dos banderas de los moros, la una del Caudillo de Guadix y otra de un moro llamado Marín pariente del rey de Granada.
Hízose computo de haber muerto cuatrocientos moros, según unos, y mil cuatrocientos según Fernán Gómez médico de Don Juan II, siendo muy mayor el número de heridos. De parte de los cristianos murieron muy pocos aunque fueron heridos muchos de los soldados de D. Fernando y del Obispo de Jaén, y algo considerable la pérdida de caballos.
Volviéronse después a las fronteras de Jaén los cristianos llenos de gozo y de reputación.
---

Además de ser parte de nuestra Historia de Guadix, estas citas de reyes y traiciones, nos deben servir para tener como honor que Guadix fuese un enclave muy importante en todos los tiempos, y además, que a la Historia de la humanidad debemos juzgarla en lo económico, religioso y social, según su época, nunca aplicando nuestros actuales esquemas para encuadrar en ellos cualquier tiempo ya pasado, porque también nosotros seremos anacrónicos pasados unos siglos.
La Historia es lección constante para no repetir errores y conservar sus virtudes básicas humanas, y para los creyentes, virtudes evangélicas, que no siempre fueron, ni lo son hoy, perfectas.


<!-- editby -->

editado por: ASandy, 11/02/2010 10:54h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
20.feb 2010 - 19:50

40

RESTAURACIÓN DEL OBISPADO DE GUADIX Y BAZA CONSEGUIDA POR LOS REYES CATÓLICOS

Tuvieron principio las guerras civiles entre los mismos moros de Granada en tiempos del rey Albohacén, llamado también Muley Hacen, a quien los granadinos echaron de la ciudad y aclamaron por rey a su hijo Mohamed Bohabdili. Pero Albohacén seguía contando con las ciudades de Málaga y Baza y venciendo a Bohabdili, este se retiró a Guadix donde era apreciado. Padre e hijo se emulaban en las guerras contra los cristianos hasta que Bohabdili fue hecho prisionero por los cristianos en su intento de apoderarse de Lucena. Y el Rey Católico dio libertad a Bohabdili exigiéndole reconocimiento como soberanos a los Reyes Católicos, pagando tributos y que pusiese en libertad a cuatrocientos cristianos, y con esta libertad daba la ocasión para que padre e hijo moros siguiesen luchando uno contra otro pues eran irreconciliables, y esto beneficiaba a los cristianos.
Bohabdili volvió a Granada donde no fué muy bien acogido y con el tiempo los moros colocaron como rey de Granada a Abohardil el Zagal que residía en Málaga y dirigiéndose a ser coronado rey, por el camino cortó la cabeza a cuarenta cristianos que mostraba en los arzones de cuarenta caballos.
Pero prosiguiendo los enfrentamientos entre los moros, el Zagal reunió a soldados de Guadix, Baza y Almería para atacar a su sobrino Bohabdili en la fortaleza del Albaicín. El Rey Católico viendo en apuros a su aliado Bohabdili envió socorros con los que obtuvo muy relevantes ventajas en Granada. El Rey Católico después derrotaba al rey Zagal en Velez Málaga, y este derrotado al final puso su residencia en Guadix.
Los moros de Granada entregaron a Bohabdili, llamado el Chiquito, la Alhambra y demás fortalezas de la ciudad. Pidió seguro a los reyes Católicos para que todos sus moros pudiesen sembrar en tierras de cristianos, y porque se le concediese, volvió a ratificar de que si ganasen las ciudades de Guadix, Baza y Almería, donde se había retirado su tío el Zagal, entregaría dentro de treinta días la ciudad de Granada.
Desde el año 1482 hasta el de 1487 consiguieron las Majestades Católicas muy plausibles trofeos, conquistando en el reino de Ganada las ciudades y castillos de Alhama, Álora, Setenil, Loja, Velez Málaga, Bentomiz y Málaga. Al año siguiente acordaron entrar por el reino de Murcia, en cuyas fronteras tenía a su obediencia el rey Zagal de Guadix las fortalezas de Huéscar, Orce, Galera, los Vélez, Vera, Mujacar, Baza y Almería, que con las de Almuñecar y muchas de las Alpujarras sus rentas le hacían más poderoso que al rey Chiquito de Granada.
Dirigiéndose el rey Católico a Almería y sabiendo que el rey Zagal había partido con gente de Guadix en socorro de Almería, mandó al Marqués de Cádiz para que el alcalde de Vera entregase la fortaleza, como se ejecutó, dejando a los moros vivir en la ley de Mahoma, y en el discurso de diez días se rindieron a las armas católicas, Mujacar, la Cuevas, Nijar, los Vélez, Huercal, Oria, Cantoria, y otros pueblos.
Después se entregaron otros pueblos, Huéscar, Castilleja, Galera, Orce, Tíjola, Cullar y Benamaurel.
Prosiguiendo la campaña salió el rey Zagal de Guadix con mil jinetes y tres mil infantes a Alcalá la Real de donde apresó y volvió a Guadix con mil quinientas vacas y copioso número de ganado. Más a pocos días recompensó este daño Juan de Benavides, con una entrada que hizo en tierra de Almería.
(continuará este capítulo)


<!-- editby -->

editado por: ASandy, 20/02/2010 20:55h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
27.feb 2010 - 07:40


RESTAURACION DEL OBISPADO DE GUADIX Y BAZA CONSEGUIDA POR LOS REYES CATÓLICOS
2ª parte.

En la campaña sobre Baza el Rey Católico quiso asegurar los pasos con la gente de Úbeda y Jaén, que tenían conocimiento del terreno contra los de Guadix, para que en los caminos no apresasen las recuas que conducían al real. Entrado el mes de junio se emprendió el cerco de Baza, ya guarnecida por el rey de Guadix habiendo introducido en ella diez mil hombres. Ante las dudas si seguir en el asedio de la ciudad fue la Reina quien dijo que si resolvían continuar ofrecía socorrerles con gente, dinero y manteniendo hasta que la ciudad se rindiese. El día 4 de diciembre 1489 se rendía Baza para lo que fué necesario que el caudillo Yhaya facilitara con el rey Zagal dicha rendición diciéndole además: en todas las cosas hallan a Dios airado y no les da fuerzas para recobrar lo perdido ni conservar lo poseído. Y así triste y afligido el rey Zagal de Guadix determinaba entregar las ciudades de Guadix y Almería por lo que los Reyes Católicos ofrecieron tratar fácilmente al rey moro.
Estando cerca de Almería llegó aviso como el rey Zagal caminaba a poco distancia para rendirse: Verdad es, rey poderoso, que quise y no pude defender la tierra de los moros de tu gran poder..; pues permitió el Soberano Rey de los reyes librarte con prosperidad de los peligros que te rodearon en el sitio de Baza, se infiere que su voluntad en el Cielo fue quitar esta tierra a mí y darla a tí. Don Fernando abrazó al moro y este acompañándole entregó la ciudad y fuerzas de Almería.
De Almería partieron para Guadix con el rey Zagal y rindió las fortalezas de Abla, La Urucena, Fiñana, Calahorra y demás lugares del Zenete. Entrando en Guadix hubo alguna conmoción pero el rey Zagal los quietó y dio a las Majestades Católicas las llaves del Alcazaba, torres y puertas de la ciudad.
El cómputo de muertes desde el principio del cerco de Baza hasta la entrada en Guadix fue de tres mil a manos del enemigo y diecisiete mil por enfermedades por la aspereza de los temporales.

Lo primero fue enarbolar los estandartes en la Alcazaba, cantando al mismo tiempo un Te Deum laudamus para rendir gloria a la Majestad Divina. Inmediatamente acudieron a la restauración de los templos haciendo purificar y bendecir la mezquita mayor y menores de Guadix. La mayor mezquita se dedicó a la Virgen Santísima de la Encarnación.
Luego, los moros vecinos de Guadix juraron ser leales vasallos del Rey y Reina. Y sus Majestades concedieron seguridad de sus personas y bienes con permiso de vivir en la ley de Mahoma. Se habían rendido la fortaleza de la Peza, y el rey Zagal entregó en las Alpujarras las Tahas de Andarax, Dalias, Berja, Ujíjar, Jubiles, Ferreira, Poqueira, Órjiba y valle de Lecrín, también se rindieron a imitación de Guadix y Almería la fortaleza de Almuñecar y la de Salobreña, concediendo sus Majestades en recompensa al rey Zagal el señorío de Andarax con otros lugares aunque debajo del soberano dominio de los Reyes católicos.
Desde Guadix hicieron los Reyes Católicos embajada a Bohabdili el rey Chiquito de Granada, de que era llegado ya el plazo de entregarles Granada según acordado. Pero Bohabdili dijo no tener las voluntades de todos los moros de Granada.
Los Reyes Católicos tuvieron por conveniente disimular esta remitencia hasta mejor tiempo y a mediados de enero de 1490 partieron de Guadix con la mayor honra y gloria faltándoles solamente librar de los sarracenos las fuerzas solas del pueblo de Granada.
En Roma cuando llegó la noticia de estas victorias se hicieron demostraciones de singular regocijo.
Pero a los reinos de la morisma les puso en notable quebranto y así el Soldán de Babilonia amenazaba con pasar a cuchillo a todos los cristianos de Egipto, en la Suria y otros dominios, como abrasaría los Monasterios e Iglesias, incluida la del Santo Sepulcro si los Reyes Católicos proseguían en la reconquista de Granada. Los Reyes Católicos respondieron informándole de los justificados motivos que tenían para emprender la guerra de Granada.
En este año de 1490, a 10 de Mayo, salía el Rey Católico de Sevilla para Granada que ordenó talar la vega, en la que participaban Cid Yhaya de Baza con ciento cincuenta jinetes y el rey Zagal de Guadix con doscientos. Pero Bohabdili obtuvo una victoria en la fortaleza del castillo cristiano de Alhendín y con la fama de este suceso se sublevaron muchos lugares de Alpujarra y los moros de Guadix estaban de acuerdo de matar cristianos, más el Duque de Escalona fingió irse al Alpujarra con dos mil jinetes y mucha infantería, y por la noche cercó a la ciudad de Guadix y quedó libre de peligro.
El rey Zagal, rey de Guadix, huido a África acudió al rey de Fez quien indignado puso una vacía de metal ardiendo sobre su cabeza quedando ciego y con un rótulo en el vestido que decía: este es el desventurado rey de los andaluces. En el año de 1491 cercaron los Reyes Católicos a Granada y esta se rindió a 2 de enero de 1492 quedando libre España después de ocho siglos que la ocupaban los moros.
En Guadix se hicieron repartimientos de tierra entre doscientos caballeros. D. Diego López de Ayala fue el primer Capitán y primer Corregidor de la ciudad de Guadix a la que llama cabeza de Provincia D. Diego de Mendoza, a cuya jurisdicción y corregimiento pertenecían las ciudades de Baza, Almería, Vera, Purchena, Mojacar y las villas de Fiñana, Abla y la Urucena.



<!-- editby -->

editado por: ASandy, 27/02/2010 08:44h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
8.mar 2010 - 17:44

41

ERECCIÓN DE LA SANTA IGLESIA CATEDRAL DE GUADIX Y OTRAS DEL OBISPADO

Lo primero que los Reyes Católicos ejecutaron habiendo conquistado Guadix fue instaurar los templos, aunque su erección oficial la dejaron para después de haber puesto fin a la conquista de Granada el día 2 de Enero de 1492.
Debe ser digno de eterna memoria el Gran Cardenal de España Don Pedro González de Mendoza, Arzobispo de Toledo, que hallándose en Granada, y con la potestad que tenía por Bulas de Inocencio VIII, no solo ilustró restituyendo o reintegrando a Guadix con Iglesia Catedral sino que bendijo y dedicó todos sus templos el 21 de Mayo de 1492. Erigió la Iglesia Mayor, dedicada a la Encarnación de María Santísima, sobre la mezquita mayor que había sido de los moros. Por la misma Bula aplicó a la fábrica de la Santa Iglesia de Guadix todas las posesiones, censos y rentas que tuvo la mezquita mayor. Creó seis dignidades de Coro, un Arcipreste, veinte canonicatos, sochantre, organista y otros.
Celebra hoy la Catedral de Guadix, en el día 31 de Agosto, la festividad de su dedicación, aunque lo correcto habría sido celebrarla en el mes de diciembre que es en el que se restauró, bendijo y dedicó su templo.
La Iglesia Mayor de Guadix se fundó en la mezquita mayor de los moros porque en el mismo sitio de esta mezquita, con toda probabilidad, estuvo el primitivo y antiguo templo de la Catedral de Guadix. Por lo que la erección hecha por el gran Cardenal fue más propiamente restauración de la primitiva catedralidad de la Santa Iglesia de Guadix, a quien competen los honores de Apostólica y la precedencia de más antigua entre todas las Catedrales de España.
Ante la dificultad de mantener el número de prebendas concedidas, después a instancia de la Reina Doña Juana, y por Bula de Julio II expedida el día 9 de enero de 1506, quedaron reducidos a seis dignidades, con canonjías afectas, un Arcipreste, seis canonicatos y seis capellanías.
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
17.mar 2010 - 19:02

42

ERECCIÓN DE LAS IGLESIAS PARROQUIALES Y BENEFICIOS DE LA CIUDAD DE GUADIX. Y LUGARES DE SU DISTRITO.

(Nota: Aquí encontramos hoy muchas razones de los bienes que ha poseído la Iglesia desde los Reyes Católicos a quienes ayudó la Iglesia, aún con sus ejércitos, cooperación normal y necesaria "en aquellos tiempos" para la reconquista de España)

" Al mismo tiempo que los Reyes Católicos restauraron la ciudad de Guadix, se erigieron Iglesias Parroquiales, fundándolas en las mezquitas que tenían los moros, (ellos hicieron igual antes con las Iglesias existentes) y según la Bula que se expidió en la Alhambra el 21 de Mayo de 1492 por el Gran Cardenal, su Eminencia aplicó a las fábricas ( administración de la Iglesia diocesana) todas las posesiones y rentas que pertenecían a las mezquitas; y a los clérigos y beneficiados las casas y huertas que les donaron los reyes.
Después Don Fray Diego Deza, Arzobispo de Sevilla, confesor del Rey D. Fernando, hizo erección de los siguientes beneficios y sacristías, basado en las Bulas de su Santidad Inocencio VIII: En la Iglesia Parroquial de Santiago, de Guadix, erigió dos beneficios y una sacristía; en la de San Miguel un beneficio y una sacristía; en la de Paulenca, ahora sometida a de la Magdalena, un beneficio con su sacristía; otro en la de Alcudia, otro en la de Zigueñi que hoy está despoblado; otro en la de Cogollos y Albuñán su anejo; otro en la de Marchal y Purullena su anejo; otro en la de Beas y sus anejos Alares y Muñana que ahora están despoblados; dos beneficios en la de Cortes y Graena, su anejo; otros dos en la de Santa María de la Peza y la de Santa Catalina, su aneja que ahora no existe; tres beneficios y dos sacristías en la de Santa María de Fiñana, y la de Santiago su anejo, que ahora no existe; dos en la de Abla y uno en la Aurucena; dos en la de Guenija, con sus anejas las de Santa María y San Pedro que hoy están reducidas a una; dos en la de Aldeire; tres en la de Santa María de Lanteira con sus anejas la de San Pedro y San Juan que hoy están reducidas a una; cuatro en la de Santa María de Jerez, con sus anejas de San Pedro y San Juan, reducidas hoy a una; un beneficio en la de Santa María de Dólar con la de San Pedro su aneja que hoy están reducidas a una; otro en la de Ferreira y otro en el de la Calahorra. El derecho de Patronato estaba reservado al Rey y la nominación de rectores o curas al Prelado de Guadix, y para su congrua (sostenimiento económico) se le aplicaron las primicias, sacada la octava parte para los sacristanes.
Don Fray Diego Deza les aplicó la tercera parte de los diezmos y todos los bienes de que le hicieran donación los Reyes Católicos que eran los que poseyeron las mezquitas, alfaquíes, almuédanos y otros sarracenos antes de su general conversión.
En el distrito de Monarrún, que ahora llaman Montes de Guadix, no se hizo erección alguna, por no haber población de consecuencia hasta el año de 1554 en que en un sínodo celebrado por D. Martín Pérez de Ayala, se erigieron tres Iglesias con sus curatos: en el lugar del Gobernador se erigió en Parroquial la Iglesia de San Sebastián a la que se le asignaron términos y anejos; en el lugar de Alamedilla se erigió la Parroquial dedicada a San Antonio uniendo a ella los vecinos del Peñón, que llaman de Francisco de Mescua, los de Pedro Martínez, los de la Fuente de Caldera, los de Fadín Alcalde, los de Mendez los olivares y otros; en el lugar de Moreda, que llaman de Pedro de Benavides, una Iglesia dedicada a Nuestra Señora de la Concepción, a la que pertenece hoy Huélago; es hoy curato separado Alicún de Ortega con sus anejos las Dehesas, Rambla de los Ciruelos y Rambla de la Mala Hierba; también lo es el de D. Diego Torres de Alicún; por el mismo Sínodo se erigió curato en el Cortijo de Diezma uniendo a él los cortijos de Rias, Sillar y otros, de esta Iglesia reciben los sacramentos los moradores de Darro anejo que era de la parroquial de Cortes y Graena, como lo es hasta hoy Lopera; el cortijo de Frontina que era enejo de Moreda pasó a la parroquial de Fonelas de quien son anejos Almidar, Zeque, Mecina, Frontina la Baja, Benalúa, Ventatejada Jeque y Cuajar. También se mandó que los beneficiados de Gor, siendo curas, acudiesen a decir Misa los domingos a los vecinos de Gorafe y el Zalabín, que se despobló y se aplicó a Esfiliana, lo mismo que los despoblados de Alares y Muñana a la iglesia de Beas de quien son anejos Lubros y el Policar. Después se desmembró de la Iglesia del Marchal la de Purullena".
---

Es curioso saber que hoy, pueblos tan importantes como Pedro Martínez, Benalúa, Albuñán, Purullena, Granea, Darro, Lugros (Lubros) y Policar todos eran anejos de otras parroquias limítrofes porque aquellas no tenían población suficiente para ser constituidos curatos propios.


<!-- editby -->

editado por: ASandy, 17/03/2010 20:41h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
26.mar 2010 - 17:08

43

DEL VENERABLE DON FRAY GARCIA DE QUIJADA, PRIMER OBISPO DE GUADIX DESPUES DE LA RESTAURACIÓN DE ESTA CIUDAD

En el año de 1489 en que los Reyes Católicos restauraron el Obispado de Guadix era ya Obispo de Guadix Don Fray García de Quijada, religioso del Orden Seráfico de la Observancia. Algún historiador opina era natural de Ojíjar.
Fue varón insigne en santidad y letras, y tan conocido su talento que el gran Cardenal, Arzobispo de Toledo, le encomendó la publicación y explicación de la Bula de la Santa Sede que aprobaba el nuevo Instituto de las monjas de la Inmaculada Concepción, y las declaró con singular erudición que de aquí tuvo principio el copioso número de fundaciones de Monasterios con el título de la Inmaculada Concepción de María Santísima.
No consta el día y año determinado en que hizo su entrada en Guadix, pero sería después del año de 1492 en que se expidió la Bula de erección de la catedral, ejerciendo su jurisdicción no solo en su distrito de Guadix sino también en Baza y los de su Hoya, y no por Bula alguna, la abadía de Baza se le aplicó de hecho el obispado de Guadix a instancia de Don Fray García. Este gobernó pacíficamente algunos años la abadía y Hoya de Baza y partido de Huéscar confiriendo órdenes y haciendo otros actos pontificales. Hasta que el año 1504 se le hizo la contradicción por el abad y prebendados al querer tomar las cuentas de fábrica de la abadía, de donde tuvo principio el pleito entre la dignidad arzobispal de Toledo y el episcopal de Guadix sobre la jurisdicción de Baza y Huéscar de que tomaron posesión los ministros del venerable Cardenal Cisneros, Arzobispo de Toledo, por el año de 1508, de lo que se siguió un pleito muy prolongado
En tiempos de este Prelado se fundó el Hospital que hoy tiene la ciudad de Guadix, para cuya fábrica expidieron su Real Cédula los Reyes Católicos en 25 de marzo de 1492. Fundaronse también los conventos de Santo Domingo y San Francisco, y refiriéndose al de Santo Domingo se expresaban así: "y con el dicho Monasterio esa ciudad será ennoblecida por él". Ambos Monasterios son reputados por fundación real. En Baza se fundaron también casi al mismo tiempo el Hospital de Santiago y los monasterios de San Jerónimo y San Francisco teniendo principio la fábrica de este el año 1490, siendo sus fundadores don Enríque Enríquez, Comendador de León, tío del Rey Católico y doña María de Luna, mujer de don Enrique, quienes costearon la fundación y fueron sepultados en la capilla mayor del Convento de San Jerónimo. Del mismo modo fundaron el año de 1504 el convento de religiosas franciscanas de Santa Isabel de los Ángeles.
En tiempo de este Prelado se fundó también en Baza el año 1507 el Convento de Religiosos Mercenarios calzados con los bienes que dejó para este fin el Conde de Buendía. Y fue edificado sobre su misma casa donde había una capilla y (cavando en aquel sitio unos vecinos de Guadix) apareció la imagen de Nuestra Señora de la Piedad de quien es titular el Convento. (Prosiguen las disputas simbólicas, entre las dos ciudades de a quien pertenece la imagen)
Por el año de 1500 se bautizaron los moros de Guadix, Baza y Almería que con los de Granada llegarían a cincuenta mil personas.
Durante algún tiempo se retiraba este Obispo, según el Padre Torres, a la ermita de San Torcuato, situada en un despoblado, distante dos leguas de Guadix, y allí gastaba el tiempo en continua oración y cogía esparto, labraba pleitas, sogas y otras cosas que hacía se vendiesen para el preciso alimento de su persona.
Encendióse una epidemia pestilente en Guadix, según el Padre Torres, y se despoblaba la ciudad a toda prisa. El prelado sacó una procesión con la poca gente que quedaba y ante el altar mayor oró y después en alta voz dijo al pueblo: Ya Dios Nuestro Señor me ha otorgado que yo muera por todos y que no toque el achaque a otro alguno.
Al día siguiente le dio un landre del que murió, siendo su muerte la última que hubo en la ciudad.
El cabildo dio sepultura a su cuerpo en el sitio más decente y honorífico de su catedral colocándole en el presbiterio del altar mayor al lado del Evangelio, con un sepulcro y su estatua de mármol con una inscripción que comienza así: Al que fue primer gran Protector en esta Ciudad, de nombre Garcias, aquí yace en su tumba....


<!-- editby -->

editado por: ASandy, 26/03/2010 18:26h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
5.abr 2010 - 11:10


44

SUCEDE EN EL OBISPADO DE GUADIX EL COCTOR DON PEDRO GONZALEZ MANSO

Tras la muerte de su primer Prelado después de la restauración, la Providencia divina dio a esta Iglesia por sucesor a D. Pedro González Manso, varón insigne por su heróica virtud y letras y claro por nacimiento.
Unos dicen era oriundo de Oña pero lo más cierto es que tuviese su origen en Canillas del Obispado de Calahorra, aunque en Oña viviese después.
Era de la familia y casa de los Mansos entre los que se distinguieron Santo Domingo Manso, llamado comúnmente de Silos, y Don Pedro Manso, Obispo de Calahorra, confesor de Santa Teresa y sobrino de nuestro Obispo de Guadix.
Empleó los años de su pericia y juventud en el monasterio de monjes benitos de Oña, donde era Abad su tío Fray Juan Manso.
El Gran Cardenal, de Toledo le llevó al Colegio Mayor de Santa Cruz, de Valladolid, donde se graduó de Doctor y obtuvo la Cátedra de Derecho en aquella Universidad.
Fue propuesto para el Obispado de Guadix por Carlos V. Después fue promovido al Obispado de Tuy, en Galicia y de allí al de Badajoz, y estando después en Osma le nombró el Emperador por presidente de la Chancillería de Valladolid.
En su tiempo dejaron de vivir en comunidad los canónigos en virtud de la Bula de Paulo III del año 1536.
Murió este Prelado en Osma el año de 1538 y fue trasladado su cuerpo al Monasterio de Oña, donde él mismo había hecho gravar para su sepulcro lo siguiente: Creed en las obras.
Dejó a este Monasterio mucha plata labrada y ricos ornamentos como gratitud de la educación que tuvo en él.
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
16.abr 2010 - 20:36

45

SUCEDE EN LA SILLA EPISCOPAL DE GAUDIX DON GASPAR DE ÁVALOS, QUE DESPUES FUE PRESBITERO CARDENAL.

La esclarecida fama de algún héroe glorioso suele ser causa de que muchos pueblos pretendan apropiárselo por hijo. Así los escritores Salazar de Mendoza y Pedraza dicen que lo fue de la ciudad de Murcia, más otros que lo fue Baeza, pero en realidad lo fue la de Guadix, y así consta en los libros y papeles del archivo del Colegio Mayor de Santa Cruz de Valladolid, Colegio muy distinguido, de donde fue colegial. Lo mismo afirma el maestro Medina que por ser autor más antiguo que los referidos escribió en tiempo más inmediato en que floreció Don Gaspar de Ávalos.
Su padres, según testimonio de Pedraza, fueron D. Don Rodrigo de Ávalos y Doña Leonor de la Cueva, sin que haya duda de que el padre era Rodrigo cuyo cuerpo está enterrado en la capilla mayor de la Parroquia de Santiago de Guadix al igual que el Comendador Juan de Ávalos hermano de nuestro Obispo D. Gaspar quien lo declaró así en las escrituras de la fundación del convento de Santa Clara de Guadix.
Su niñez la pasó en Guadix. Críase después en casa del venerable Arzobispo de Granada Don Fray Fernando de Talavera escuela de la mejor doctrina y seminario de Obispos. Muerto el Arzobispo pasó a estudiar teología a la Universidad de Paris, donde había también estudiado y enseñado Santo Tomás de Aquino. Después pasó por Salamanca y terminó sus estudios en el Colegio Mayor de Santa Cruz de Valladolid el día 4 de Agosto de 1509, siendo celebrada su memoria por haber sido el primero colegial de todos los Colegios de España que obtuvo capelo y mitra Arzobispal.
Enseño teología en Guadalupe, y fue canónigo magistral de Murcia.
Carlos V le presentó en el Obispado de Guadix al que en principio se resistía porque sabía que el prelado debe ser norma de la justicia, espejo de la perfección, modelo de la piedad, firmamento de la verdad, defensor de la fe, doctor de las gentes y capitán del cristianismo por lo cual temía poner sobre sus sienes la mitra.
El año de 1525 hizo su entrada en Guadix, pero sus planteles, como eran en gran parte injertos nuevos y tiernos en la Fe, se torcían de ella como ocurría en Granada, Murcia y Valencia, por lo que el Emperador nombró una comisión de visitadores teólogos para que averiguaran la vida y costumbres de los moriscos. Nuestro Obispo acompañado de Fray Antonio de Guevara y Fray Juan de Salamanca pasó a Valencia como visitador y terminados los informes de todos los otros visitadores y restituidos a Granada informaron al Emperador que los moriscos seguían los ritos y las costumbres de moros, mostrándose como cristianos fingidos.
El Emperador convocó una junta magna de los mejores teólogos y letrados del reino, que en todos fueron catorce. Congrégase la junta en la capilla real de Granada, panteón de los Reyes Católicos, donde celebradas siete reuniones se concedió perdón general de los delitos cometidos hasta aquel tiempo por los nuevos cristianos, con obligación de hacer libro de buena vida en adelante.
Se acordó también que en las ciudades de Guadix, Granada y Almería se abriesen colegios donde fuesen adoctrinados los hijos de hijos de moriscos según Céluda de 7 de diciembre de 1526.
Por este tiempo prosiguió Don Gaspar el pleito con Toledo sobre la jurisdicción de Baza y Huescar.
Siendo Arzobispo de Granada acordó fundar en Guadix un convento de monjas y para ello señaló y donó el año de 1538 casas que poseía inmediatas a la Iglesia de Santiago y todos sus bienes en Guadix, excepto el cortijo de Salinas de Vacor que lo dejó a su hermano.
Conservase en la capilla Mayor de la Iglesia de Santiago su insignia del capelo de prelado.


<!-- editby -->

editado por: ASandy, 16/04/2010 21:45h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
24.abr 2010 - 21:18

46

DON GASPAR DE ÁVALOS ES PROMOVIDO AL ARZOBISPADO DE GRANADA.

Habiendo muerto D. Fray Pedro Ramírez de Alva, que fue discípulo de del famoso fray Don Fernando de Talavera, estando el Emperador muy satisfecho de la rectitud, sabiduría y ejemplar vida de don Gaspar de Ávalos, le presentó para Arzobispo de Granada el año de 1527. Luego que entró en Granada reformó el clero y aplicó el mayor desvelo en reducir sus ovejas que eran aprehendidas en apostasía. Ejercitábase muy frecuentemente en visitar los Hospitales. La Divina Providencia ayudó a su desvelo con la aparición en sus días de grandes colaboradores como nuestro Juan de Ávila, natural de Almodóvar del Campo, Toledo, y conocido por el nombre de APOSTOL DE ANDALUCÍA, de quien hacia elogios como predicador el mismo Fray Luis de Granada.
Florecieron también el venerable Fray Francisco Lorenzo, natural de Granada, quien de misionero en Nueva España edificó Iglesias, plantó nuevas familias de su Orden Franciscana, bautizó en ella innumerables indios y murió mártir en Guajaca.
Del mismo modo Fray Juan de Granada, también de la Orden Franciscana fue el Comisario General de la Nueva España, Florecieron del mismo modo el doctor Bernardino Carleval el cual siguió la escuela del maestro Avila. Fernando de Vargas, Sacerdote, estudioso relevante de la Sagrada Teología que fue enviado a Berja en las Alpujarras. Y entre otros el mismo Fray Luis de Granada que solo con pronunciar su nombre basta para saberse en todo el orbe cristiano cuales fueron sus obras y sus escritos.
Fue también muy florecido el pontificado de Don Gaspar por las fundaciones que en él se hicieron. El año de 1534 se fundó el Convento de San Antón de la tercera Orden de San francisco. En el de 1538 se fundó el Convento de Santa María de los Ángeles, y por consejo del maestro Ávila el de la Encarnación de religiosas Franciscanas, el de Santa Paula de religiosas jerónimas. Puso los fundamentos de una Universidad de Letras y para todas estas fundaciones el Emperador le dio comisión y poder amplísimo. Comenzó y acabó el Arzobispo la fábrica de las escuelas y Colegio Real. Dotó las cátedras de todas las facultades con renta competente, y el Papa Clemente VII por bula de 1531 concedió los mismos privilegios que tenían las Universidades de Paris, Bolonia, Salamanca y Alcalá de Henares.
Ha dado varones insignes en todas las ciencias esta Universidad


<!-- editby -->

editado por: ASandy, 24/04/2010 22:36h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
30.abr 2010 - 10:23


47

DON FRAY ANTONIO DE GUEVARA SUCEDE EN EL OBISPADO DE GUADIX

Fué el cuarto Obispo de Guadix después de la restauración, natural de Álava, nieto del Señor de Escalante, fue educado en la Corte y recibió el hábito de San Francisco en el Convento de la Observancia en la ciudad de Valladolid. Fue Guardián de los Conventos de Ávila, Arévalo y Soria. El emperador Carlos V le honró con los títulos de su predicador y Cronista mayor. Pasó a Italia donde tuvo muchas disputas con los judíos de los que obtuvo no pocas conversiones. Tiene numerosos escritos con eficaces razonamientos explicándoles con admirable doctrina diversos lugares del Antiguo Testamento.
Asistió algunos años al Emperador acompañándole en sus jornadas que las aprovechaba para la enseñanza no solo desde el púlpito sino con su conversación tan discreta como sana.
En el año 1526 fue nombrado con otros por el Emperador para que averiguaran las costumbres de los moriscos en el reino de Granada, Valencia y Murcia y asistió a la Junta Magna de Prelados y Ministros celebrada en la Capilla Real de la ciudad de Granada.
Al mismo tiempo que Don Gaspar de Ávalos, Obispo de Guadix, era nombrado Arzobispo de Granada, fue nombrado Fray Antonio de Guevara para el Obispado de Guadix según la bula de Clemente Séptimo de 7 de enero de 1528 que se guarda en el archivo de la Catedral. Aunque pareciéndole que su genio más propio era para filosofar que para gobernar y que a los religiosos el más seguro camino era proseguir en la tarea de los estudios.
Entrado en Guadix este nuevo Prelado se dedicó a sembrar el grano evangélico, que estaba muy necesitado de cultura, por hallarse mezclado con alguna mala hierba africana, que por no haberse cortado de raíz, solía retoñar en las costumbres de los moriscos y quiso mandar rasurar el pelo de las cabezas de las mujeres de los moriscos del marquesado del Zenete, porque en el cabello hacían trenzados encima de la cabeza, según costumbre de África, más habiendo tenido acuerdo el presidente y oidores de Granada, no se puso en ejecución, por parecer no se oponía a la profesión cristiana.
Proseguía el pleito jurisdiccional sobre Baza y Huescar con la Arzobispal de Toledo.
En el año 1537 le presentó el Emperador para el Obispado de Mondoñedo, que gobernó con gran acierto y sacó a luz la mayor parte de sus escritos y en ellos se hallan ejemplos con sanísimos consejos para príncipes, caballeros y plebeyos y en ellos se hayan exposiciones de muchas autoridades de la Sagrada Escritura, muy útiles para predicar y mejores para obrar y enseñar.
El libro, escrito en Guadix, "Relox de Príncipes" se tradujo en diversas lenguas. El tomo de las "Epístolas" se tradujo en lengua italiana, francesa y otras. Lo mismo ocurrió con el tomo intitulado "Aviso de Privados", como el de "Monte Calvario", el "Oratorio de religiosos", el de "Menosprecio de la Corte y Alabanzas de Aldea", el "De los Inventores de marear", y el de las "Vidas de los diez Emperadores Romanos".
En su testamento dejó para la Catedral de Guadix veinte mil maravedís. La Librería y manuscritos los legó al Convento de San Francisco de Valladolid, y otros bienes a su hermano Don Fernando de Guevara, caballero de hábito de Santiago.
El día 10 de Abril, Jueves Santo del año 1544 tuvo su transito a mejor vida en Valladolid y fue sepultado en el Convento de San Francisco y según algunos con fama de ser beatificado.



<!-- editby -->

editado por: ASandy, 30/04/2010 14:14h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
11.may 2010 - 18:29


48

DON ANTONIO DEL AGUILA SUCEDE EN EL OBISPADO DE GUADIX

Fue el quinto Prelado de Guadix después de la restauración, natural de Ciudad Rodrigo nacido en el año 1480. Fue Canónigo y Deán de Ciudad Rodrigo, de donde pasó a Arcediano de Alcaraz en la Iglesia de Toledo. Sirvió al emperador en las informaciones de Alemania y Flandes. Dicen fue designado como teólogo para el Concilio de Trento.
El año 1537 le presentó el Emperador para Obispo de Guadix cuyas Bulas están en el archivo de la Catedral. Restauró la jurisdicción eclesiástica de Baza y su Hoya otorgándose escritura de concordia el 15 de Marzo de 1544 con la Dignidad Arzobispal de Toledo, con el que se capituló fuese de la Diócesis de Guadix la ciudad de Baza y lugares de su Abadía.
En el año de 1546 le presentó el Emperador para el Obispado de Zamora, habiendo gobernado a Guadix nueve años y dos meses.
Ya en la Iglesia de Zamora dejó en testamento para Guadix una lámpara de plata y cuatrocientos ducados para limosnas. Y para su ciudad natal, Ciudad Rodrigo, dotó una obra pía de ochocientas fanegas de trigo en cada un año para repartir entre pobres y trescientos mil maravedís de renta para casar huérfanas. En el convento de San Francisco de su ciudad hizo fabricar una capilla y en medio de ella un sepulcro de alabastro para sepultar su cuerpo. Murió muy lleno de años, ochenta de su edad, en Zamora en 1560.
Como su sucesor fue nombrado el sacerdote Fernando de Contreras, natural de Sevilla, cuya vida ejemplar fue escrita últimamente por el jesuita Gabriel de Aranda por orden del Cabildo de la diócesis de Sevilla que solicitaba su beatificación habiéndose distinguido entre otros ministerios en la redención de cautivos.
Al ser nombrado su nombre para Obispo respondió al Emperador estimándole la honra pero que diese el Obispado de Guadix a otro que lo mereciese, pues no se hallaban en él las prendas necesarias para semejante empleo. Ante las insistencias y dudas llegó a morficarse tanto que usando unas disciplinas de hierro hizo correr su sangre para no rendirse a cuantos le persuadían ser muy conveniente el que aceptase, a los que le contestaba: He estado azotando a un diablo Obispo que me quería tentar. Y para eximirse de estas instancias, resolvió retirarse de Sevilla y volver a las redenciones de África, no aceptando ser Obispo, y ya próximo a su muerte volvió a Sevilla y su dichoso transito tuvo lugar el día 17 de febrero de 1548. Fue enterrado en la Catedral con el siguiente epitafio: Aquí duerme el singular alumno de todas las virtudes Fernando Contreras que fue designado como Obispo de la diócesis de Guadix.
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
23.may 2010 - 11:44

49
DON MARTIN PEREZ DE AYALA OBISPO MERITÍSIMO DE GUADIX

Fue natural de Segura de la Sierra nacido el 12 de Noviembre, día de San Martín, de padres nobles aunque pobres. Decía haber cursado filosofía y teología en Alcalá de Henares, pero lo cierto fue que pidió el hábito de Santiago en el convento de Uclés, donde por contradecir un provisión del Prior, este le metió en una oscura mazmorra unos días. Más el siguiente Prior, reconociendo su inculpable vida, le envió a un Colegio de Salamanca, después a Toledo donde se licenció como maestro en artes. De aquí pasó a la de Alcalá de Henares en que obtuvo cátedra de filosofía., y poco después fue llamado a la Nueva Universidad de Granada donde se doctoró en Teología Escolástica.
D. Martín acompañó al Obispo de Jaén cuando este asistía al Emperador por sus incursiones en Italia, y pidiendo permiso se marchó a la Universidad de Lovaina donde estudió las lenguas griega y hebrea traduciendo de ellas algunos libros de los más famosos herejes, para el uso de aquella Universidad.
También pidió licencia para ir al santo Concilio de Trento y por este tiempo llegó a Roma como Embajador Diego Hurtado de Mendoza y sabiendo que D. Martín había sido confesor de su hermano el Obispo de Jaén, le pidió fuese con él y así D. Martín vió lo mejor de Italia. Fue llamado por el emperador para Augusta donde estaba y le presentó para el Obispado de Guadix que aceptó el día 5 de Abril de 1548. Y en Colonia pudo imprimir su libro de Las Tradiciones divinas que dedicó al príncipe D. Felipe. Se retiró ocho días de oración y confesión general a Milán antes de ser consagrado Obispo, el día 30 de Septiembre de 1548, en la Iglesia o Domo de San Jerónimo.
Desde Génova pasó a España y el día 2 de febrero de 1549 tomaba posesión de su Diócesis que llevaba casi tres años sin Obispo y que fue esta vacante cubierta por el Deán D. Sebastián Gómez y a su muerte por el canónigo Luis Mendez de Sotomayor. Y aunque ya se había asegurado la jurisdicción de la Hoya de Baza el que tomó posesión de ella fue D. Martin.
En su camino a Trento a proseguir el Concilio, a uno de sus acompañantes se le acusó de haber matado a un francés y por ello estuvo 29 días retenido en Narbona hasta que llegadas noticias al emperador pudo dar solución al conflicto.
Durante esta etapa del Concilio publicó: Avisos de bien morir; otro, Breve tratado para bien confesar; El Catecismo o Cristiano instruido; Doctrina cristiana en forma de diálogo; Compendio y declaración-sobre los caballeros de Santiago; Doctrina cristiana en lengua arábica y castellana.
Terminado el Concilio y vuelto a su Diócesis se fundó en Baza el Convento de Santa Bárbara de Religiosos dominicos el año 1553. Convocó un Concilio Diocesano o Sinodal que duró 20 Días y durante ellos, en su Palacio se celebraron treinta y dos congregaciones o sesiones, cuyas conclusiones quedaban compendiadas en ocho capítulos sobre la Doctrina evangélica, administración de los Sacramentos, el culto divino, Inmunidad de las Iglesias, disciplina para sacerdotes, disciplina para el pueblo, diezmos y primicias, Fiscales y Notarios.
Para sus descansos y espacios para escribir solía retirarse o a Gor o a Beas.
El l0 de Junio del año 1560 el Rey le presentó para el Obispado de Segovia, donde fue recibido el día 12 de Julio de 1561. Asistió de nuevo al Concilio de Trento y en 1563 terminado el Concilio informó al Felipe II de cuanto había pasado en Trento. Y fue nombrado Arzobispo de Valencia de la que timó posesión, el 23 de Abril de 1565, donde murió el 5 de agosto de 1566. Una de sus frases que han permanecido es: bien vivamos, bien muramos, somos del Señor.
En el epitafio de su sepultura se dice: aquí yace el que fuera Obispos de Guadix, después de Segovia y por último Arzobispo de Valencia.


<!-- editby -->

editado por: ASandy, 23/05/2010 12:56h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
31.may 2010 - 07:33

50
DON MELCHOR ALVAREZ DE VOZMEDIANO SUCEDE EN EL OBISPADO DE GUADIX Y BAZA

Fue el séptimo Prelado después de la restauración. Era natural de Carrión de los Condes, de Palencia. Graduóse de maestro en Artes y de Doctor en Sagrada Teología. Catedrático en el Colegio Mayor de Bolonia, Capellan de Honor de Felipe II y asistió como Teólogo en las dos primeras convocatorias del Concilio Tridentino. Felipe II le presentó en el Obispado de Guadix del que tomó posesión por el año 1560.
Por el año 1562 partió de Guadix para el Concilio de Trento donde intervino muy activamente en las disputas que ocurrían y de manera especial sobre el canon en el que se decía que los Obispos eran elegidos por el Romano Pontífice pero que San Juan Crisóstomo, San Nicolás, S. Ambrosio, San Agustín y otros fueron verdaderos Obispos sin ser electos por el Romano Pontífice. Y ante el alboroto y las discusiones se le llegó a llamar anatema aún con palabras injuriosas, haciendo otros mucho ruido con los pies para que no prosiguiese. Los demás Obispos españoles significaron se volverían todos a España si no se tomaba providencia en corregir en adelante semejantes desacatos. Con intervención de los Legados del Papa procuraron luego suavizarlo con destreza y con blandura.
Del mismo modo el Obispo de Guadix propuso que se debía prohibir la creación de Obispos titulares que, vagando sin tener pueblo ni clero eran sumamente perjudiciales para la república cristiana. Este discurso lo templaron otros prelados diciendo que, se necesitaba de algún moderado número de Obispos para que sirviesen al Romano Pontífice, a las Legacías y Nunciaturas y para que ayudasen como auxiliares a Obispos que tenían dilatadas diócesis.
También este Obispo de Guadix expuso que las Bulas de nombramientos debían concederse graciosamente. Este asunto que fue poco grato a los italianos lo disuadieron diciendo que al Romano Pontífice le era lícito y necesario valerse de semejantes emolumentos.
El año 1564 luego que entró en Guadix se aplicó al gobierno de su Obispado. En este tiempo puso toda su atención en la observancia y fábrica del nuevo Convento de religiosas de la Inmaculada Concepción. Para cuya fundación había dado su licencia el año 1561, la cual se hizo con el caudal y hacienda que para ello dejaron Juan de Viedma y Sotomayor y sus hijos Luis Mendez de Sotomayor, canónigo de Guadix y Ruy Pérez de Sotomayor beneficiado de la Parroquia de San Miguel.

En el siguiente capítulo haremos referencia a la complicada rebelión de los moriscos en tiempos de este Obispo de Guadix


<!-- editby -->

editado por: ASandy, 31/05/2010 09:04h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
7.jun 2010 - 09:43


51

DE LA REBELION DE LOS MORISCOS QUE SUCEDIÓ EN TIEMPO DEL OBISPO D. MELCHOR ALVAREZ DE VOZMEDIANO.

-I-
A partir del Concilio provincial celebrado por el Arzobispado de Granada y el Obispo de Guadix y Almería , el Rey Felipe II promulgó la pragmática por la que se reforma la vida, costumbres y traje de los moriscos nuevamente convertidos de forma de que no solo pareciesen sino que fuesen cristianos de corazón, lo que fue causa principal que promovió el levantamiento de los moriscos en 1568, capitaneado por Aben Farax en el Albaicín de Granada quien con su gente pasó a la Alpujarra para elegir Rey y apoderarse del reino de Granada. Eligieron a D. Fernando de Válor descendiente de los reyes de Córdoba a quien pusieron por nombre Muley Hamet y de apellido propio era Aben Humeya.
Aben Farax se molestó por no haber sido él el elegido y aceptó ser el Alguacil Mayor del Rey y con otros salió por el Alpujarra, que estaba muy poblada de moriscos y prometía a los cristianos que se rindiesen y abrazasen al Alcorán de Mahoma, honra y vida, ejecutando muchas muertes a los que hallaban constantes a la fe Católica.
Antes ya, el rey Felipe II ante los rumores y peligros de esta rebelión se habían tomado algunas prevenciones, en las que participaron, D. Iñigo de Mendoza en nombre del Rey; asistiendo D. Juan de Austria hermano del Rey; D. Luis Fajardo de Murcia, que tuvo a su cargo los partidos de Guadix, Baza, Almería, Río de Almanzora y Sierra de Fiabres; el duque de Sesa, el de Arcos, el Conde de Tendilla, el de Santisteban, el de Miranda, el Comendador Mayor de Castilla, el Marqués de Santa Cruz, el de Favra y otros.
En Guadix fue cabo principal de la gente de guerra el corregidor D. Pedro Arias de Ávila y después el famoso capitán Francisco de Molina a quien sucedió D. Rodrigo de Benavides. Del mismo modo asistieron representantes por el partido de Baza, D. Enrique Enríquez; de Almería, Don García Villarroel; de Fiñana, D. Juan Pérez de Vargas; de Calahorra, el capitán de la Puebla; de Gor, D. Diego de Castilla y de la Peza, su Alcalde Cristóbal de Arce.

Desde el día 24 de diciembre de 1568 fueron dando obediencia a Aben Humeya todos los pueblos de la Alpujarra, y de Guenija llevaron presos a algunos que los mataron en una rambla antes de llegar al Fondón. El día tercero de Navidad se alzaron las villas de Abla y Urucena y los moros profanaron Iglesias y mataron cristianos. Los moriscos de Abla después de destrozar altares y retablos degollaron un puerco sobre el Altar Mayor. De aquí pasaron a Fiñana y no consiguieron ocupar su fortaleza porque los moriscos de allí no quisieron unirse a ellos. La noticia de la sublevación llegó a la Calahorra, cabeza del marquesado del Zenete, y allí estaba el licenciado Molina de Mosquera persiguiendo a unos monfis (cuadrilla de salteadores moriscos) que habían asesinado a un hijo de Pedro Díaz de Montoro y a Fray Diego de Villamayor, franciscano natural de Guadix. Y refugiándose en el Castillo el licenciado Mosquera con su familia y veinte arcabuceros, hizo encarcelar en las bóvedas del castillo a sesenta monfis moriscos, avisando luego a las ciudades de Guadix y Baza para que les enviasen gente de guerra con que guarnecer este castillo y el de Fiñana. Después a los monfis los trasladó a una casa de la Calahorra al parecer fuerte.
Ante las pocas defensas el Gorrí ( jefe de los monfis) mandó a gente de la Alpujarra el día primero de 1569 con orden de que los alzasen a todos y en caso de resistirse los robasen y matasen. Llegando pues los moros a Guenija y Dólar estando los vecinos en el campo alzaron aquellos lugares y después los de Jerez, Lanteira Alquife y Ferreira.
El día de Reyes se juntaron muchos monfis y moros del Alpujarra con los del Marquesado, bajaron la sierra con veintiséis banderas y muchos escopeteros y entraron con gran algaraza en el lugar de la Calahorra, pusieron en libertad a los sesenta monfis. Cercaron el Castillo con más de tres mil hombres. Y penetrando unas paredes de rebellín robaron a los cristianos los bagajes y ganado sin que pudiesen los cristianos impedirlo. Duró este cerco tres días.
El Alcalde Juan de la Torre, hizo algunas ahumadas y disparos de piezas de artillería, para que le socorriese la ciudad de Guadix, y a pesar de diversos pareceres el Corregidor Pedro Arias de Ávila con trescientos infantes y sesenta caballos partió de Guadix el día 8 de enero. Pelearon ambas partes con notable tesón hasta que desordenándose el enemigo se puso en afrentosa fuga, en la huida unos quemaron casas y la Iglesia y otros se acogieron a una parte de la sierra pero los caballos y algunos peones de Guadix alcanzaron y mataron a más de ciento cincuenta e hirieron a otros en mayor número.
Obtenida esta victoria el Corregidor y ciudadanos volvieron a Guadix quedando levantado el asedio del Castillo y dejando en él al capitán Mellado con algunos arcabuceros y municiones.
(Continuará)



<!-- editby -->

editado por: ASandy, 07/06/2010 11:04h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
15.jun 2010 - 08:09

52
REBELEIÓN DE LOS MORISCCOS (Continuación)

II
-
Después de pocos días el Corregidor de Guadix fue avisado, cómo el lugar de Aldeire estaba lleno de moriscas y con ellas gente de guerra. El día quince de enero convocó toda la infantería y catorce caballos y dio vista a la ciudad de Aldeire cuando los moros y moras iban huyendo sierra arriba, y D. Fernando Barradas y otros caballeros les perseguían hasta que llegando a un llano en lo alto del puerto de la Ragua hicieron rostro a los moros, que estaban con tres banderas de Jerónimo Malech, su capitán. Cargaron contra ellos hasta que acudiendo el doctor Fonseca con cuarenta arcabuceros, y llegando otros socorros hicieron retirar a los enemigos quedando muertos más de cuatrocientos de ellos y cautivos dos mil entre mujeres y niños y apresando mas de mil bagajes llenos de ropa, se volvieron muy ufanos a Guadix.
Aben Humeya que se intitulaba rey de las Alpujarras, juntó por el mes de junio más de cinco mil hombres, muchos venidos de África, con los que fue a levantar el lugar de La Peza de donde se llevó todos sus moradores a Alpujarra.
Por este mismos tiempo, Jerónimo Malech, que tenía a su cargo las fronteras de Guadix y Baza, marquesado del Zenete y Río de Almanzora, fue sobre Fiñana y acogió todos los moriscos y moriscas y al no poder apoderarse de la Fortaleza prendió fuego a la Iglesia. Teniendo aviso el capitán Francisco de Molina en Guadix salió con ochocientos arcabuceros y dos compañías de caballos, llegando al amanecer y viendo iban los moros muy distantes ya de Fiñana dejó gente de guerra en la fortaleza y se volvió a Guadix.
Cuando Feliciano Chacón llevaba por la venta Tejada cuarenta bagajes de bastimentos a Guadix, en una emboscada, doscientos moros, que habían bajado de la Alpujarra por cima de la Peza, se los quitaron. Enterado Francisco de Molina salió con algunos ciudadanos y los alcanzó cerca de La Peza, y penetrando dos veces por medio del escuadrón de los enemigos, los desbarató y puso en fuga, quedando muertos veintisiete moros, y restauró los bagajes y toda la pres y les ganó una bandera. De los cristianos no murió alguno, aunque fueron heridos el doctor Fonseca, Hernán Valle de Palacios y Juan del Castillo, y volviéronse a Guadix con indecible regocijo.
Las discordias entre los mismos moros terminaron asesinando a Aben Humeya y en su lugar eligieron a Aben Aboo. Quien repartió las Capitanias y Alcaldías y por capitan General de aquella Zona puso a Hernando el Habaquí.
En tierra de Baza fueron grandes las refriegas y muy costoso el cerco de de la fortaleza de Galera. El Obispo de Guadix ayudó en esta guerra con gran celo, y en una ocasión llevó mas de doscientos bagajes cargados de pan y bizcochos al Marques de los Vélez retirado a la Calahorra cuya fortaleza era la frontera a la parte de de Guadix.
El día 25 de Mayo de 1570, se celebró la fiesta del Corpus Christi en un campo de D. Juan de Austria en el termino de Andarax, a la que asistió el Obispo con mucho clero y religiosos, portando D. Juan de Austria y el Comendador Mayor de Castilla las dos varas delanteras del Palio del Santísimo Sacramento.
D, Juan de Austria publicó bando ofreciendo seguridad a las vidas a los que viniesen a dar la obediencia pues estaban descaeciendo las fuerzas de los enemigos. Y así encargó de recoger a D. Fernando De Barradas, natural de Guadix de recoger a moros reducidos de esta ciudad y villas de Fiñana, La Peza, Calahorra, Guenija, Dólar, Ferreira, Abla y la Urucena. A D. Juan Pérez de Mezcua, natural de Guadix, los lugares del ALDEIRE, Alquife, Lanteira, y Jerez. A D. Juan Enríquez la Hoya de Baza y otros términos y a Hernán Valle de Palacios, natural de Guadix, el Campo de su Alteza.
D. Fernando Barradas escribía cartas al Rey Abóo y al Habaquí, su capitan general, con el que además tuvo conferencias en el Castañar de Lanteira persuadiéndole cuanto le convenía darse a la obediencia.
Conseguidas las paces, se vino D. Juan de Austria a Guadix, de donde dio cuenta a su Majestad de lo que pasaba, y habiéndose resuelto sacar del reino de Granada y repartir por España todos los moriscos reducidos, fueron llevados los de Guadix, Baza y Río de Almanzora, por Chinchilla y Albacete a la Mancha, y por castilla la Vieja, hasta el reino de León, en el mes de noviembre de 1570.
Hallándose fatigado y enfermo renunció al Obispado el año 1574 y murió el 20 de Marzo de 1578. Su cuerpo fue trasladado a Carrión donde fue sepultado en una capilla de la parroquial de San Andrés.



<!-- editby -->

editado por: ASandy, 15/06/2010 11:58h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
22.jun 2010 - 10:21

53

DE LOS OBISPOS DON FRAY FRANCISCO DE LILLO Y FRAY DON JULIAN RAMIREZ

Habiendo vacado el Obispado por renuncia de Don Melchor Álvarez de Vozmediano, fue presentado por la Majestad de Felipe II el religioso del Orden Seráfico de la Observancia D, Fray Francisco de Lillo que había sido colegial del Colegio de San Pedro y San Pablo en Alcalá de Henares.
Tienese por cierto no haber tomado posesión del Obispado de Guadix por no haber razón de ello en el archivo de Guadix, ni otra noticia, aunque es cierta la de su presentación, de la que consta en la Catedral y en el Colegio de Alcalá.

Fue después inmediato sucesor Fray D. Julián Ramírez religioso del hábito de Santiago del Convento de Uclés donde fue Prior.
En virtud de poderes dados tomó posesión del Obispado Don alonso de Renera, deán de Guadix, el día 4 de marzo de 1575. Con este Obispo se finalizó el pleito con la Iglesia Colegial de Baza sobre el excusado y cuarta parte de diezmos de aquella ciudad y lugares de su Hoya.
Antes del año 1581 cesó el Obispo D. Julián en el ejercicio de su dignidad, sin duda por parecer no le asistía todo aquel conjunto de calidades que en el Obispo deben concurrir en el que apetece Obispado.
Publicóse su sede Vacante el día 1 de agosto de 1581, y después falleció en el Convento de Uclés.

COMPENDIO DE LA VIDA DE DON JUAN ALONSO DE MOSCOSO OBISPO DIGNÍSIMO DE GUADIX Y BAZA.

Nació en domingo día 19 de Junio de 1532 en la Villa de Argete distante cuatro leguas de Madrid. A los doce años dio principio a los estudios en Alcalá de Henares donde fue colegial en el Colegio de Artistas y después en Teología. Fue tanta la fama de su virtud y letras que el Arzobispo de Sevilla le nombró Superintendente y Visitador de general de dieciocho monasterios de monjas. Acompañó por mandato de Felipe II al Duque de Alba en la jornada de Portugal y gastó cuanto tenía en Hospitales y soldados pobres, siendo presentado por su Majestad para Obispo de Guadix. Tomó posesión el día 15 de noviembre de 1582 por poderes dados al doctor Dionisio de Melgar a quien nombró su provisor y gobernador. Fue recibido Don Juan Alonso Moscoso en Guadix el día 11 de diciembre del mismo año.
Fue muy limosnero y devotísimo de San Torcuato para el que compuso oficio y misa de este ínclito mártir aprobado por Su santidad Sixto V el día 30 de mayo de 1590. Consiguió trasladar reliquias de S. Torcuato del Monasterio de Celanova a la Santa Iglesia y ciudad de Guadix el año 1593 que fueron recibidas con solemnes fiestas.
Este mismo año fue promovido al Obispado de León quedando sede vacante el obispado el 23 de octubre habiéndola gobernado diez años, once meses y ocho días.
En estas fechas se movió pleito entre los Cabildos de la Catedral de Guadix y la Colegial de Baza por haber nombrado el de Guadix por provisor de Baza a D. Diego de Santa Cruz, chantre de Guadix, revocando el nombramiento que tenía don Diego Navarrete prior de la misma Colegial. El Abad y Canónigos de Baza recurrieron al metropolitano y vicario de Cazorla el cual expidió sus mandamientos de censuras contra el doctor Santa Cruz para que no ejerciese jurisdicción en Baza. Pero a pesar de ello el de Guadix nombró al doctor Buitrón maestreescuela de la Catedral de Guadix por haber sido dejado sin jurisdicción a D. Diego de Santa Cruz, y este pareció el día 4 de enero de 1594 en Baza donde se le impidió jurisdicción y recurriendo los de Baza a la Chancillería de Granada obtuvo determinación favorable la Colegial de Baza.
Don Juan Alonso Moscoso pasa al Obispado de León donde por ser más competentes la rentas de este Obispado, pudo distribuir con mayor largueza las limosnas. Después de haber gobernado once años el Obispado de León fue presentado por su Majestad Felipe III al Obispado de Málaga de que tomó posesión el día 1 de agosto de 1603. En Málaga compró una casa para los niños expósitos y ayudó al Hospital de Señora Santa Ana, fundó algunas capellanías y un Monte de piedad y dotó con cincuenta misas rezadas al de Nuestra Señora de la Victoria ayudando a la Compañía de Jesús en su templo como a Conventos de otras religiones. Al Colegio Teólogo de Alcalá mandó ornamentos y mucha plata labrada, a la parroquial de Argete, su pueblo natal donó diversos ornamentos y costeó el retablo principal. Entre las obras pías destaca la fundación del Colegio que fundó en Alcalá con la advocación de San Ciriaco y Santa Paula patrones que eran de Málaga y por ello se conoce a este Colegio por el nombre de Colegio de Málaga. El primer rector que tuvo este Colegio fue D. Juan Arias Moscoso, deán de Málaga.
En el discurso de solo ochenta y tres años que tiene de antigüedad, ha producido gran número de catedráticos en las Universidades y prebendados en las Catedrales y no pequeño numero de Prelados que sobrepasan la decena. Fue presentado para el Arzobispado de Santiago, no lo quiso aceptar, y estando en la visita de Antequera le sobrevino la última enfermedad, manifestando que más temía la cuenta que la Majestad divina le había de pedir de la blandura con que había gobernado, que no del rigor. Murió el 21 de agosto de 1614 a los ochenta y dos años, habiendo gobernado el Obispado de Málaga once años y veinte días. Le hicieron honras en las iglesias mayores de Málaga, Guadix, León, Antequera, Ronda, Velez y en la de Argete, su patria. Su cuerpo fue sepultado en la Capilla del Santo Cristo de la catedral de Málaga, de donde se trasladaron sus restos a la parroquia de Argete, en que está sepultado.


<!-- editby -->

editado por: ASandy, 22/06/2010 13:23h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
28.jun 2010 - 20:08

54

SUCEDE EN EL OBISPADO DE GUADIX Y BAZA DON JUAN DE FONSECA

Fue el décimo prelado después de la restauración. Natural de Úbeda. Criose en la casa y escuela del Arzobispo de Granada D. Pedro Guerrero, fue su secretario y de él están refrendadas las Constituciones de la Universidad de Granada, que reformó el mismo Arzobispo el año 1555.
Acompañó al Arzobispo en la segunda convocatoria del Concilio de Trento y en la tercera fue su socio como doctor teólogo, dándole canonicato en Granada, el cual predicó en latín en presencia de todos los Padres del Concilio el viernes Santo del año 1562. Disuelto el Concilio, se volvió a Granada donde fue después Prior de su Catedral y Dean de ella. De aquí le sacó Felipe II para el Obispado de Guadix el día 24 de enero de 1594, el que tomó posesión del Obispado habiendo dado sus poderes al doctor D. Francisco Gonzáles Villalobos, y fue recibido en esta ciudad el 12 de marzo del mismo año.
En este primero de su pontificado dio licencia para fundar en Guadix el convento de San Agustín y sus dotadores primeros lo fueron el capitán Pedro Ruiz de Valdivia y su esposa doña Mencía de Bolaños y Mendoza la cual sobrevivió a su marido y sin tener hijos nombró en el patronato a don Diego de la Cueva y Benavides, vecino de Guadix.
El siguiente año de 1595 fundó Don Juan de Fonseca el seminario y Colegio de San Torcuato de Guadix deseando este celoso prelado cultivar la juventud de Guadix desde los tiernos años.
Hallándose en Madrid D. Juan de Fonseca consagró el día 18 de Junio de 1599, a Don Pedro de Castro provisto en el Obispado de Lugo. En su tiempo se fundó el año de 1600 el colegio de la Compañía de Jesús dedicado al glorioso mártir San Torcuato, fue fundadora la excelentísima señora doña Ana Félix de Guzmán, marquesa de Camarasa, y el primer rector de él fue el Padre Blas Maldonado. Hállase enriquecida con muy insignes reliquias y entre otras una de San Torcuato que trajo el Padre Juan de Mosquera de la Compañía de Jesús, de Celanova a Guadix por el mes de marzo de 1601.
Fue Don Juan de Fonseca devotísimo de de su glorioso predecesor San Torcuato , como también del ínclito mártir San Fandila, hijo de Guadix.
Por el año de 1600 se halló en el Concilio de Granada en tiempo del Arzobispo don Pedro de Castro junto a otros Obispos y varones doctos para la calificación de las reliquias descubiertas en el Sacro Monte de Granada y en la Torre Turpiana el año 1595.
Ya en Guadix otorgó testamento el 12 de septiembre de 1601 en el cual manifiesta: doy gracias a Dios por haber sido bautizado, vivido y muerto en la santa fe católica según la Iglesia Romana y los Santos Concilios, particularmente el de Trento donde asistí dos veces y en la segunda acompañando a D. Pedro Gerrero Arzobispo de Granada y en su servicio estuve casi treinta años. En esta segunda sesión que fué el año de 61 dije mi parecer y sentencia en pública congregación dos o tres veces. Reconozco mis obligaciones a Dios nuestro Señor que quiso me criase en compañía de tan singular varón de santidad, letras y ejemplo y que tuviese tal preceptor y maestro, cual nunca tuvo príncipe alguno (el Arzobispo de Granada) Se encomienda a San Torcuato primer predicador de nuestra fe católica, que sola es cierta.
Dios le alargó la vida hasta el año 1604 el día 16 de noviembre. Habiendo gobernado el Obispado de Guadix diez años, nueve meses y veintidós días.
Fue depositado su cuerpo en la capilla mayor de la Catedral, en el lado del Evangelio, cerca del sitio donde está el brazo de San Torcuato, en el ínterin que se acabase la obra de la nueva capilla.
En este tiempo se movíó pleito entre el Cabildo de la Catedral de Guadix y de la Colegial de Baza por haber revocado el Cabildo de Guadix el nombramiento de provisor del Licenciado Alonso de Yedros, Doctoral de Baza y nombrado en su lugar al licenciado Cristóbal Sánchez Soto, doctoral de Guadix. Pero el vicario de Cazorla, doctor Bililla de Medrano como metropolitano (arzipreztazgo) de Baza, mantuvo al de Baza.
Por muerte de don Juan de Fonseca presentó la Majestad de Felipe III en el Obispado de Guadix a frey don Bernardo de Vilela y Aldana del Orden Militar de Alcántara, el cual aceptó, según consta de una carta enviada al cabildo de esta Catedral, más no llegó a tomar posesión del Obispado.



<!-- editby -->

editado por: ASandy, 30/06/2010 09:21h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
13.jul 2010 - 07:38

55

DON JUAN OROZCO DE COVARRUBIAS Y LEYVA SUCE EN EL OBSPADO DE GUADIX Y BAZA

Este prelado es el undécimo que gobernó la Diócesis. Fue natural de la Imperial ciudad de Toledo, hijo de Don Sebastián Orozco y de doña María Volero de Covarrubias, hermana del ilustrísimo Obispo de Segovia y Presidente de Castilla Don Diego de Covarrubias. Hermano del mismo modo de don Sebastián de Covarrubias Canónigo y Arcediano de la Catedral de Cuenca y autor del erudito libro intitulado: .Tesoro de la Lengua Castellana..
Don Juan Orozco fue Canónigo en la Catedral de Segovia causando mucho crédito en actos literarios antes y después de graduarse de Doctor y aquí sacó a luz su libro con el título:- De la verdadera y falsa profecía-, y en el año 1591 otro libro: -Emblemas Morales- y al año siguiente un tercero:- Paradojas Cristianas contra las falsas opiniones del mundo-. Y por sus muchas letras fue promovido al Obispado de Girgento en el reino de Sicilia, donde instalando una imprenta en el año 1595 dio a luz: -Consuelo de afligidos-. En el año 1601 otro intitulado: -Simbola sacra ad Clementem octavum-, después: -Doctrina de Príncipes enseñada por el Santo Job-, otro: -Del origen y principio de las letras-.
Habiendo tenido problemas le obligaron a pasar a Roma donde fue declarado inocente y allí promovido para el Obispado de Guadix del que tomó posesión en virtud de poderes por D. Manuel de Amescua Fajardo, canónigo de esta Santa Iglesia el día 3 de marzo de 1606. La primera entrada en Guadix fué el mismo día 10 del mismo mes y año.
Enriqueció con reliquias el templo catedralicio, confirmó la Cofradía de San Fandila y reedificó el palacio episcopal. Fue muy devoto de la Religión Seráfica y deseó se fundase un convento en Fiñana, que no llegó a realizarse y otro en Baza para la que hizo la donación de la Ermita de San Antonio Abad el día 10 de octubre de 1609. Ejecutóse esta fundación que es de recoletos de San Francisco. El patronato y entierro de la capilla mayor se dio a doña Juana Enriquez de Silva.
Murió el año 1610 habiendo gobernado este obispado cuatro años, un mes y veinte días.
Durante la sede vacante se convocó en Madrid la Congregación de las Santas Iglesia a la que asistió por Guadix su tesorero doctor don Alonso de Medina, aunque se presentó también el canónigo D. Juan de Villalobos, cuyo nombramiento había sido revocado, y examinados los documentos de ambos se admitió al tesorero don Alonso.
Por el mismo tiempo seguía pleito la Catedral en la Nunciatura de España con el colegio de la Compañía de Jesús para diezmar de sus heredades de veinte, uno.


DE DON NICOLÁS VALDES DE CARRIAZO Y DON JERÓNIMO DE HERRERA Y SALAZAR, OBISPOS DE GUADIX Y BAZA.

Hallándose previsto en el Obispado de Canarias Don Nicolás Valdés, natural de Valladolid, le presentó Felipe III en el de Guadix. De que tomó posesión, en virtud de poderes, D. Juan Ibáñez de Ocilla y Argote el día 5 de marzo de 1612 entrando el Obispo en esta ciudad el 17 de mismo mes y año. Visitó el Obispado y estando en Baza murió en el convento de Observancia de San Francisco el día 9 de marzo de 1617, habiendo gobernado el Obispado cinco años y cuatro días.

Sucediole el doctor don Jerónimo de Herrera que obtuvo cátedra de Artes en la Universidad de Salamanca el año de 1585. Fue Dean en la de Burgos desde el 1595 hasta que su Majestad Felipe III le presentó en el Obispado de Guadix, del que tomo posesión por poderes dados a D. Jerónimo Ruiz y Carrasquillas, el día 14 de marzo de 1618. Entró en Guadix el 10 de Julio del mismo año, y murió el siguiente de 1619, habiendo gobernado el Obispado un año cuatro meses y diez y seis días.


<!-- editby -->

editado por: ASandy, 13/07/2010 08:55h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
20.jul 2010 - 12:10

56

SUCEDE EN EL OBISPADO DE GUADIX Y BAZA DON FRAY PLACIDO DE TOSANTOS

Religioso de la Orden de San Benito fue natural de Bemolado del Arzobispado de Burgos. Fueron sus padres Víctor de Tosantos y Ana de Medina Corral. Recibió los santos hábitos en el Monasterio de San Millán de la Cogolla. Estudió Lógica y Filosofía en Hirache, y Teología en Salamanca. Prosiguió los estudios leyendo Teología en los colegios de su religión. Fue nombrado uno de los cuatro predicadores generales que tenía la congregación en Castilla. Y fue Predicador de Felipe III Fue Abad de San Martín de Madrid y de San Benito en Valladolid y General de su Congregación desde el año 1610 a 1613. De orden de Felipe III pasó a Roma para la controversia que trataba de la Inmaculada Concepción de María Santísima. Vuelto a España año 1619 Felipe III le presentó al Obispado de Guadix. Tomó posesión del Obispado, en vigor de sus poderes, el doctor D. Diego Lozano, deán de Guadix el día 5 de Julio de 1620, y fue recibido en esta ciudad el día 29 de octubre del mismo año.
Visitó el Obispado y queriendo corregir abusos celebró Sínodo el año de 1622 cuyas actas no se conservan íntegras,
Felipe IV le presentó para el Obispado de Oviedo que no aceptó. Presentóle después al de Zamora que aceptó y se publicó su sede vacante en la Catedral de Guadix el día 27 de abril de 1624. Habiéndola gobernado tres años, nueve meses y veintidós días. Por su promoción fue presentado en el Obispo de Guadix Don Gonzalo del Campo, y antes de conseguir las Bulas, fue promovido en el Arzobispado de Lima.
Habiendo entrado e Zamora don Fray Plácido de Tosantos gozó pocos días la segunda mitra, falleciendo el día 30 de agosto de 1624. Fue sepultado en la Catedral.


DON FRAY JUAN DE ARAUZ SUCEDE EN EL OBISPASO DE GAUDIX BAZA

El décimo quinto prelado que gobernó en este Obispado fue Fray Juan de Arauz (o Araoz). Natural de Piedrahita en el Obispado de Ávila, hijo de Don Francisco González Arauz y de Francisca Díaz, donde fue bautizado el día 4 de enero de 1555.
Después de haber estudiado las primeras letras, tomó el Hábito de la Orden Seráfica en el Convento de la Observancia de Salamanca el día 12 de mayo de 1572. Dedicase a los estudios y obtuvo diferentes Guardianías en los conventos de aquella región, que llaman de Santiago: en ella fue Definidor por su Religión.
Felipe III le honró con el título de su predicador y Felipe IV le presentó para el Obispado de Guadix, que tomó posesión en su nombre el día 29 de Noviembre de 1624, el doctor D. Marcos de la Peña Bustamante, su provisor, Chantre que era de Guadix. Fue vigilante defensor de los derechos de su Dignidad y de su Catedral hasta que consiguió, en pleito con los Manteses del Senté, parte de los diezmos que hoy gozan la Dignidad y Mesa Capitular. Asistió en Granada a la consagración de D. Justín Antolinez, obispo electo de Tortosa.
En el año 1629 mandó se guardase el precepto en la Villa de Abla la fiesta de los santos Mártires Apolo, Isacio y Crotates y que en todo el Obispado se le rezase con rito doble.
En el año 1631 se hizo voto en Guadix de celebrar fiesta a San Buenaventura por el beneficio recibido, mediante intercesión de este santo, en ocasión que padecían sus vecinos una pestilente epidemia de tabardillos.
En su Catedral fabricó la capilla y Retablo del sagrario, que adornó con muchas pinturas. Dejó dotados diversos aniversarios y la fiesta de la Inmaculada Concepción con sermones por espacio de ocho días, y enriqueció su santa Iglesia con muchas reliquias,
Murió en Guadix el 16 de Agosto de 1635, habiendo gobernado su Obispados diez años, ocho meses y diez y ocho días. Está enterrado en la bóveda de la misma capilla del Sagrario.



<!-- editby -->

editado por: ASandy, 20/07/2010 14:38h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
27.jul 2010 - 17:11

57

DON JUAN DIONISIO FERNANDEZ PORTOCARRERO SUCEDE EN EL OBISPADO DE GUADIX BAZA

Fue el décimo sexto Prelado de Guadix de la Orden Militar de San Juan hijo de Cristóbal de Medina Portocarrero y de Beatriz de Vera y Ávila, vecinos de Marchena. Estudió Cánones, fue vicario eclesiástico del Priorato de Consuegra, inquisidor en el tribunal de Mallorca y sacó a luz una docta alegación en defensa de la jurisdicción del santo Oficio. En el año de1634 obtuvo plaza del Consejo de la Suprema. En el año de 1636 le presentó Felipe IV en el Obispado de Guadix. Consagróse Obispo en Santo Domingo el Real de Madrid, y en su nombre tomó posesión el licenciado D. Francisco de León Fajardo, su provisor y gobernador. Hizo su primera entrada en el Cabildo de su Catedral el día 2 de Abril de 1637. Fue muy atento al gobierno de su Diócesis, renovó constituciones sobre la paga y cobros de diezmos y mandó observar las establecidas por los Sínodos de D. Martín Pérez de Ayala y Don Fray Plácido de Tosantos, sus predecesores.
En el año de 1639 le presentó Felipe IV al Obispado de Cádiz de lo que se le expidieron las Bulas el 15 de junio de 1640, y el día 7 de noviembre de ese mismo año se publicó su Sede vacante en la Catedral de Guadix, que gobernó cuatro años, cuatro meses y cuatro días.
Murió en Cádiz el 27 de noviembre del año siguiente. Está sepultado en aquella Catedral.


DON JUAN QUEIPO DE LLANOS SUCEDE EN EL OBISPOADO DE GUADIX BAZA

Fue el decimoséptimo de los Prelados que gobernaron este Obispado. Natural de Cangas del Tineo, en Oviedo. Hijo de padres muy nobles que fueron Don Diego de Tineo y Llanos y Doña Teresa de Navia y Sierra. Estudió la Gramática en el Colegio de la ciudad de Oviedo fundado por su tío D. Fernando de Valdés, que después fue Arzobispo de Sevilla. Estudió cánones en Salamanca, de aquí pasó por Vicario General del Obispado de Teruel. En el año de 1625, obtuvo Beca en el Colegio Mayor del Arzobispado de Salamanca donde estuvo hasta el año 1633, en que hallándose sirviendo la Presidencia de Castilla y provisto en el Arzobispado de Granada su tío D. Fernando de Valdés y Llanos le envió por gobernador de él. El siguiente año de 1634 le honró Felipe IV con plaza de oidor de Granada y después lo presentó para el Obispado de Guadix por diciembre de 1639 teniendo solo treinta y ocho años.
Por este tiempo el Doctor Pedraza canónigo y tesorero en Granada escribió su Historia Eclesiástica del Arzobispado de Granada dedicándosela al electo Obispo de Guadix.
Fue consagrado Obispo en Córdoba por su Obispo don Fray Domingo de Pimentel el día 16 de diciembre de 1640. En virtud de sus poderes tomó posesión del Obispado don Diego Gómez de Mora, canónigo Magistral de Guadix y fue recibido en esta ciudad el 18 de enero de 1641. Fue venerado y bien recibido en la opinión del pueblo. Era don Juan de natural suave, y su semblante muy amable. Fue muy atento al gobierno de su Diócesis.
Habiendo vacado el Obispado de Coria en el mes de abril de 1642 le presentó a él la Majestad de Felipe IV, estúvose en Guadix hasta el día 16 de septiembre del siguiente año de 1643 en que se publicó su sede vacante en esta Catedral, habiéndola gobernado dos años, nueve meses y siete días.
Partió a Granada donde se hospedó en el Monasterio de la Cartuja donde después de unos días murió por una grave y acelerada enfermedad el día 17 de octubre del mismo año y fue sepultado en el segundo claustro de aquel monasterio en un suntuoso sepulcro de de jaspes y piedra de Sierra de Elvira, con el siguiente epitafio:
Aquí yace el Ilustrísimo y Reverendísimo Señor Don Juan Queipo de Llanos y Valdés, Colegial del Colegio de S. Pedro, y del mayor del arzobispado en Salamanca, Oidor de Granada, y Gobernador de su Arzobispado, Obispo de Guadix y de Coria, del Consejo de su Majestad.
Falleció a 17 de octubre de 1643 a los cuarenta y dos años de su edad, y se mandó enterrar en este Monasterio de la Cartuja.



<!-- editby -->

editado por: ASandy, 27/07/2010 18:17h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
4.sep 2010 - 18:02

58

Nota.- Nos enseña el Catecismo de la Iglesia lo siguiente:
«El oficio de interpretar auténticamente la Palabra de Dios, oral y escrita, ha sido encomendado solo al magisterio vivo de la Iglesia, el cual lo ejercitan en nombre de Jesucristo, los obispos en comunión con el sucesor de Pedro, el Obispo de Roma (el Papa)»
Por esta razón, además de reflejar cada uno a un tiempo histórico diverso y el gobierno de las Diócesis, todas las Iglesias se siente orgullosas de sus Obispos, y Guadix más por haber tenido el privilegio divino de tener su primer Obispo a un discípulo de los Apóstoles y enviado por Pedro y Pablo a nuestra ciudad.
Y así cada uno de estos Obispos de Guadix y de todos los pueblos cristianos, son el enlace directo con Pedro y como Sucesores de los Apóstoles en el gobierno de las Iglesias.
Las intervenciones políticas de los mismos eran forzadas por las circunstancias ineludibles de los hechos históricos en la formación de las Naciones y de la Sociedad y su cultura, más no era su misión estrictamente evangélica. Pero la Historia no es como pensamos debió ser, sino cómo fue, reconociendo, además de la evangelización, la gran influencia en todos lo campos del arte y del saber humano que nos ha trasmitido la Iglesia.
---

DON FRANCISCO PEREZ ROY SUCEDE EN EL GOBIERNO DEL OBISPADO DE GAUDIX Y BAZA

El décimo octavo prelado de los que gobernaron este Obispado después de la restauración, fue Don Francisco Pérez Roy, natural de Cubel de Gandía en el Arzobispado de Valencia. Hijo de Pedro Pérez Roy y doña Luisa Martínez Altares.

Estudió artes y Teología en Alcalá de Henares donde obtuvo Beca en el Colegio Apostólico, y después fue electo Colegial en el mayor de San Ildefonso. Graduóse Doctor en la Universidad de Alcalá, y en ella obtuvo Cátedra de Filosofía. Fue Canónigo en la Iglesia magistral de Alcalá. Y juez de rentas. Y por el año de 1623 era visitador eclesiástico de los partidos de Rodillas, Montalvan, Santa Olalla y Maqueda. Y en atención a sus muchas letras le sacó Felipe IV para el Obispado de Elna en Cataluña. Después fue electo para el Obispado de Guadix del que tomó posesión en su nombre el año 1643 el doctor don Andrés Ladrón de Guevara colegial real de Granada. La primera entrada que hizo en el Cabildo fue el día 13 de Mayo de 1644. Fue Obispo piadosísimo.
En su tiempo tuvo principio la fundación del Convento de San José de religiosos calzados, de San Francisco de Guadix, de la que tomaron posesión el 10 de Junio de 1648.
Murió este Prelado el día 25 de Abril de 1648, habiendo gobernado su Obispado cuatro años, tres meses y veintisiete días.


<!-- editby -->

editado por: ASandy, 04/09/2010 19:12h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
15.sep 2010 - 11:26

59

¿El depósito de la fe es confiado solo para los Obispos, o, a la totalidad de la Iglesia?
Nos dice el Catecismo de la Iglesia-84-:
"El depósito sagrado" (de la fe (depositum fidei), contenido en la Sagrada Tradición y en la Sagrada Escritura fue confiado por los apóstoles al conjunto de la Iglesia. "Fiel a dicho depósito, el pueblo cristiano entero, unido a sus pastores, persevera siempre en la doctrina apostólica y en la unión, en la eucaristía y la oración, y así se realiza una maravillosa concordia de pastores y fieles en conservar, practicar y profesar la fe recibida"
Es decir, que el Obispo forma unidad en el Papa, el Presbítero forma unidad en el Obispo, y los creyentes forman unidad en su Presbítero- Párroco-Capellán, y todos somos Iglesia para conservar, practicar y profesar la fe recibida.
---


SUCEDE EN EL OBISPADO DE GUADIX BAZA DON FRAY BERNARDINO RODRIGUEZ DE ARRIAGA.
El decimonono prelado de Guadix fue Don Fray Bernardino Prodigues de Arriaga, natural de la ciudad de Soria, fueron sus nobles padres Don Alonso Rodríguez de Arriaga y Doña María López
Recibió el hábito de San Agustín en el convento de su patria el 18 de Marzo de 1569. Leyó Cátedra de Lógica y Filosofía en el Convento de Burgos. En el año 1627 le eligieron por Provincial de la provincia de Castilla, y en la Universidad de Salamanca obtuvo en propiedad la Cátedra de Vísperas de Teología, la de Sagrada Escritura y la de Escoto, siendo uno de los mejores teólogos que tuvo aquella Universidad copiando sus escritos cuantos entraban a la Universidad a ser profesores de Teología. El año de 1633 fue Don Bernardino electo en el obispado de Gaeta, que no aceptó, y en el 1641 fue elegido por segunda vez Provincial de Castilla. En el 1648 le presentó Felipe IV en el Arzobispado de Monreal, en el reino de Sicilia, y no aceptándolo por la mucha edad para ponerse en camino tan dilatado fue presentado para el Obispado de Guadix, que tomó posesión en virtud de sus poderes el Doctor Don Antonio Calderón, deán de esta Catedral el 16 de Mayo de 1649, entró en la ciudad el 16 de Junio del mismo año. Fue muy limosnero y templadísimo en la comida y bebida.
Visitando el Obispado, lleno de días y de años, le dio la última enfermedad en Beas, pueblo de su Diócesis, donde murió santamente el día 4 de diciembre de 1651 hallándose presentes el Doctor Don Felipe Farias, arcediano de Guadix y el doctor Don Juan Biceño, beneficiado de la villa de Purullena.
Llevaron su cuerpo a la Catedral, donde le sepultaron, habiendo gobernado dos años, seis meses, y dieciocho días.


DON FRAY DIEGO SERRANO SUCEDE EN EL OBISPADO DE GUADIX Y BAZA

El vigésimo Obispo de Guadix fue Don Fray Diego Serrano, religioso calzado de Nuestra Señora de la Merced, natural de la villa de Chillón, en el Obispado de Córdoba, hijo de honestos padres Diego Fernández de León y María Sánchez Guijarro. Estudió y leyó con mucho crédito las cátedras en su religión. Fue Comendador de algunos Conventos y Provincial de Andalucía.
Celebrase Capítulo general en Barcelona el 4 de Septiembre de 1632, a que asistieron Provincias de España, Francia, Italia y las de Indias donde fue elegido por General de su religión.
Estando vacante el Obispado de Solsona le presentó a él Felipe IV en 23 de Julio de 1635. Asistió a dos Concilios Provinciales uno en Tarragona y otra en Barcelona. El año de 1639 fue presentado para el Obispado de Segorbe, donde celebró un Sínodo. En 1642 entró en suerte en la Diputación y fue nombrado por diputado mayor.
A principio de 1652 fue presentado en el Obispado de Guadix quien tomó posesión en su nombre Luis Núñez, canónigo de esta Catedral, el día 2º de agosto del mismo año y entró en Guadix el 5 de septiembre, donde llegó con enfermedad última y murió el día 5 de Octubre siguiente, habiendo estado sólo diez días en esta ciudad. Mandando enterrar su cuerpo en el convento de Nuestra Señora de la Merced de Granada, de cuya casa era hijo y en ella está su sepulcro en una sala junto al claustro con el siguiente epitafio:
En P. D Doctor Don Diego Serrano, hijo del Cenobio granadino, que fue Padre General de la Religión de los religiosos calzados de Nuestra Señora de la Merced, después Obispo misericordioso de Solsona, de Segorbe y de Guadix y Baza. Entregó su vida a Dios en el año del Señor de 1652, el 5 de octubre, a la edad de 74 años. Su cuerpo descanse en este sepulcro de esta Real casa por él elegida y que su alma descanse en paz.


<!-- editby -->

editado por: ASandy, 15/09/2010 13:00h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
25.sep 2010 - 10:31

60

La transmisión del Evangelio, según el mandato del Señor, se hizo de dos maneras:
Oralmente. Los Apóstoles transmitieron de palabra lo que habían aprendido de Cristo y lo que el Espíritu Santo les enseñó.
Por escrito. Los apóstoles y otros de su generación pusieron por escrito el mensaje de la salvación.
Por lo que resulta que el cristianismo primero fue oral y después del libro.

Para que este Evangelio se conservara siempre vivo en la Iglesia, los apóstoles nombraron como sucesores a los Obispos, dejándoles su cargo en el magisterio. Esta transmisión viva, oral, es llamada la Tradición. Y así las palabras de los Santos Padres atestiguan la presencia de esta Tradición. Pero no olvidando, como decía más arriba, que el depósito de la fe fue encomendado por los apóstoles al conjunto de la Iglesia.
Voy poniendo estas notas, al margen de seguir a P. Suarez que hace historia de los Obispos de Guadix demostrándonos eran también intelectuales de su tiempo, para que se vea la importancia y misión evangélica principal de nuestros Obispos.
----

SUCEDE EN EL OBISPADO DE GUADIX BAZA DON FRAY JOSE LAINEZ

El vigesimoprimero de los prelados de este Obispado después de la restauración, fue Don Fray José Láinez, natural de Madrid, recibió el hábito de la Orden de San Agustín en el Convento de los religiosos descalzos llamándose Fray José de la Madre de Dios., donde escribió el libro intitulado Ninive captiva.
Siendo aún muy joven leyó cátedra de Teología en su Convento de Alcalá de Henares y después en Salamanca por espacio de veinte cuatro años. En 1622 imprimió en Toledo un libro de Sermones de Cuaresma, y siendo lector de Teología pasó a la religión de Agustinos Calzados, estaba dotado de particular gracia y oratoria muy elocuente.
Felipe IV le honró con el título de su Predicador en el año 1635 y en el año de 1642 le presentó para el Obispado de Solsona a donde no pasó por estar muy encendidas las guerras de Cataluña. El año 1641 imprimió en Madrid el libro: El privado Christiano, en 1644 otro, El Daniel Cortesano, y en 1645 otro de Sermones varios además de El Joseph, virrey de Egipto.
El año de 1652 le presentó el Rey en el Obispado de Guadix y por este tiempo imprimió en Madrid el libro intitulado El Josué esclarecido, que dedicó a Felipe IV.
En virtud de sus poderes tomó posesión, en el mes de Agosto de 1652, el doctor Don Cristóbal Fernández Ordóñez, prior de la Catedral. Y entró en Guadix el día 12 de Noviembre del mismo año siendo admirado por sus sermones y conversaciones domésticas.
Fabricó a sus expensas la Iglesia y alguna parte del Convento de San Agustín, y en la Catedral la Capilla de Nuestra Señora de Monserrat. De igual forma edificó la capilla de Nuestra Señora del Buen Consejo en el Convento de Religiosos Descalzos de San Francisco. Era muy devoto de la Inmaculada y de San Antonio.
En defensa de su jurisdicción tuvo algunos pleitos sobre todo con el vicario de Cazorla, (entonces del Arzobispado de Toledo) metropolitano de Baza, en la causa criminal por simonía de unos clérigos de Caniles, y el metropolitano avocó a Guadix pidiendo los autos originales, en que halló resistencia, de lo cual se originaron diferentes recursos a la Chancillería de Granada y al Tribunal de la Nunciatura, siendo tan ardientes los procedimientos de los unos y de los otros que el Obispo de Guadix envió una carta al Cardenal Moscoso, Arzobispo de Toledo en queja de los autos de su vicario de Cazorla. El Prelado de Guadix absolvía los descomulgados por el metropolitano de Baza, y pareciéndole que el notario mayor de Baza se inclinaba a la jurisdicción metropolitana, tuvo causas para removerlo del oficio, en que después fue mantenido por el metropolitano, cuyos autos y los del tribunal de Guadix y Baza, fabricados sobre la causa principal y todas sus incidencias se transportaron a la Nunciatura de España, donde, oídas las partes, se impuso el último término y fin a estas contiendas.
En tiempos de este Prelado se celebró congregación de las Iglesias de Castilla y León, y asistió por el de Guadix el doctor Don Rodrigo Vázquez de Ribera, prior y canónigo de la Catedral de Guadix.
Su Santidad Clemente IX que fue creado Papa en Junio del año 1667, y siendo Nuncio en estos reinos, había tratado a Don Fray José Láinez y le honró con el título de su limosnero, más este año, hallándose ya muy cargado de edad, murió santamente el día 14 de octubre y fue sepultado su cuerpo en la Catedral, habiéndola gobernado catorce años, un mes y veinte y siete días.


<!-- editby -->

editado por: ASandy, 25/09/2010 12:33h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
7.oct 2010 - 10:51

Mis notas:
Los dogmas de la fe.
El Magisterio de la Iglesia, el Papa y los Obispos en comunión con él, ejercen plenamente la autoridad que tienen de Cristo cuando definen dogmas, es decir, cuando proponen, de una forma que obliga al pueblo cristiano a una adhesión irrevocable de fe, verdades contenidas en la revelación divina o verdades que tienen con ellas un vínculo necesario.
Existe un vínculo orgánico entre nuestra vida espiritual y los dogmas. Los dogmas son luces
en el camino de nuestra fe, lo iluminan y lo hacen seguro. De modo inverso, si nuestra vida es recta, nuestra inteligencia y nuestro corazón estarán abiertos para acoger la luz de los dogmas de la fe.
---
Por lo tanto, son nuestra necesaria garantía en la fe cristiana manteniendo la unidad.

61
SUCEDE EN EL OBISPADO DE GUADIX Y BAZA DON FRAY DIÉGO DE SILVA Y PACHECO.


El vigésimo segundo Obispote Guadix fue Don Fray Diego de Silva y Pacheco, natural de Santiago de Galicia, siendo su padre el octavo Conde de Cifuentes Don alonso de Rival y Pacheco y Doña Gregoria de las Maravillas. Estudió latinidad en el Seminario de San Benito, el Real de Valladolid. Recibió el hábito de San Benito en el Monasterio de San Juan de Burgos. Estudió filosofía en la Universidad de Hirache y teología en el de Salamanca. Leyó cátedra de Artes en Hirache por término de tres años y otros dos fue Maestro de Estudiantes. En esta Universidad se graduó de maestro, y fue lector y regente de sus estudios ocho años. En Burgos fue Abad cuatro años leyendo al mismo tiempo Teología moral. Fue maestro general de los cuatro de su religión y Regente del Colegio de San Vicente de Salamanca cuatro años, otros cuatro fue General de la Orden y dos veces Abad del Monasterio de San Martín de Madrid. Felipe IV le honró con el título de su predicador y teólogo de le Junta de Inmaculada Concepción, era patrono del Colegio Mayor de Cuenca en Salamanca
Escribió cuatro tomos sobre la primera parte de Santo Tomás, otro sobre la Primera de la Segunda; otro sobre el Génesis, impresos en Madrid, y un libro intitulado Historia de Nuestra Señora de Valvanera. La Reina madre y tutriz del Rey Carlos II le nombró para que asistiese a la Junta de medios y otras de teólogos, y últimamente le presentó para el Obispado de Guadix por diciembre del año de 1667.
Clemente Nono le expidió la gracia el 28 de febrero de 1668 y el día 6 de Mayo del mismo año fue consagrado Obispo por el Nuncio de España y Arzobispo de Milán en el Monasterio de San Martín.
Tomó en su nombre posesión del Obispado de Guadix Don Diego Ruiz de Palacios capellán real de Granada, el día 19 de Mayo de 1668 y entró en Guadix el día 24 del mismo mes.
Dio licencia para fundar el Convento de Religiosos Descalzos de San Francisco en la villa de Caniles en el término de la Parroquia de Santa María. Y del sitio designado para la fábrica les dio posesión el doctor Don José González, provisor de Baza, el día 8 de febrero de 1671. Después decidieron fabricarlo en el distrito de la Parroquia de San Pedro, donde terminada la Iglesia trasladaron a ella el Santísimo Sacramento el día 1 de octubre de 1685. Fue su primer Guardián el P. Fr. Cristóbal Capel.
En el Palacio Episcopal fabricó Don fray Diego de Silva un cuarto principal; condujo a mucha costa y trabajo, de las minas de la ciudad, el agua que hoy gozan la Iglesia Catedral, las casas episcopales y el Convento de la Inmaculada Concepción de Guadix.
En su tiempo de proseguía entre la Catedral de Guadix y la Colegial de Baza el pleito sobre expedir en sede vacante testimoniales y reverendas a los ordenantes vecinos de Baza y lugares de su Abadía. Fallando el Tribunal de la Nunciatura el 17 de abril de 1674 manuteniendo Cabildo de la Catedral de Guadix en la posesión privativa sobre las reverendas y dimisorias, manuteniendo a uno y otro Cabildo en la posesión en que estaban de despachar a prevención las letras testimoniales.
Estuvo muy bien visto y querido de sus feligreses, y fue tan bien propósito de su casa y familia, que se aplicó a leerles filosofía a sus pajes.
Por el año de 1675 fue promovido al Obispado de Astorga y su sede vacante se publicó en Guadix el 21 de Julio del mismo año, habiendo gobernado siete años un mes y veinte nueve días.
Murió en Astorga hasta el año 1677 en que falleció el 22 de Marzo y fue sepultado en su Catedral.




<!-- editby -->

editado por: ASandy, 07/10/2010 12:06h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
17.oct 2010 - 11:34



Mis notas.
Junto a la doctrina para los Obispos conviene recordar la doctrina para los fieles: "La totalidad de los fieles no pueden equivocarse en la fe. Se manifiesta esta propiedad suya, tan peculiar, en el sentido sobrenatural de la de fe de todo el pueblo: cuando desde los Obispos hasta el último de los laicos cristianos muestran estar totalmente de acuerdo en cuestiones de fe y de moral". Así nos lo enseña el Concilio Ecuménico Vaticano II.
Es conveniente tener muy presente este hecho tan transcendente para sentirnos todos Iglesia y no solo receptores, sino que actuamos vivamente y con personalidad de pueblo en el manteniendo de nuestra Iglesia con su fe y costumbres morales. Y, es normal que mantenido ese depósito en cada época se pronuncien matices pero que en lo fundamental y esencial no puede variar aquella fe de todo el Pueblo de Dios que se contiene en lo que llamamos Tradición desde los principios del cristianismo. De ello han dado testimonio infinidad de mártires que han muerto y siguen muriendo por conservar la esencia de esa fe.
En la grandeza de esa misión no participan los que no están dentro del Pueblo de Dios.

62

DON FRAY CLEMENTE ÁLVAREZ SUCEDE EN EL OBISPADO DE GUADIX Y BAZA

El vigésimotercero de los prelados que gobernaron este Obispado fue don Fray Clemente Álvarez, natural de Nava del Rey de Valladolid. Fueron sus padres Francisco Fernández y Dª María López cuya familia tuvo en aquella villa oficios repúblicos por el estado noble.
Recibió el hábito del esclarecido Orden de Predicadores en el convento de San Esteban de Salamanca en el año 1629 a los dieciséis años de edad. Su religión le dedicó a los estudios por la singularidad de su ingenio. Fue colegial de San Gregorio de Valladolid de donde pasó a leer artes el año 1639 en San Estaban de Salamanca y aquí fue nombrado por maestro de estudiantes. Después pasó por lector de teología al real Convento de Ildefonso de la ciudad de Toro, donde estando de visita su Padre General Tomás Turco que oyéndole tomó tan alto concepto de él que le nombró por regente de estudios del Convento de Minerva de Roma.
Ante problemas de envidia se vió obligado a volverse a su nativa provincia con el ánimo de retirarse de los estudios que no le fue permitido por su Religión y así el mismo año de 1652 fue Regente del Convento y Universidad de Santo Tomás de Ávila y sucesivamente del Colegio de San Gregorio de Valladolid y Catedrático de Vísperas en la Universidad de Alcalá de Henares.
Fue dotado de memoria tan feliz que era muy poco el tiempo que pasaba en leer autores. Graduóse también de Maestro por su Religión, y cansado se retiró a Alcalá a descansar en su Convento de San Esteban, pero lo mandaron poco después a Madrid donde le comunicaban las consultas de mayor consecuencia de la Monarquía.
Por este tiempo fue provisto para el Obispado de Guadix, del que tomó posesión en su nombre, el día 10 de Octubre 1675, el doctor don Juan Caldera, que ahora es Vicario General del Arzobispado de Alcalá de Henares, y su Ilustrísima fue recibido en Guadix el día 1 de noviembre del mismo año. En el siguiente de 1676 fue a visitar su Iglesia Colegial de Baza. En la fiesta de San Pedro Mártir que se celebra con gran solemnidad en el Real Convento de Santo Domingo de Granda predicó don Fray Clemente Álvarez causando admiración por sus muchas letras y doctrina.
Proseguían los pleitos entre Guadix y la Colegial de Baza sobre el derecho de dar en sede vacante letras testimoniales para los subditos de la Hoya de Baza que el Tribunal de la Nunciatura en 5 de octubre de 1676 confirmó ese derecho al Cabildo de Baza y se añadió que el mismo derecho tenía el provisor de Baza en nombre del Cabildo de su Iglesia Colegial en una segunda sentencia de fecha 28 de mayo de 1678.
En el año 1677 sucedió en el Convento de la Inmaculada Concepción de Guadix un gran incendio y el ilustrísimo don Fray Clemente llevó el Santísimo Sacramento, una espina de la corona de Cristo, una canilla de San Torcuato y otras reliquias y todos con lágrimas imploraron la clemencia divina, pero a vista de los volcanes y de tan conocido peligro fue necesario trasladar todas le religiosas al Convento de Santa Clara, y después a una casa en la que puso clausura de derecho, hasta que reedificado el convento fueron restituidas a él.
Fue don Fray Clemente clementísimo y así en las Fiestas de Navidad gastó 3.000 pesos para vestir a los pobres de Guadix el año 1684. A su antiguo Convento de San Esteban donó 1,000 doblones para una librería; al Colegio de San Gregorio de Valladolid dio 1,000 pesos para ornamentos; en el Convento de Santo Domingo de Guadix a sus expensas fabricó un cuarto con tres altos, y las escalera principal que hoy tiene el Convento en que gastó 5,000 ducados; dio limosna de 2,000 doblones para que en el mismo Convento de Santo Domingo se fabricase una Capilla suntuosa a la Virgen del Rosario.
Gozó este Prelado de tan corta salud que le impedía repetir la visita eclesiástica de su Diócesis con la frecuencia que deseaba, y hallándose muy agravado de gota y perlesía solicitó el año 1687 se le nombrase un Coadjutor y lo fue Don Juan de Villace Vozmediano, canónigo penitenciario de Murcia con asignación de 1,500 ducados de pensión, más retrasándose los despachos, no se llegó a conseguir el Coadjutor solicitado, y le sobrevino a don Fray Clemente la última enfermedad, de que murió en 17 de junio de 1688 a los setenta y cuatro años de edad, habiendo gobernado este Obispado doce años, ocho meses y siete días


<!-- editby -->

editado por: ASandy, 17/10/2010 19:02h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
31.oct 2010 - 08:42



Mis notas: La Tradición, la Escritura y el Magisterio de la Iglesia, según el plan prudente de Dios, están unidos y ligados, de modo que ninguno puede subsistir sin los otros; los tres, cada uno según su carácter, y bajo la acción del único Espíritu Santo, contribuyen eficazmente a la salvación de las almas.
Todos los fieles tienen parte en la comprensión y en la transmisión de la verdad revelada. Han recibido la unción del Espíritu Santo que los instruye y los conduce a la verdad completa.

Pero, ¿Se ha dado y se da conocimiento y participación viva al pueblo de la misión divina que tiene como Cuerpo de Cristo, como Pueblo de Dios?
Creo que sin menguar nada a la jerarquización no se ha dado al pueblo el puesto de dignidad y responsabilidad que tiene en la transmisión y conservación de la fe y de aquí que un vendaval arrastre de vez en cuando encinas seculares de nuestra moral y de nuestras creencias de fe.

63

DON JUAN DE VILLALACE VOZMEDIANO SUCEDE EN EL OBISPADO DE GUADIX BAZA


El vigésimocuarto prelado de este Obispado fue Don Juan de Villalace Vozmediano, natural de Mayorga, en el Obispado de León, hijo de Antonio de Villalace y de Ana García naturales del mismo pueblo.
Habiendo estudiado Artes y teología obtuvo beca en el Colegio Mayor de Oviedo, pasó a Salamanca el año 1670, de aquí a Canónigo Magistral de Segovia en el año 1673 y en el año 1684 hizo oposiciones en la Santa Iglesia Primada de las Españas a la canonjía penitenciaria aunque lo obtuvo don Alonso de Mena canónigo de León. El año 1686 hizo oposición a la penitenciaría de Murcia que la obtuvo en concurso de graves opositores. Y en el siguiente de 1687 le nombró el Rey en la coadjutoría del Obispado de Guadix, y no habiendo hecho efecto la expedición por muerte del Obispo de Guadix le presentó a él por la vacante, por muerte, de don Fray Clemente Álvarez.
Consagróse Obispo en Murcia y en virtud de sus poderes tomó posesión del Obispado el día 2 Enero de 1689 el doctor don Luis Morales y Ortega canónigo doctoral de Guadix donde entró su Ilustrísima el día 21 de febrero del mismo año.
Y como el Concilio cuarto Cartaginense aconsejaba que las alhajas del Obispo deben ser llanas y humildes y su mesa como de pobre, nuestro Obispo fue muy puntual en su práctica y sabemos todos que el ornato de su palacio fue humilde y corto como preciso gasto de su mesa y se acreditó ante sus fieles por su abstinencia, oración y caridad. Mantúvose en Guadix sin coches litera y familia muy moderada. Las visitas a su Obispado las hacía sobre una mula sin llevar otra comitiva que su secretario, un capellán y un paje, utilizando su economía para dar limosnas a los pobres. A su Catedral dio un termo de damasco morado, seis casullas de damasco blanco con sus albas y dotando con cuatrocientos ducados a un aniversario. Atendió con singular desvelo a la reformación del clero, admitía a muy pocos a la milicia del clero, procurando que esto fuesen muy escogidos inquiriendo su vida, acciones y su natural.
Habiendo vacado el obispado de Plasencia le presentó el Rey a él, y hechas las diligencias ante el Arzobispo de Toledo, y para recibir el juramento expidió su eminencia comisión al Obispo de Almería don Domingo de Urrueta. Luego que llegaron las bulas se publicó el día 4 de Junio de 1693 su sede vacante en la Catedral de Guadix, que gobernó este prelado cuatro años, cuatro meses y veintinueve días. Y trasladado a Plasencia murió el viernes santo a 9 de abril de 1694. Celebrándose honras fúnebres en ambas Catedrales.



<!-- editby -->

editado por: ASandy, 31/10/2010 11:14h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
12.nov 2010 - 09:48

64

DEL ILUSTRÍSIMO SEÑOR DON FRAY PEDRO DE PALACIOS, OBISPO MERITÍSIMO QUE AL PRESENTE ES DE GUADIX Y BAZA.

El vigésimoquinto de los prelados después de la restauración por los Reyes Católicos, es Don Fray Pedro de Palacios, natural de Valdemoro, Toledo. Después de haber aprendido las primeras letras y la latinidad recibió el hábito del sagrado Orden de Predicadores, el día 3 de agosto de 1648 en el Colegio de Santo Tomás de la villa de Madrid, donde profesó el 10 de agosto de 1664.
Estudia filosofía en el Convento de San Pablo de Valladolid. Estudió Sagrada Teología en el Convento de Santo Tomás de Alcalá de Henares donde fue colegial por espacio de cuatro años.
En el Capítulo Provincial que se celebró en el año 1671 dió tan admirable cuenta de su personalidad que su Religión le empleó en diferentes Lecturas. En el capítulo Provincial referido fue nombrado lector por el real Convento de Segovia y regentó la lección de Artes tres años. Después fue nombrado Maestro de estudiantes del Convento de Santa María de Nieva de donde pasó con el mismo empleo al de San Pablo de Palencia; y de allí a Lector de Sagrada teología al Convento de la Encarnación de Trujillo. Después fue lector de Teología en el Colegio de Santo Tomás de Alcalá, y al final fue catedrático de Vísperas en teología en la Universidad de Alcalá. Aquí escribió y publicó entre otros el libro De regeneratione muy estimado y alabado.
El 15 de Noviembre de 1692 el Rey le presentó para Obispo de Guadix y por considerarse indigno de tan alta dignidad al final la aceptó a instancia de hombres prudentes y doctos. Las bulas las concedió Inocencio XII el día 8 de Junio de 1693. Tomó posesión en su nombre el licenciado don Francisco Luján y Segura el día dos de septiembre del mismo año.
El día 16 de octubre salió para Guadix y el 24 del mismo mes salieron a recibirle dos prebendados hasta la villa de Iznalloz y fue hospedado en el Convento de Santo Domingo de Guadix, hasta el día 28 del mismo mes en que hizo en público la entrada en su Catedral. La mansedumbre y suave templanza se llevaron tras sí a sus súbditos. Informado de las prácticas de sus antecesores mantuvo en sus oficios los ministros hábiles que halló, y no quiso hacer novedad que suele ser causa de perturbación.
El Primer domingo de cuaresma del año 1694 predicó su primer sermón. Y el ornato de su Palacio era modesto y ejemplar.
El 26 de Junio dio principio a tener audiencias y en el mes de octubre salió a la visita del Obispado acompañado de un capellán un paje y un mozo sin más pompa de carruaje que el de una mula.
(Aquí termina la lista de Obispos de Guadix publicada por D. Pedro Suarez cuya obra intento resumir y en ese momento hasta donde llega el autor gobernaba la Diócesis don Fray Pedro de Palacios.)
---
La lista o referencia de los Señores Obispos siguientes pueden verse en la misma Web de la Diócesis y en obras de historiadores posteriores porque es mi intención ceñirme solo a lo que se publicó en la Historia del Obispado de Guadix Baza de D. Pedro Suarez.

Y así continuaremos haciendo memoria de los santos, como San Fandila, y varones venerables que sabemos haber florecido en la ciudad de Guadix y lugares de su distrito; a que se añadirá el de algunos varones insignes en letras y empleos honoríficos, siendo muy cortas las noticias de unos y de otros que nos han dejado el descuido de los escritores y la continua invasión de bárbaras naciones, según se expresa D. Pedro Suarez en el libro segundo de su Historia del Obispado de Guadix y Baza, que seguiremos resumiendo.


<!-- editby -->

editado por: ASandy, 12/11/2010 11:54h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
22.nov 2010 - 10:29

65

"Es tan preciso como útil y propio de esta obra hacer memoria de los santos y varones venerables que sabemos haber florecido en la ciudad de Guadix y lugares de su distrito; a que se añadirá la de algunos varones insignes en letras y en empleos honoríficos, siendo muy corto el número y noticia que de unos y otros nos han dejado el descuido de los escritores y las continuas invasiones de bárbaras naciones".

DE SANTA LUPARIA NOBILÍSIMA CIUDADANA DE GUADIX, Y LA PRIMERA QUE ABRAZÓ LA LEY EVANGÉLICA.

San Isidoro y las primeras iglesias de España, en su misal y oficio gótico, llaman Santa a la nobilísima Luparia, senatriz y ciudadana que era de Guadix cuando arribaron San Torcuato y sus compañeros a esta ciudad, cuyo pueblo gentílico adoraba falsos dioses.

Luparia desde el momento que tuvo noticia del hecho milagroso del puente, ya narrado anteriormente, envió llamar a estos santos, deseosa de verlos, y siendo iluminada del cielo, recibiéndolos benignamente les preguntó de donde eran y de qué regiones venían, según consta de la Actas del libro gótico de Alcalá. Respondiéronle San Torcuato y sus compañeros ser enviados de Roma por los santos Apóstoles Pedro y Pablo para predicar en España el reino de Dios lo que comenzó a recibir Luparia, e instruida por esta evangelización, recibió el agua del bautismo. Habiendo fabricado primero a toda diligencia y a sus expensas, por mandato de los Santos, un templo donde se erigió pila bautismal y consagraron altares. A vista de lo referido se convirtieron los demás gentiles de Guadix, que arrojando los ídolos creyeron en la ley de Cristo, y recibieron el santo bautismo, siguiendo todos el ejemplo de esta gran senatriz.
Si Zaqueo viendo a Cristo en su casa hizo donación de sus bienes, Luparia con la presencia de San Torcuato y sus compañeros, la hizo de su Palacio para hospedarlos y de sus bienes para fabricar templo a Cristo. Fue Luparia la primera cristiana de Guadix y el norte y guía de sus ciudadanos. Fue la conversión de Santa Luparia y de sus conterraneos la primera puerta y senda de la religión católica, que a su imitación abrazaron muchos pueblos de España como refiere San Isidoro sapientísimo y muy conocido Obispo de Sevilla.

Fue Santa Luparia la primera fundadora y obrera no solo del primitivo templo de la antigua Catedral de Guadix, sino también de la misma ciudad, no porque esta se fabricase de nuevo en su tiempo, sino porque se edificó Guadix nuevamente de piedras vivas en la fe, siendo Luparia el cimiento de todas ellas en este nuevo edificio y nuevo templo de Dios. Dándose así cumplimiento a las Escrituras que dicen de Jacob cuando volvió de su sueño: Este es verdaderamente lugar santo y no lo sabía. Esta es la casa del Señor, firmemente edificada, y esta es la puerta del cielo.

Es cierta la antigua tradición que hay de que estas mujeres como Luparia y Lupa eran en España de una nobilísima familia romana, de los Lupos o Luparios, cuya ilustre antigüedad nos ha quedado en antiguas inscripciones gravadas en mármol como la siguiente de Montoro: Marco Valerio Phebo, uno de los seis sacerdotes de los emperadores, puso este título y estatua a Lupa, romana, a quien el regimiento del municipio Eporense, por sus méritos había concedido que en los convites y juegos públicos se asentase entre los decuriones o regidores. Y en Galicia, a media legua de la Coruña hay otra inscripción referente a los Lupo la cual dice: Cayo Servio Lupo dedicó esta memoria y edificio al Sacro Dios Marte....
De aquí que, aunque sin gran fundamento, se relaciona por algún autor a Luparia con la familia de los Lupos de Galicia y que era hija de Lupa, la de Galicia, y que esta última había intervenido dando sepultura al Apóstol Santiago.

Lo cierto es que debían de ser familias muy ilustres para que los romanos nos dejasen inscripciones y memoria publica de ellas.
En el año de 1595 en el Sacro Monte de Granada fueron descubiertas las reliquias de San Lupario, uno de los discípulos de San Tesifón, y es de presumir fuese este santo también de la familia de los Lupos.
Del mismo modo existe un sitio casi despoblado, en el Obispado de Guadix, con el nombre de Lopera y no será muy extraño decir que su denominación es derivada de algún ilustre varón o matrona de la antiquísima familia de los Lupos.
Ya vimos en otro capítulo anterior como Casiodoro y Glareano hacen memoria de un cónsul romano, llamado Lupo, hijo de Julia Mamea, a quien la ciudad de Guadix, siendo colonia romana, dedicó una inscripción.
Julia Mamea, enseñada por Orígenes recibió también el bautismo.
Se cree que Agatopeyo casó con la nobilísima Luparia en Galicia, pasando después con ella a la ciudad de Guadix, en que fue electo por uno de sus senadores, y dejando aquí a Luparia partió a la ciudad de Antioquia, donde dicen se hizo bautizar siendo discípulo de S. Ignacio de Antioquia, sucesor de S. Pedro Apóstol en aquella Iglesia.



<!-- editby -->

editado por: ASandy, 22/11/2010 11:42h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
2.dic 2010 - 11:30


66

DE LOS SANTOS APOLO, ISACIO Y CROTATES, MÁRTIRES DE LA VILLA DE ABLA.

Las actas, según refieren Tamayo y Jimena, copiadas de un legendario de letra gótica de la Iglesia de Astorga, traducidas del latín en castellano, nos cuentan: "Que en tiempo de Diocleciano emperador, en la ciudad de Acci (que es Guadix en Andalucía) había un centurión de cierta cohorte que tenía continuamente cien soldados. En ella había tres varones que exteriormente andaban con vestidura de la milicia, más interiormente seguían valerosos la religión cristiana.
Por aquel tiempo el presidente Daciano, por orden del emperador, andaba por España persiguiendo a los cristianos para atraerlos al culto de los ídolos. Este, después de haber muerto a muchos cristianos en Arjona, pasó a Guadix donde también martirizó algunos. Y tomando viaje para la provincia tarraconense, llegó a la ciudad de Abla, cerca de Guadix, donde halló soldados de la centuria y cohorte de Guadix, y el cual resolvió se hiciese sacrificio a los dioses y publicó edictos mandando que todos asistiesen. Llegado el día asistiendo todo el pueblo, no faltó quien denunció a tres soldados, por no haber asistido a ellos, Daciano los mandó prender y traídos a su presencia les dijo: ¿Cómo os llamáis? Ellos respondieron: Apolo, Isacio y Crotas, y somos cristianos según Dios. El presidente lleno de ira les dijo: ¿cómo tenéis juicio para pronunciar cosa semejante, conociendo la voluntad de nuestros emperadores que solamente deben adorarse los dioses inmortales? Sed Obedientes, rendid sacrificios a los dioses como fieles soldados de nuestros Augustos. Los tres santos le respondieron: Tu y tus emperadores reverenciad a vuestros dioses, más nosotros adoramos a Nuestro Señor Jesucristo. Entonces el presidente dijo: ¿Luego nuestros emperadores y dioses no son vuestros? A lo que le respondieron: Tus emperadores no son de Dios, porque procuran prohibir la adoración de nuestro Dios. Entonces el presidente les dijo: Desdichados, si no adoráis a los dioses seréis atormentados con rigurosos suplicios. Al día siguiente por la mañana fueron llevados ante él y no pudiéndolos reducir ni con halagos ni con amenazas, mandó fuesen castigados con duros y fuertes cordeles repetidamente. Más no pudiendo persuadirlos el presidente ni con el tormento ni con sus nuevas palabras mandó hacer en medio de la plaza un grande y ardiente fuego, más estando en medio de la hoguera el fuego los conservó indemnes y rogaban a Dios: ayúdanos para que terminemos tu obra sin manchar nuestra fe. Enfurecido Daciano mandó les metiesen unas alesnas (maderas puntiagudas) por entre las uñas y le macerasen las costillas y los santos seguían implorando a Dios: líbranos Señor del hombre inicuo; y al final los mando decapitar, y fue preciosa la muerte de estos santos el día 21 de abril y sus cuerpos fueron allí sepultados."

Del contexto de las actas se desprende primero que Daciano pasando de Arjona a Abla por Guadix dio martirio en esta ciudad a algunos cristianos cuyos nombres no se expresan. Lo segundo que en tiempo de romanos era Abla una ciudad de mucho nombre, una antiquísima ciudad de España, de la que hicieron memoria en sus historias Plinio y Antonio Pio; sabemos que el martirio de estos tres soldados fue el 21 de Abril y aunque no hay memoria del año, sin embargo la hay de haber sido en el imperio de Diocleciano como consta entre otros documentos en el Martirologio Romano, por lo que se puede discurrir fue su martirio después del año 284 de Cristo en que comenzó a imperar Diocleciano y antes del año 304 en que renunció al imperio.

La memoria de estos santos estuvo muchos años sepultada en el olvido por la pérdida de España por los sarracenos así como la noticia del sitio determinado donde fueron sepultados. Pero una vez restaurada España del poder de los sarracenos, el pueblo decía haber visto muchas luces cerca de Abla, en un pequeño llano, y que yéndolas a buscar se desaparecían, así como otros signos que se oyeron de músicas celestiales.
En tiempo del Obispo de Guadix fray Juan de Arauz, este dio comisión al Arcediano, maestrescuela y chantre de su Catedral para que en razón de lo referido, hiciesen las probanzas que conviniesen, como lo hicieron, comprobando la certeza de estas visiones celestiales con la disposición de muchos testigos ancianos, dando testimonio de que Abla fue población grande de romanos lo cual se hacía verosímil por los vestigios de las ruinas que se descubrieron y por las inscripciones gravadas en piedras que lo manifestaban. Comprobaron también que en el sitio donde se vieron las luces y oyeron las músicas había sido preservado del rigor de los elementos. En vista de estas informaciones y de un memorial impreso por el erudísimo Marqués de Estepa en que comprobaba con fundamento histórico ser Abla el lugar donde padecieron martirio San Apolo y sus compañeros, el ilustrísimo don fray Juan de Arauz trató la gravedaz de este negocio con el Cardenal Espínola, Arzobispo de Granada, y con otros varones doctos que fueron de dictaminar ser el sitio referido el mismo donde habían padecido martirio estos santos o habían sido sepultados sus sagrados cuerpos, y tomando el parecer y consentimiento del Cabildo de su Catedral y dado noticia al de su Colegial de Baza, mandó por decreto de 18 de abril de 1629 que de allí en adelante, para siempre jamás, se celebrase a San Apolo y sus compañeros fiesta de guardar en la villa de Abla, y se rezase de ellos como patronos, con rito de primera clase y con rito común en las demás iglesia de todo el Obispado. Otrosí mandó que aquel sitio se tuviese en gran veneración y que en el ínterin en que allí se edificase iglesia o ermita se pusiesen cruces para que no se profanase aquel lugar. Después se edificó Ermita y se descubrió bajo de tierra un cuerpo entero con sus huesos unidos, y allí unos grillos, una cadena y una estola que fueron llevados por los vecinos de Abla a su Iglesia Parroquial, como reliquia de alguno de los tres mártires aunque tengo entendido que no se procedió jurídicamente a su calificación.

Fue grande la disputa en tiempos pasados defendiendo unos haber sido Abla y otros Arjona (Jaén) la palestra del martirio de estos santos. Mas hoy ha cesado, como advierte Juan de Tamayo esta loable disputa a tenor literal y claro de las actas que después se hallaron del legendario de Astorga, a la vista de las cuales don Martín Jimena, natural del Obispado de Jaén se retractó de su primer dictamen en que había afirmado ser Arjona el lugar donde padecieron martirio San Apolo y sus compañeros.


<!-- editby -->

editado por: ASandy, 02/12/2010 13:08h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
12.dic 2010 - 12:41

67

ACTA DEL MARTITRIO DE SAN FANDILA, NATURAL DE GUADIX, ESCRITAS POR SAN EULOGIO.

Fue Córdoba mucho tiempo corte de reyes moros donde permitían a los cristianos con sus obispos y sacerdotes, aunque afligidos con excesivos impuestos y otras tiranías de mayor persecución que fueron causa de la corona del martirio.
Por los años de 852 sucedió en aquel imperio tiránico Mahomed, hijo de Abderramán segundo, que movido por el odio que tenía a los cristianos publicó edicto de muerte para cuantos no siguiesen la ley de Mahoma. Y ante el descenso de cristianos se preguntaban con irrisión ¿qué había hecho la gran constancia de los mártires de los años pasados y cómo ya no quedaban otros que le imitasen?
Ilustró Nuestro señor la Iglesia de Córdoba con la cristiana valentía y martirio de San Fandila que fue el primero que lo padeció en aquel reinado, de cuyas persecuciones debemos las noticias a San Eulogio que en su libro Memoriale Sanctorum dividido en tres partes, de donde se coligió el contenido de las tres lecciones propias que la Santa Iglesia de Guadix tiene en el oficio de San Fandila y de ella se sacaron las lecturas en las cuales dice San Eulogio: "Cuando se levantan contra nosotros con semejantes ultrajes y fatigan con irrisión nuestra miseria, casi aniquilada por las mortandades, cierto mozo, sacerdote temeroso de Dios, llamado Fandila, hermoso en el especto, santo en la honestidad y admirable en la vida, fue el primero que, en medio de estas calamidades y sangrientos peligros, abrió el camino de los enemigos para ejercer el martirio debajo de la potestad de este tirano. Este, pues, natural de la ciudad de Guadix, vino a Córdoba a estudiar, donde habiendo gastado casi toda la juventud debajo de las enseñanzas de un ayo o maestro, luego que fue mayor, fervorizado por la vida monástica, tomó el hábito de monje para servir continuamente en la milicia de Dios. Después habiendo estado en algunos lugares donde su devoto y ardiente espíritu no podía parar, se pasó últimamente al monasterio tabanense de Córdoba. Allí resplandeció con más, perfección en el temor de Dios, viviendo algún tiempo debajo del gobierno y disciplina regular del Abad Martín, y como varón de profunda humildad y obediencia, y florecía en celestial santidad, instaban y rogaban mucho los monjes del monasterio de San Salvador (cerca de Córdoba hacia el septentrión junto a la peña llamada Melaria) para que Fandila fuese promovido al oficio sacerdotal, el cual ministerio abrazó, aunque violento y preso por instancia y precepto de su Abad. Su vida era alabada con aclamación de alabanzas por los mismos monjes y religiosas a quien gobernaba, y mucho más heroicamente se manifestó no dudando sujetarse al cuchillo del martirio. Revestido pues con el perfecto temor de Dios, despreciando del todo las cosas caducas de la tierra, aspiraba a las del cielo, y así confirmado en espíritu, compareciendo un día delante del juez, predicó el Evangelio, reprendiendo mucho a su falso profeta y protestando al numeroso concurso de secuaces y cultores de la secta, que serían condenados al fuego de eternas penas, no convirtiéndose y abrazando la fe católica.
Por esto fue Fandila puesto en la cárcel, donde le ligaron con prisiones en la mansión o sitio de los ladrones, para degollarlo después por sentencia capital. Este suceso lo puso el juez en conocimiento del Rey, el cual turbado por su propia soberbia y abrasado de sumo furor, mandó con horrible voz prender al Obispo de Córdoba, más él poniéndose en fuga se libró.
Ya había mandado antes, como decimos arriba, matar a todos los cristianos y exponer al público dispendia las mujeres, fuera de aquellos que dejada la religión de Cristo, abrazasen la secta de su profeta, el cual edicto se hubiese ejecutado a no haberle mitigado sus primeros ministros; por lo cual creo (dice San Eulogio) se hubiera extinguido totalmente nuestro Cristianismo, parte de él a cuchillo, y parte por la prevaricación. Más al insuperable capitán Fandila, matándole, como le mató, a cuchillo, le mandó suspender en el palo de la otra parte del río, a 13 de junio, año 853 de Cristo".

Hasta aquí es el tenor de la historia que San Eulogio refiere del ínclito mártir San Fandila, de quien hace memoria el Martirologio Romano, el de Usuardo, el de Adón y otros.
El monasterio Tabanense y el de San Salvador se presumen eran monjes benitos, y este último junto a la peña Melaria, dice Ambrosio de Morales, se entiende haber estado debajo de la Peña que ahora llaman Sancho Miranda nombrándola todavía por la peña de la miel.
El Obispo de Córdoba al que mandó prender el Rey se llamaba Saulo y por ser cabeza de los católicos le consideraba el causante de estas acciones tan valerosas como las de San Fandila.
Nació este ínclito mártir en Guadix, de padres cristianos, ignórase el nombre de ellos, y solo se refiere por antigualla en Guadix haber nacido en la calle de los Manzafíes, que está en lo hondo de la puerta de Granada, camino de la Ermita de San Lázaro.
Aprendió Fandila las primeras letras en Guadix, y para adelantarse en los estudios y conocimientos del Señor, se partió a Córdoba en cuyos monasterios florecía la sabiduría con el temor de Dios, allí resplandeció en las virtudes como testifica San Eulogio.
Dormía muy pocas horas, ocupando la noche en oración y estudios, Dormía sobre una tabla, laceraba su cuerpo con disciplinas y cilicios, previniéndose para la pelea que le esperaba. Era su regular alimento pan y agua. Trabajaba de manos haciendo cestitas y fruteros para pagar los tributos. Consolaba a los cristianos en cautiverio en Córdoba.
Venerado y reconociendo la ciudad de Guadix por su hijo y ciudadano a San Fandila, le instituyó y votó solemne festividad todos los años en el día 13 de Junio con aprobación del Obispo don Juan de Fonseca, a solicitud del doctor Don Diego de Santa Cruz y Saavedra, chantre de la Catedral. A esta festividad concurren en la Santa Iglesia el cabildo secular y una numerosa cofradía de ciudadanos aprobada por Don Juan de Orozco y Covarrubias, Obispo que fue de Guadix, y el que pretenda entrar en ella no es admitido sin que precedan informaciones de pureza de sangre.
Se cuentan numerosas intervenciones de San Fandila a favor de sus devotos: sucedió una grande tempestad de granizo el día antes de la festividad del Santo y un labrador fijó una cruz en sus campos con el nombre de San Fandila y remitió la tormenta.
Un mancebo padecía enfermedad comicial o mal del corazón y oyendo replicar las campanas en las vísperas en honor del santo, le ofreció una misa y luego que esta se celebró quedó absolutamente sano. Padeciendo semejante enfermedad doña María de Buiza religiosa del Orden de San Francisco en el convento de Santiago de Guadix, consiguió perfecta sanidad luego que se encomendó al santo mártir.
Debe gloriarse sumamente la ciudad de Guadix rindiéndole muchas gracias a Dios por haber dado a Guadix un hijo tan heroico y resplandeciente como San Fandila entre las oscuridades de la pérfida mahometana. Y recordar para siempre lo que expresaba San Juan Jerosolimitano referente a Damasco patria de San Juan Damasceno: Esta ciudad, que produjo tan preciosa raíz, con razón se gloría de su florido plantel, se desvanece y goza más justamente que de todas las demás prerrogativas que parece le producen mayor esplendor.



<!-- editby -->

editado por: ASandy, 12/12/2010 13:47h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
12.ene 2011 - 10:37

68

VIDA DEL VENERABLE FRAY MIGUEL MARTINEZ, NATURAL DE GAUDIX, COLEGIDA DE LA CRÓNICA DEL ORDEN DE PREDICADOTES.


Es la sagrada Religión de Predicadores (Dominicos) una de las más firmes columnas y resplandecientes antorchas de la Iglesia universal, porque ella ha producido un numeroso ejército de insuperables mártires y florecientes vírgenes que han coronado el cielo, ella ha sido el terror de innumerables herejes, ella ha dado al orbe universo grandes prelados, doctores y maestros, ella ha sido el más fecundo seminario de insignes confesores que han alimentado las almas con el dulce pasto de su doctrina.
En esta última clase debe ser colocado el venerable confesor Fray Miguel Martínez
En el año de 1546 nació en Guadix hijo de modestos labradores que le criaron en su casa con atenta y sana educación. En la edad más adulta tuvo Miguel moción del cielo para pedir el sagrado Hábito del Orden de Predicadores en el convento de Guadix, donde hizo su año de noviciado. El día 19 de febrero de 1577, el Padre Fray Diego, Prior del Convento, hizo exploración de su voluntad para saber de Fray Miguel si era libre para ser admitido en la Orden. Le admitió a la profesión el día 31 se mayo del mismo año que hizo en sus manos.
Después le envió su religión a estudiar, era mozo en la edad y parecía muy viejo en las costumbres. Habiendo acabado los estudios, se consagró muy de corazón al ministerio de la salvación de las almas.
No pudo ejercer este ministerio en el púlpito, porque no le ayudaba la lengua, accidente en su balbuceo que lo suplió con ardiente caridad ejercitándola con especialidad en el confesionario y asistencia a enfermos no acostándose a veces en tres noches por acudir y velar enfermos.
Se levantaba todos los días a las tres de la mañana para decir Misa, confesar y comulgar a mujeres que no tenían manto con que parecer en público. Estábase en el confesionario todo el día sin mostrar palabra de desagrado a los que acudían a horas desacomodadas sin que a nadie despidiese.
Estuvo dieciséis años en Ecija y tal era su fama de confesor y visitador de enfermos que no se tenía por dichoso el que no moría en sus manos. Todos le buscaban y él a todos buscaba y consolaba así en poblaciones grandes como en pequeñas aldeas o casas de campo.
Fue también muy encendida su caridad en socorrer las necesidades materiales, con licencia que para ello tenía de sus superiores. En una ocasión una mujer pedía algo para hacerle un abrigo a su hijito, y Fray Miguel no teniendo otra cosa partíó su capa y le dio un pedazo de ella. A otro que le pedía una túnica le dió la que llevaba puesta y se quedó sin ninguna durante quince días. Y cuando no tenía nada ya que dar le entregaba un papel rogando a otro cristiano le ayudara al pobre.
En los conventos de su religión se ejercitaba libremente en humildes servicios de limpiar lámparas y barrer la Iglesia.
En solo doce años de los veintitrés que vivió en Antequera consiguieron durmiese sobre una tabla en su celda, pues siempre lo hacía en la peana de un altar. Desde que tomó el hábito hasta los setenta y tres de su edad usaba cilicio y disciplinas.
En el mes de enero de 1621 tuvo principio la última enfermedad del santo fray Miguel, y terminada la Cuaresma le ordenaron estar en cama, y lo estuvo ochenta y cuatro días. Él mismo pidió los Sacramentos seis días antes de su muerte y antes de su muerte con un crucifijo en la mano mantuvo una oración con tal ternura y devoción que conmovió a todos los religiosos. Les pidió se recogiesen en sus celdas, y a la una de la noche del domingo día 4, pidió llamasen al superior y le dijo: Haga señal y digan el Credo, que ya me voy a descansar con mi Dios. Al punto que la campana del Convento hizo la señal, todas las campanas de Antequera: conventos, ermitas, parroquias y hospitales manifestaban la gloriosa partida del santo Fray Miguel.
Quisieron enterrarle al estilo de la Orden, más lo Cabildos tanto eclesiástico como secular, consiguieron enterrarlo a su modo dos días después. Toda la ciudad acudió a besarle los pies y las manos abundando numerosos enfermos.
Le trasladaron a hombros del Cabildo eclesiástico, después por el secular y los religiosos de otros conventos.
Ocho días después le hizo honras la Universidad y Cabildo de Beneficiados, otras la Congregación de San Pedro; de la Audiencia con sus oficiales, y otras los caballeros de la primera nobleza.
Fue sepultado su cuerpo primero en sitio decente de la Iglesia de Santo Domingo hasta que le fabricaron su sepultura en el crucero de la Capilla Mayor, al lado de la epístola. Con la siguiente inscripción: Aquí yace el venerable Padre Fray Miguel Martínez, grande en todas las virtudes. Padre de pobres, señalado en la humildad y penitencia. Honróle Dios con grandes milagros en su vida y muerte, que fue a 4 de Julio de 1621 con innumerable concurso.
Trasladó su cuerpo a este lugar el M.R.P. Presentado Fr. Gaspar de Frías. Prior de este convento el año de 1645.
Los milagros en las causas de Beatificación que más cuentan son los hechos después de la muerte, y el Obispo de Monopoli. nos refiere los siguientes: Sor Clara de Duarte de las agustinas de Antequera mas de seis años estaba sorda y tocándose el oído con un pedacito de la capa del santo al instante recobró el oído. Juana Martin de Antequera habiendo quedado contrahecha de un parto y llevando nueve meses sin andar se puso una reliquia del Santo y quedó en esa noche curada. Otra mujer, Catalina de la Cruz que había más de dos meses tullida, se puso otra reliquia y sanó al punto. Una mujer, vecina de Benamejí, llamada Francisca Fernández, estando también tullida de una pierna tocándola con una reliquia al instante quedó sana.
En Antequera se valen del agua de una fuente en el claustro de Santo Domingo.
Son muchos los prodigios que se cuentan de Fray Miguel, pero su Orden no ha solicitado aún su beatificación, por el número tan elevado del catálogo de los mismos que la ennoblecen.

(Nota de hoy: Fray Leopoldo en Granada como el Padre Pio en Italia nos confirman con sus milagros la popularidad con que eran venerados estos santos varones. Sus milagros no hay obligación de creerlos pero intentemos convencer a los que los reciben que no fueron reales. La Iglesia en caso de iniciar su Beatificación examina algunos de ellos y después de rigurosísimos exámenes teológicos y médicos declara que científicamente no tienen explicación esas curaciones.





<!-- editby -->

editado por: ASandy, 12/01/2011 11:55h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
22.ene 2011 - 11:53

69

VIDA Y MUERTE DEL VENERABLE PADRE FRAY DIEGO DE VILLAMAYOR, NAURAL DE GUADIX, RELIGIOSO DEL ORDEN SERÁFICO.

Levantó el Señor el sagrado Orden Seráfico, para que como herederos del espíritu del Serafín Francisco, encendidos en caridad derramasen el grano de su doctrina sin dejar tierra que no cultivasen.
En Guadix ha sido tan fértil la cultura y planta de la religiosísima familia del Orden Seráfico que tuvo hijos tan gloriosos como fray Diego de Villamayor, cuya vida y muerte escrita por fray Alonso de Torres, es como sigue:
A los veinte y un años de su edad bañó toda su persona y brotó sangre fresca como veremos.
Nació en la ciudad de Guadix y fue su padre Juan López de Villamayor y su madre Juana de Pozas, personas bien nacidas y ricas.
Educólo su madre en santa humildad y obediencia mandándole hacer cosas que solo tocaban a los criados. Llegó a los doce años de edad habiendo aprendido las primeras letras, y para que estudiase gramática le hicieron vestidos decentes. Pero viendo que los muchachos se divertían con juegos y palabras inadvertidas, rogó a los padres no le enviasen más al estudio.
Fuése en una ocasión al convento de nuestro Padre San Francisco, donde se estuvo hasta que lo buscaron, y le dijo a su padre: yo si quiero estudiar y aquí en el convento me enseñarán la gramática los religiosos. Lo aceptó así el padre y criose en el Convento hasta que tomó el hábito de novicio y profeso.
Cumplidos los 21 años y ordenado de Epístola, envióle el Guardián de Guadix a un negocio al convento de la ciudad de Baza con Fray Andrés Vela.
Ya próximos a la villa de Gor salieron el río abajo unos moriscos (que ya empezaban el rebelión del reino de Granada) embistieronles con arcos y saetas, huyó Fray Andrés y aunque herido se libró de ellos. A Fray Diego lo entraron en lo más íntimo del monte y lo ataron a una encina, y haciendo blanco de su cuerpo, dio su alma a Dios Nuestro Señor. Intentaron después quemarlo y reunida la leña, por falta del fuego no lo pusieron por obra, más para que no descubriesen su maldad cubrieron el cuerpo con leña y piedras.
Por las noticias que dio el compañero y por no haber Fray Diego aparecido, salieron a buscarle dos Hermanos y otros parientes y no lo pudieron descubrir en tres días. Al final un hermano suyo descubrió un pie debajo de la leña.
Trajéronle a la Ermita de San Sebastián que está a la entrada de la ciudad y salieron la clerecía, religiones, nobleza y muchos habitadores de Guadix. Su madre le lavó las heridas con vino. Y lo llevaron en procesión al convento, depositándolo en la Capilla, que era de don Rodrigo de la Cueva y hoy es de sus herederos.
Pasados siete años abrieron la bóveda para enterrar a un caballero y encontraron el cuerpo incorrupto de Fray Diego entero el hábito.
La encina donde le asaetearon se conserva con hojas muy hermosas, como lo estaba cincuenta y cuatro años después de la muerte del santo mártir que fue cuando se hizo jurídica información.
Fue su glorioso martirio el 24 de noviembre del año 1567. Fueron presos los moriscos que lo mataron y en su confesión declararon lo referido.


<!-- editby -->

editado por: ASandy, 22/01/2011 13:00h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
1.feb 2011 - 09:14

70

DE LOS NIÑOS MÁRTIRES DE LA VILLA DE LA PEZA

Son muy celebrados en la Iglesia los niños mártires, como los de Alcalá de Henares San Justo y San Pastor, ofreciéndose al martirio. Muy parecidos a ellos fueron los niños de La Peza Cristóbal y Andrés de Arce, también hermanos que padecieron en la rebelión de los moriscos el año de 1569 según refiere el licenciado Bermúdez de Pedraza.
En el término de Guadix está el lugar de La Peza muy ilustre por sus dos mártires. Tiene este lugar una fortaleza de la que fue Alcalde el caballero Cristóbal de Arce, hijo de otro Cristóbal de Arce que sirvió a los reyes en la conquista de este reino y por lo que recibíó esta fortaleza y otras tierras en Baza. Llegó a La Peza el rey moro Aben Humeya con cinco mil moros, persuadió a los vecinos que se alzasen y los llevó a las Alpujarras, parte de ellos forzados, pues no querían alzarse, y parte de ellos de grado.
El Alcalde Cristóbal de Arce Hízose fuerte dentro de la fortaleza y los moros tampoco se quisieron detener a combatirla, pero se llevaron a su mujer doña Isabel Muñoz y a dos hijos suyos Cristóbal y Andrés de Arce. Habían estos niños bajado de la fortaleza al lugar cuando Aben Humeya entró en ella. ( la villa), asiéronlos y los maniataron los moros con deseo de que el padre entregase la fortaleza por la libertad de los hijos, y aunque el Alcalde no entregó su puñal como don Alonso Pérez de Guzmán, el bueno, pero dejó llevárselos por no entregar la fortaleza, y lleváronlos a Ojíjar el Jueves Santo, de este año, donde el moro les persuadía renegasen de la fe de Cristo, con ofertas de vida, hacienda y estado, pero los jóvenes resistieron a sus promesas y amenazas como cristianos viejos, ofreciendo sus vidas al martirio. Aquella noche condenó el rey a muerte al inocente Cristóbal de edad de trece años, el mayor de los dos hermanos, pero su muerte fue maravillosa por las circunstancias de ella. El Viernes Santo por la mañana fue Cristóbal crucificado, tal vez aconsejado por algún judío como asesor, y su hermano Andrés atado a los pies de la cruz para que renegase ante la horrible muerte de su hermano. Dos días estuvo vivo en la cruz Cristóbal y persuadía a su hermano mirase por su alma siendo fuerte en la fe y no renegase de ella. Andrés estaba asombrado de que siendo su hermano tartamudo le hablase muy claro. Era Andrés de nueve años y prometía morir por Cristo, y viendo derramar a su hermano tanta sangre le preguntaba si le dolían mucho las heridas y Cristóbal le dijo que no le dolían.
El segundo día pasó por Ojíjar una tropa de moros, y viendo en la cruz a Cristóbal, uno dijo: ¿todavía vive este perro? Y le dió una herida por el costado con la que entregó su alma a su Creador.
Los moros llevaron consigo a su hermano Andrés y después de reducidos al servicio del rey nuestro señor, le restituyeron a sus padres para historiador del glorioso martirio de su hermano.
Aunque Don Diego de Mendoza no coincide con lo que nos ha contado Bermúdez de Pedraza dice: A los hijos de Arce, alcalde de La Peza, uno degollaron y otro crucificaron, azotándole e hiriéndole en el costado primero que muriese; sufriólo el mozo, y mostró contentarse de la muerte conforme a la de Nuestro Redentor, aunque en la vida fue todo lo contrario, y murió confortando al hermano que descabezaron.



<!-- editby -->

editado por: ASandy, 01/02/2011 10:18h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
15.feb 2011 - 17:58

71

TRIUNFO GLORIOSO DE DON PEDRO GUIRAL CARVAJAL Y MOLINA, NATURAL DE GUADIX.

Es muy alabado el nobilísimo mozo Pedro Guiral, que esclavo en Argel, perdió la vida por no haber querido complacer a su deshonesta y cruel ama.

Era natural de Guadix donde le bautizó en su Catedral el licenciado Hinojosa el 17 de febrero de 1579. Hijo de Don Luis Guiral Carvajal, señor de Diezma y regidor de Guadix, y de doña Juana de Molina y Cueva su legítima mujer. Su abuela paterna doña Francisca Carvajal era sobrina de don Diego de Carvajal señor de la villa de Jódar general de las armas en Fuenterrabía y de quienes descienden los marqueses de Jódar, y su abuela materna Mariana de la Cueva hija de Juan de la Cueva que fue uno de los doscientos caballeros hijosdalgo pobladores de Guadix. Criaron a Don Pedro con la cristiana educación correspondiente a su sangre y el amor debido a su primogénito. Su padre lo dedicó muy pronto a la milicia, sirvió en la armada real de España con sus hermanos don Sebastián, don Diego y don Luis y así mismo en la conducta y guarda de los galeones.

Después sirvió Don Pedro en Orán y Mazalquiví bajo el duque de Maqueda teniendo mucho nombre por su valentía ante los africanos.
El alcalde moro de Mostagán desafiaba a los cabos principales de Orán, y Don Pedro acompañado de su primo don Gregorio se encaminó muy cerca de los muros de Mostagán a desafiar al alcalde y no queriendo este salir se arrojaron a las puertas de la fortaleza donde clavaron sus puñales. Al tiempo de retirarse derribaron a don Gregorio de un flechazo y llevado por don Pedro a Orán murió a los pocos días.

En otra ocasión le provocó a desafío un moro y habiendo ido Don Pedro al sitio de las Piletas confín con el castillo de San Felipe, mató en los primeros encuentros al enemigo.
Hallándose aquellas fortalezas con necesidad de soldados, envió el Duque de Maqueda a don Pedro como capitán de infantería para que en Málaga y Almería levantase gentes. Al pasar por Guadix trataba de casarse con su prima doña Mariana de Molina y Cueva, pero se desvaneció el casamiento por desazones entre parientes.

Habiendo levantado gentes se embarcó el 13 de abril de 1625 en el bergantín de Orán en Málaga hacia Almería y de aquí a Orán. El viento le fue poco favorable y encontró algunas embarcaciones de Argel con las cuales peleó, animando valerosamente a los suyos que unos muertos y otros malheridos, le fue preciso rendirse quedando por cautivo de un corsario o Capitán moro llamado Mostafá. Ya en Argel le compró una noble y rica mora, llamada Zahara Iznague a fin de rescatar a su marido que estaba cautivo en los dominios de España. Con esta noticia Don Luis Guiral, padre de don Pedro pidió a Felipe IV mandase entregar el moro Hazán para el canje de Don Pedro. Mas se le dieron otros moros y no Hazán. Pasáronse en estas diligencias algunos años padeciendo don Pedro prisión, hambre, desnudez y otras fatigas. Al fin repitiendo las instancias el padre de Don Pedro ante el Rey para que le entregase por su dinero al moro, le entregó a este pero en el puerto de Cartagena murió el moro. Su esposa Zahara, inclinada con torpe amor a don Pedro consiguió del duan de Argel que le condenase a quemar vivo con otro mozo cautivo si no renegase de la fe católica y se casase con ella, a lo que Don Pedro valeroso y constante a la fe, no queriendo complacer a su torpe ama, dijo que él mismo llevaría la leña y se entregaría a las llamas. Solimán, gobernador de Argel le persuadió también y le haría grandes mercedes. Mas no aprovechando las ofertas le entraron en la hoguera y por espacio de veinticuatro horas peleó con fortaleza entre las llamas de fuego lento infundiendo valor a su compañero.

Allí despreció las exhortaciones de su perversa ama, allí declaró las verdades eternas evangélicas y la eternidad del reino de Dios, allí se fortalecía con la invocación de Cristo y de su Madre Santísima y al final cruzados los dedos en forma de cruz significaba con ello la verdadera y firme fe. El feliz transito de este clarísimo hijo de Guadix fue el día 13 de febrero de 1631.

Solicitaron sus reliquias Guadix y Orán mas al final lo consiguió Ceuta a cambio de unos cautivos, donde las colocaron en un arca pequeña y en el altar mayor del entonces convento de Religiosos Trinitarios Calzados. Después con motivo de unas obras sacaron el arquita de en medio del altar mayor, y que tenía esta inscripción: Depósito de Don Pedro Guiral, natural de Guadix, quemado en Argel por la Fe de Cristo. Hecho por don Francisco de Almeida, General de Zeuta, año de 1640.
En su casa y mayorazgos le sucedió su hermano segundo don Sebastián y a su hijo el Rey hizo mereced de título de Castilla el 2 de agosto de 1692, en atención al martirio de su tío.



<!-- editby -->

editado por: ASandy, 15/02/2011 19:16h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
25.feb 2011 - 07:28


72

MEMORIA DE LA VIDA Y MUERTE DEL VENERABLE PADRE FRAY JUAN FALCONI, NATURAL DE FIÑANA

La vida de este siervo de Dios fue escrita por diversos religiosos del Orden de Nuestra Señora de la Merced y por ordinaria presentadas en Roma para su beatificación.
Nació en la villa de Fiñana el día 24 de marzo de 1596, hijo de Juan Falconi alcalde mayor de Fiñana y doña María de Bustamante natural de Guadalajara. Fue bautizado el día 7 de abril del mismo año por el licenciado Martín Fernández de la Puerta, cura de la misma villa.
Desde muy pequeño era inclinado a dar objetos de su casa a los pobres como un jarro o cucharas de plata. A los seis años fue a Granada con sus padres y un religioso de la Compañía de Jesús le mandó comulgar antes de los siete años. Estando su padre destinado a Ujíjar allí comenzó sus estudios de gramática y de allí lo volvieron a Granada para terminarlos.

Estando sus padres ya en Madrid resolvió Juan pedir el hábito de Nuestra Señora de la Merced y venciendo la opinión de sus padres se lo concedieron y los tomó el día 11 de abril de 1612 a los quince de su edad y después de un año de Noviciado profesó en manos del maestro Fray Francisco de Ribera que después fue Obispo de Guadalajara y Mechoacán. Después de estudiar filosofía fue enviado a Salamanca para cursar teología y donde se ordenó de Epístola y Evangelio y posteriormente fue ordenado de Misa y opositando a la lectura de Teología de Segovia le dieron la cátedra, y de aquí fue promovido a Valladolid y a Salamanca. Queriendo tener una vida mas retirada a la soledad de su celda solicitó hasta que le admitieron la renuncia.

Dedicóse a estudiar teología mística y a ejecutar su espíritu en el confesionario siendo muy numeroso el concurso de cuantos lo buscaban, narrándose numerosas anécdotas de cómo atendía a sus penitentes que hasta si los encontraba por la calle, y llevando mucho tiempo sin ir a la Iglesia una mujer a la que había sacado de su mal estado, ya había vuelto a él, le dijo: "Hija, ¿para qué huye y se recata de mí? Quien dejó a Dios, no me admira que me haya dejado a mí?, y estas palabras la llevaron de nuevo a la confesión muy arrepentida.
Deseando comunicarse con él personas Reales se negaba a entrar en palacio y le obligaron a ello con precepto de obediencia.

Fue muy singular su piedad con los enfermos, experimentándose muchas maravillas con su asistencia.
Se le atribuye también que había estado al mismo tiempo en dos lugares distintos según lo depusieron los testigos.

Dejó escritos y se encuentran en un volumen, que son: Cartilla para saber leer en Cristo. Otro, Vida de Dios incomprensible y divina. El Pan cotidiano. Momentos de la Misa. Tesoro de la misericordia de Dios.
En el discurso de su vida padeció graves enfermedades que no le permitían dar alivio a su naturaleza. Una de sus oraciones era: ¿Cómo, Señor, ostentas tu poder contra una débil hoja? Seamos amigos, buen Jesús; mirad, Señor, mis pocas fuerzas. Y ya en el lecho de muerte decía a los religiosos que le acompañaban: Padres míos, ayúdenme a morir bien, que en las cosas de Dios y de mi salvación soy un bruto.

Dio el alma al Señor el último día de mayo de 1638, y sin convidar a nadie, acudió toda la Corte a su entierro, y jamás se vieron exequias tan lloradas en Madrid.
Eran tantos los que querían una reliquia de sus vestiduras que viéronse obligados a cerrar las puertas de la Iglesia y convento para darle sepultura.
Muchos casos milagrosos, dicen, se experimentaron con el contacto de sus reliquias valiéndose de la intercesión del santo fray Juan Falconi, hijo clarísimo de la Villa de Fiñana.




<!-- editby -->

editado por: ASandy, 25/02/2011 08:37h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
7.mar 2011 - 17:43


73

CLAROS VARONES DEL ESTADO ECLESIÁSTICO, NATURALES DE LA CIUDAD DE GUADIX

Con la alabanza que se da a un varón insigne, es engrandecida su misma patria, porque con él aumenta el esplendor de la misma.


El Cardenal Don Gaspar de Ávalos, colegial mayor que fue de Santa Cruz de Valladolid, Obispo de Guadix, Arzobispo de Granada y últimamente de Santiago de Galicia, cuya vida y acciones he referido en el capítulo primero.


El doctor don Luis de Tena hijo de Juan Martínez de Tena y de Francisca Gómez, vecinos de Guadix entró de colegial en el de Teólogos de Alcalá de Henares el 16 de octubre de 1579, y en el mayor de San Ildefonso en 1583, donde fue rector de su Universidad, catedrático de Artes y Teología en la de Escoto y después en la Prima de Santo Tomás.
Fue Canónigo de la Iglesias magistral de Alcalá, y en Toledo magistral de Sagrada Escritura. Fue promovido como confesor de la Reina de Francia doña Ana de Austria, infanta de Castilla, mujer de Luis XIII.
Por el año de 1612 fue promovido al Obispado de Tortosa y nombrado después por diputado general del principado de Cataluña.
Fue insigne escritor y entre sus obras están: Comentaria et disputationes in Epistulam D. Pauli ad hebreos. Otro Isagoge in totam Scripturam y el intitulado In Joanam et Habacuc, Profetas. También se halla impreso el Sermón que predicó en Toledo en las fiestas de Beatificación de Santa Teresa de Jesús.
Pasó de esta vida el año 1622.

El doctor Don Diego de Santa Cruz y Saavedra obtuvo canongía de Baza en 1590 de donde paso a la Doctoral de la Catedral de Guadix, y debido a sus muchas letras asistió por esta ciudad al Concilio que se celebró en Granada el año de 1600 para la calificación de las reliquias del Sacro Monte.

El Padre Fray Diego de Guadix religioso del Orden Seráfico de la Observancia fue visitador por su Religión de la Provincia de Canarias y por ser insigne en la lengua arábica le nombró por su intérprete el Tribunal de la Santa Inquisición de Granada. Estuvo en Roma donde consiguió el rezo de San Torcuato de Su Santidad Sixto V.
Escribió un libro erudito intitulado Explicación de la lengua arábica. Fue Guardián del Convento de Córdoba y murió santamente el año 1615 y fue sepultado en el Convento de Guadix.

El Padre Fray Bartolomé Matías, religioso del mismo Orden fue varón ejemplarísimo y de ardiente caridad asistiendo a los enfermos en la peste que padecieron diferentes ciudades de Andalucía, y pasó de esta vida el año de 1637

El doctor don Antonio Mira de Amescua natural de Guadix fue capellán de honor de las Majestades de Felipe III y IV, varón eruditísimo en letras divinas y humanas, fue dotado de un ingenio nativo en la poesía como acreditan sus escritos cómicos. Florecieron en su tiempo insignes poetas y entre todos ellos obtuvo la primacía.
Fue mucho tiempo Arcediano de la Catedral de Guadix, donde murió.

Don Pedro Ferrer Maldonado, canónigo de Guadix, escribió un libro intitulado Norte de la vida cristiana: avisos de buen morir impreso en Granada el año 1636.

El doctor Don Gregorio de Victoria, teólogo insigne, canónigo Magistral de la Catedral de Córdoba donde murió el año 1685.

El doctor don Francisco Ruiz Noble fue provisor del Obispado de Jaén, canónigo doctoral de la Santa metropolitana de Granada, provisor y visitador general de su Arzobispado, y visitador de la Real Capilla. Dio muchas y muy doctas alegaciones en derecho debido a sus judicaturas obtenidas y últimamente fue gobernador del Arzobispado por enfermedad del Arzobispo de Granada y después en su sede vacante.
Pasó de esta vida el 4 de abril de 1694.

El Padre Fray Luis de Cozar de la Orden de Predicadores varón doctísimo en Sagrada Teología, Escolástica y Moral. Maestro por su religión, examinador synodal y Prior de su Real Convento de Santa Cruz.

El doctor Don José Alvarado fue capellán de los Señores Reyes nuevos de Toledo y canónigo de la santa Iglesia de Granada.

El doctor don Diego de Sanmartín y el doctor don Gabriel de Sanmartín, su hermano, fueron canónigos y dignidades de la Catedral de Guadix, como el doctor don Pedro Bolaños.

El doctor don Francisco de Bonilla y Noble fue canónigo doctoral de Almería y gobernador del Obispado de Ávila, canónigo de la Santa Iglesia de Granada y el año 1695 fue promovido por Su Majestad a la Abadía de Burgohondo.
---

Nota: Adviertese cómo los Canónigos eran y siguen siendo una selección eclesiástica a la que opositan, y así la Iglesia Diocesana tiene un claustro de especialidades para el mejor gobierno de la Iglesia, que se dedican a sí mismo al culto de la Sede Catedralicia cuyo titular es del Obispo del lugar, donde este tiene su Cátedra para el pueblo fiel como Sucesor de los Apóstoles. El primero que actuó como en lugar de los Apóstoles en Guadix fue San Torcuato enviado personalmente por Pedro y Pablo. Y no todos los pueblos cuentan con este especial y espiritual privilegio.



<!-- editby -->

editado por: ASandy, 07/03/2011 19:32h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
17.mar 2011 - 11:22

74

Con estos últimos capítulos sobre el Obispado de Guadix, después continuaremos con los Obispos de Baza, Pedro Suárez nos hace un resumen de personalidades religiosas y civiles que destacaron en su tiempo.
Y al ser reseñados sus nombres es porque en sus días obtuvieron una relevancia especial en la cultura, religiosidad o en las milicias. Cada uno de ellos son parte muy digna de nuestra historia accitana hasta el año1696 en que Pedro Suárez termina y publica su importantísima Obra Histórica DEL OBISPADO DE GUADIX Y BAZA, que aquí intentamos resumir para hacerla más asequible.

Puede resultar, muy curioso, cómo esos nombres y apellidos siguen en nuestra ciudad, demostrando, tal vez a no pocos, sus raíces y antepasados a veces muy nobles.



CLAROS VARONES DEL ESTADO SECULAR, NATURALES DE GUADIX

Don Álvaro Bazán primer Marqués de Santa Cruz, fue general de las galeras de Nápoles y las de España. Ganó la islas Terceras y de San Miguel. En el año 1561 fue general de diez galeras que guardaban el estrecho de Gibraltar. Hallase en la toma del Peñón y en la guerra de rebelión de los moriscos, año 1569, y en la batalla naval de Lepanto, llevando a su cargo 30 galeras de socorro. El año 1573 ganó la ciudad de Túnez y el Alcazaba. Sirvió en la reducción del Reino de Portugal y en otras muchas partes: Afirma haber ganado ocho islas, rendido dos ciudades, veinte y tres villas, treinta y seis castillos fuertes.
Fue hijo de Don Álvaro Bazán que también fue general de las galeras de España y uno de los doscientos caballeros pobladores de Guadix en tiempo de los Reyes Católicos.

Don Sancho de Alarcón fue general del ejército del Rey de Ungría.

Don Pedro de Mendoza, general de la armada, fue a la conquista del Río de la Plata.

Francisco Pérez de Barradas, caballero de la Orden de Santiago, Paje del Rey Don Fernando el Católico, Comendador de Cieza, hijo de Don Francisco Pérez de Barradas, uno de los doscientos hijosdalgo pobladores de Guadix, alcalde de la fortaleza de La Peza, trinchante y maestre de Sala del Rey Don Fernando y su capitán en la conquista del reino de Granada. Se hace memoria de él en una inscripción de la capilla mayor del Convento de San Francisco de Guadix de la cual fue patrono.
Era tan estimado del Rey Don Fernando que teniendo algunas sospechas de desconfianza del Gran Capitán Don Gonzalo de Córdoba le dio facultad el día 14 de agosto de 1515 para que las averiguase cautamente.

Don Fernando de Barradas y Figueroa, hijo de Francisco Pérez de Barradas, el paje del Rey católico, y doña Leonor de Figueroa, fue un de los más valerosos soldados que sirvieron en la guerra del reino de Granada, en el levantamiento de los moriscos el año de 1569. Peleó valerosamente en un llano alto, en la batalla en el Puerto de la Ragua, donde Don Fernando, asistido de Pedro Arias de Ávila, corregidor de Guadix, desbarató el ejército de los moros, haciéndoles poner en fuga, dejando muertos mas de cuatrocientos, apresando mil bagajes cargados de ropa y cautivando a dos mil moros. Ante la rendición de los moros, Don Juan de Austria encomendó su recibimiento de rendición a Don Fernando en la ciudad de Guadix con los lugares de La Peza, Fiñana, Abla, Aurucena, Guenija, Dólar Ferreira y la Calahorra.

Don Lope de Figueroa y Barradas hermano segundo de Don Fernando desde que sentó plaza de soldado hasta que murió, sirvió treinta y cinco años al Emperador Carlos V y al Rey Felipe II. En Gálvez habiendo perdido allí con el Duque de Medina CECI, le llevaron cautivo a Constantinopla, de donde le rescató su padre por cuatro mil ducados.
Sirvió con gran valor en la guerra de Flandes y en el socorro de Malta y guerra de Córcega. Estando en Frisa, alejado del ejército y solo con trescientos arcabuceros, siéndole difícil la retirada, les salió al encuentro y por medio de ellos les ganó la artillería, y acudiendo en socorro nuestro ejército fueron vencidos los contrarios.
En 1569 sirviendo de maestre de campo, asistiendo a Don Juan de Austria, participó contra el levantamiento de los moriscos en Purchena y Serón, donde fue herido de un balazo en la pierna. En esta misma guerra reclutó a gente de las Alpujarras y haciendo entrada en Guenija degolló más de mil moros y sacó los cuerpos de los religiosos de San Agustín que habían sido martirizados por los moros en una alberca de aceite hirviendo y los llevó al Convento de San Francisco de Guadix. En el año de 1571 participó en la batalla de Lepanto donde la galera real en que estaba don Juan de Austria procuró durante dos horas combatir valerosamente a Alí Bajá, y esforzándose con espantosa valentía saltó don Lope con Bernardino de Cárdenas y don Miguel de Moncada asistidos de muchos españoles, en la galera del mismo Bajá a quien mataron de un balazo y a los turcos que estaban con él.
D. Juan de Austria despachó con diez galeras el día 10 de octubre, a don Lope con la nueva a su Majestad de Felipe II. Llegado a España informó de todo lo sucedido muy por menor al Rey Felipe II.
Y el Rey hizo por real cédula de 30 de septiembre de 1569 memoria de todos sus servicios especialmente en Flandes y en ella decía: Por vos principalmente alcancé la victoria, a do ciertamente ganasteis para Nos gloria y para vos honra.
En 1582 participó también en las batallas contra Felipe Estroci, peleando en el galeón San Mateo. Del mismo modo en Milán, Portugal y Peñón de la isla de San Miguel. Fue caballero de la Orden de Santiago y últimamente capitán general de las costas del reino de Granada.
Don Rodrigo de Benavides hermano del Conde Santistevan fue un de los capitanes mas distinguidos en la rebelión de los moriscos, en que fue muy señalada la entrada que hizo con el Marqués de los Vélez en el río y término de Boloduy y Guenija donde mataron doscientos moros y cautivaron ochocientas moras y niñas, muriendo solo 18 hombres de los nuestros. Hallase también en la batalla de Lepanto.

Hernán Valle de Palacios también distinguido capitán contra los moriscos fue designado para que admitiese y recogiese a todos los moriscos que fuesen a dar obediencia al campo de Don Juan de Austria.

Juan Pérez de Amescua con gran crédito en la misma guerra y, cuando se trató de la reducción de los moros, estuvo a su cargo la de los lugares de Aldeira, Alquife, Lanteira y Jerez.

Bernardino de Villalta en esa guerra de los moriscos sirvió la tenencia de la fortaleza de la Peza, y en una salida que hizo con su gente y otras tres compañías que le dio el Conde de Tendilla, marcharon desde Alcudia al puerto de la Ragua, entró en Faroles donde murieron más de cien moros e hizo cautivas a muchas mujeres y trajo una gran presa de ganados y ropa.

Don Luis de la Cueva sirvió al rey Felipe II con Don Juan de Austria en la toma de Mastrich.

Don Francisco de Barradas y Bazán sirvió a la Corona en la jornada de la Mamora.
Don Pablo de la Cueva y Benavides, señor de Albuñán, sirvió a la Corona en Orán y otras partes.

Don Martín de la Cueva, Caballero de la Orden de Calatrava fue administrador general en el partido de Martos.
Don Francisco de Barradas Aguayo y Portocarrero caballero del Orden de Calatrava sirvió al Rey en la jornada que hizo Felipe IV, en 1642 a Cataluña siendo capitán de infantería con que la Ciudad de Guadix sirvió a su Majestad. Fue Corregidor en la ciudad de Toledo.

Don Antonio Lope de Barradas Aguayo y Portocarrero, hermano de D. Francisco, alférez mayor de Guadix, Señor de Alía Castilblanco, primero marqués de Cortes y Graena.
De doña Francisca de Barradas, hermana de D. Antonio son hijos Luis Guiral y Barradas, primer marqués de Diezma, y el maestre de Campo Don Alonso de Granada que murió en la refriega del río Ter, en Cataluña.



<!-- editby -->

editado por: ASandy, 17/03/2011 12:32h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
28.mar 2011 - 17:52

75

MUJERES INSIGNES EN SANTIDAD NATURALES DE GUADIX

Sor Beatriz de Amescua, hija de D. Francisco Amescua y doña Isabel de Aguilar, vecinos de Guadix. Fue religiosa del convento de Santa Clara de Úbeda.
Floreció en penitencia y oración hasta el año de su muerte 1615.

Sor Luisa de Amescua, hermana de la anterior, abadesa dos veces en el convento de Úbeda. Murió por los años 1623.

Sor Aldonza de Santa María religiosa del convento de Santiago.
La Hermana María de San Nicolás religiosa lega del convento de la Concepción, floreció en humildad.

Sor Antonia Peregrín religiosa del monasterio de Santa Clara de Andujar, dormía en el suelo sin más ropa que su hábito.

En el convento de Santiago de Guadix fueren también ilustres en santidad Sor Beatriz de Benavides, Sor Catalina de Santa Paula entre otras.
En el Monasterio de la Inmaculada Concepción de esta cuidad resplandecieron también en virtudes Sor Juana Fajardo, Sor Sabina de Ortega, Sor Catalina de Carranza Sor Ana Ponce, Sor Luisa Quiñones y otras.


CLAROS VARONES NATURALES DE GUADIX DE DIFERENTES PUEBLOS DEL DISTRITO DE GUADIX.

El Padre Miguel de Espinosa, natural de Alquife, jesuita el año 1600. Leyó Cátedra de Filosofía en Sevilla, y de Teología en Granada. Dejó manuscritos para imprimir dos tomos sobre la Primera parte de Santo Tomás. Era amante de la pobreza y de la penitencia, ayunaba tres veces a la semana. Murió en 1630 celebrando sus exequias todos los tribunales, Religiones y la primera nobleza.

El licenciado Juan Gómez beneficiado de Fiñana del que se refiere haber padecido martirio en la rebelión de los moriscos.

Tomás del Castillo y Ochoa natural de La Calahorra, doctor insigne en medicina, sacó a luz un libro De venenis, el año 1645.

Don Benito de Figueroa Caballero del Orden de Santiago, natural de Fiñana obtuvo diferentes empleos políticos y militares.

Don Bartolomé Cordente, natural de Guenija. Estudió jurisprudencia en la Universidad de Granada, fue provisor de Guadix, opositor a las Doctorales de Baza y Murcia, Arcediano y vicario general de Badajoz y obtuvo el empleo de juez de la Monarquía.

El licenciado don Cristóbal de la Cueva y Rienda, natural de Fiñana y originario de Guadix, insigne canonista, cuyos manuscritos en defensa de la jurisdicción eclesiástica se guardan en el Colegio Real de Granada.
----------

En el siguiente capítulo daremos comienzo a orígenes y Obispado de Baza.

<!-- editby -->

editado por: ASandy, 28/03/2011 19:01h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
9.abr 2011 - 13:11

OBISPADO DE BAZA


Dice Pedro Suárez:
"Aunque en el libro primero he referido incidentemente algunas noticias pertenecientes a Baza, me ha parecido reservar para este las más principales, concernientes a su antigüedad y al número de antiguos prelados y varones ilustres, cuya relación necesita de libro separado, siendo de no pequeño lustre a la dignidad episcopal de Guadix mantener en su Diócesis y jurisdicción la insigne iglesia colegial de Baza, por haber sido una de las primitivas catedrales de España y conservar hasta hoy no pocos esplendores de catedralidad"
-----.

Por mi parte, hoy, creo quedaría incompleta la historia del Obispado de Guadix, sin haber visto, en breve resumen, cuanto concierne al obispado de Baza, según nos narra D. Pedro Suarez


ORIGEN Y ANTIGUAS MEMORIAS DE LA CIUDAD DE BASTA O BAZA Y DE SU PRIMITIVA PROVINCIA.


Fue Baza en la antigüedad cabeza de provincia, conocida con el nombre de Basta, sin que algún autor haga memoria de su fundador, pero nos podemos persuadir que su población y origen fue aún antes de tiempo de fenices, pues hay autores que dicen que cuando vinieron los fenices los bástulos o bastetanos habitaban las costas del Mediterráneo desde Tarifa hasta Barea que se discurre ser Vera. Y que mezclados los fenices con los bástulos aumentaron muchas poblaciones, a las que denominaban como Bastophénicas.

No es verosímil que como dice Lope de Vega poblaron a Baza el año 750 de Cristo los bastanes de Navarra y que de ellos tomó el nombre de Basta, pues casi toda España estaba dominada en esos tiempos por los moros.

Habiendo sucedido a los fenices los cartagineses, el general Amílcar de Alejandro Magno habiendo entrado en España el año 516 de la fundación de Roma, extendió el señorío de Cartago por la marina y las tierras inmediatas que consumó Asdrúbal, su yerno y sucesor en el generalato, que fundó de nuevo Cartagena, en cuyo tiempo es muy regular suponer se comprendió en su dominio la ciudad de Basta y Murcia con los pueblos de su comarca.

Cuando vino a España Quinto Pompeyo, a pelear contra Viriato este los destruyó, matando a muchos romanos, toda la costa de los bastetanos aliados de quinto Pompeyo. De donde se colige que permanecía muy válido el poder y nombre de los bastetanos que después de la muerte de Viriato restauraron sus pueblos. Y así Estrabón, que escribió en el imperio de Tiberio, dice que en su tiempo habitaban los bastetanos casi toda la costa del Mediterráneo, desde Cartagena hasta el monte Calpe, cerca del Estrecho.

Descendiendo a los siglos inferiores, Leovigildo, rey de los godos, luego que se coronó año 568 de Cristo, hizo la guerra a los bastetanos que estaban apoderados de casi toda la costa del reino de Granada.

Refieren que los bastetanos tenían sus costumbres propias, vestían de negro y cubiertos de albornoces de pieles de cabra y envueltos en ellos se acostaban en camas de paja; usaban vasos de cera; en el comercio permutaban géneros o daban hojas o llanas de plata; a los sentenciados a muerte los cubrían de piedras; a los parricidas los apedreaban; también dicen usaban sales de color rojo, que molida se emblanquecía y, unas embarcaciones pequeñas a las que llamaban Monoxyla.

Es antigüedad muy heroica de la ciudad de Baza por haber sido cabeza de la provincia bastetana, siendo uno de sus pueblos Monda, a cinco kilómetros de Málaga, en cuyo campo peleó Julio Cesar año 710 de la fundación de Roma y cuarenta y dos antes de la venida de Cristo con Sexto y Genio, hijos de Pompeyo el Magno entre los cuales fue muy sangrienta la batalla, hasta que muertos tres mil jinetes y treinta mil infantes, se declaró la victoria por Cesar, aunque después declarara que siempre había peleado por la gloria, pero que aquel día había guerreado por la vida.

En los toros de Guisando aparece esta inscripción: La guerra de Julio Cesar y de Roma se acabó en gran parte, habiendo sido desbaratados Sexto y Genio, hijo de Pompeyo Magno, aquí en el campo de los bastetanos.

Entre los antiguos escritos Ptolomeo sitúa quince ciudades bastetanas: Pucialia, Salaria, Saltiga, Biggerra, Abula, Asso, Bermuda, Hilunum, Arcilasis, Seguisa, Orcelis, Vergilia, Acci.
De la mayor parte de estas ciudades se ignora su identidad bien por la ruina o por la mutación de los nombres de otras por la variedad de Naciones que han dominado en España.
Salaria se supone es Iruela en el término de Cazorla, Turbula dicen ser ahora un despoblado en el término del Arciprestazgo de Baeza, Biggerra una ciudad cerca del reino de Murcia, Abula se entiende o por Bilches en Jaén, o Abla cerca de Guadix, Assso se cree es Huescar, Arcilasis creen ser Alcala-horra, Orcelis dicen es Origüela hasta donde llegaba la Bastetania, Vergilia entienden algunos es Vera cerca de Mujacar.




<!-- editby -->

editado por: ASandy, 09/04/2011 14:21h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
26.abr 2011 - 11:22


77

En tiempo de los romanos estuvo España dividida en Citerior y Ulterior. La primera es conocida como provincia Tarraconense, y la Ulterior como la Bética y la Lusitania. En la tarraconense había siete conventos jurídicos, uno de ellos en Cartagena a donde acudían los pueblos bastetanos para la administración de Justicia. Y una inscripción en el Castillo de Cartagena, dice así: "Lucio Emilio Restituto, hijo de Marco, de la familia Quirina, natural de Roma, el cual fue Escribano Questor, y Escribano Edilicio de los Cartagineses y de los bastetanos, mandó en su testamento hacer esta obra, en honor del encargo de los ediles"
.
El oficio de Questor era publicar los decretos de los Emperadores, dictar las leyes y invigilar su observancia.

La antigua Bastetania se extendía comprendiendo muchos pueblos de la Bética, que desde el imperio de los Vándalos se llamó Vandalucía, que hoy pronunciamos Andalucía. Esta comprendía la comarca de Baza y parte del Obispado de Jaén hasta Guadix, y además, se extendía mirando a la Bética por la parte que mira a la marina desde Vera y Mujacar donde tirando una linea por encima de Almería llegaba hasta a Granada y se extendían por allí los pueblos de la Bética, y como uno de los cuatro conventos jurídicos estaba en Córdoba allí acudían otros pueblos bastetanos, que también se extendían de la Bética aún a la Tarraconense.

Plinio refiriéndose a la Tarraconense y al río Guadalquivir sitúa claramente la parte de la Bastetania que miraba la tierra adentro, y en la Bética, la parte que miraba al mar señalando en ella a Iliberi, o Granada.

Es de notar que Baza, en su antigüedad primitiva, dio ilustre nombre a los pueblos bastetanos, sin embargo no se halla que en tiempo de los romanos fuese colonia, ni que gozase del derecho itálico ni de otro privilegio. Esto no es de extrañar, porque aunque es verdad que el primitivo esplendor de los bastetanos y de su provincia se derivó del tiempo de los bástulos, fenices y cartagineses, conservando su nombre hasta el de los godos; sin embargo, los romanos no atendían, para la elección de colonias y concesión de otros privilegios, a la dignidad de las poblaciones, sino es a la segura confianza que tenían de ellas para la permanente confederación con el imperio romano.

Y eso o porque sus ciudadanos no lo pretendieron, o porque aunque los pueblos bastetanos tuvieron confederación con los romanos, estos no confiaban de su perseverancia en lo respectivo a los moradores de Baza, o porque no convenía al buen gobierno aumentar el número de colonias en los pueblos de Basta.

Más el sitio y fertilidad de Baza hacen memoria los historiadores describiendo su población a las faldas de un collado, en lo apacible de un valle, y refiriendo su vecindad, su nobleza, su alcazaba y antiguos muros con cuatro puertas, su abundancia de panes, vino, blanquísima miel, gustosas frutas y cazas, la cría de ganados y especialmente de caballos, que son de la mayor estimación en Andalucía, la amenidad de sus ríos, sus cristalinas y copiosas fuentes, cuyas vertientes, penetrando la ciudad, riegan sus huertas, y el regalo de sus baños, cuyos manantiales nacen en el margen del río Barbata, al pie del monte Javalcohol. Adonde acude mucha gente del reino de Granada, Jaén y Murcia, por lo saludable de sus aguas, naturalmente calientes.




<!-- editby -->

editado por: ASandy, 26/04/2011 12:54h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
4.may 2011 - 07:08

78
ANTIGÜEDAD DEL OBISPADO DE BAZA Y SUS LÍMITES


La primera memoria y testimonio de su Obispado se halla en la antigüedad es del Concilio Iliberitano, celebrado, según la más probable opinión en el año 303 de Cristo, cuyas actas refieren las colecciones generales y las particulares de España sacada a luz por Mendoza, García de Loaysa y el Cardenal Aguirre. Según las cuales uno de los diez nuevos Prelados que asistieron a él fue Eutiquiano, Obispo de Baza.
La segunda memoria es del tiempo de San Silvestre, Papa, y de Constantino el Magno, en cuyo imperio entre el año 306 al 337 se reputa el hecho del deslinde y división de los Obispados de España. El tercero testimonio, que hay de la Cátedra Episcopal de Baza es del Concilio Toledano tercero del año 589 celebrado en presencia del Rey Recaredo en que fue condenada la herejía de Arrio, y en él asistió y firmó Teodoro, Obispo de Baza.
Las Iglesias de la primera graduación de España, para probar la antiguedad de sus Catedrales, no tienen otros testimonios más de los referidos, y por la de Baza, como de otras muchas se ignora el tiempo fijo de su primera erección, si bien se persuade que la de Baza fue en tiempo de la predicación de San Torcuato, o poco después.
Modernamente se dice que San Tesifón, compañero de San Torcuato, fabricó la Catedral de Baza y fue su primer Obispo y que los Santos Maximino y Lupario consiguieran la corona del martirio con San Tesifón en el Monte Santo de Granada.
Don Martín Jimena, natural del Obispado de Jaén, dice que el primer Obispo de Baza fue San Tesifón siguiendo a los cronicones de San Isidoro y de Eusebio Cesariense. Aunque otros que testifican con el cronicón del Padre Higuera que San Tesifón fuese Obispo de Vergi, es decir de Verja, donde se le venera.
Los Padres Bívar, Quintanadueñas y otros dicen, que San Tesifón fue el primer apóstol que predicó y el primer catedrático que leyó y enseñó las verdades eternas a los moradores de Baza y Huescar.
Pero nos hallamos que también se dice que fue San Torcuato el que llevó la fe a Baza y Huescar, más lo que se puede creer piadosamente y con bastante probabilidad es que la ciudad de Baza fue una de las primeras que en España abrazaron la ley de gracia, por hallarse tan inmediata a Guadix, y que San Torcuato asistido de sus coapóstoles, o alguno de ellos, sin que se pueda señalar cual de ellos fuese, llevaron la fe a esta ciudad. De aquí se puede inferir, que por aquel tiempo o poco después, se erigiría la Catedral de Baza en aquellos tiempos una de la principales ciudades de España.
La antigua catedral de Baza fue siempre sufragánea de la Metrópoli de Toledo cabeza de la Provincia Cartaginense y según la división de los Obispados en el Imperio de Constantino el Magno en el cual numera el de Baza. En tiempos de Wamba, años 672 al 681 en otra división de Obispados, se halla también el de Baza entre los sufragáneos de Toledo.
Asistieron los Obispos de Baza solamente a los Concilios toledanos antes de la pérdida de España, y no a los Hispalenses ni a otros provinciales que son los que pueden celebrar los Metropolitanos de donde se prueba que Baza perteneció siempre a la Metrópoli de Toledo.
En la designación del tiempo de Wamba se le hizo a la de Baza esta asignación o términos, diciendo: Baza tenga desde la Montaña hasta Gesta, y desde Rauca hasta Rusita. El nombre o sitio de Gesta (o Egesta) asignado al Obispado de Baza se presume haber sido Vélez el Rubio y Vélez el Blanco, cercanos a Lorca. El otro sitio o de Montaña corresponde al de Sierra, que sería la de Baza, que se extiende por aquella parte que se llama la Venta del Padul hasta los confines del término de Fiñana, siendo posible que dilatando las líneas hasta Sierra Nevada, por entre Fiñana y Abla se discurra que la asignación del término Montaña era el principio de Sierra Nevada, a cuyo distrito y sus Alpujarras llama Marineo Sículo Montes Bastetanos.
En cuanto a los otros términos de Rauca y Rusita hacían referencia a puntos cardinales, sin que en materia antigua se pueda afirmar cosa determinada sobre la identidad de estos límites asignados en el reino de Wamba, así al Obispado de Baza como de otros muchos de las demás de España, por haberse mudado los nombres de las poblaciones y sitios despoblados por la confusa variedad de las naciones y antigua y larga sucesión de los años.


<!-- editby -->

editado por: ASandy, 04/05/2011 08:14h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
14.may 2011 - 11:13

Nota: Todos repetimos, autómatamente: Obispado de Guadix y Baza, pero por ello, sin conocer la verdadera realidad histórica del por qué, cuando y cómo Baza tuvo sus Obispos , privando después de esa grandeza tan antigua a los tan históricos Bastetanos como Obispado independiente de Guadix y que pertenecía al Metropolitano de Toledo.
Yo fui invitado, un año, a Predicar el Sermón de sus Fiestas y centré mi discurso en hacer una breve reseña histórica de la Catedral de Baza y sus Obispos.
D. Ángel Casas, Notario por entonces de Baza, durante la comida, se refirió a lo oportuno del tema y me dijo: esto lo ha tomado de mi libro sobre Baza, que él me había regalado, y yo le dije, en cierto modo sí, pero los dos hemos acudido a la misma fuente: la obra de D. Pedro Suárez, que aquí, ahora estoy resumiendo, y lo creo muy útil para los lectores ávidos de saber también cómo desapareció Baza como Obispado y al fin, quedándole su Colegiata queda adscrita al Obispado de Guadix, separándola de la Metropolitana de Toledo.


79
DE EUTIQUIANO, EL OBISPO PRIMERO DE BAZA DE QUIEN SE HALLA NOTICIA

Aunque la antigua ciudad de Baza tuvo prelado desde los siglos inmediatos a la predicación de Santiago y sus discípulos, si embargo, el primero de quien se halla noticia en las historias eclesiásticas es el Obispo Eutiquiano por los años 303 de Cristo. En que se celebró el Concilio Iliberitano, presidido por el Obispo Félix de Guadix al que asistieron diecinueve Obispos entre ellos Eutiquiano de la catedral de Baza. Laurencio Surio y otros le numeran en el décimo nono lugar.
No es de extrañar se halla sepultado en el olvido la memoria de los prelados precedidos cuando por las persecuciones de los emperadores romanos, contra la Cristiandad, en otras Iglesias de igual o mayor nombre, como la de Córdoba, no se hallan noticias hasta después del año 270 de Cristo. La Catedral de Málaga no tiene más noticias de sus primeros prelados que la del Obispo Patricio, por el año 303. A este modo pudiera ejemplificarse lo mismo en otras muchas catedrales.
Ignóranse las acciones y vida de Eutiquiano obispo de Baza, pero padecería los mismos trabajos de los demás Padres del Concilio por las persecuciones que le movieron a Daciano y sus ministros, sobre que entregasen las actas del mismo Concilio y libros concernientes a la ley evangélica.
Ignórase también el día y año en que murió el Obispo Eutiquiano, se cree pudo morir mártir en la persecución de Diocleciano y Maximiano.
Don Martín Jimena se singulariza en decir que Don Eutiquiano fue Obispo de Baeza, basado en un códice sacado para los Obispos de España de la colección general de los Concilios impreso en Venecia, año 1585 en que se lee: Eutiquiano Beatiano, no dice Bastetano. Pero fácilmente se convence su imaginada aserción con responder con otros escritores que llaman a Eutiquiano Obispo de Baza, como San Ambrosio de Morales, el cual afirma que Eutiquiano fue Obispo Bastetano y que así consta en los códices originales de los Concilios de España, que registró su persona en la librería de la Santa Iglesia de Toledo, y en la del Monasterio de San Millán de la Cogulla, de donde fueron llevados a San Lorenzo del Escorial, año 1598 por solicitud de Felipe II. Y así Don Fernando de Mendoza valiéndose con particular estudio de los cánones del Concilio Iliberitano y otros, copió de todos ellos a Eutiquiano Bastetano o Bastitano, no de Baeza.
Desvanécese también la idea de Jimena y Bilches, si se hace reflexión que en el año 303 de Cristo, en que asistió Eutiquiano al Concilio de Iliberis, no tenía Baeza silla episcopal ni la tuvo hasta el año 675, en el reinado de Wamba. Y así en los Concilios Toledanos antes de este tiempo no se halla haber concurrido Obispo alguno de Baeza. Aunque Jimena manifiesta que en esos concilios donde dice con prelados con el título de la Iglesia Visense o Vecense (que es la de Viseo de Portugal) se debe leer en su lugar Baiciense, que es Baeza. No teniendo más argumento que su voluntario antojo, pues en los Concilios siguientes al que asistieron Obispos de Viseo y también de Baeza se expresan los nombres de ellos.
Del mismo modo se desvanece la aserción de Jimena, porque en una antesala del palacio episcopal de Jaén, donde están las efigies de los prelados que ha tenido aquel Obispado desde San Eufrasio, discípulo de Santiago, hasta hoy, no se ve la de Eutiquiano, ni la de prelado alguno de Baeza hasta Rogato.

El por qué de esta discusión está que Jimena necesitó mendigar y dislocar prelados de otras Iglesias para poblar con algún número de planta de ocho catedrales, que quiso fabricar sin fundamento en su idea, situándolas todas en el mediano distrito que hoy tiene el Obispado de Jaén.
No nos dice el P. Suárez si Jimena era de estas tierras de Jaén, pero lo que defendía era dar importancia extraordinaria a este Obispado, por la importancia histórica que tenía una Catedral.

DEL OBISPO EUTIQUIANO, QUE ASISTIÓ AL CONCILIO PRIMERO DE ZARAGOZA, Y ALGUNOS DICEN FUE PRELADO DE BAZA.

En tiempos del Papa San Dámaso y del emperador Teodosio, ambos españoles, se celebró el Concilio primero de Zaragoza, contra Prisciliano, natural de Galicia, que enseñaba: que los hombres estaban sujetos a los hados y constelaciones del cielo, y que las almas eran de la misma naturaleza y sustancia que Dios, y no era pecado mentir, aunque se afirmase con juramento la mentira. El mismo San Agustín sacó a luz un libro contra estos errores titulado Libro de Mendatio y otros escritos contra los Priscilianistas. En este Concilio fue condenado Prisciliano que se cree fue Obispo de Ávila, y los Obispos Instancia y Salviano. También lo fue el Obispo de Córdoba Agidino.

Asistieron a este Concilio muchos Obispos españoles y franceses de la provincia de Aquitania aunque solo se conservan el nombre de doce de ellos en unos fragmentos encontrados de sus actas. Uno de ellos fue Eutiquiano, así el Padre Higuera en el cronicón del arcipreste Juliano, le llama Obispo de Baza. García de Loysa persuade que este es el mismo Eutiquiano, Obispo de Baza, que asistió al Concilio de Iliberitano con Valerio, Obispo de Zaragoza. Pero el Padre Argaiz dice que fue otro Obispo posterior de Baza llamado también Eutiquiano. Y al parecer y no habiendo otro testimonio más que el de la coincidencia del nombre y considerada la distancia de uno a otro Concilio, ochenta años, y habiendo sido nombrado Obispo de Baza Eutiquiano ya muy mayor, viviese en el Episcopado ochenta años más. Y al no tener noticia alguna de la catedral que gobernada el Eutiquiano presente en el Concilio de Zaragoza, no podemos asegurar que fuese el mismo Eutiquiano Obispo de Baza.


NOTICIA MODERNA DSE LOS ANTIGUOS OBISPOS DE BAZA

La turbación de las continuas guerras y la tempestuosa avenida de los sarracenos fue la total ruina que ocasionó que pereciesen los monumentos más venerables de la jerarquía eclesiástica y con ellos las Dípticas de los prelados que rigieron las Iglesias de España antes de su pérdida universal.
En el siglo presente han escrito algunos, más con el fín de aumentar las historias con noticias apócrifas que con el deseo de acrisolar las más puras y verdaderas. Y así en el cronicón Hauberto Hispalense, a la antigua catedral de Baza le da el siguiente número y nombres de Obispos que dice tuvo principio en tiempo de los godos:
San Esteban el año de 463.
Andrés, mártir 478
Severino 497
Juliano 526
Otro Andrés, mártir 548
Geroncio 576
Avaro 597
Claro 629
Romano 647





<!-- editby -->

editado por: ASandy, 14/05/2011 12:50h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
28.may 2011 - 09:40



Continuación.

Siervo de Dios 653
Valesiano 678
Faculiano 700
Andrés 723.
Todos estos nombres son fingidos, excepto el de Siervo de Dios. También es incierto que la catedral de Baza tuvo principio en tempo de los godos, pues su Obispo consta ya en las actas del Concilio Iliberitano el año 303.


80

NOTICIA AUTÉNTICA DE LOS ANTIGUOS OBISPOS DE BAZA .

La Iglesia de Baza y otras de España no tienen otra noticia auténtica más que la que consta de los Concilios Toledanos, excepto del primero y segundo en que están los nombres de los Obispos sin expresión de sus Iglesias. Y por la de Baza se hayan los siguientes:
Teodoro.- Asistió al tercero Concilio toledano el 8 de mayo del año 589 en presencia del Rey Recaredo, donde fue condenada la Secta de Arrio.
Eterio.- Asistió y firmó en un Concilio toledano el año de 610, primero de reinado de Gundemaro, para reducir a la obediencia de Aurasio Metropolitano de Toledo, a muchos Obispos de la provincia de Cartagena que pretendían eximirse de la jurisdicción metropolitana de Toledo.
Eusebio.- Asistió al cuarto Concilio toledano el año de 633 en tiempo del Rey católico Sisenando. En el año 635 de nuevo aparece su firma en cuarto lugar en el quinto Concilio, del mismo modo el año 638 en el sexto Concilio toledano.
Siervo de Dios.- Obispo de Baza asistió al octavo Concilio que se celebró el año 653 y que fue convocado por San Eugenio, Metropolitano de Toledo.
Eterio.- Segundo de este nombre asistió al undécimo Concilio toledano en el año 674 convocado por el Rey Wamba principalmente por haberse estragádose no poco la disciplina eclesiástica.
Antoniano.- Asistió el año 681 al Concilio toledano, y entre otras cosas se decretó que el Metropolitano de Toledo, en ausencia del Rey, pudiese elegir Obispo en cualquier provincia que vacase una Catedral. En el año 683 también se halló en el Concilio decimotercero y del mismo modo en el decimocuarto Concilio el año 684.
Basilio.- Varón de singular santidad y doctrina asistió al decimoquinto Concilio el año 688 en el que se estudió un memorial del Rey Egíca sobre el juramento que tenía hecho de amparar a la reina viuda y sus hijos. Y en el año 693 se convocó el décimo sexto Concilio toledano que solicitó el mismo Egíca, y en él dió cuenta de la conjuración contra su persona y contra su corona por parte del Metropolitano de Toledo, Sisberto que había puesto en rebelión a sus vasallos y llamando las armas de Francia, por lo cual los Padres del Concilio desterraron y depusieron de la silla primada a Sisberto y colocaron en ella al Santo Félix, metropolitano de Sevilla.


DE LA MUERTE DE BASILIO, ÚLTIMO OBISPO DE BAZA, AL TIEMPO QUE SE PERDIÓ ESPAÑA

Vencida fue España de los alanos, vándalos, suevos y godos que la acometieron juntos; pero vencida supo vencer sus ánimos sujetándolos al suave yugo de la Iglesia, por medio de sus Obispos, en cuyos Concilios entraban los mismos Reyes presentando sus memoriales. Mas extinguido el espíritu de los godos marcial de los godos, los africanos inundaron los pueblos de España, que como decía el Arzobispo Don Rodrigo que de aquellas corrientes rotas las cataratas del cielo, se retiraban los españoles de tan crecidas corrientes a las más eminentes montañas. Unos a las montañas de Oviedo, otros a Vizcaya y Navarra y otros en sitios intermedios pareciéndoles tendrían allí seguridad.
Cuando sucedió esta funesta y universal pérdida, se cree era Obispo de Baza el mismo Basilio quien después de sus trabajos en los Concilios toledanos, lloraba la última miseria de España con la profanación de los templos bastetanos.
Muchos obispos se retiraron de sus Catedrales o a Oviedo, otros a Galicia y de otros no queda noticia de su fin y muerte por la suma confusión con que fueron aterrados los españoles.
Para el historiador Predraza se retiraron a un monte en la vera de Plasencia, donde había un Templo dedicado al Salvador, los Obispos siguientes: Basilio, de Baza; Zaqueo, de Córdoba; Honorio, de Málaga; Arcadio de, de Écija; Pupulo de, de Niebla; Hahito, de Urci (¿Orce); Arcesindo, de Cabra; Teodiselo, de Baeza; Sisebato, de Tucci (Martos); Cunículo, de Itálica y Centerio , de Iliberi o Granada. Allí se dedicaban a la predicación evangélica a cuantos buscaban consuelo espiritual. Continuando los moros sus victorias cogieron de repente a los Obispos referidos asistiendo al que celebraba el Santo Sacrificio de la Misa, y no la pudieron acabar escondieron en un pozo las sagradas especies porque no viniesen a manos de aquella pérfida gente, y allí fueron todos pasados a cuchillo consiguiendo el premio de mártires por el año 715.
Esta noticia no tiene más credibilidad que la del Padre Pedraza y otros que la copiaron del cronicón conocido con el nombre de Luitprando y Juliano, del Padre Higuera.




<!-- editby -->

editado por: ASandy, 28/05/2011 10:50h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
8.jun 2011 - 12:13

81

DE ALGUNOS OBISPOS MOZÁRABES DE LA CATEDRAL DE BAZA

Rendida Baza al imperio de los árabes, consiguieron después los cristianos que en ella quedaron el permiso de vivir en la ley de Cristo y a tener Iglesia donde celebrasen los divinos oficios aunque gravados con excesivos impuestos.
Con la entrada de los moros almohades por el año 1151, aproximadamente, en tiempo del Rey Don Alonso el Séptimo, hijo de Doña Urraca, los moros con el deseo de borrar de todo punto el nombre de Cristo, no consintieron se procediese a nueva elección de Obispos, para que, faltándoles directores a los cristianos, se apagase la fe que hasta entonces se había conservado entre sangrientas persecuciones, y para más asegurar su bárbara política, llevaron desterrados a África a los Obispos y cristianos de toda la provincia de Andalucía, que en mediano número permanecían en ella, los cuales se llamaban mixtiárabes que hoy decimos mozárabes porque vivían mezclados con los árabes.
En Toledo se conservaron con sus Iglesias durante todo el tiempo de cautividad y en Andalucía hasta el año 1151, manteniéndose en Baza Obispos, de que no hay noticia, por la turbación de los tiempos. Uno llamado Juan que regía la Iglesia de Baza por los años 862 de Cristo. Por este tiempo estaba en Córdoba con el oficio de Conde un hombre llamado Servando, y en Málaga era Obispo Hostigesio, uno y otro eran de perverso natural, perseguían a los católicos y robaron las Iglesias de Córdoba y Málaga. Su comportamiento era porque seguían como herejes el error de los antromorfistas que negaban la verdadera humanidad de Nuestro Señor Jesucristo.
Congregase Concilio en Córdoba al que asistieron: Juan Obispo de Baza; Valencio, varón santo y sabio Obispo de Córdoba; Reculfo, de Cabra; Beato de Ecija; Ginés de Orce; Teudeguto de Elche; Sansón, Abad hombre santísimo y, Miro Obispo de Medinasidonia. Temiendo Sansón la malignidad con que había de portarse el Obispo Hostigesio por el valimento que tenía con los moros, formó una regla y confesión muy conforme a la religión católica, que mostró a los Obispos, los cuales la reprobaron influidos por la amenazas de Hostigesio. Más acabado el Concilio, arrepentidos de su culpa y flaqueza, procuraron el remedio aprobando todos la confesión católica formada por el Abad Sansón, al que nombró el Obispo Valencio Abad y Rector de la Iglesia de San Zoil de Córdoba.
Ofendidos el referido Hostigesio y Servando y apoyados por Roculfo, Obispo de Cabra, y Beato de Ecija depusieron a Valencio de la dignidad episcopal validos del favor del Rey moro, y en su lugar eligieron a un muzlemita llamado Esteban, por sobrenombre el Flaco. También se dictó sentencia contra el santo Abad Sansón que salio a cumplirla a la villa de Martos el año 864, donde murió dejando escrito un tratado titulado Apologétidum contra pérfidos dirigido contra Hostigesio y contra Servando, que era Conde de los cristianos mozárabes de Córdoba. Este libro original en pergamino en legua gótica se conserva en Toledo.
El segundo Obispo mozárabe de Baza, de quien hay memoria, se llamó Servando, por los años de 988. Débese esta noticia a Salazar de Mendoza quien refiere el traslado de una Biblia gótica escrita el año 988 que fue de la Iglesia de Sevilla y se trajo a Toledo cuando se ganó aquella ciudad, y se dice en ella, tratando de quien la escribió que en aquel tiempo era Arzobispo de Toledo Feliz; de Sevilla Esteban y de Baza Servando.


ANTIGUOS OBISPOS DE URCI, QUE SE CREE SER ORCE, PUEBLO DE LA ABADÍA DE BAZA

Don Diego Hurtado de Mendoza, varón eruditísimo, y otros, afirman que Urci es la Villa de Orce y del mismo modo el Padre Mariana sitúa la antigua Urci entre los pueblos bastetanos.
Hay varios autores que dicen ser Almería la sucesora de la antigua capital de Urci. O sitúan a Urci en otros lugares próximos a Almería. Más la topografía que se usa más bien corresponde a la Urci de los pueblos bastetanos, o comarca de Baza.
Y así su primer Obispo fue San Indalecio, compañero de San Torcuato y discípulo del Apóstol Santiago el Mayor, que después de acompañar a Santiago a Jerusalén donde el Apóstol encontró el martirio y traídos sus restos a España, fueron consagrados Obispos y se dedicaron a predicar por diversas ciudades, haciendo asiento San Indalecio en la ciudad de Urci.
Su santo cuerpo fue hallado el año 1084 en tiempos de D. Sancho Rey de Aragón que le hizo trasladar al Monasterio de San Juan de la Peña, del orden de San Benito, como consta en las actas referidas por Briz Martínez y Juan Tamayo.
El siguiente Obispo conocido fue Catón, o Cantonio que asistió al Concilio iliberitano el año 303, acompañado por Januario, presbítero urcitano.
Pedro, que lo coloca Padilla como Obispo de Urci, pero en Adra de Almería que asistió al Concilio primero hispalense.

Marcelo, Obispo de Orce o de Urci, que asistió al cuarto Concilio toledano el año 633 y al quinto el año 635. Y le representó un Diácono llamado Daniel en los Concilios toledanos VIII, IX y X.
Palmacio, Obispo de Orce, o Urci, asistió como tal al Concilio XI toledano del año 674 y al XII, XIII y XIV siguiente donde firmó por su antigüedad en el puesto tercero.
Habito, Obispo de Orce, firmó en las actas de los Concilios toledanos XV y XVI.
Ginés Obispo de Orce, en el año 862 concurrió al concilio de Córdoba con el santo Abad Sansón y otros prelados mozárabes. La población de Urci fue asolada por las continuas guerras y así comenzó a borrarse la memoria de su silla episcopal.
Descubrióse el sagrado cuerpo de San Indalecio en Pechina, Almería, de donde algunos infieren que Pechina fue Urci, pero al parecer los cristianos de Orce ante el peligro sarraceno ocultaron su santo cuerpo hasta sepultarlo en Pechina, donde apareció su sepulcro con la inscripción siguiente: "Aquí yace Indalecio, primer Obispo de la ciudad de Urci, ordenado en Roma pos los Santos Apóstoles.
Nótese que no dice en esta ciudad de Urci. sino de la ciudad de Urci.
Con el motivo de esta inscripción, después de restaurada Almería por los Reyes Católicos, se resolvió celebrar fiesta a San Indalecio como primer Obispo de Almería por haberse descubierto su sagrado cuerpo en la comarca de esta ciudad, siendo a la verdad más creíble que la primitiva Catedral de Urci, de quien se reputa sucesora la de Almería, estuvo en la antigua ciudad de Orce en la Bastetania.


<!-- editby -->

editado por: ASandy, 08/06/2011 13:29h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
21.jun 2011 - 11:05

82

VARIAS NOTICIAS DE BAZA Y LUGARES DE SU COMARCA DESPUES DE LA PÉRDIDA DE ESPAÑA, HASTA LOS REYES CATÓLICOS.

Después que los árabes debelaron el imperio de los godos, apoderándose de España, Tarif y el rey Jacobo Almanzor, dividieron las provincias en diversos reinos como fueron los de Toledo, Córdoba, Murcia Zaragoza y otros en que se levantaron por reyes los caudillos de las ciudades más principales, negando la obediencia a los Miramamolines de Marruecos.
En Baza y en otros pueblos nombraron por Alcaides a los moros de primera nobleza y de mayor confidencia por temor a las inconstancias y guerras continuas por su bárbara ambición.
Baza y su comarca estuvo sujeta ya a la corona de Murcia ya a la de Córdoba hasta que tuvo principio la de Granada.

Al estar tan distantes las fronteras de los cristianos en Asturias y en las montañas, es corto el número de noticias que se puedan referir a Baza. Y así se ofrece y halla memoria de esta ciudad por los años de 862 de Cristo, en que era Obispo mozárabe de Baza Juan, uno de los prelados que asistieron al Concilio de Córdoba. En el siglo siguiente se ofrece semejante memoria por los años de 988, en que era Obispo de Baza Servando quien firma como Obispo de Baza en el traslado de la Biblia Gótica de Sevilla a Toledo.

Don Alfonso el Séptimo, llamado Emperador de España, conquistó según los historiadores, la ciudad de Baza el año 1152 en que también ganó a Guadix habiéndose apoderado antes de Almería el año 1147, y de Baeza el 1149. Fue muy corto el tiempo que estas ciudades estuvieron en poder de cristianos, porque habiendo venido de África Juceph rey de Marruecos consiguió le diesen obediencia los reyes moros de Andalucía y haciendo guerra a los cristianos, puso asedio a Almería, de donde el emperador Don Alonso sacó a su ejército y llegando a Baza enfermo dejó al frente de sus tropas a su hijo primogénito Don Sancho, y él determinose volver a Toledo, pero durante el camino cerca de Fresnada dio el último aliento de su vida por el mes de agosto de 1157 asistido por el Arzobispo de Toledo de cuya mano recibió los sacramentos.
Hay quien dice que todo esto ocurrió en Baeza y no en Baza, pero el Obispo Sandoval tiene por más verosímil la de Baza por hallarse esta ciudad mas inmediata a la de Almería.

Los Papas Urbano III, año 1187, y Celestino III año 1999 hicieron concesión a los Arzobispos de Toledo don Juan Pérez -1191 y Don Martín López de Pisuerga -1208, la jurisdicción espiritual de Baza cuando fuese restaurada de los moros. Hay que observar la noticia de esta concesión para cuando se refiera el pleito sobre la jurisdicción eclesiástica de Baza.
Hállase también en los años siguientes memoria de Baza y su comarca, porque el Arzobispo de Toledo don Rodrigo Jiménez de Rada, conquistó de los moros los pueblos de Cullar, Cortes, Orce, Galera, Las Cuevas y otros del distrito de Baza si bien volvieron pronto a poder de los moros después de algunos años. La conquista de los referidos lugares debió ser después del año 1230 en que ganó el adelantamiento de Cazorla.

El Arzobispo Don Rodrigo entregó al santo Rey Don Fernando III los Castillos de Zeneduela, el Muro, Dos Hermanas y Malamoneda fronteras de los moros en Andalucía y Extremadura y así mismo el Castillo del Milagro que edificó el Arzobispo en el camino de Toledo a Andalucía, y todo en permuta, obligándose el Rey a dar al Arzobispo y a su Iglesia dentro de cuatro años la ciudad de Baza, si se ganase a los moros, juntamente con todas las fortalezas de la comarca de Baza.
Murió el Arzobispo don Rodrigo sin ser Baza conquistada de los moros. Pasados unos años sucedió a Don Rodrigo en el Arzobispado de Toledo el Infante don Sancho, hijo del santo rey Don Fernando, y Al parecer se hizo novación en el contrato antecedente, dando el santo Rey a su hijo el Arzobispado toledano y a su santa Iglesia, en cambio de Baza, las villas de Uceda, Iznatorafe con todos sus términos poblados y por poblarse: e otro sí las tierras que el Arzobispo Don Rodrigo había conquistado a los moros, que eran Cullar, Cortes y otras en la comarca de Baza y de Cazorla y alguna cantidad de maravedíes situados en las rentas reales del reino de Toledo y en las que tributaba el rey moro de Granada.

El rey moro de Granada Ismael, reinando en Castilla Don Alonso el Undécimo, hizo entrada en el reino de Murcia el año de 1321 ganando la ciudad de Huescar y las villas de Orce y Galera en la comarca de Baza y combatió la villa de Martos con muerte de mucha gente. El contrato entre el rey Don Fernando y su hijo el Arzobispo no llegó a tener cabal y perfecta ejecución porque los prelados sucesores en la mitra primada no desistiesen del derecho y acción adquirida sobre el dominio temporal de Baza, y por esto y por la jurisdicción eclesiástica concedida por la Sede Apostólica, mantenían en su memoria a la ciudad y distrito de Baza que había de ser una prenda estimable de su Arzobispado.
Por esto el Cardenal don Gil de Albornoz, arzobispo de Toledo el año de 1330 puso cerco a Baza y levantó entre otras, en una sola noche, una torre entre Baza y Zujar. Causó a los moros grandes daños y hostilidades y los de Baza daban incesantes avisos a su rey moro de Granada Mahomad el quinto de este nombre quien acudió a Don Alonso el Undécimo que tenia puesto cerco a la plaza de Abenzayde, que ahora se llama Alcalá la Real, ofreciéndole la entrega de esta plaza con tal de que el Arzobispo don Gil quitase el cerco de Baza. Se levantó el cerco de Baza porque no sería de perjuicio alguno al derecho que tenía sobre la ciudad de Baza y entregada Ciudad Real asignándola por sufragánea de la metrópoli de Toledo y para conservar su derecho creó el mismo Arzobispo en esta colegial una dignidad con el título de Arcediano de Baza y se arrendaban los diezmos de los lugares de Baza poseídos por los cristianos unas veces para Toledo y otras para Cazorla


<!-- editby -->

editado por: ASandy, 21/06/2011 12:12h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
5.jul 2011 - 12:58

83

VARIAS NOTICIAS DE BAZA....
Continuación.

Siguiendo la sucesión de los años se ofrece memoria de Baza el año de 1360 en que era caudillo de esta ciudad y de Almería Juzaf Aben Huz. Por muerte del caudillo Juzaf sucedió en la alcaldía de Baza su hijo Omar Aben Ayar, y a este su hijo Cid Yahya que casó con la hija del rey Bermejo de Granada y tuvo por hijo a Juzaf Benalmao que fue coronado rey de Granada el año 1432 aunque murió al sexto mes de su reino..
El año siguiente 1433 Don Juan el segundo envió a don Fernando Álvarez de Toledo por Capitán General del reino de Jaén quien ganó por la fuerza de las armas la Villa de Benzalema que estaba en la Hoya de Baza, de cuya población solo permanece hoy un castillo en ruinas. Del mismo modo ganó la Villa de Benamaurel.

El año1435 Don Rodrigo Manrique tomó por fuerza y a escala la ciudad de Huescar, habiendo introducido en el Castillo Cabzani, moro principal en Baza, algunos ballesteros, pero el Adelantado de Cazorla y don Fernando Álvarez de Toledo desbarataron un grueso escuadrón de los enemigos que iba a socorrer a la fortaleza con lo cual se rindió el Castillo.
Esta victoria causó en Castilla singular gozo por tratarse de una plaza de las principales que los moros tenían en las fronteras.
Al año siguiente de 1436 el Adelantado Alonso Yánez Fajardo puso cerco sobre los lugares de Cúllar, Orce, Vélez el Rubio y Vélez el Blanco y los moros fueron obligados a rendirse.
Los Alcaides de Guadix y Baza enviaron embajadores al Rey de Castilla Don Juan el segundo suplicándole dispusiese darles otro rey pues Mahomad Abenazar los maltrataba y contra quien ofrecían hacer cuanta guerra pudiesen. El Rey dijo vendría en ello con tal de que las fortalezas conquistadas él pudiese darlas a quien quisiese. Demoraban mucho la respuestas los Alcaides y el Rey Don Juan mando a Don Fernando Álvarez de Toledo talara estas tierras como se había hecho antes en la vega de Guadix con asistencia del Obispo de Jaén sin dejar en ella planta, espiga ni hoja verde que no cortasen. Con este suceso se rindieron al mismo tiempo a Don Rodrigo Manrique la comarca de Baza y Huescar y las fortalezas de Galera y Castilleja, que dejándolos vivir con sus haciendas, y como vasallos del Rey de Castilla, pagasen los mismos tributos que habían estado pagando a Mahomad, rey de Granada.

Después Mahomad acometió con sus gentes por la Hoya de Baza donde ganó en 1446 a Benamaurel y aprisionó a su Alcalde Juan de Herrera, con muerte de muchos cristianos y prisión de todos los demás. De aquí pasaron a Benzalema del que era alcaide Álvaro de Pacellín que no queriendo rendir por ruegos la fortaleza, los moros la invadieron de tal forma que pasaron a cuchillo al alcalde y a cuantos cristianos hallaron dentro de ella.
El año siguiente de 1447 el mismo rey moro recobró a Huescar, Vélez Blanco y Vélez Rubio. Estos lugares por ser fronteras de los moros, estaban en su poder una temporada y otra en el de los cristianos, hasta que fueron restauradas por los Reyes Católicos.

El año1452 Abidbar del linaje de los Gomeres, deseando adquirir fama consiguió de su rey moro licencia para entrar en tierra de cristianos por el reino de Murcia. Salió de Granada con alguna gente de Guadix siendo su alcaide Almoradí quien le acompañó personalmente con mucha infantería y caballería. Al mismo tiempo Alabez alcaide de Almería paso con gente muy versada en guerra a Guadix y marcharon a la ciudad de Baza donde era alcaide Abenhaciz. A esta empresa se unieron once alcaides de la zona de Baza y de aquí partieron para la ciudad de Vera de quien era alcaide el valiente Alabez. Con una gran ejército de unos mil infantes y se cree que mil doscientos los caballos. Después de Abidbar, eran cabos principales de esta gente los alcaides de Guadix, Baza, Almería, Huescar, Vera, Purchena, Cullar, Caniles Orce, Vélez el Blanco, Vélez el Rubio, Mujacar, Ximena, Lobrín, Sorbas y el capitán de la vega de Granada.

Desde Vera por el mes de marzo pasaron a Lorca y Cartagena donde cautivaron cincuenta cristianos y apresaron cuarenta mil cabezas de ganado. Marcharon muy ufanos por la sierra llamada de Aguaderas. A este tiempo salieron de Murcia y Lorca, con dos mil infantes y trescientos caballos el adelantado Alonso Fajardo y Diego de Rivera, corregidor de Murcia, y habiendo pasado una rambla a vista de los moros acometieron a e ellos con tal valentía que a los primeros encuentros fueron desbaratados por el grande daño que recibieron de las baterías de los cristianos. Almoradí capitán de Guadix y otros moros alabezes habiendo recobrado sus soldados revolvieron contra los cristianos, hiriendo a muchos y matando algunos. Señalóse en hacer daño a los nuestros Abenhaciz, el caudillo de Baza, quien mató de una lanzada a un cristiano y comenzó a retirarse pero fue seguido para hacer venganza por Alonso de Lisón, del Hábito de Santiago, y quien acometió el caudillo de Baza más Alonso de Lisón se defendió con feroz ímpetu consiguiendo herir al moro por dos partes y al final tuvo forma de tirarle un golpe tan fuerte que le atravesó el cuerpo con la lanza y Abenhaciz cayó del caballo en el que montó Alonso por tener el suyo mal herido y se volvió muy gozoso a incorporarse con los nuestros que continuaban con la batalla que llegó a ser muy sangrienta y tanta la confusión con los alaridos y embarazo de los cuerpos de hombres y caballos muertos, que casi no podían moverse, ni conocerse unos a otros, hasta que con el favor de Dios Abidbar se puso en fuga con trescientos soldados que pudo sacar.

Consiguiose este triunfo el viernes 17 de marzo de 1452 día de San Patricio. De los cristianos quedaron en la batalla cuarenta muertos y más de doscientos heridos, os demás se volvieron muy gozosos con las presas de ganado y ricos despojos a Murcia y Lorca. De los moros murieron mas de ochocientos, entre ellos el alcaide de Baza, Abenhaciz su hermano, los capitanes de Huéscar, Almería, Vera, Los Vélez, Cullar y Orce.
El capitán Abidbar se volvió muy triste a Granada quien su rey Aben Hozmín le mandó quitar la vida, según se cree, por haber perdido la victoria.




<!-- editby -->

editado por: ASandy, 05/07/2011 14:09h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
18.jul 2011 - 18:46

84

DE LA GUERRA QUE HICIERON LOS REYES CATÓLICOS EN LA COMARCA DE BAZA Y GUADIX EL AÑO DE 1488.

Fueron no pocos los reyes de Castilla que emprendieron la conquista de Granada, mas esta gloria la reservó Dios para dar el colmo de todas las felicidades al cetro de los Reyes Católicos.
El año de 1482 dieron principio a estas guerras habiendo conquistado las ciudades de Alhama, Málaga, Vélez, Loja y otros pueblos y haciendo otras prevenciones con ánimo de entrar por el reino de Murcia el año 1488 en la comarca de Baza y Guadix.

Estaban por ese tiempo muy encendidas las enemistades de Boaddili rey moro de Granada con su tío el moro Aboardilles a quien llamaban el Zagal el cual se había levantado con el nombre de rey de Guadix, teniendo de bajo de su facción y dominio a las ciudades de Almuñecar, Baza y Vera, con sus comarcas, y Almería con toda con toda la serranía de las Alpujarras de Granada de donde recibía rentas sobre todo por la riqueza de sus sedas. Decían los naturales que estaban muy desabridos con el rey de Granada que este era moro en el nombre, y de corazón cristiano

Habiendo celebrado los Reyes Católicos cortes en la ciudad de Valencia acabándolas en la de Orihuela el año de 1488, pasaron a la de Murcia, de donde saló el Rey con su ejército el día 5 de Junio del mismo año llevando en su compañía al duque de Alburquerque , al marqués de Cádiz, a los condes de Ledesma, Santisteban, Castro, Cabra Buendía, Monteagudo, don Enrique Enríquez de Castilla, y a don Juan Chacón, adelantado de Murcia, con otros muchos de la adelantada nobleza.

En Guadix estaba el rey Habo ardil con más de mil jinetes y quince mil infantes observando a donde acudiría con su ejército el Rey Católico, y creyendo fuese sobre Almería, pasó allá el rey moro con parte de su gente y puso guarnición en la fortaleza y quitó al alcaide sospechando traía sus pláticas para entregarse al Rey, quien informado de esta novedad acordó ir sobre Vera ciudad con mucha comarca y gente. Envió delante al Marqués de Cádiz con quinientos caballos para que procurase el Alcalde de Vera se rindiese, en que no hubo dificultad alguna. Y saliéndole a recibir al camino entregaron las llaves, y la Majestad Católica dio permiso para que viviesen los moros con sus bienes a los que quisiesen quedarse en Vera, Fue esta entrega el día 10 de Junio del año 1488. Los ecos de la rendición llevaron a las Cuevas también a su rendición donde dejó de Alcaide a Juan Benavides, y al día siguiente lo hizo Mujacar. Fue tanto el pavor que ocupó el ánimo de los moros, y temiendo les talasen los campos, se dieron a la obediencia después de diez días Vélez el Blanco, Vélez el Rubio, Nijar, Oria, Cantoria, Huercal, Bedar, Lubriel, Almarchez, Leudar, Sorbas, Overa, Lozaina y otros muchos lugares y castillos, quedando los moros por mudéjares y vasallos del Rey Católico, que deseaba ir sobre la ciudad de Almería, si bien impedía la entrada el Castillo de Tabernas inexpugnable por lo fuerte y alto.
Para embarazarle la entrada en Almería, salió el rey moro de Guadix con mil caballos y veinte mil infantes y dejando guarnecido el Castillo de Tabernas pasó a Almería donde no hizo mansión, recelando ser cercado. Era su designio plantarse en los bosques y desde allí acometer a los cristianos que se desmandasen del ejército, no queriendo entrar en batalla por que sus soldados eran poco disciplinados y gente allegadiza.

El rey hizo talar la campiña de Almería y Tabernas. Y A lo visto de lo que sucedía se entregaron luego Huescar, Castilleja, Galera, Orce, Tíjola, Cúllar y Benamaurel.
De aquí pasó el Rey a talar la vega de Baza, y los moros del lugar confiados en sus baluartes y en la caballería que tenía el rey moro en Guadix, salieron a escaramuzar con los nuestros, que padecieron no poco daño por ser los contrarios muy conocedores de las entradas y salidas de la vega y de sus acequias abundantes que repartían aguas por sus llanos.

Murieron varios jinetes de ambas partes, de los nuestros Don Felipe de Aragón sobrino del rey y Maestre de Montesa.
No pudiendo el Rey emprender el cerco de Baza por el corto número de gente que tuvo en esta campaña, a causa de la peste que se padecía en Andalucía, determinó dar vuelta a Huéscar, donde dejó la tenencia a don Rodrigo Manrique, y por capitán de sus fronteras a don Luis Portocarrero primer Conde de Palma.

Desde Huéscar fue su majestad por la ribera del río Segura a Caravaca y Murcia, de donde pasó el reino de Toledo y de aquí a Castilla la Vieja donde invernó.
El rey moro de Guadix viendo menoscabada su reputación por la pérdida de tantos pueblos, quiso despicarse y atacó a la comarca de Baza y Almería y restauró por combate a Nijar, De aquí pasó a combatir a Cúllar donde por gran valor de su capitán Covarrubias recibiendo gran daño, y el rey moro se retiró a Baza.


<!-- editby -->

editado por: ASandy, 18/07/2011 20:05h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
27.jul 2011 - 13:06

85

PROSIGUEN LOS REYES CATÓLICOS LA GUERRA DE BAZA Y GANAN LA VILLA DE ZUJAR Y OTRAS.

Queriendo los Reyes Católicos cortar las últimas ramas del cetro africano, saliera de Medina del Campo el 27 de Marzo de 1489, llevando en su compañía al Príncipe Don Felipe, a las infantas su hijas y a Don Pedro González de Mendoza, Arzobispo de Toledo, visitaron de camino la casa de Nuestra Señora de Guadalupe, y llegaron a Jaén donde se prevenía el ejército para poner asedio a la ciudad de Baza y obligar la rendición de Guadix, Almería y otras fortalezas. Los moros de Baza estaban reputados de los más valientes y versados en la milicia y tenían, según diversas opiniones, más de doce mil jinetes y unos cuarenta mil infantes, ejército el más poderoso que se vio en aquel tiempo.
La Reina se quedó en Jaen, con el Príncipe, las Infantas y el Gran Cardenal para cuidar de aquella campaña en sus provisiones necesarias allanando caminos y buscar dinero para pagar los sueldos. El día 27 de mayo salió el Rey de Jaén con su ejército y ordenando las batallas.
En la delantera del ejército iba con ciento cincuenta caballos el alcaide de los Donceles y los mariscales. En la vanguardia el Maestre de Santiago con mil y ochocientas lanzas, setecientos infantes y cincuenta espingarderos de Toledo, en la una de las alas de esta batalla iba el Clavero de Calatrava con cuatrocientas lanas y mil infantes, y en la otra Pedro López de Padilla con doscientas lanzas.
En la tercera batalla marchaban mil jinetes y mil infantes del Gran Cardenal-Arzobispo llevando por capitanes a Don Rodrigo de Mendoza, señor del Cid, que después fue Marqués del Zenete y a su tío el Adelantado mayor de Cazorla don Pedro Hurtado de Mendoza.
En la cuarta batalla se seguía la infantería y caballería de las Hermandades.
En la quinta, Don Diego de Córdoba conde de Cabra con doscientas y cincuenta lanzas y trescientos peones.
En la sexta Don Enrique de Guzmán con trescientas y cincuenta lanzas. En la séptima el Marqués de Aguilar y Hernán Duque con cuatrocientas y veinte lanzas y doscientos infantes. En la octava Don Francisco de Velasco con trescientas lanzas y ciento ochenta peones. En la nona iban trescientas lanzas del Duque de Medina-Sidonia y ciento y cincuenta del Duque de Medina- Celi. En La décima don Alonso de Aguilar con trescientas lanzas y trescientos infantes.
Delante de la batalla real marchaba el Conde de Tendilla con cuatrocientos y sesenta lanzas suyas y de su hermano el Arzobispo de Sevilla, y con ciento veinte cinco Don Martín de Acuña. En la batalla real llevaba el Marqués de Cádiz quinientas y cincuenta lanzas y trescientos peones; Gonzalo Fernández de Córdoba, setecientas lanzas; Diego de Figueroa, alcaide de Morón, cien lanzas y dos mil quinientos y cincuenta infantes de las Asturias, Vizcaya y Castilla la Vieja, y otros capitanes con diferentes número de lanzas.
En la ala derecha de la batalla real iba el Conde de Cifuentes con quinientas lanzas y cinco mil peones. En la siniestra marchaban seiscientas lanzas y cuatro mil infantes Para custodia del fardaje iba Alonso Enriquez, corregidor de Jaén, con doscientas y cincuenta lanzas y mil peones; Juan de Robles con doscientas lanzas y ochocientos peones, y Pedro de Angulo con trescientas lanzas y mil peones de Úbeda y Baeza. En la retaguardia iba don Luis Fernández Portocarrero, señor de Palma, con cien lanzas; Don Rodrigo de León con doscientas y cincuenta lanzas, y otros con otras. Fuera de esto mandó el rey poner gente hacia la serranía de Guadix y otras partes, para impedir los asaltos a las recuas que habían de conducir para los mantenimientos del real.
El rey moro de Guadix ante el asedio de Baza envió a Zujar infantería y caballería para que esta fuese antemuro de Baza. Pero el Rey Católico después de enviarles requerimiento a la Villa de Zujar para que se entregasen, los moros confiando en lo fuerte del sitio y en lo numeroso de sus torres no quisieron dar oído a este mensaje y salieron a pelear en los sitios inmediatos a su entrada, pero los nuestros haciendo retirar a los contrarios, ganaron el arrabal, donde mandó el Rey Católico aposentar la gente de Galicia por diversos sitios poniendo estancia por varias partes aún con piezas de artillería y mandó prevenir manderetes y bancos pinjados para llegar al muro. Los gallegos hicieron una mina hasta la torre mayor que defendían los moros. Prosiguieron los combates con terrible osadía hasta que los moros hicieron llamada diciendo que entregaría la villa concediéndoles seguridad de sus vida y bienes, pero el Rey con lo que había precedido, mandó se continuasen con mayor esfuerzo los combates. Los moros despechados dijeron que el partido más honroso era morir peleando y con ánimo hicieron ellos otras minas y con calderas abrasaron los bancos pinjados y algunos manderetes causando tanto daño a los nuestros que les obligó a retirarse del combate. Algunos capitanes expusieron al Rey no era acertado exponer las fuerzas del ejército tan poderoso cuyo principal esfuerzo era el cerco de Baza. Movido el Rey por estas y otras razones aceptó concederles a los de Zujar el privilegio de la vida con permiso de que se retirasen a Baza, dejando todas sus armas y así pusieron su guarnición las católicas.
El Conde de Tendilla marchó a combatir las fortalezas de Freila y Bacor y aunque no pudo rendirlas en los primeros combates volviendo con mayor número de gente se vieron obligados los alcaides moros a entregarse. Dejada guarnición en Freila y Bacor, el Conde de Tendilla hizo requerir al alcaide moro de Benzalema entregase la fortaleza quien decidió mas por temor entregarla, con tal que fuese el mismo Rey en persona a recibirla, como lo hizo.
A penas llegó la fama de estas victorias a Caniles, que era lugar muy fuerte, entregaron su fortaleza los moros sin esperar el suceso de Baza, cuyo cerco emprendían a toda prisa y esfuerzo. Sabiendo el rey de Guadix la pérdida de Zujar y demás Castillos, y que el Rey Católico intentaba sitiar a Baza, se contristó notablemente, por lo cual hizo introducir en Baza a infantería de gente que había más bien disciplinada en Guadix, Almería, Alpujarras, Tabernas, Purchena y sus comarcas con otras que le habían llegado de Granada. Se cree que llegaría a unos diez mil hombres el número de gente con los otros ocho mil que ya había en la ciudad donde estaba el caudillo Mahomad Aben Hacen el Viejo, siendo su alcaide Hamel Aben Hallí, con numerosos capitanes.



DEL CERCO QUE EL REY CATÓLICO PUSO A LA CIUDAD DE BAZA, Y DE LO MUCHO QUE EN ÉL SE TRABAJÓ Y PELEÓ (primera parte)


La ciudad de Baza tenía el muro muy fortificado, con numerosas y grandes torres, y especialmente había cuatro torres albarranas muy altas y anchas. En lo alto de la ciudad estaba el alcazaba con muchas torres y eminentes muros. A la salida de la ciudad estaban plantadas muchas huertas con mucha espesura de árboles frutales donde había más de mil torres pequeñas porque cada vecino edificaba una inmediata a sus árboles, no siendo menor el número de acequias artificiosamente dispuestas que la fortalecían. Pero Don Fernando que había ya conquistado Zujar y sus numerosos castillos tenía muy bien considerada la planta de la ciudad y terreno de Baza, a cuyo asedio dió principio entrado el mes de Junio. Puso el real algo desviado de las huertas aunque después acordó ponerlo dentro de las mismas huertas. Para hacer las estancias necesarias y que esto no lo pudiesen impedir los enemigos, fuese mandó que Don Alfonso de Cárdenas con su infantería y caballería por medio de la huertas fuese en derecho de la alcazaba; que el Marqués de Cádiz y don Luis Fernández Portocarrero, con la gente de Asturias y Castilla la Vieja se pusiese por parte de la sierra Javalcohol; a Don Rodrigo de Mendoza y a su hermano el Adelantado de Cazorla como a otros, señaló con la gente de Écija y Cazorla guardasen otros puestos.
A vista de estos movimientos los moros confiaban mucho en su numeroso ejército y en sus muros y fortalezas. Pero determinaron no esperar a que el Rey se acercase demasiado a sus fortalezas, y saliendo de la ciudad repartieron por la huertas y acequias alguna infantería y ballestería y un buen trozo de su caballería, luego que hicieron las trompetas señal de acometer se trabó una horrible pelea, hiriéndose con los tiros de espingardas, lanzas y saetas, siendo notable la confusión de unos y de otros. Fue tan ruidosa la algazara y estruendo el alarido que levantaron los moros que parecía que se venía el cielo abajo. Pero los nuestros ganaron algunas torres de las huertas a las que pegaban fuego los moros, y los nuestros del mismo modo pegaban fuego a las que conquistaban los moros. Después de doce horas los moros fatigados se vieron obligados a retirar a un sitio que tenían fortalecido con palizadas entre las huertas y arrabales de la ciudad. Murieron de ambas partes algunos soldados principales y de los moros el Capitán valeroso Reduán Zafarxa de que hicieron señales de sentimiento los moros de Baza.
Retirados los moros por mandato del Rey Católico se hicieron diferentes instancias fortalecidas con palizadas en las mismas huertas. Los moros no cesaban de disparar día noche con numerosas escaramuzas, por lo que el Rey y su Consejo determinaron poner de nuevo el real fuera de las huertas donde antes lo había colocado.


<!-- editby -->

editado por: ASandy, 27/07/2011 14:27h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
5.ago 2011 - 19:58

86

DEL CERCO QUE EL REY CATÓLICO PUSO A LA CIUDAD DE BAZA, Y DE LO MUCHO QUE EN ÉL SE TRABAJÓ Y PELEÓ

Habiendo mudado el real proseguían las escaramuzas de los moros por quedarles libre las entradas y salidas, y servían de mucho embarazo a los nuestros las acequias de las aguas y los fosos encubiertos. En las escaramuzas no les eran los nuestros iguales a los moros por la presteza de estos en retirarse para volver sobre los nuestros. Congojaba al Rey Católico la tardanza pues se deseaba la brevedad y el éxito favorable. A esto se le añadía los restos aún de la peste de años pasados. Vacilando en si debían desistir de la empresa acordó convocar a sus grandes Capitanes. Para el comendador mayor de León, don Gutierre de Cárdenas y otros no se debía alzar el sitio porque cobraría mayor aliento el orgullo de los moros, o les vendrían socorros de África y que la presencia solo del Rey era suficiente para causar temor a los enemigos e infundir ánimo a los nuestros.
El Marqués de Cádiz con otros era partidario de levantar el cerco manteniendo el crédito adquirido en aquella y antecedentes campañas que no exponerlo a la contingencia del peligro de las fortificaciones moras la espesura de los árboles y las quiebras de la tierra y volver años después.
El Rey sin contrapesar los votos, consultó el punto con la Reina, quien respondió con discreción defiriéndolo todo al juicio del Rey y de su Consejo, pero si acordaban continuarlo, según en principio se había acordado, ofrecía dar órdenes, con el favor de Dios, para que prontamente fuesen proveídos de dinero, mantenimiento y cuanto necesitasen, hasta que la ciudad se ganase. Gracias a esta respuesta infundió singular gozo para continuar el cerco de Baza. Y así se sentaron dos reales uno a parte de la sierra con cuatro mil caballos y ocho mil infantes con el duque de Cádiz, marqués de Aguilar, el conde de Ureña, don Luis Fernández de Portocarrero y los Comendadores de Alcántara y Calatrava. En otra instancia, hacia la Vega, estuvo el Rey con seis mil jinetes y gran número de infantería de las Provincias de Vizcaya, Guipúzcoa, Asturias y Galicia y en su compañía el Maestre de Santiago, Don Rodrigo y Don Pedro Hurtado de Mendoza y Don Gonzalo Fernández de Córdoba, con otros de la primera Nobleza de Castilla. Casi en medio de estos dos reales estaba la ciudad y los reales uno del otro estaban a una legua de circuito. El Rey ante la dificultad de ayudarse el uno al otro mandó hacer muchas cavas y palizadas. Dio el encargo de talar las huertas al Comendador Mayor de León asistido de los soldados de Hermandades que envió la Reina. Trabajaron cuatro mil peones.
Fenecida la tala que duró por espacio de cuarenta días, se descubrió la ciudad mas clara por aquella parte. Pero como el circuito era muy dilatado mandó el Rey que con los árboles cortados fabricar en todo su contorno un foso y palizada, que llegaba de un real a otro. Al mismo tiempo hizo fabricar quince castillos de tapias, con sus torres y almenas. El uno de ellos encargó la majestad a Juan Carrillo con la gente de Castilla la Vieja; otro a Antonio de Arévalo con la de Guadalajara, otro a Alfonso de Barahona con la del Arzobispado de Toledo y a este modo otros a diferentes capitanes.
En la parte que mira la sierra mandó levantar un Fortín, y como eso no obstante quedaba a los moros alguna libertad para salir y apresar los ganados, mandó hacer otro foso y palizada que llegase a la sierra arriba, cuya obra encargó con diez mil peones al Comendador Mayor de León quien tardó en ejecutarla dos meses a causa de las escaramuzas y disparos de los enemigos, Esta obra tenía dos leguas de andadura.
Como algunos moros se pasaban a nuestro ejército manifestaron que si se tomase la fuente que estaba en la cuesta de Albohasen, a la que hoy se llama sitio de las siete fuentes, perecería la ciudad de sed. Lo intentaron pero antes tenían que talar la zona y los moros ante la necesidad vital del agua hicieron huir a los nuestros y fueron ellos los que edificaron un castillo de tapia de donde se defendieron.
Mientras esto pasaba en el cerco, trescientos jinetes y doscientos infantes, queriendo adquirir honra, y pasando a las aldeas cercanas a Guadix apresaron a algunos moros y ganado, lo cual sabido por el rey moro de Guadix mandó seiscientos soldados a quitarles la presa, y trabaron tan sangrienta pelea que hubieran cantado victoria los moros a no ser por la valentía de Hernán Pérez del Pulgar, alcaide de Salar, que levantando en su lanza una toca de lienzo infundió su belicoso y osado espíritu y acometiendo a los moros, mataron cuatrocientos, aprisionando a algunos y siguieron al alcance de los demás hasta muy cerca de Guadix. El rey armó Caballero a Hernán Pérez del Pulgar concediéndole poner por divisa en su escudo una toca atada al cabo de su lanza con un león y once castillos, que fue la bandera de aquella victoria.
Sabiéndose por este tiempo en Granada el conflicto de Baza se formó gran gritería contra el rey Boaddili, que enemistado con su tío el rey de Guadix no quería socorrer a Baza.
Los moros granadinos celantes de la observancia de Alcorán publicaban que los menoscabos que padecían en España la morisma eran por tener enojado a Dios, y conspiraron matar al rey, pero este enterado los hizo prender y les cortó las cabezas.
Pasados cuatro meses después del cerco a Baza se mantenían los moros constantes en su defensa y los nuestros hacían escaramuzas para manifestar ostentación de fuerza y temiendo que las primeras lluvias les obligase a levantar el cerco.
Avisada la Reina del estado de las cosas envió por el mes octubre dos mil soldados de a caballo asistidos por el Duque de Nájera, don Pedro Manrique, del Duque de Alba, don Fadrique de Toledo, del Almirante de Castilla don Fadrique Enriquez, del marqués de Astorga y otros caballeros y ricos-hombres de Castilla.
Los enemigos habían perdido gran parte de su caballería y por los mismos días fue socorrido nuestro ejército con un buen número de ballesteros, espingarderos y peones, encaminados de diferentes ciudades a los que la Reina con leve seña de su agrado experimentaba obsequiosos y prontos a la contribución a los pueblos comarcanos. Los moros sabiendo el daño que les causaba el foso de la sierra, un día ya retirados de su escaramuza, se pusieron en celada y saliendo por la tarde sorprendieron a algunas tropas del Mayor de León y Don Rodrigo de Mendoza donde fue herida o muerta alguna gente con sus caballos, de ambas partes. Sospechando que algunos de los moros que se pasaban a los nuestros informaban a los suyos de las maniobras, el Rey con público bando que ninguno saliese sin su licencia a escaramuzar y expelió de los reales a los moros, recelándose darían aviso a los de Baza; mandando que adelante no fuesen admitidos si no es como esclavos. Mas esto no obstante, se pasaban a los nuestros teniendo por mejor partido vivir como esclavos que no morir de hambre.

El católico Rey ante el incesante orgullo de los moros, hizo poner tres celadas contra ellos, deputando en una al marqués de Aguilar, en la otra a don Luis Fernández Portocarrero, y en la otra se puso él mismo, y al toque de las trompetas salirse de todas tres embistiesen al mismo tiempo, y obrando con tanto brío segaban a una y otra parte gargantas sarracenas en que murieron quinientos moros, retirándose otros a sus albarradas, sin haber padecido daño alguno los nuestros.
Sin embargo se encendió le furor de los moros y pusieron en otro día una emboscada con quinientos infantes y setenta caballos, los cuales mataron algunos cristianos y cautivaron a otros por no haber llegado a tiempo los socorros. El rey de Baza también mando a tres mil infantes y cuatrocientos caballos, dirigidos a la parte de la sierra, salieron los nuestros a su encuentro trabando una sangrienta refriega, por espacio de cuatro horas, siendo de los nuestros ventajoso el número y de los moros el sitio, se halló haber muerto quinientos de los moros y trescientos de los nuestros entre los que estaba Juan de Luna hijo primogénito de Pedro de Luna.
Fatigados después de cinco meses de sitio a Baza, el Rey Católico mandó hacer más de mil casas de tapia, puestas en orden por sus calles, sin muchas chozas para que se defendieran los soldados de las inclemencia de los temporales. Aunque sobrevinieron tales lluvias que arruinaron muchas de ellas y maltrataron los caminos. Pero con el corazón de la Reina envió luego muchos oficiales con seis mil peones que abrieron los caminos, hicieron calzadas y puentes, con dos sendas principales por las que pudieron pasar los mantenimientos. La Reina traía a su coste catorce mil acémilas para proveer los ejércitos. Solicitó cuantiosos emprestidos de prelados, caballeros y personas particulares. Pidió nuevos servicios a los reinos, y creciendo los gastos, empeño sus alhajas de oro y plata, y sus mismas joyas. Mantenía cuatro o seis tiendas con muchos médicos, cirujanos, y las medicinas necesarias, y los llamaban el Hospital de la Reina.
Considerando el Rey la duración del cerco, acordó hacer un baluarte inmediato a los arrabales de Baza, cuya fábrica encomendó al duque de Nájera y al de Cádiz con otros caballeros. Los cuales con dos mil peones levantaron el baluarte tan cercano a las estancias de los moros que se tiraban piedras los unos a los otros. Pasados unos cuatro días salieron de la ciudad cien jinetes a fin de apresar algunos cristianos que registraron demandados del ejército; más acudiendo con su gente don Álvaro Bazán les frustró el intento trabando batalla durante una hora. Por otra parte salieron los capitanes Bernal Francés y Sancho de Águila con ánimo de pegar fuego a una estancia de los enemigos, más llegando a la defensa quinientos de ellos lucharon durante algunas horas hasta que enviando socorro el Rey Católico se vieron los moros obligados a retirarse, quedando herido entre otros don Álvaro de Bazán y muerto su caballo.
No queriendo mostrar flaqueza los sitiados, salieron de Baza otro día trescientos de a caballo y dos mil de infantería, encaminados a lo alto de la sierra para estorbar la cerca en que todavía se trabajaba, donde llegados mataron algunos escuderos del conde Ureña y luego enderezaron contra otros que estaban de guardia en la colina retirándolos, hasta que hicieron rostro a los moros el conde de Tendilla, don Gonzalo Fernández de Córdoba y poco después el conde de Ureña y don Antonio de Aguilar con la gente de sus capitanías, aunque a gran peligro, acometieron a los moros de infantería que ocupaban un cerro y les hicieron desamparar el sitio y retirar a sus estancias.
A los sitiados aunque cada día les iba faltando número de su gente, no por eso decaían de su tesón. Animábamos Yhaca, alcaide de Almería que estaba dentro de Baza y era primo del rey Zagal de Guadix. Hallándose apurados de dinero los sitiados tomaron las joyas de las moras y cuantas alhajas de oro y plata que había en la ciudad, con las que cuñaron moneda, de que pagaron el sueldo que debían a la gente de guerra, esforzándola a pelear.

( El siguiente, la rendición importante de Baza)


<!-- editby -->

editado por: ASandy, 05/08/2011 21:04h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
15.ago 2011 - 20:07

87


PASA LA REINA CATÓLICA AL CERCO DE BAZA, ASISTIDA DEL GRAN CARDENAL, Y SE ENTREGA LA CIUDAD

Causándole al Rey Católico sumo desconsuelo la dilación y trabajos que padecían en el sitio de Baza, rogó a la Reina se viniese al real. La misma súplica hicieron los grandes y nobles ya que con su venida se persuadirían los moros que determinaba el rey habitar allí de asiento con ella, hasta rendir la ciudad.
Otros eran de sentir que convenía levantar el real dejando bastantes guarniciones en Zujar, Caniles y otros lugares, a vista de los peligros y contingencias de un dilatado invierno en que ya les comenzaba a afligir la penuria de alimentos.
Mas la Reina Católica , acordándose que en los lances más difíciles, a contradicción de los medios humanos, le habían socorrido las armas auxiliares del cielo, acordó marchar al cerco de Baza llevándose a su hija Infanta Doña Isabel, el Gran Cardenal de España, y dejando en Jaén al Príncipe Don Juan y a las infantas sus hijas.
El Rey Don Fernando acompañado del Gran Maestre de Santiago, del Duque de Cádiz y otros, salió a recibirla al camino y entraron en el real día siete de noviembre del año 1489. La presencia de la Reina causó universal gozo y cayeron mucho de ánimo las esperanzas que tenían concebidas los moros de que se alzaría el cerco por la fatiga de los temporales. Ante la venida de la Reina se vio la repentina situación de las cosas porque cesaron los asaltos, escaramuzas y refriegas cesando los tiros que una y otra parte se disparaban. Al tercer día la Reina reconoció la planta del cerco. Dice una leyenda que los moros le dijeron a la Reina que se fuese a hilar, pero apuntando la artillería desde el sitio donde hoy está la ermita de la santa Cruz derribaron al segundo tiro a una de las más fuertes y eminentes torres del alcazaba.

Cuando menos se pensaba, significó el caudillo de Baza a los nuestros que deseaba oír lo que las Majestades Católicas le mandaban. Encomendaron a Don Gutierre de Cárdenas, acompañado de gente armada, Comendador Mayor de León, para que se abocase con él recibiendo las seguridades convenientes de una y otra parte. Y el caudillo moro acudió asistido de algunos caballeros a vista del real y de la ciudad., y Don Gutierre le habló así al moro: Si vos, honrado caudillo, pensáis que ejecutado lo último de vuestro valor y esfuerzo podéis al fín librar la ciudad del poderío el Rey y la Reina, mis señores, os quiero decir que aunque seáis conocido por caballeros esforzados, seréis habidos por hombres mal aconsejados; porque, según sabéis, es ley común a todos los humanos obedecer al más poderoso, y cualquiera que intenta impugnar esta ley, más propiamente se puede se puede decir codicioso de mala muerte que amador de la verdadera libertad; y así os vengo a declarar que la voluntad de los Reyes es haber en su señorío esta ciudad, y conociendo ser más seguro el reinar voluntario que el imperio forzoso, quieren que esto se haga con voluntad vuestra y de los ciudadanos afín de usar de piedad con vosotros y no del rigor, que en la furia del vencimiento no tiene templanza. Por lo tanto, honrado caudillo, (a quien deseo más el bien que vuestra perdición) os amonesto que el propósito que hasta aquí habéis tenido de resistir lo convirtáis en obedecer, y la crueldad que ocupa vuestro ánimo en dar y recibir muertes la mudéis en dar vida y seguridad a vos a vuestros ciudadanos; y si entendéis que a Dios y a vuestra ciudad habéis dado buena cuenta hasta aquí resistiendo, de aquí en adelante se la daréis mejor obedeciendo; y pues no podéis resistir, considerad cuantas ciudades y villas de este reino habéis perdido, cuantos de sus moradores vencidos, muertos y cautivos; los campos destruidos, la caballería destrozada y vuestras riquezas consumidas.

Oídas estas y otras razones, respondió el caudillo lo comunicaría con el alcaide y capitanes de Baza, los cuales fueron de parecer que se debía dar cuenta de todo al rey de Guadix. Para lo que partió hacia Guadix el Alcaide de Baza y enterado cuanto pasaba lo confirió en su consejo a los alfaquíes y ancianos. Los cuales unos pensaban que había que pedir socorro al pueblo de Granada por hallarse los de Baza constituidos en la más urgente necesidad, y expuesta la morisma de España al último conflicto y peligro inminente de su total ruina, acudiendo los moros de Guadix junto a los de Granada. Otros discurrían por inútil que se hiciese tal requerimiento porque estos se opondrían al socorro como lo habían hecho otras veces por gozar de la protección y seguridad que les guardaban los Reyes Católicos de algunos años a esta parte. Prefiriendo que los moros de Baza se entregasen a la clemencia de los Reyes capitulando como mejor pudiesen la seguridad que se les daba de sus personas y de sus bienes. El rey de Guadix, oídas estas razones, respondió al alcaide de Baza que no sufriesen más trabajos y peligros, en que ya no cabían treguas para el sueño y el alimento, por lo cual les daba su permiso para que capitulasen. En Guadix se levantó entre los moros populares de la ciudad grande algazara y sentimiento exclamando que lo que en los siglos pasados habían gozado se mudaría presto en esclavitud y sujeción a un rey ajeno de su ley.

Habiéndose vuelto el alcaide de Baza y referido al caudillo la respuesta del rey Zagal de Guadix significaron al Comendador Mayor de León se llegase el mismo sitio que antes se hablaron, donde el caudillo le dijo estas razones: Noble caballero, ni la mengua de nuestros muros, ni la de los moros que los guardan, nos estrecha a entregar al rey Don Fernando y la reina Isabel la ciudad de Baza: pero muévenos la gran virtud y nobleza de su real condición, que pone voluntad a estos capitanes y a mí para se la entregar, como lo experimentarán, recibiéndola solamente de mis manos; y movido por ferviente amor que tengo a su servicio, prometo reservadamente a vos, noble caballero, influir con tal maña, que sin trabajo ni costa alguna las ciudades de Guadix y Almería sean entregadas a su poder; con tal pacto, que los moradores de ellas (viviendo so el imperio de su real dominio) puedan mantener la ley de sus padres, morar en sus casas y poseer sus bienes. Otrosí con tal condición, que deban gozar la defensa y seguridad que todo buen rey está obligado a hacer a sus leales vasallos, según que vos de parte sus altezas lo ofrecisteis.
Comunicada esta respuesta a los Reyes Católicos, ofrecieron al caudillo hacerle mercedes y admitirle en si real servicio.

Se capituló en la forma siguiente: Lo primero, que todos los soldados moros que habían entrado a defender la ciudad de Baza salieran de ella con sus armas y caballos, a los lugares donde les pareciere. Que los moros vecinos de Baza saliesen a habitar a los arrabales, con sus bienes, o0 a donde les pareciese. Y quedando en los arrabales hiciesen juramento de fidelidad a los Reyes. Que acudirían a los Reyes contribuyendo los mismos pechos y tributos que solían pagara a sus reyes moros. Que las Majestades Católicas les permitirían vivir en las leyes de Alcorán y que en los pleitos serían juzgados según sus fueros africanos. Que la ciudad la entregasen dentro de seis días en que sacasen los moros todos sus bienes.
Para seguridad de estos capítulos el caudillo y alcaide entregarían al Comendador quince hijos del caudillo y de otros moros principales. Entregados los rehenes ofrecieron reverentemente servir a los Reyes y Admitiéndolos sus Majestades con benignidad y les hicieron mercedes de dinero, topas y caballos. El día 4 de diciembre del año 1489 día de Santa Bárbara entregaron a los reyes las llaves del alcazaba y ciudad de Baza. Entrando los Reyes en ella el día 5 con solemne pompa y regocijo de la ciudad y cantando el Te Deum laudamus rindieron gracias a la divina Omnipotencia en reconocimiento del triunfo y restauración de esta ciudad.

El Gran Cardenal Arzobispo de Toledo bendijo luego la mezquita mayor y otras tomando posesión de ellas y nombrando vicarios y ministros que ejerciesen el gobierno espiritual. El día que se entregó Baza fueron liberados quinientos cautivos que estaban puestos en mazmorras.
Fue incomparable el gozo que causó a España y a la Cristiandad toda La conquista de esta ciudad, que duró seis meses y veinte días.
Apenas se oyeron por la comarca los ecos de la entrega de Baza con las mismas capitulaciones se entregaron Tabernas y Serón con otros lugares de la Sierra de Filabres y Bacar, al Conde de Tendilla que las recibió en nombre del Rey. Fueron muchos alcaides moros a entregar sus fortalezas para gozar del indulto y no experimentar el golpe de la espada, y así Alí Abenfahar alcaide de Purchena y Paterna. Y suplicaban a sus Altezas conservasen aquellos vecinos con sus bienes y en la ley de sus padres. Recibieron estas villas en nombre de los Reyes Diego López de Ayala, capitán. Después pasaron los Reyes Católicos a recibir las ciudades de Almería y Guadix a manos del rey Zagal. El último día de diciembre de 1489 se hizo en Guadix alarde de toda la guerra, y se halló haber muerto desde el principio del cerco de Baza hasta la entrega de Guadix, veinte mil hombres, los tres mil muertos a manos de los moros y los diecisiete mil de dolencias sobre todo de forrajeros y portadores dado la aspereza del frío y los temporales.

La Capitanía y alcaldía de Baza dieron las Majestades Católicas a Don Enrique Enríquez, tío del Rey Don Fernando y su mayordomo mayor, el cual nombró en la tenencia a su primo Don Enrique de Guzmán, hijo del Conde de Alba de Liste.
En Baza quedaron por pobladores Diego Pérez de Santisteban, Gómez Carrillo, Andrés de Torres, Gonzalo de Quirós, Juan Izquierdo, Diego de las Higas, Diego Jiménez y N. de Párraga. Llegando a doscientos los caballeros hijosdalgo a quienes se hizo reparto de fuertes en Baza.


<!-- editby -->

editado por: ASandy, 15/08/2011 21:18h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
23.ago 2011 - 10:57

88


ERECCIÓN DE LA INSIGNE IGLESIA COLEGIAL DE BAZA, Y JURISDICCIÓN DE SU ABADÍA

Rendidas y entregadas las fortalezas de Baza el día 4 de diciembre de 1489 entraron en la ciudad los Reyes Católicos asistidos del Gran Cardenal Arzobispo de Toledo, de otros Prelados y de toda la Nobleza de Castilla, llevando tres Estandarte reales, uno con la divisa de la Santísima Cruz, otro con la de Santiago, Patrón de España y otro con las armas reales de sus Majestades, los cuales tremolaron en las más eminentes torres del alcazaba a la vista de la milicia que estuvo postrada de rodilla mientras los Prelados y Sacerdotes cantaban el Te Deum laudamus.
En memoria de este día celebrará anualmente la Iglesia Colegial y ciudad de Baza la fiesta de Santa Bárbara, su patrona, a cuatro de diciembre, repitiendo alabanzas de gracias por esta victoria.

Ejecutada en la alcazaba esta reverente y debida demostración, instituyó luego el Gran Cardenal sacerdotes que administrasen la cura de almas en Baza. Bendijo y dedicó iglesias para que fuese Dios alabado en el mismo sitio donde había sido ofendido por el rito del Alcorán. En presencia de los Reyes y de los nobles de Castilla purificó y bendijo el Gran Cardenal la Mezquita mayor (que ahora es la Iglesia Colegial) dedicándola a la Anunciación de María Santísima y deputó vicario y ministros que en su nombre ejerciesen en Baza y lugares de sus Abadía la jurisdicción eclesiástica.

Pretendió el Gran Cardenal ser de su dignidad arzobispal el dominio temporal de Baza y muchas de sus villas, más habiendo reconocido alguna repugnancia en los reyes este punto, no hizo el Cardenal nueva instancia en él, y dejando en Baza y Huescar vicario y ministros que gobernasen lo espiritual, pasó con sus Majestades Católicas a la conquista de Almería, Guadix y Granada, suspendiendo por entonces erigir en Catedral o Colegial la iglesia Mayor de Baza en virtud de la facultad que tenía de la Santidad de Inocencio octavo para hacer semejantes erecciones en los pueblos que restaurasen de los moros. Aunque por aquel tiempo se hallaba Obispo titular de Baza Don Beltrán de Boira de quien se dice haber asistido en 12 de enero de 1494 en Pamplona a la coronación de los reyes Don Juan de Labrit y Doña Catalina, sin embargo se suspendió la erección episcopal, por considerar insuficientes las rentas de Baza para mantener su silla.

Habiéndose, pues, conseguido de allí a dos años la deseada restauración de la nobilísima ciudad de Granada, el Gran Cardenal con acuerdo y a instancias de los Reyes, usando de la facultad apostólica, expidió bulas en fecha 21 de mayo de 1492 desde la Alambra de Granada, erigiendo la Iglesia de Baza en colegial con dignidades, canónigos, racioneros y ministros que sirviesen el culto divino.
Creó en ella la dignidad de Abad, como superior a todos en este Cabildo. Aplicó para la dotación de la fábrica y mesa capitular todos los frutos y rentas que perteneciesen a la Iglesia de Baza por razón de diezmos, donación regia u otro cualquier fruto. El Gran Cardenal ordenó que la Iglesia de Baza fuese colegiata de aquel Obispado, y mandó que en su catedral tuviese silla de Abad. Ordenó que se gobernase todo a imitación de la catedral de Guadix previniendo que no por esto se reputase ser de su Obispado. Con estas y semejantes cláusulas se expidió la Bula de erección de esta insigne colegial y por no haberse aplicado por entonces a obispado alguno, se originaron después dilatados pleitos.

Por haberse quedadazo la colegial de Baza y su Hoya sin aplicarse a obispado alguno, y gobernándose aquellos primeros años por los ministros del Gran Cardenal, Arzobispo de Toledo, de cuya metrópoli fue sufragàneo el obispado de Baza antes de la pérdida de España, parece ser que después se agregó al obispado de Guadix a instancia de su primer Obispo don Fray García de Quijada disimulándolo el Gran Cardenal pero otros consideran ser nota digna de censura en prelado tan heroico y vigilante; cuando la verdad, por otras parte, es acción loable en los príncipes saber disimular. De una forma o de otra, lo cierto es que por este tiempo se agregó a la Catedral de Guadix la colegial de Baza con los lugares de su Hoya y los de la Vicaría de Huescar, en que influyó la interposición de la Reina teniendo sus Majestades por motivo y razón de congruencia la cercanía de Baza a Guadix, cuyo territorio era muy limitado y amplísimo el de Toledo. Esta agregación quisieron los Reyes se hiciese con autoridad del Romano Pontífice, si bien parece no la hubo, respecto a los pleitos que después se originaron. Pero la noticia cierta es que Don García de Quijada ( obispo de Guadix) ejerció el gobierno espiritual en la Hoya de Baza y partido de Huescar hasta el año de 1504, siendo Provisor en la de Baza el Abad don Pedro Montano. No se sabe con certeza si estos actos jurisdiccionales los ejercía por su dignidad episcopal con el permiso del Gran Cardenal o la ejercía en virtud de la delegación del Venerable Arzobispo de Granada don Fray Fernando de Talavera que se presumía tenía para ello facultada de la Santa Sede, Aunque parece más creíble que esa jurisdicción dimanó de la tolerancia del Gran Cardenal y asenso de los Reyes, discurriendo haber delegado el Gran Cardenal en el Arzobispo de Granada y este en el de Guadix por la cercanía de Baza.

Los Reyes Católicos restauraron la Hoya de Baza erigiendo en ellas parroquias iglesias fundándolas en las mezquitas de los moros, tras que fuesen purificadas. Y después, por Bula desde la Alambra del año 1492 se les aplicaron las rentas pertenecientes a las mezquitas tanto a las de Baza como a las de Guadix. El 26 de Mayo de 1505, Don Fray Diego Deza, arzobispo de Sevilla, hizo erección de beneficios y sacristías.
En la Iglesia parroquial de Santiago de Baza, erigió dios beneficios y una sacristía.; en la de San Juan, otras dos, con sus sacristías. En cada una de las dos parroquias de Caniles, otros dos beneficios. En la de Cullar, dos; en la de Benamaurel dos; en la de Zujar, dos; en la de Freila y su anejo Bacor, dos; en la de Orce otro; en la de Galera dos; en la de Cortes, uno y otro en Castril. En cada una de las Parroquias de Santa María y Santiago de Huescar erigió dos beneficios y uno en el de Castilleja. A todas estas parroquias las llaman en la Bula iglesias del Obispado de Guadix.


<!-- editby -->

editado por: ASandy, 23/08/2011 12:16h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
3.sep 2011 - 10:39

89

Nota de hoy: El largo camino que hubo de andarse hasta llegar a ser: Obispado de Guadix-Baza)

BREVE NOTICIA DEL PLEITO QUE SE SIGUIÓ ENTRE LA DIGNIDAD ARZOBISPAL DE TOLEDO Y ESPISCOPAL DE GUADIX SOBRE LA JURISDICCIÓN DE BAZA Y HUESCAR

Habiendo ejercido algunos años el Obispo de Guadix la jurisdicción sobre Baza y vicaría de Huescar, en el 1504 queriendo tomar las cuentas de fábrica no halló pronta obediencia, por lo cual se volvió a Guadix y mandó jueces que arrendaron las rentas, aunque no sin contradicción donde especialmente en Baza fueron gravemente injuriados por los eclesiásticos. Y estos acordaron dar las prebendas (rentas) y obediencia al venerable Gran Cardenal de Toledo don Fray Francisco Jiménez de Cisneros. Conmovido el venerable Cisneros quiso comunicar este grave asunto con su Cabildo, para recuperar lo que un día perdió, y con su acuerdo aplicó la restauración de la Iglesia de Baza, suscitando juez apostólico que subdelegó en el maestreescuela de Baza el 15 de abril de 1508, aceptada la jurisdicción pidió la reintegración de Baza y Huescar.

El juez expidió letras de citación al Obispo de Guadix que al estar ausente se intimaron a sus ministros, y uno de ellos recusó al juez alegando a favor del Obispo, de quien presentó poder que fue declarado insuficiente y prosiguió la causa. El Cardenal Arzobispo que hizo sus probanzas y concluyó el pleito el 29 del mimo mes de Abril pronunció su sentencia a favor del Arzobispado de Toledo. Y en virtud de una ejecutoria por la que el maestreescuela dio la posesión a Don Alonso de Sotomayor y le dieron obediencia el abad y los prebendados de Baza y de la misma forma le reconocieron los beneficiados de la ciudad de Huescar.

El Obispo de Guadix que andaba por Valladolid apeló a Su Santidad de quien obtuvo breve misión en 18 de diciembre de 1508 para que conociese de la causa fray Bartolomé de la Chica, ministro del convento de la Santísima Trinidad de Jaén, quien expidió letras composoriales y citatorias a las partes. Auque por la parte del Arzobispo y Cabildo de Baza no se declaró juez competente ante èl proponiendo recusación y declinatoria, contra quien se interpuso apelación a instancia del Sr. Arzobispo y se obtuvo nuevo breve de comisión, dirigido al prior dignidad de la catedral de Almería, el cual aceptó la jurisdicción en 29 de noviembre 1509 y aceptadas las partes, se declaró por juez competente el 4 de enero de 1501.

El Obispo de Guadix don García de Quijada apeló de todos estos el 12 de febrero del mismo año para su Santidad y parece que después no se siguieron las diligencias de Guadix, aunque ambos fuesen hermosos en el hábito y profesión seráfica.

Por algunos años ejerció la jurisdicción Toledo sobre Baza y Huescar. Hasta que el por el año 1626 lo volvió a mover el Obispado de Guadix, Don Gaspar de Ávalos, (que después fue Cardenal) el cual y su Cabildo obtuvieron cédula real del Emperador Carlos quinto para que los oidores de Granada conociesen de esta causa. Los cuales el día 5 de diciembre de 1526 pusieron demanda al Arzobispo de Toledo pidiendo restitución de la jurisdicción de Baza, Huescar Castril y demás lugares, alegando el Obispo de Guadix la posesión que habían temido durante catorce años en tiempos de Don García de Quijada, del Cardenal Mendoza y del venerable Cisneros quien los había despojado cuando el Cardenal Mendoza no había aplicado la colegial de Baza a la iglesia de Toledo a que se llegaba que la hecha de iglesias menores por el Arzobispo de Sevilla, don Diego Deza, había cláusulas en que se anunciaba ser Baza y Huescar de la Diócesis de Guadix.

El Arzobispo de Toledo presentó petición el 11 de enero de 1527 declinando la de los oidores por ser la causa eclesiástica y entre eclesiásticos. Respondióse por el Obispo de Guadix que el pleito era sobre despojo y materia en que podía conocer la Chancillería la cual se declaró por juez competente; donde se alegó por parte del Arzobispo (a pesar de ello) ser legítima la posesión que había dado el maestre de escuela (a favor de Toledo) reintegrándola al Gran Cardenal, quien ejerció por medio de sus vicarios luego que fueron conquistadas las ciudades de Huescar y Baza y que por esta naturaleza las sufragaba la dignidad de Toledo.

Después de otras alegaciones y respuestas recibióse la causa a prueba, y conclusa, pronunció sentencia la Chancillería de Granada mandando integrar al Obispo y Cabildo de Guadix la jurisdicción y diezmos de Baza. El Arzobispo suplicó para la revista, y después obtuvo breve del Papa, avocando así la causa e inhibiendo del conocimiento a la Chancillería. Por el Obispo de Guadix, Fray Antonio de Guevara por el año de 1530 se mandó que el Arzobispo exhibiese el breve en el Consejo Real, donde visto, se remitió con la causa a la Chancillería.
Por este tiempo se comenzó a tratar de concordia, proponiendo el Obispo de Guadix algunos medios, en cuyos tratados se pasaron años, hasta que con Carlos quinto se logró la composición que se refiere el capítulo siguiente.


<!-- editby -->

editado por: ASandy, 03/09/2011 11:52h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
10.sep 2011 - 08:52

90


(Nótese el camino por el que al final terminará llamándose Obispado de Guadix y Baza.)

DE LAS CONCORDIAS QUE SE ORGANIZARON ENTRE LA DIGNIDAD EPISCOPAL DE TOLEDO Y EPISCOPAL DE GUADIX Y SUS CABILDOS.

Son dignos de alabanza el Cardenal Arzobispo de Toledo Don Juan Tavera y el Obispo de Guadix Don Antonio del Aguila, porque deseosos de la paz, cortaron las raíces de esta belicosa controversia, partiendo entre sí la jurisdicción de Baza y Huescar.

Se acordó que en primera instancia la jurisdicción de Baza y su Hoya fuese de la Diócesis de Guadix, y en segunda de la metrópoli de Toledo, de forma que la dignidad Arzobispal de Toledo conociese por medio de su Consejo cualquier pleitos en grado de apelación interpuesta de cualquier juez.

Se tomaron muy laboriosamente muchos acuerdos como el que todos los diezmos de la Hoya de Baza se recogiesen por el Prelado y Cabildo de Guadix, se diese la tercia parte al de Toledo, sin gasto alguno. Que la jurisdicción omnímoda de Huescar y su vicaría fuese pleno jure de la dignidad Arzobispal de Toledo, con los diezmos y rentas que le pertenecían, reservando la tercia parte de ellas al Obispo y cabildo de Guadix.

Otorgóse la escritura en Valladolid el día 15 de Marzo de 1544. Conformóla el Papa Paulo el 12 de Mayo de 1544. Dio su consentimiento el Emperador Carlos quinto el 18 de Agosto del mismo año. Después hubo diferencias y hoy perciben los Obispos y Cabildo de Guadix, la porción que todos saben de los diezmos de Huescar y Castril, y el Arzobispo de Toledo cobra de los diezmos de Baza una pequeña porción. El Abad y canónigos de Baza apelaron a su Santidad por no haber intervenido en su otorgamiento, y aunque obtuvieron breve de comisión ante la vista de un largo pleito, trataron luego de concordia. Acordando:

1º.- Que el Abad de Baza Don Enrique Enriquez y Fray Pedro de la Cruz, oídas las partes, sentenciasen, sobre las rentas y diezmos.
2º.- Que el Abad y Cabildo de Baza pudiese arrendar sus diezmos necesarios,
3º.-Que nombrasen mayordomo para cobrar las rentas.
4º.- Que nombrasen capellanes y acólitos, y al Obispo el de sacristán, campanero y mayordomo, los que pueden ser despedidos por el Abad si no cumplen bien su oficio.
5º.- Que perteneciese al Abad y Cabildo hacer las nóminas.
6º.- Que concediéndose algún subsidio por el Papa, o el Rey, tocase al Abad el repartimiento y cobranza.

Y así hasta 15 acuerdos como el de, otorgada esta escritura se solicitase por ambas partes la confirmación de su Santidad y Majestad Cesárea como así sucedió, la confirmación por el Papa Paulo fue el día 13 de Marzo de 1546.

Y el Obispo de Guadix Don Martín Perez de Ayala tomó en Baza posesión de la jurisdicción el año de 1550, habiéndola tenido la dignidad arzobispal de Toledo cuarenta y dos años desde que el Cardenal Cisneros la restauró en 1508.

Los jueces en 1550 mandaron que de las rentas y diezmos que gozaba el Abad y Cabildo de Baza del cuerpo de la ciudad y Villas de Caniles, Benamaurel, Cullar, Zujar, Freila y Bacor, percibiese y gozase en adelante el Obispo de Guadix excusado Hospital de Guadix cuarenta mil maravedís al año, estimado cada una de las prebendas de Baza a razón de de sesenta mil maravedís, y que no pudiese tener más derecho el Obispo y Cabildo de Guadix a los diezmos de Baza. Contradijeron el Deán y Cabildo de Guadix introduciendo pleito en la Chancillería de Granada que confirmó llanamente la de los árbitros, declarando que los cuarenta mil maravedís señalados por los jueces al Obispo y Cabildo de Guadix, fuesen sesenta mil a cada una de las prebendas de Baza según creciesen o no los diezmos.

Conseguidas las concordias el Arzobispo de Toledo nombraba a su adelantado de Cazorla por juez metropolitano de Baza y su Hoya.
En los Concilios Toledanos asistían teniendo voto consultivo los abades de la Colegial de Baza como sufragáneos de Toledo.
A pesar de ello no han dejado de darse algunas controversias ya entre los Prelados de Toledo y Guadix ya entre los respectivos Cabildos.


<!-- editby -->

editado por: ASandy, 10/09/2011 10:04h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
20.sep 2011 - 07:40

91

MEMORIA DE ALGUNAS PREBENDAS DE LA IGLESIA COLEGIAL DE BAZA.

Si el descuido en la custodia de los archivos y de sus papales no se nos hubiese sepultado podría ampliarse más los prebendados de Baza, dignos de memoria, por lo cual daré solamente noticia de los siguientes por ser dignos en sus letras y en sus empleos honoríficos. :
Don Pedro Moncayo, es el primer Abad y Provisor dotado de revelantes letras, y lo era por los años de 1504.
El Doctor Andrés de Frías natural de Alcalá de Henares y fue el primer vicario General de Oran y Mazalquivir. Creese que fue el autor de unos comentarios latinos escritos sobre la restauración de Orán, y que se guardan en el Colegio Mayor de Alcalá.
El Doctor Don Alonso Tamayo, Abad de Baza. Que asistió al Concilio Toledano el año de 1582, por la Iglesia de Baza como sucedáneo de la de Toledo. Fue varón muy docto.
El Doctor Don Bartolomé de la Plaza. Natural de Medina Celi, Canónigo Magistral de Baza y de aquí paso a Magistral de la santa Iglesia de Granada, después Felipe segundo lo presentó para Obispo de Tuy de donde pasó a Valladolid.
El doctor don Juan Arias de Moscoso. Era canónigo de Baza por los años de 1592, después pasó a la Catedral de Guadix, y Arcediano en León y últimamente Deán de Málaga y primer rector del Colegio de Málaga.
El doctor don Diego de Santa Cruz Saavedra, natural de Guadix y canónigo de Baza, terminando de Chantre de la Catedral de Guadix, asistiendo al Concilio en Granada sobre las reliquias del Sacro Monte.
El doctor Don Alonso de Yedros Canónigo Doctoral y posteriormente tomó la dignidad de Maestre-escuela. Educaba y cuidaba a los niños expósitos.
El doctor Don Juan Luis de Palencia, Provisor y tesorero de la Iglesia de Baza, y El año 1657 fue promovido al Priorato de la Colegial.
El Doctor don Miguel Muñoz de Ahumada, Canónigo doctoral en Baza. Después Provisor de Sevilla y últimamente Tesorero y Gobernador de la Santa Iglesia de Granada.
El doctor don Juan de Andaya y Sotomayor. Canónigo y Prior de Baza, el Rey le presentó para el Obispado de Ciudad Rodrigo el 13 de Abril de 1678 donde murió muy pronto, el 13 de Noviembre del mismo año.
El doctor Don José González, Provisor de Baza y después de Astorga.
El Doctor Don Francisco Ruiz Noble, natural de Guadix, Provisor y después metropolitano de la Abadía de Baza y de Jaén. Pasó a Granada como Provisor donde fue canónigo doctoral, Arcediano y gobernador de del Arzobispado de Granada. Murió en 1694.
El doctor don Diego Ruiz Palacios, fue visitador del Arzobispado de Granada, Tesorero de Baza, Canónigo de Málaga y por último Provisor y Prior de la insigne Colegial de Baza.
El doctor don Gaspar de Sanmartín y Buiza, natural de Guadix, obtuvo el canonicato Doctoral de Baza en 1688.

CLAROS VARONES NATURALES DE LA CIUDAD DE BAZA

Don Enrique Enriquez, señor de Galera y de Tahalí, nieto de Don Enrique Enriquez, tío del Rey católico, y llego a Capitán de la gente de guerra de Baza.
Don Juan y Don Antonio Enriquez, hermanos de Don Enrique, y Don Juan fue cabo de la gente militar del partido de Baza.
Don Álvaro de Luna distinguido en la defensa de los lugares del Río de Almanzora.
León de Robles capitán en la misma guerra quien murió en el cerco de Galera y los moros pusieron su cabeza en la torre más alta para escarmiento.
El doctor Fernando de Ayala famoso teólogo en Salamanca quien escribió un libro intitulado Avisos para mancebos.
El Padre Fray Pedro de la Cruz, religioso del monasterio de San Jerónimo de Baza, a quien se le debe en parte la concordia entre Guadix y la Colegial de Baza.
El Sacerdote Don Francisco de Velasco, natural de Baza quien después de ser militar quiso ser religioso pero sus padres consiguieron que fuese clérigo, fue ordenado por el Obispo de Guadix, trasladados sus padres a Granada marchó con ellos y el Arzobispo le nombró por rector del Hospital de San Juan de Dios, después regentó las parroquias de San Justo y Pastor y San Matías, obteniendo gran fama de piadoso y santo.
El Padre Fray Pedro de Ortega, hijo del monasterio de Baza donde fue Prior durante muchos años.
El Padre Fray Pedro de Ribera del Orden de San Jerónimo dejo en Baza nombre y fama de santidad.
Don Diego Enriquez de Guzmán, nacido en Baza hijo de don Juan Enriquez y Dª Luisa Pérez de Guzmán, estudió en Alcalá de Henares, fue gran teólogo, Arcediano de Ronda y dignidad en la santa iglesia de Málaga.
Alonso Enriquez, Alcalde de la fortaleza de Cullar.
El Padre Luis Méndez, hijo de don Francisco Méndez, alférez mayor de Baza. Recibió hábito de San Jerónimo de Alba, de donde pasó a Baza siendo tres veces Prior, una en Granada, otra en Murcia y la tercera como visitador general de las provincias de Andalucía y Castilla.
El Padre Fray Alonso Hurtado de Mendoza, religioso del Orden Seráfico, fue lector y definidor de su Orden, y Provincial de le provincia de Granada.
El Doctor don Antonio Méndez Pardo, fue canónigo y prior de la Colegial de Baza y después su Abad.
El licenciado don Hermenegildo de Rojas Jordán, abogado insigne de la Chancillería de Granada en la que escribió el libro muy admirado De incompatibilitate regnorum.
El Padre Fray Andrés de Navas, religioso Mercenario que fue presentado por el Rey para el Obispado de Vergara en Indias, y después pasó a Guatemala.
Don Andrés Gámez, doctor insigne en medicina que llego a ser médico0 de cámara del Rey.

Todos esto fueron hijos de Baza, y aunque ahora apenas se les recuerda, fueron en su tiempo, la mayoría doctores, y otros de ilustres familias que daban renombre a las ciudades y cuyos apellidos, se debern conservar en la ciudad de Baza.

MUJERES ILUSTRES

Así como la nobleza y de alta posición política y social tenían a miembros de sus familias destinados a la vida Sacerdotal, Religiosos y sobre todo jerarquías eclesiásticas como vemos en los nombres mencionados, del mismo modo la mujer alcanzaba un alto grado de veneración al entrar en un Convento.

Y así Sor Catalina de Bocanegra, hija de Francisco Segura y de doña Isabel de Bocanegra, vecinos de Baza, llega a ser Madre de Novicias en el monasterio de Santa Isabel de los Ángeles u muere en 1579
Sor Magdalena Enriquez, descendiente de los Enriquez y Manríquez renunció a dignidades y se entregó a una vida humilde y muy piadosa., careciendo de cosas elementales de tal forma que antes de morir la Superiora le tuvo que dar una camisa y sábanas de las que carecía falleció en 1580.
Sor Maria Enriquez sobrina de los mismos que del mismo modo imitó la humildad de si tía siendo modelo de virtud. Muerta e 1614
Sor Francisca de Cervantes. Hija de don Francisco de las Navas y de doña Catalina de Peralta, nobles vecinos de Baza, religiosa del mismo monasterio muy dada a la penitencia. Murió en 1586
Sor Francisca de Peralta, hija también de Francisco de Navas y Dª Catalina de Peralta su habito era áspero y sus cilicios continuos. Muriò por los años 1590.
Sor Juana de Helguera, en el mismo convento muy observante y dada a la oración y observancia. Murio en 1606 -

Leonor de Medina hija de Francisco Santolalla y de Dª Leonor de Medina. Ejercitóse en la humildad y penitencia y otras heróicas virtudes como cuidando a las enferma sin excepción alguna de personas. Y murió en 160
La Hermana Francisca Alvarez hijote Pedro de Avivar y Maria Méndez, vecino de Málaga. Profesó para Lega, hija de Pedro de Avivar y de Dª María Méndez, vecinos de Baza, y floreció en humildad, creyendo tenía el espíritu de profecía.
Doña Juana Enrique de Silva hija de Don Enrique Enriquez de Guzmán y Doña Juana Fajardo de Silva, vivió en el Palacio que está junto al Convento de San Jerónimo, y floreció adornada de virtudes
Como si habitara en la clausura de un monasterio. Murio en 1624
Sor María de San Gabriel y Bocanegra. Hija del Comendador Bocanegra, vecino de Baza, entró de doce años en el monasterio de Santa Clara e Baeza, donde se levantaba a la una de la madrugada a rezar el Rosario de María Santísima que le duraba hasta que tocaban a prima. Murió por 1610.
Sor Ana del Rosario y Molina, hija de Pedro Molina y Ana Toro de Quevedo, fue religiosa en el monasterio de la Inmaculada concepción de Guadix, donde floreció en obediencia, silencio, la oración y otras virtudes. Imitando a Santa Rosa María hizo una corona de espinas y una cruz en la misma forma que dormía. Murió en 1675.



<!-- editby -->

editado por: ASandy, 20/09/2011 08:52h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
1.oct 2011 - 12:19

92


DEL CERCO QUE DON JUAN DE AUSTRIA PUSO A LA VILLA DE GALERA EN LA GUERRA DE LA REBELIÓN DE LOS MORISCOS

Por ser Galera pueblo de la Hoya de Baza punto estratégico tanto para cristianos como para moros, su cerco por el mismo D. Juan de Austria nos confirma la importancia de dicha Plaza.
La Villa de Galera que poseía Don Enrique Enriquez estaba sobre un cerro a modo de una galera. Tenía en lo más alto un Castillo cercado de muy altas peñas. Se bajaba hacia un pequeño llano donde estaba la Iglesia con una torre alta y un río que bajando de Orce se juntaba con el de Huescar y rompen sus aguas en la punta baja de Galera. Sus casas estaban tan juntas que las paredes eran suficiente defensa. Los terrados de las primeras igualaban con los cimientos de las segundas y su suelo era de peñas vivas. Eran los terrados tan desiguales que no se podía pasar de una a otra casa sin largas escalas.

Al mismo tiempo que se sublevaron los moros de las Alpujarras, con otros del reino de Granada, andaba Jerónimo Malech, cabo principal de los moros. haciendo cuanto daño podía a los cristianos solicitando rebelión a todos los pueblos que habitaban los moriscos, aparentado ser cristianos. Traía Malech un capitán Turco llamado Caravajal con doscientos escopeteros berberiscos., y deseando levantar a Galera para meter allí a los moriscos de Orce y Castilleja, introdujo secretamente en Galera a doscientos moriscos para que matasen a sesenta arcabuceros que había enviado Don Enrique con Armarta su criado para que evitasen la rebelión. Luego que Armarta supo el designio de los moriscos envió dos hombres a Huescar para que se enviasen auxilios, y aunque juntaron a gran prisa caballos y peones, estaba ya alzada la Villa cuando llegaron a Galera y los moros habían cercado la Iglesia y puesto fuego para abrasar en ella los cristianos que estaban en ella.
Los de Huescar se retiraron escaramuzando, hasta que los cristianos cercados tuvieron tiempo para salir por ventanas que salían hacia el río. El mismo día se volvieron unos y otros a Huescar. El Gobernador de Huescar, ante tanta conmoción, tenía encerrados los a los moriscos en las casas de las tercias para librarlos de aquella furiosa conmoción. Partieron de Huescar muchos vecinos con otros del lugar de Bolteruela y pelearon dos días con los moriscos de Huescar sin conseguir ventaja alguna, por lo que solicitaron socorro a don Antonio de Luna que estaba de cabo de la gente de guerra de Baza.

Doña Juana Fajardo, viuda de Don Enriquez con el fin de la reducción de sus vasallos, envió a su cuñado Don Antonio Enriquez con algunos caballos, y llegado a Galera para persuadíir a algunos de los moriscos que conocía, a que rindiesen las armas prometiéndole la seguridad de sus vidas y retirar de allí a los de Huescar, y ellos, confiados en los turcos que les asistían contestaron que no conocían más que a Dios y a Mahoma. Irritados por esta respuesta, sin la voluntad de Don Antonio Enriquez y los capitanes, se arrojaron a combatir sin orden llegando hasta cerca de la plaza, pero fue tanta la resistencia de los moros que les obligaron a salir fuera quedando muertos y heridos muchos de los nuestros volviéndose los demás cristianos a Huescar y tan indignados entrados en la ciudad unos fueron contra los moros que el Gobernador Pacellín tenia custodiados en las tercias y otros a saquear las casas de los moriscos.Como estaban cerradas las puertas de las tercias pusieron fuego y disparaban con los arcabuces por las lumbreras de los sótanos, donde estaban los moriscos, mataron a algunos de ellos y los hubieran muerto a todos a no ser porque las llamas crecieron tanto con la fuerza del trigo y cebada que ardiendo puertas y techos no hubo cristiano que se atreviera a entrar y los moriscos se quedaron resguardados en las bóvedas. El Gobernador los llevó a los sótanos de la casa de Don Rodrigo de Balboa, hasta que el Rey mandó los retirasen tierra adentro con los demás moriscos del reino de Granada.

De orden del Rey marchó de Calahorra el marqués de los Vélez con mil infantes y doscientos caballos para poner cerco a Galera. Y habiendo parado en Baza tomó de la gente de guerra que tenía allí Don Antonio de Luna con otros convocados de Cazorla, la Peza y otras partes juntando hasta cuatro mil infantes y trescientos y cincuenta caballos.

Pero al mismo tiempo pasó el Malech con más de seis mil hombres a la Villa de Orce, después a Castilleja, cuyos pueblos sublevó y sacando de ellos todos los moriscos con sus mujeres e hijos y bienes los envió a Galera, donde introdujo mucha cantidad de trigo, cebada y otros bastimentos. Hizo también un molino de pólvora y muchas fortificaciones en las mismas calles de Galera. Tenían los moros ya sometidos los pueblos de Purchena, Castril de ferro, Tíjola, Serón, Jérgal, Cantoria y otros muchos del río de Almanzora.

Y pareciéndole buena ocasión a Malech de apoderarse de Huescar, pasó una noche con mas de cinco mil hombres, y poniéndose en las viñas cercanas en emboscada, introdujo un grupo de moros en la ciudad, lo que motivó que los de Huescar juntasen doscientos arcabuceros, con alguna gente de a caballo, y pelearan con los enemigos hasta que los desbarataron y pusieron en fuga, con muerte de más de cuatrocientos moros y de solo cinco cristianos. Retirados aquellos a Galera quedaron muy contentos los de Huescar.

Ocho días después de estos sucesos partió de Baza el marqués de los Vélez con los cuatro mil infantes y doscientos caballos a poner sitio sobre Galera. Hiciéronse trincheras, que con seis piezas de bronce y dos lombardas de hierro batieron su fortaleza, aunque con podo fruto, porque los moros salían fuera con mucha frecuencia haciendo daño sin recibirlo ellos.

Hallándose en Granada Don Juan de Austria, significó al Rey Felipe II su hermano algún sentimiento de que no pusiese a su cargo esta guerra cuando estaban en ella sus vasallos de primera magnitud. El Rey que se hallaba constituido en igual conflicto con los sucesos de las Alpujarras, Galera y río de Almanzora le dio orden para que partiese al sitio de esta villa.

Seguirá.


<!-- editby -->

editado por: ASandy, 01/10/2011 18:44h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
10.oct 2011 - 18:08


93

DEL CERCO QUE PUSO DON JUAN DE AUSTRIA A LA VILLA DE GALERA EN LA GUERRA DE LA REBELIÓN DE LOS MORISCOS
Continuación.


El día 29 de diciembre de 1569 salió su Alteza Don Juan de Austria de Granada con tres mil infantes y cuatrocientos caballos, por Iznallor pasó a Guadix, después a Gor donde tenían encerrada a toda la morisca para evitar rebeliones, y de aquí a Baza esperando la gente de guerra y haciendo provisiones. Partieron para Huescar donde se iba a instalar toda la máquina de guerra. Los moros habían empantanado los caminos para impedir el paso y en un día llegaron a Huescar habiendo aumentado el ejército hasta doce mil hombres. Mandó a su Capitán Francisco de Molina se pusiese con diez compañías de infantería en Castilleja para proteger la retaguardia, y luego marchó con el resto de la gente desde Huescar a Galera llevándola repartida en tres tercios. El uno con Don Pedro de Padilla llevaba la vanguardia: el otro con Don Lope de Figueroa, natural de Guadix, la retaguardia; y el otro la batalla con maese de campo Antonio Moreno.

Todo el ejército, a la noche alojase en un valle. Habiendo de cercar aquella fuerte villa de Galera, que estaba guarnecida con tres mil moros de pelea y algunos turcos, después de reconocido todo su terreno puso tres baterías, la una hacia el medio día al frente del Castillo, la otra hacia levante, y la otra al norte, hacia la Iglesia. Asentó el Campo junto a un cerro cerca del río y a Don Pedro mandó se pusiese a la parte norte quedando la Villa bien cercada.
Mandó traer de Huescar la artillería venida de Cartagena a Galera, y en una noche hizo un carril, dos pontones sobre el río y una plataforma. Antes que amaneciese comenzó a batir la Iglesia de donde hacían los enemigos bastante daño. Hicieron por la pared un portillo y Don Alonso de Luzón y otros dieron asalto a la Iglesia, con muerte de los moros que la defendían aunque no sin daño para los cristianos.
Se hicieron trincheras por la parte de mediodía y una plataforma donde colocaron seis piezas de artillería. Su Alteza colaboraba ayudando a traer de los cerros la atocha para la trinchera. A la parte de levante se puso otra plataforma con diez piezas de artillería frente al Castillo. Abrieron con la artillería algunos portillos por los que entraron con gran osadía, Aunque con poco daño dadas las fortificaciones de en las calles y las piedras y disparos que les hacían desde arriba viéndose obligados a retirarse con bastante detrimento. Uno de ellos fue Juan Pacheco del hábito de Santiago al que despedazaron miembro a miembro los enemigos.

A vista de este suceso su Alteza mando a Francisco de Molina hacer una mina que alcanzase parte del muro del Castillo y metieron en ella cuarenta y cinco barriles de pólvora y fingiendo acometer por los portillos abiertos acudieran los moros a su defensa y así concentrados poderlos volar.
Los moros no podían sospechar que por aquel sitio de piedras se hiciese una mina. Y entraron en las casas puestas sobre la mina más de setecientos moros escopeteros y ballesteros y al dispararse con tanta violencia la mina voló la peña y casas haciendo tan grande ruina en la tierra, piedras y maderos que allí murieron más de seiscientos moros dejando suficiente entrada, y por ello su Alteza mandó hacer señal para el asalto, y subiendo los alféreces con sus banderas y soldados se dio comienzo a la refriega. Querían los nuestros entrar por un portillo abierto en el Castillo, pero fue tan fuerte la defensa al quedar los nuestros sin lugar para protegerse de los moros que hasta las moras participaban en la batalla arrojando piedras desde arriba que les iban llevando otras moras y jóvenes consiguiendo aún al final cerrar el portillo.

Su Alteza padeciendo los nuestros el daño referido, y pareciéndole se podía invadir la Villa por los terrados, mandó a tres de sus capitanes que con sus arcabuceros procurasen quitar el reducto del castillo de os moros y moras que hacían tanto daño con el arrojo de las piedras. Intentaron la entrada por diversas partes si bien le fue difícil porque los enemigos encubiertos les herían sin recibir daño, para cada casa era menester un combate. Había dos calles muy angostas y muy bien fortificadas con trabeses de una a otra parte. El asalto duró dos horas y al fin su Alteza mandó se tocase a recoger. Murieron muchos moros aunque mayor fue el daño de los nuestros quedando muertos cuatrocientos soldados y mas de quinientos heridos. De los Capitanes murieron: Martín de Lorite, Juan de Maqueda, Baltasar de Aranda, Alonso Beltrán de la Peña, Carlos y Fadrique de Antillón y otros.
Los heridos: Pedro de Padilla, y su alférez Bocanegra, Don Luis Enriquez, Don Alonso de Luzón, Pagán de Oria, Don Luis de Ayala, Bernardino y Melchor de Villalta, Don Antonio de Peralta, Alonso de Alvarado, Don Juan de Castilla, Don Antonio de peralta, Alonso de Alvarado, Don Juan de Castilla, Diego Vázquez de Acuña y otros
Fue grande el sentimiento que sintió Su Alteza, y enterrados unos y curados otros, convocó el consejo de guerra y les habló: La llaga de hoy nos ha mostrado la cierta medicina: yo hundiré y a Galera la asolaré, la asolaré sembraré de sal, pasarán por el riguroso filo de la espada, en castigo de su pertinacia y de la sangra cristiana derramada. Prevénganse luego los ingenieros, y no reposen hasta tener hechas otras dos minas que penetren tanta debajo del castillo que vuelen el revellín, de donde hemos recibido el daño. Las palabras del valeroso Don Juan de Austria, que era joven de poca edad, infundieron nuevo espíritu en los capitanes y soldados. Luego que se comenzó la apertura de las minas fue grande la confusión que hubo dentro de Galera entre turcos, berberiscos y moriscos naturales de este Villa siendo unos partidarios de que se rindiera la plaza y otros de que se sacara secretamente a la gente por una mina que tenían hecha para el suministro de agua. Aunque resolvieron quedarse para proseguir la defensa. Pues esperaban a Malech con todo el poder de su ejercito. Estando el Capitán Molina en la obra de una de las minas salieron doscientos de los enemigos una noche a impedírsela pero fueron retirados con daño y no volvieron más.

Estando ya las minas dispuestas, mandó su Alteza batir con la artillería todas las defensas por cuatro partes aun mismo tiempo y que bajase la infantería a las trincheras que la caballería se pusiese en el circuito de la Villa. Estando todo a punto se puso fuego a una de las minas que tampoco alcanzó al castillo, ni hizo daño a los moros pues se había ahora retirado a una placeta que estaba más adentro, dejando centinelas en el castillo.
Volada la mina se disparaban incesantemente las piezas de Artillería. De allí a un rato se voló la segunda mina que estaba a poniente, haciendo tanta ruina que atemorizados los enemigos del formidable terremoto no se atrevieron a subir a reconocer el castillo, donde aún los centinelas lo abandonaron por las bolas que caían sobre ellos.
Tres soldados fueron enviados a reconocer si las mimas habían hecho suficiente brecha para el asalto, y el capitán Lasarte llegó hasta el propio muro del castillo y sin impedimento alguno viendo una bandera la quitó y bajó hasta la trinchera. Y sin perder tiempo subieron los nuestros antes que los moros acudiesen a la defensa y ocuparon lo alto del castillo; y con indecible valentía les ganaban las calles y plazas saltando de unos terrados a otros por los mismos pasos que se retiraban los moros.
Don Pedro de Padilla, a este mismo tiempo, acometió con su tercio, por la parte baja, entrando por los mismos portillos que había hecho la artillería en las casas. Viéndose los moros cercados, desatinados se iban a meter por las armas de los nuestros refugiándose en una plaza fueron pasados a cuchillo, porque aunque se rendían, no quiso su Alteza no quiso conceder a alguno el privilegio de la vida. Estaban las calles y plazas llenas de cuerpos de moros, pasando de dos mil y cuatrocientos hombres de pelea los que perecieron este día.
Al tiempo que duraba esta refriega se salieron de la Villa muchas moras las cuales mandó matar Don Juan que estaba con la caballería de la parte de fuera. Pero ante las instancias de los soldados se salvaron aquellas que los soldados querían como esclavas, y este permiso lo concedió cuando supo que la Villa estaba ya por los nuestros.
Era tal la indignación de su Alteza, acordándose del daño que aquellos bárbaros habían hecho en su ejército, que no permitió se concediese la vida a varón que pasase de doce años. Las mujeres y criaturas, que acertaron a quedar con las vidas, fueron cuatro mil y quinientas, así de Galera como de Orce, Castilleja y otros pueblos.

Hallóse tanta cantidad de trigo y cebada que era bastante para el sustento de un año. Los Capitanes y soldados ganaron despojos de seda, oro, alforjas y otras cosas de precio.
Conquistada pues esta fuerte Villa, a tiempo que Aben-Aboó estaba para socorrerla con quince mil hombres, despacha su Alteza Don Juan de Austria correo con la buena nueva a la majestad de Felipe segundo que desde Guadalupe se dirigía a Córdoba para celebrar Cortes, y Dios gracias Dios por tan señalado triunfo.
Antes de retirarse de Galera Don Juan de Austria, mandó asolar todos los edificios y casas de la Villa y fortaleza, y sembrarla de sal, como había prometido. Ordenando que si los herederos de Don Enrique Enriquez quisiese volverla a poblar lo pudiese ejecutar hacia las eras, en parte llana y sin levantar muralla alguna.
Desmantelada Galera partió su Alteza con toda la gente de guerra al lugar de Cúllar, y después a la ciudad de Baza adonde hizo conducir la artillería, todos los bastimentos, armas y municiones, con ánimo de pasar al río de Almanzora.
De Baza pasó a Caniles de donde pasó a cercar la fortaleza de Serón, después combatió la villa de Tíjola y otras de aquella comarca, hasta que consiguió la reducción de los moriscos del reino de Granada.


<!-- editby -->

editado por: ASandy, 10/10/2011 19:21h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
22.oct 2011 - 09:37

94

(Todos sabemos su nombre, ocurre con frecuencia, ¿pero quien era D. Pedro de Mendoza?)


RELACION HISTORICA BIBLIOGRAFICA DE LA CONQUISTA DEL REINO DE LA PLATA Y FUNDACION DE BUENOS AIRES POR EL ADELANTADO DON PEDRO DE MENDOZA HIJO INSIGNE DE GUADIX.

Este apéndice se lo añaden los autores al Libro de D. Pedro Suárez sobre el Obispado de Guadix Baza dado el interés que se tenía para obtener de Eva Perón la ayuda a la fundación de un Seminario Hispano Americano en Guadix. Se advierte y se comprende en este Apéndice que -son tan breves las líneas con que narra el Dr. D. Pedro Suárez la conquista del Río de la Plata que no debían faltar estas páginas para evocar las glorias de Guadix por cuanto hubo de padecer la magnífica Armada del Adelantado Don Pedro, hasta dejarle sepultado en las aguas del océano-.
Confórmense pues, los lectores, que aún no siendo del todo exhaustiva nuestra modesta aportación sí hemos tenido a nuestro alcance cuanto se ha escrito sobre esta materia.

Norabuena a los valores argentinos que con tenacidad y su esfuerzo investigador han llegado hasta casi apurar las ricas vetas de nuestros archivos oficiales. Aunque como dice D. Marcelino Menéndez Pelayo las tradiciones literarias de la Argentina, en el período colonial, son muy escasas. Al clérigo Francisco López de Gomara cabe el honor de haber publicado por primera vez en 1552 "la historia de las Indias" donde da una breve noticia del Adelantado D. Pedro de Mendoza y su magnífica armada. A esto hay que añadir los "comentarios" de Alvar Núñez Cabeza de Vaca impresos en 1555 sobre el segundo Adelantado del Río de la Plata, donde no faltan frecuentes alusiones a Don Pedro de Mendoza.

Ultrich Schmidl, alemán, publica en 1567 sus manuscritos del "Viaje", (tal vez conocidos por algunos privadamente desde 1554) y a quien se ha considerado como primer cronista de la empresa, pero La -historia de Indias- de López de Gomara era conocida ya desde 1552 y las de Núñez Vaca en 1555. Y ambos habían enviado al Emperador sendas relaciones históricas del Río de la Plata en 1545.

Aunque confesamos que el primero que relató de una forma impresionante que mantiene el sentido jugoso y colorista el curso de la exposición, fué el Bávaro Schmidl, y de este modo no fue el primero que hizo historia de la expedición, sino el primer historiador que presenció todas las circunstancias de la emocionante odisea.

Posteriormente el Dr. Don Enrique de Gandía de la Academia Nacional de Historia de Argentina, ha logrado sacar a luz gran cantidad de documentos. Y el Dr. Don Enrique Larreta, ilustre escritor Argentino en su obra "Santa María del Buen Aire" ha sabido dar a la figura de D. Pedro de Mendoza un relieve poético y casi legendario. Del mismo modo Don Mariano de Vedia y Mitre, miembro de la Academia de la Historia reclama todos los derechos de D. Pedro de Mendoza para ser acreedor al recuerdo perenne de de las generaciones argentinas.
Ocasiones tienen para reconocer las contribuciones personales y económicas que la ciudad de Guadix puso al servicio de la magna empresa.

La ciudad de Guadix ha vivido siempre impregnada con el alto espíritu de una fe religiosa inveterada, por saberse privilegiada para el establecimiento y fundación de la cristiandad en España por ser base de donde se proyectara la santa doctrina evangélica, que había que incorporarlos a la civilización más elevada que los siglos conocieron.
D, Pedro de Mendoza blasona en el escudo de su familia el "Ave María" y los Mendoza han dado a España altos jerarcas, como D. Pedro Gonzáles de Mendoza el Gran Cardenal de España que enarboló sobre la Torre de la Vela el estandarte de Jesucristo, su Cruz, y junto a ella el pendón de Santiago.

Como nunca habrán de faltar paladines que gusten evocar la gloria de nuestros mayores, hemos recogido en un repertorio cuantas obras se refieren a este tema de Buenos Aires, para procurar penetrar en la historia Hispanoamericana.
Conocer la historia y linaje de la familia de los Mendoza nos ayudará al estudio del Adelantado Don Pedro de Mendoza que nos dejó huella intangible en sus servicios a sus Monarcas, resplandeciendo la fe más inquebrantable a las verdades de nuestra religión Católica. Durante cuatrocientos años la historia ha desconocido los antecedentes familiares del autor principal de sus páginas más fecundas.

Acompañaban a Don Pedro su hermano Don Diego de Mendoza; sus sobrinos carnales Pedro y Luis de Benavides; Su amigo y paisano Francisco Ruiz Galán; Rodrigo de Cepeda el hermano carnal predilecto de Santa Teresa de Ávila; hasta treinta y dos Mayorazgos, Caballeros de las Ordenes, Capitanes de los tercios y gentes de Alemania y Holanda, Austria y otros, con los que llegó Ulrich Schimdl el primer historiador presencial de la expedición. Uniéndose a los catorce navíos, capitaneados por la Magdalena con sus 1,500 conquistadores.

Tal vez por la ocupación más entretenida de la busca del oro de los Incas no supieron en principio ver la importancia de sus hazañas a pesar del aparato tan desusado que nunca había logrado reunir ni fuerzas tan numerosas ni tan brillantemente capitaneadas, dejando en sus escritos escasas huellas de la empresa. Y así el clérigo López de Gomara el primero en escribir decía escuetamente: Don Pedro de Mendoza, vecino de Guadix, fue también al Río de la Plata el año de 35, con doce naos (al parecer se le unieron otras en Canarias) y dos mil hombres. Este fue el mayor número de gente y de mayores naves que nunca pasó capitán a Indias. Iba malo, y volviéndose acá por su dolencia, murió en el camino. Cabeza de Vaca no amplia en nada las referencias a Don Pedro. Fue Schmidl el que sí nombra desde su comienzo al Capitán General de los Alemanes y de los españoles-con su cognomen Don Pedro de Mendoza-.

(Continuará)


<!-- editby -->

editado por: ASandy, 22/10/2011 11:12h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
13.nov 2011 - 17:02

95

CONTINUACIÓN DE LA RELACION HISTORICA BIBLIOGRAFICA DE LA CONQUISTA DEL REINO DE LA PLATA Y FUNDACION DE BUENOS AIRES POR EL ADELANTADO DON PEDRO DE MENDOZA HIJO INSIGNE DE GUADIX.

NOBLEZA DE SU APELLIDO MENDOZA

El primer Cronista de las Indias, Gonzalo Fernández de Oviedo en su Historia General escrita entre 1541 y 1555 ya si nos dice: Don Pedro de Mendoza, Caballero de la Orden Militar de Santiago, de noble sangre, natural de Guadix, é criado de la Cessárea Magestad, con una armada de doce naos y caravelas, y con dos mil hombres de muy hermosa é lúcida gente y muy bien armados y proveydos, para poblar en aquel famoso y gran río de Paranáguazu, que por otros se dice río de la Plata.

Del mismo modo, Pedro de Medina en su obra de las Grandezas y cosas notables de España, en 1590, dice: Don Pedro de Mendoza, General de la Armada que fue a la conquista del Río de la Plata. Y Ruy Díaz de Guzmán en su Historia del Descubrimiento, en 1612, escribe: Un criado de la Casa Real, Gentilhombre del Emperador, nuestro señor, llamado Don Pedro de Mendoza, deudo muy cercano de Doña María de Mendoza, mujer del señor Don Francisco de los Cobos. Y del mismo modo el Cronista Antonio Herrera en su obra la más completa de todas y traducida a todas las lenguas cultas se expresa así: Don Pedro de Mendoza, Caballero de Guadix, criado del Rei y Gentilhombre de su casa.

El Padre Guevara añade que estas relaciones de Don Pedro, deudo de Dª María de Mendoza mujer del sr. Secretario D. Francisco de los Cobos y por ser Gentilhombre por boca del Emperador, obtuvo fácilmente esta gobernación de su Majestad con el título de Adelantado?Pero por fín Eduardo Madero en su Historia del Puerto de Buenos Aires, 1892, con su moderna investigación consigue que una pléyade de ilustres historiadores y escritores aporten su contribución histórica, que culmina con la obra de Enrique de Gandía Secretario de la Academia de la Historia de Argentina. Y como consecuencia dilucidaron definitivamente la ascendencia familiar del Adelantado y nos mostraron que nuestro accitano Don Pedro estaba empalmado con la más poderosa Casa de España.

En el expediente de Alcántara aparecen estas declaraciones de su tía Dª Beatriz de Mendoza donde dice: que también conoció a Don Pedro de Mendoza, padre del dicho Don Fernando y abuelo de Don Pedro y que era hermano del Duque del Infantado.
Que don Pedro de Mendoza es hijo legítimo de los -dichos don fernando de mendoza e doña constanza de luxan su muger-.

De aquí surge el linaje de Don Pedro de Mendoza:
Sus Padres, vecinos de Guadix, donde habían contraído matrimonio siendo su padre "caballero generoso" y Dª Constanza natural de Madrid.

Abuelos maternos: D. Diego de Luján, Comendador de la Orden de Santiago, y Dª María de Ludueña hermana del Comendador Lodeña.

Abuelos paternos: Don Pedro González de Mendoza y Luna, Señor de Tordehumos, Castrillo de Villavega y Guardo, tercer hijo de los primeros Duques del Infantado, y su mujer prima segunda Dª Mencia de la Vega, hija única de Don Diego de Sandoval y de Dª Leonor de la Vega, hija esta de Gonzalo Ruiz de la Vega, hermano del primer Marqués de Santillana y de Dª Mencia de Toledo.

Bisabuelos: Don Diego Hurtado de Mendoza, Duque I del Infantado, y Dª Brianda de Luna y Mendoza.

Terceros Abuelos: D. Iñigo de Mendoza, primer Marqués de Santillana, casado con Dª Catalina Suárez de Figueroa. El Marques de Santillana fue un poeta que permanece en sus obras los Proverbios y las Serranillas.

Cuartos Abuelos: El Almirante Don Diego Hurtado de Mendoza y su mujer Dª Leonor Lasso de la Vega.

Quintos Abuelos: Don Pedro Gonzáles de Mendoza Señor de la Casa y de Hita y Buitrago, casado con Dª Aldonza Fernández de Ayala, que por haber fundado valiosos mayorazgos y haberlos vinculado a Castilla, mereció el nombre de Fundador de la Casa de Mendoza.

Fue este Señor de Hita al que le cantan un romance por su comportamiento en la batalla de Aljubarrota que viendo a su Rey con el caballo muerto se comportó así:

El cavallo vos ha muerto
Sovid, Rey, en mi cavallo,
Y si no podeis sovir,
Llegad, subiros he embrazos.

Poned un pie en el estribo
Y el otro sobre mis manos;
Mirad que carga el gentío
Aunque yo muera libradvos.

Un poco es blando de boca,
bien como a tal sofrenadlo;
afirmad vos en la silla,
dadle rienda, picad largo.

No os adeudo con tal fecho,
A que me quedeis mirando;
Que talo escatima debe
A su Rey un buen vasallo.

Y si es deuda que os la devo,
Non dirán que non la pago,
Ni la dueñas de mi tierra
Quie a sus maridos hidalgos
les dexé en el campo muertos
y vivo del campo salgo.

A Dragote os encomiendo,
Por él, que es muchacho;
Sed padre y amparo suio,
Y a Dios, que va en vuestro amparo.

Dixo el valiente alavés,
Señor de Hita y Buitrago,
Al Rey Don Juan el primero,
Y entróse a morir lidiando.


Esta misma sangre heroica palpitaba en el corazón de nuestro Adelantado. Y aunque algún autor no coincide en algún momento con la cronología total, en nada desdice sobre la ascendencia noble de la familia de D. Pedro de Mendoza


<!-- editby -->

editado por: ASandy, 13/11/2011 18:14h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
23.nov 2011 - 08:46

96

Final de la Historia del Obispado de Guadix y Baza por el Dr. Don Pedro Suarez del año 1696

D. Pedro murió soltero y sin descendencia y fueron hermanos suyos Dª Catalina de Mendoza, que casó en Guadix con Sancho de Benavides. Don Diego de Mendoza casó en Marbella con Dª Francisca de Villafañe y Dª María de Mendoza casó con el Regidor perpetuo de Guadix.
Comencemos con algunos antecedentes de la juventud de D. Pedro: Entró al servicio del Emperador Carlos V después de 1517 y en 1522 ya le vemos acompañándole a Inglaterra en la visita a Enrique VIII. En el año 1524 ingresó en la Orden de Alcántara pasando después a la de Santiago. Fue a luchar a Italia con los 10,000 soldados que envió el Emperador contra el Papa Clemente VII. Y se le acusa falsamente haberse enriquecido con el saqueo de Roma, ya que declara en su testamento días antes de marcha a las Indias que todos sus bienes le llegaron por herencia, y fue elegido para tal empresa por sus brillantes servicios y por su noble linaje.
El día 21 de mayo de 1534 firmadas las capitulaciones y reunida la numerosa expedición y poderosa armada, salio de San Lucar el 24 de agosto de 1535 y tras larga navegación y una gran tormenta hizo zozobrar una de las naves, otra la Marañona desvió ruta y terminó en Santo Domingo, y al resto las dividió, diez de las cuales tomaron rumbo hacia el Mediodía camino del Río de la Plata, y las cuatro restantes navegaron hasta Brasil obligadas a tomar puerto en Río de Janeiro y en otras costas por la falta de agua y bastimentos.
La muerte de Juan Osorio vino a empañar desde sus comienzos la misión.
Era Juan Osorio el Maestre de Campo de la infantería de la Armada, hombre de confianza del Adelantado que había sido en Italia Capitán de infantería, pero al parecer y según lo después ocurrido trataba de halagar a los soldados con promesas seductoras o como jactancia de joven andaluz o con intenciones de señorear la empresa. Juan de Ayolas y otros capitanes enterados de que animaba a la tropa a un posible desacato, buen fuese realidad o que ellos así lo estimaron, fueron con la denuncia al Adelantado, que postrado en cama por cruel dolencia, y como se le informó que él mismo era considerado víctima de los planes revoltosos, vióse en la obligación de restablecer la disciplina y ordenado abrir proceso, considerado después como irregular por el silencio en que se llevó, a Juan de Osorio se le aplicó la dura sentencia de ser muerto a puñaladas o a estocadas o en otra cualquier manera que lo pudieran ser, las cuales les sean dadas hasta que el alma le salga de las carnes, justicia que llevó a cabo el mismo Alguacil Ayolas con la ayuda de otros capitanes pregonándose que otro tanto sucedería a quien se compadeciese del ajusticiado.
D. Pedro tenía poderes suficientes para juzgar y sentenciar. Aunque años después diecinueve años de proceso, los jueces españoles reivindicaron, a solicitud de sus herederos, el buen nombre de Osorio.
No se dieron otros intentos de luchas intestinas mientras vivió D. Pedro.
Llegadas las naves a la Isla de San Gabriel y reunidas con las de D. Diego de Mendoza, mandó D, Pedro pasar a la otra parte del Río de la Plata, llegando el día 3 de febrero de 1536 y fundó una ciudad a la que puso el más dulce de los nombres: Santa María del Buen Aire.
Muy accidentada fue la estancia del fundador y sus huestes en la nueva Villa debida a la carencia de abastecimiento que dio origen a cruentas luchas con los indios de aquellas regiones, quienes no se dejaron intimidar ni por el atuendo ni por la gigantesca masa de jinete y corcel a lo que los naturales pusieron la enérgica defensa de sus boleadoras pamperas derribando caballos y desbaratando caballeros, y aunque no vencieron a los nuestros si mermaron mucho su fuerza y poderío.
Los indios se negaban a dar mantenimiento a las fuerzas que ellos consideraban como enemigos invasores que hubieron de alimentarse con el escaso producto de una pesca y caza harto difícil y problemática. Pronto corría la sangre de los españoles que intentaron imponer la requisa allí donde no pudieron conseguir la dádiva o el trueque. Y el hambre campeaba entre las tropas ávidas de hazañas y descubrimientos fabulosos. EL Capitán Gonzalo de Acosta hizo salidas con veinte de los suyos llegando hasta la isla del Delta de donde pronto volvieron acosados y maltrechos por los indios. Otros doscientos avanzaron a guerrear por el pan y también hubieron de replegarse, una mitad descorazonados y la otra muertos o heridos.
Un mes de la fundación de la Villa D. Pedro hubo de expedir a Gonzalo de Acosta y a Gonzalo de Mendoza con el galeón Santa Catalina, el 3 de marzo de 1536, a las costas de Brasil a buscar sustento. Al mismo tiempo ante aquella tierra inmensa de ríos grandes y anchuras pampanosas, Don Pedro dispuso que Juan de Ayolas explorase aquel gran río y con tres bergantines con unos noventa hombres en cada uno, el mes de mayo de 1536, y en Junio llegaba a la Laguna de Coronda, el mismo día del Corpus Christi, donde levantó un fuerte que nombró del Corpus Christi en gracia a la festividad. Hizo amistad con los indios timbues y caracaraes que le facilitaron gran cantidad de comida suficientes para atender por de pronto a la necesidad de los pobladores.
Simultáneamente D. Pedro mandaba a su hermano D. Diego con otros capitanes y unos trescientos hombres treinta de ellos a caballo, saliese de nuevo a la Isla del Delta de nuevo en busca de alimento. El mismo día del Corpus Christi llegando a orillas del actual río de Luján saliéronles al encuentro fuertes grupos de indios querandí y guaraní que fueron derrotados aunque murieron no pocos de nuestros capitanes, entre ellos el mismo hermano de D. Pedro D. Diego y su sobrino Don Pedro de Benavides y otros nobles caballeros.
No cejaron los indios en su acometida y el 24 del mismo junio comenzaron el asedio de Buenos Aires, con grandes alaridos y con flechas encendidas reduciendo a polvo las enjutas techumbres de las viviendas.
Quedaron los ánimos de D. Pedro muy abatidos y pensó en volver a España teniendo ya carabela preparada cuando llegaba Ayolas haciendo alegres salvas de artillería y flameando la noticia de haber hallado gran cantidad de comida y muchos indios amigos. Decidió el Adelantado atajar el regreso y subir con Ayolas al nuevo fuerte, dejando de Gobernador en Buenos Aires a Francisco Ruiz Galán antiguo administrador de sus bienes en Guadix.
Durante el tiempo de navegar de este viaje había perdido la mitad de los cuatrocientos hombres que le acompañaban debido al hambre, extrema indigencia y faltos durante tanto tiempo de casi todo alimento.
Antes de regresar a Buenos Aires fundó el fuerte de Buena Esperanza, y despachó a Juan de Ayolas con dos bergantines, una carabela y 170 hombres en dirección al norte en busca de la Sierra de la Plata y al imperio del Rey Blanco por la codicia de los metales.
Seis días después torna D. Pedro a Buenos Aires y allí encontró a Gonzalo de Acosta que regresaba de Brasil con mantenimientos y gentes de España, Portugal y Génova, antiguos supervivientes de los tiempos de Sebastián Caboto, a los que había recogido en sus costas. Por uno de ellos, Hernando de Ribera, supo el sumo peligro que corría Juan de Ayolas en su rumbo al norte y ordenó saliese en su busca y ayuda Juan Salazar con unos sesenta hombres y tres bergantines.
Con la salida de Salazar quedó D. Pedro como abandonado, y muy agravado en la terrible dolencia que minaba su vida, y sin esperanzas ya de mejoría, comprendió que su misión había llegado al límite y resolvió el pronto regreso a tierras de España. Nombró teniente de Gobernador y capitán general a Juan de Ayolas, y teniente Gobernador de de Buenos Aires, Corpus Christi y Buena Esperanza a su amigo y paisano Francisco Ruiz Galán con instrucciones precisas para el gobierno de Buenos Aires y proseguir la conquista de la Sierra de la Plata.
El día 22 de abril de 1537, pobre y maltrecho, partía en la nao Magdalena seguida de San Antón que equivocó la derrota y fue a parar a Santo Domingo y así no pudo alcanzar la dicha de ver nuevamente a su patria., pues cerca de las islas Terceras acabáronse sus días el 23 de junio de 1537y fue enterrado en el mar.

Y así terminó la conquista del Río de la Plata por el Adelantado Don Pedro de Mendoza, hijo ilustre de Guadix y fundador de la ciudad de Buenos Aires, con una serie de fracasos y desastres que tienen la belleza trágica de las desventuras infinitas.
Pero fue Buenos Aires, la perla preciada, la flor más querida de los ensueños del conquistador. Fue Mendoza, Don Pedro de Guadix, quien infundió el rango supremo de capacidad directiva que prestóle el título de capitalidad que para siempre había de conservar.
Dentro del estrecho recinto de sus muros, la vida no le fue fácil. En el suelo y cercanías se combatí fieramente, y el sustento se ganaba al precio de la misma sangre o de la muerte. Tampoco había allí oro ni plata que repartir.
¡Buenos Aires, Buenos Aires la del dulce y bello nombre mientras vivió D. Pedro tú fuiste la mandataria de todo el poder de las Españas! De tu seno partían los valerosos capitanes y atrevidos misioneros que tejían en el área del suelo dilatado de tu continente la red de pueblos, monasterios, fuertes y Santuarios que hicieron la urdimbre definitiva de su constitución moderna.
La misma gloria presente muestra al mundo la rica savia de la mejor tradición hidalga española que plantaron en el surco de tu fecundísima tierra hombres como D. Pedro de Mendoza.
Cuando ya D. Pedro moribundo corría a sepultarse en las aguas del océano llegaron otros hombres que te amaron menos y acordaron arrasar tu población, incendiaron tus viviendas, destrozaron tus muros y esparcieron tus cenizas. Y hasta el dulce nombre tuyo quisieron relegar para siempre al abandono y al olvido.
Pero habías de resucitar, Santa María del Buen Aire, porque albergas en tu seno el germen de lo perenne y guardas en tus entrañas la sangre heroica de los Mendoza y sus caballeros. Jamás olvides que desciendes de nobilísima estirpe del más venerable pueblo de España: de Guadix, que es una tierra santa, de la que este libro te dará algunas noticias.


<!-- editby -->

editado por: ASandy, 23/11/2011 09:55h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
6.dic 2011 - 12:57

Permitidme repita este Artículo de Carlos Asenjo, referente a San Torcuato


Alhorí- Junio- 1960

SAN TORCUATO, CORREGIDOR DE GUADIX

Por Carlos Asenjo.

Por uno de esos extraños misterios, que la historia nos muestra a cada paso, Dios destinó a San Torcuato, para Apóstol, de Guadix. A todo lo largo, de la costa de Levante, había puntos interesantes a donde ir, desde Roma. Al final de cuentas, Adra no era más que una playa anónima. Y, sin embargo es precisamente a las cercanías de Adra a donde pone precisamente a este puñado de hombres. Una vez en tierra, la mole gigantesca de Sierra Nevada es como otro non plus ultra. Pero ellos, como otros españoles, después, no dudan un momento. Se ve que traen perfectamente perfilado su plan de apostolado, porque sin entretenerse en hacer proselitismo en la costa, - las dulces costas de Almería - sin descansar a penas, saltan la Sierra, hacia el interior. Guadix, es decir la Colonia Julia Gemela, Acci, en su apremiante objetivo, su meta anhelada. El capitán de este grupo de hombres, Torcuato, adivina allí su tierra de promisión. Una tierra a la que hay que ir a través de montes y estepas, tendidas, como las de Canan a orillas de un río.

Ya, por entonces en la España pacificada y romantizada los judíos abundan tras el surco de los cartagineses y el ambiente cosmopolita del Imperio. Hacía mucho tiempo que se encontraban, en este terrible éxodo, sin fin, con su patria subyugada por un derroche de tiranos. Poco tiempo después habían de ser una plaga de la que difícilmente se defiende la comunidad hispana. Torcuato y sus compañeros, que no podían ignorar esto, viajando desde Roma, estarían impuestos en una amplia información, fácilmente al alcance de su mano, para el mejor éxito de la empresa. Consecuencia de ello es poner a Adra ante la proa de su barco, como Acci en la meta de sus esperanzas y de sus sandalias. La famosa colonia romana es el centro del campo de operaciones proyectado. Estaba situada Acci, en lugar distinto del Guadix actual, más hacia el noroeste, cerca de los ríos Guadix, Alhama y Fardes, en un paraje desierto conocido con el nombre de Guadix el viejo. La ciudad, vetusta y cosmopolita, cargada de recuerdos cartagineses y de soldados romanos, con dos importantes vías del Imperio que se cruzaban en cuatro direcciones fundamentales, saturada de dioses romanos y bárbaros. Aduana obligada de todos los hombres que desde levante se dirigen al interior, abundante y fértil, usufructuaria del derecho itálico, con moneda propia, con la soberbia de colonia mimada de Roma, con el recuerdo de Aníbal y Julio Cesar cabalgando por sus calles, con la opulenta Bébelo de plata...la unidad dijo, no cabe duda que se ofrecería a cualquier visitante, sobre todo si era apóstol, como una policroma empresa, en donde la corrupción y la esperanza producían el vértigo del misterio. Los Varones Apostólicos, saltando la sierra, buscando sobre todas las rutas, aquella difícil que llevaba a Acci es la mejor apología del cosmopolitismo de la Acci romana.
Llegaron los Varones Apostólicos con ocasión de que los indígenas y los avecindados como tales celebraban sus dioses, -Júpiter, Mercurio, Juno- Seguramente que también Isis y Netón-todos dioses extranjeros. Debieron predicarles, por otra parte poco debieron sorprenderles a los accitanos las vestimentas de los visitantes, a ellos precisamente, que estaban habituados a ver pasar, constantemente, extranjeros por las vías del Imperio, a ellos; muchos soldados romanos, que habían pisado todo el mundo conocido hasta importar dioses de todas las latitudes Los judíos no estarían ajenos Surgió el altercado, la persecución, el famoso milagro del puente-la mecha, sin embargo estaba prendida. Poco después todo era una hoguera. La Colonia Julia Gemela Acci, objeto de sus ansias, estaba conquistada.

La cosa después fue complicada en el quehacer de cada día. La antiquísima Acci, vetusta y fiera, anudando la sensibilidad del valle con la esperanzas de la sierra, con un libertinaje de arena y de sol, en sus ríos, montada con bloques paganos, con leyendas y aventuras, se vio impresionantemente frenada, girada con vértigo hacia otro norte. En la Colina, pintoresca y cosmopolita- en donde los dioses alternaban con los grecorromanos y con los semitas en una democracia ecuménica, San Torcuato no dejaba de ser el advenedizo, con ansias de monopolio y sacrificios hasta nunca escuchados, que un imprescindible y misterioso suceso había, en el puente atado a la ciudad. La Colonia, con sus fueros y su soberbia, nunca olvidaba del todo. Torcuato, en ella, desmontando desde su bastiterio aquel mundo pagano, era el más bárbaro de los bárbaros.

Sin embargo la Catedral de Acci se iba agarrando a la tierra, y las aguas del Valle van alumbrando cristianos nuevos. Pero el apóstol ha de ir más allá de estas funciones espirituales. El Apóstol se ha de solidarizar con el pueblo, con la comunidad secular vinculada al agro, con los indígenas subyugados, con los problemas locales. Torcuato es, sobre todo, el Apóstol del pueblo liso y llano. Y enfrente todo el mundo advenedizo titubea, pensando en sus fueros y en el Emperador, y en prejuicios camuflados con estas razones. Están los judíos escandalizados por el Nuevo Testamento, con su rencor concentrado en este hereje de su concepción mesiánica, están los romanos, desconcertados por esta nuevas ideas al margen de sus dioses tradicionales, están los legionarios que no recuerdan haber oído cosas semejantes en su larga milicia. Torcuato, ajeno a los prejuicios de todos estos, condenado de mucho tiempo atrás, desde que sonó por vez primera su palabra en la ciudad, continua laborando la arcilla de este pueblo, que le pide el agua y la salud. Además de Padre de la comunidad religiosa tiene que ser padre de la comunidad civil, protector del pueblo de sus problemas temporales y colectivos, taumaturgo del Gobierno de cada día.

Torcuato ha de entretenerse en la fertilidad de los campos, en las vías de comunicación, en las escaceses de alimentos, en las epidemias. Torcuato así, mas que el Apóstol y el padre de cada uno de los accitanos, es el apóstol y el padre de la comunidad reunida. Y así se observa como lo atestigua la tradición y el día de hoy, que todo su culto ha sido siempre el culto de la muchedumbre más que de cada uno de los hombres de ella. San Torcuato, más que el patrono de cada guadijeño ha sido el patrono de Guadix, y el culto que ha recibido, su grande y mejor culto, ha sido más el de la ciudad que el de las personas individuales. Por eso también sus gracias han tenido sabor colectivo. Sus milagros han sido milagros con repercusión general - como la lluvia y el sol, que, cuando él los ha enviado, los ha enviado para todos. Es decir que Torcuato era el auténtico padre hecho a imagen del Evangelio.

Sin embargo lo asesinaron a palos o pedradas. Pero él, sobre su tumba, dejó, durante siglos, dejó crecer un olivo que daba flores y aceitunas en 48 horas. Era el testimonio tangible de su resolución decidida de ser taumaturgo de todos los problemas temporales y espirituales de Guadix.

La ciudad vieja, la colonia Julia Gemela Acci continuó en el antiquísimo lugar que Gerión le señalara en la mitología. Pero el mismo horror hacia aquellos que habían asesinado al Santo, las persecuciones y el escándalo de la corrupción del Imperio, hicieron sentirse molestos a los nuevos cristianos. Buscaron nuevo asiento en las tierras que ocupa Guadix hoy. Fue surgiendo así una ciudad nueva, una futura Santa Fe, en donde los dioses del imperio no se enseñoreaban en sus calles ni los prostíbulos escandalizaban a las vírgenes. Allí, aquí, se edificó una Basílica visigoda, sobre los huesos de los mártires. Los moros la hicieron mezquita, para después volver a ser Catedral gótica, y, más tarde, esta Catedral Barroca que todos conocemos.

Guadix, así, llevada a otro río, se aposentaba en la historia y en la geografía. La ciudad surgía entre las arcillas rojizas y los grises del cielo, cargadas de ilusiones. La catedral y su coro de Torres, con sus campanadas melancólicas, eran el abrigo, y la nostalgia de la ciudad. La ciudad, con ilusión de monacato, tras la reconquista se va a trocar en convento, en convento donde ni el árbol ni la plaza pueden eclipsar la Iglesia. La ciudad solo tiene ilusión para esa Catedral, testimonio tangible para sus propósitos, y altavoz perenne de San Torcuato. El ambiente se hace místico y melancólico. Guadix, más que una comunidad natural, es un convento con una regla, una obra de voluntad y una misión de destino. De esta manera el Obispo viene a ser una institución más arraigada y trascendente que el Corregidor, como también lo es más la Ermita que el Mesón, teólogo que político. El clérigo va, el primero, tejiendo la música, de los rincones, de la cultura.
La ciudad huele a liturgia. Y la música de las campanas es quien le da su máxima plenitud, su mejor y más íntima capacidad de ser.

En este Guadix las fiestas no eran, no podían ser otra cosa, que un constante derroche de Santos en procesión. Los Santos paseaban por las calles, como ahora las muchas en las tardes de domingo. Los santos estaban para todo, para la lluvia, para ahuyentar la peste, incluso para el mejor éxito de la Constitución en 1812. San Torcuato capitaneaba a todos los santos callejeros. El es, sobre todos, quien ha de solucionar los problemas, más políticos que religiosos. Los problemas del campo y de la industria, del Hospital real, de la sanidad municipal de la sequía. Así, sin darnos cuenta había hecho Guadix a San Torcuato, además de primer Obispo también primer Corregidor de la ciudad. Por eso lo hallamos con más frecuencia que en la lenta elevación de la Catedral, resolviendo problemas municipales.

La determinación de la Archicofradía de San Torcuato de dar el título de Hermano Mayor de Honor, a perpetuidad, al Acalde de la ciudad, por el tiempo fuere, no hace más que dar carácter a un hecho natural. Los 200 caballeros que se repartieron Guadix, por gracia de los Reyes Católicos, eran hermanos de San Torcuato. Ellos eran la ciudad. E igual que ellos fueron sus descendientes, permanentemente, hasta la guerra de la Independencia que tanto nos quitó.

La ciudad, esa ciudad que no cambia con el tiempo ni con los ferrocarriles, ni con la política, ni con la moda, ha amado siempre profundamente al Santo, ha gemido calladamente las pesadumbres del Santo, se ha impacientado incluso porque el Santo tiene con frecuencia más paciencia de la que creemos prudentemente tener. Más que de los accitanos el Santo es de la ciudad de Guadix. Por eso, cuando este patrimonio de San Torcuato, ha visto al Sr. Alcalde en la parentela formal de San Torcuato se ha alegrado en lo más profundo de los huesos de esos mártires que son el cimiento de la urbe y de la ciudad. Era un acto de justicia, ciertamente. Y también de amor. Porque la ciudad dejándose moldear en la mano del Apóstol, haciéndose objeto de sus milagros, añorado la flor y el aceite del Santo, proporcionándole la ira y la sonrisa, el martirio y la esperanza, bien digna se había hecho a ratificar con la legalidad lo que la sangre de San Torcuato había hecho naturalmente.

Hoy es un gran día para Guadix, porque de una manera real, el Ayuntamiento forma en las huestes del Patrono. Esta ciudad que es sobre todas las cosas patrimonio exclusivo del Santo, porque fue levantada con su aliento y su recuerdo, porque fue ideada como claustro exclusivo de amor por él, porque esto más que ciudad es una catedral con casas, comercios y cines, a la vez que se hace justicia a sí misma hace justicia al Santo. Porque esto es tanto como devolver al apóstol aquella vara de Corregidor que en el año 1624 le entregara su poseedor D. Juan de Pizarro y Aragón cuando hizo de San Torcuato Gobernador, con él, del corregimiento. D. Juan Pizarro no era ni beato ni tonto, sino más bien todo lo contrario. Consciente de los problemas que agobiaban a la ciudad por dentro y por fuera, convirtió a San Torcuato no en mero tenedor simbólico de sus atributos de mando, sino que lo hizo, como antaño, práctico y efectivo gobernador de la ciudad. Cuantos problemas se le planteaban, dejábalos, cuanto podía, al margen de la autoridad real, poniéndolos a los pies del Santo y sacaba a este cuantas veces era necesario por calles y campos para que se hiciera mejor cargo del aprieto y resolviera. El santo efectivamente comprendía mejor y resolvía. Hubo de hacer el santo, otra vez, de taumaturgo, que esta es en definitiva la principal dicción del que gobierna: ser un milagrero de la cosa pública. Y el municipio, llevado por los dos Corregidores, fue saliendo de aquel laberinto en que se había trocado España a partir del siglo XVII. En nuestra ciudad, mísera y agobiada, San Torcuato fue quien resolvió el problema de la langosta que nos asaba. Y los tabardillos que esquilmaban al pueblo.
San Torcuato hizo de ingeniero, de pararrayos, de comerciante, de limosnero. San Torcuato hizo, sencillamente de padre, porque era buen Obispo y Corregidor.

Por eso ahora, metido el Corregidor en las huestes de San Torcuato, hecho otra vez el santo dueño y señor de la heredad perpetua, yo le diría al Sr. Alcalde que copiara de aquel Corregidor. Que sin perjuicio de dar al César lo que es del César, ponga muchos de los problemas de que suponemos estará sobrado en la manos de ese corregidor perpetuo que es San Torcuato para Guadix. Y que trate de sacar el Santo cuantas veces sea necesario, como antaño, para que mejor se haga cargo de los problemas del agua en Guadix. ¿Cómo las aguas, aunque sean potables, no se le encomendaron?... El camino de San Torcuato era más breve que el de la Administración pública. Y como este cualquier otro.

Episcopal San Torcuato. Padre de España, Patrono y Corregidor de Guadix, se muere de aburrimiento, se muere porque le pidamos algo, se muere por vivir entre nosotros, entre nuestros problemas, entre la angustia de nuestra esperanza. Se muere, Sr. Alcalde, por cambiar, en beneficio de todos, la mitra por el sombrero de tres picos.



<!-- editby -->

editado por: ASandy, 06/12/2011 19:52h<!-- end editby -->
ASandy
avatar
Colaborador/a
Colaborador/a
Mensajes: 513

Publicado:
18.dic 2011 - 18:21

"BAZA HISTÓRICA" De Luis Magaña. Año 1927

Cuando fui invitado a pronunciar el Sermón en las Fiestas patronales de Baza, una vez terminada la ceremonia religiosa, fuimos invitados por el Excmo. Ayuntamiento al ágape tradicional, donde el Excmo. Sr. Alcalde de Baza me dedicó el libro de "Baza Histórica de D. Luis Magaña" publicado el año 1927: -Al Rvdo. Sr. Cura párroco D. Agustín Sánchez, como recuerdo de su magnífico sermón en el día de hoy. Baza 4 del 12-58
Asistía a la Invitación el Excmo. Sr. Obispo D. Rafael Álvarez Lara y con él, entre otros, D. Ángel Casas, Notario, ya conocido por su colaboración en nuestro periódico.
En la conversación D. Ángel Casas me dijo que la Historia de los Obispos de Baza que había sido el tema de mi predicación, lo habría tomado de la Historia de D. Luis Magaña y de algunos escritos que él mismo había publicado.
Le dije que los había tenido presentes, pero que la base de mis comentarios elogiosos para la Ciudad de Baza eran tomados de la Obra: Historia del Obispado de Guadix y Baza de D. Pedro Suárez, publicada el año de 1696.

Siempre Baza y Guadix han reñido por su importancia en la antiguedad y quien había destacado más a través de la Historia.
Reconozco a ambas ciudades su notabilísima y característica personalidad, ya comentadas, mas referente a las sillas Episcopales, el Padre Suárez deja bien demostrado el carácter histórico de Guadix por haber sido el primer pueblo que se convierte a la fe y que tiene la primacía catedralicia episcopal española, en su Obispo S. Torcuato.
Cierto que el Obispado de Baza tiene más o menos la misma antigüedad, porque los demás Varones Apostólicos dejando a San Torcuato como Obispo de Guadix se marcharon cada uno a diversas ciudades a predicar el cristianismo, y así San Tesifón se dirige a Baza en primer término dada la importancia de aquella Ciudad. Y así nos lo describe D. Luis Magaña : "Cimentada con tan sólidas bases la Iglesia accitana, en la persona de San Torcuato -escribe una docta pluma- vio salir por sus puertas a seis hombres miserables, desnudos de todo lo que el hombre llama valor; bajos de suelo, humildes de condición, simples de palabras, sin crédito ni autoridad; que ignorantes del arte de la intriga y de los artificios del engaño, se proponían, no obstante, realizar una renovación santa en nuestro suelo", Aquellos seis hombres eran Tesifón, Cecilio, Esiquio, Indalecio, Segundo y Eufrasio.
Con lo que queda confirmado que S. Torcuato se queda como Obispo de Guadix con Sede oficial antes de la salida apostólica de los otros seis a diversas ciudades, donde ejercerán como Obispos.
San Tesifón predicó en Baza, Huescar y Vergi (Berja) y puso su Sede en Baza, porque ni Huescar ni Berja pueden presentar en la Historia un solo Obispo.
"Que la Silla episcopal de Baza fue una de las primitivas, lo demuestra el hecho auténtico, innegable, de haber asistido uno de sus Obispos al Concilio Iliberitano, el más antiguo de que se tiene memoria.". "La ciudad de Elvira al parecer era una población que hoy ya no existe y la sitúan a unas siete millas de Granada: Elliberis o Illiberis ( Elvira). Y el Concilio se debió celebrar en el año 303 según consta en un antiquísimo Códice de la Catedral de Urgel. Y llama la atención que en una época tan temprana se celebrara un Concilio, lo que pone de manifiesto la fuerza y organización de la Iglesia española".

Los Varones apostólicos predicaron en diversas ciudades entre las que eligieron su Sede, porque "habiendo sido enviados desde Roma a evangelizar toda esta parte de España no hubiesen podido cumplir el mandato de San Pedro, ciñéndose a la predicación en una sola ciudad. Predicaron no solo en las ciudades donde ellos instalan su Sede Episcopal y así San Tesifón predicó también en Berja (Vergi) y Huescar", pero San Tesifón señala su Sede en Baza llamada antiguamente Basta, cabeza de los pueblos bastetanos.
"San Tesifón tuvo sucesores en el episcopado bastetano subsistiendo prospera y eficiente su Silla a fines del siglo IV, pues del último Obispo que tenemos noticia es de Eutiquiano, que asistió al Concilio de Elvira. Ignórase por completo detalles de la vida de Eutiquiano, aunque no es aventurado suponer que el hecho de regir una Iglesia en aquel siglo de espantosas persecuciones, en el que abrazar el cristianismo era tanto como decretarse a sí mismo una sentencia de muerte, conseguiría la corona del martirio como ya la había sufrido San Torcuato y como la consiguieron muchos de los Padres del Concilio de Elvira. Pero las persecuciones, primero de los Emperadores romanos, seguida de la invasión de los bárbaros y después de los moros, nos manifiestan lo que hubieron de padecer en estos tiempos y que nos privaron, por la destrucción de documentos, de conocer los nombres de aquellos Prelados."

En Guadix sabemos que al fín del siglo I y del III tenía cristiandad regida por Obispo sin que podamos señalar con absoluta certeza el nombre de todos los Pastores. Las persecuciones de Valeriano y Galieno no privaron a Guadix de Prelado pues le mantuvo después de aquella persecución y antes de la de Diocleciano. Y aunque Guadix se convirtiera al cristianismo seguía siendo romano y a San Torcuato ellos le martirizaron.

Celebrado el Concilio de Illíberis sobre el año 303 con la asistencia de 19 Obispos y 36 Presbíteros, y presidido por San Félix Obispo de Guadix, trataron de acomodar con normas la vida cristiana dentro de las aún contemporáneas costumbres del ambiente idólatra, procurando evitar estas prácticas mezclándolas con las de los fieles cristianos; sus cánones se aprovecharon en casi todos los Concilios que se celebraron después, citándolos con veneración porque eran fuente clarísima en que se retratan las costumbres de aquellos primeros siglos del Cristianismo: como que ya se reconocía la Jerarquía Eclesiástica; que se rechazaba la brujería; que a los Sacerdotes se les prohibía el comercio y que tuviesen en su casa a mujeres extrañas, de donde se inicia eclesiásticamente el proceso del celibato, aunque aún aquí no se impone, sigue su proceso como ley, hasta llegar a Trento; sabemos que ya existían Templos en aquellos tiempos de persecuciones; que ya se celebraban algunas Fiestas como la de las Pascuas de Resurrección y Pentecostés, y otro gran número de normas contenidas en los 81 cánones de que constan sus actas.

Poco después de este suceso fue decretada por el Emperador Diocleciano una gran persecución contra los cristianos, la más espantosa de todas las habidas, siendo el encargado de dar en España cumplimiento al decreto de exterminio, Daciano, el ministro más sanguinario y cruel que había tenido emperador alguno. Incontables fueron los que en aquella ocasión ofrendaron su vida en holocausto de la fe, y es de suponer que Baza, donde tan arraigadas estaban las creencias cristianas, como lo prueba la existencia en ella de una Cátedra Episcopal floreciente, correría también a raudales la sangre de los perseguidos confesores de Cristo. Afortunadamente, aquella horrorosa tormenta fue el anuncio de una larga era de paz y prosperidad para la Iglesia de España, y por ende para la de esta ciudad, elevado al solio imperial Constantino convirtióse al Cristianismo.
Dividió a España en provincias: Bética, Lusitania, Galicia, Tarraconense, Cartaginense y Tingitana (Tingis, Tánger). La Cartaginense comprendía las diócesis siguientes: Acci, (Guadix), Arcábriga, (Arcas, junto a Cuenca), Basti (Baza) y otras diez más.
Decretada por Constantino la completa libertad de los cristianos, comenzaron a levantar multitud de Templos de sencilla arquitectura, ya que lo urgente entonces era tener lugar adecuado en que poder congregarse. Las grandes construcciones vendrían después.
A pesar de haber cesado las persecuciones, carecemos de datos relativos a los inmediatos sucesores del Obispo Eutiquiano de Baza como de no pocos Obispos hasta después de los Reyes Católicos. Católicos.
Esta falta de datos es general para todas las diócesis españolas.
Muerto Constantino en el año 337 la paz de la Iglesia vióse turbada por la herejía de Prisciliano y los Obispos españoles levantaron su potente voz en el Concilio de Zaragoza, celebrado el año 380, donde solo aparecen los doce Prelados que a él asistieron pero no consignaron las actas a las Iglesias que representaban. Y aunque en él aparece un Eutiquiano, por la edad que debía tener en esta fecha no es verosímil que hubiese vivido ochenta años como Obispo Eutiquiano de Baza, porque es de suponer que serían elegidos Obispos de bien madura edad. Diversos críticones los establecen en algunas circunstancias, pero no son de valor realmente histórico.

Y como si el pueblo romano hubiese cumplido su misión en la Historia, estaba muy próximo a desaparecer del gran teatro de la Humanidad. Grandes hordas de bárbaros comenzaron a irrumpir en el imperio.
En España católica, por temor a esa invasión que llegaría, los Obispos determinaron reunirse en Concilio de Nicea pues los invasores eran furibundos adeptos de la herejía Arriana. Y en España en el año 400 tuvo lugar el primero de aquellos célebres Concilios de Toledo donde 19 Prelados se reunieron pero sin que las actas señalen a todas las Iglesias que representaban los Obispos.
-El arrianismo tomó su nombre de Arrio (256-336) sacerdote de Alejandría y después obispo libio, quien desde el 318 propagó la idea de, que no hay tres personas en Dios sino una sola persona, el Padre. Jesucristo no era Dios, sino que había sido creado por Dios de la nada como punto de apoyo para su Plan. El Hijo es, por lo tanto, criatura y el ser del Hijo tiene un principio; ha habido, por lo tanto, un tiempo en que él no existía. Al sostener esta teoría, negaba la eternidad del Verbo, lo cual equivale a negar su divinidad. A Jesús se le puede llamar Dios, pero solo como una extensión del lenguaje, por su relación íntima con Dios. Admitía la existencia del Dios único, eterno e incomunicable; el Verbo, Cristo, no divino sino pura creatura, aunque más excelsa que todas las otras y escogido como intermediario en la creación y la redención del mundo. Aunque Arrio se ocupó principalmente de despojar de la divinidad a Jesucristo, hizo lo mismo con el Espíritu Santo, que igualmente lo percibía como creatura, e incluso inferior al Verbo.
Arrio, tras formarse en Antioquía, difunde sus ideas en Alejandría, dónde en el 320, Alejandro, obispo de Alejandría, convoca un sínodo que reúne más de cien obispos de Egipto y Libia, y en el se excomulga a Arrio y a sus partidarios, ya numerosos. No obstante, la herejía continúa expandiéndose, llegando a desarrollarse una crisis de tan grandes proporciones, que el Emperador Constantino el Grande se vio forzado a intervenir para encontrar una solución. Fue el Concilio de Nicea, el 20 de mayo del 325 D.C., donde el partido anti-arriano bajo la guía de San Atanasio, diácono de Alejandría, logró una definición ortodoxa de la fe y el uso del término homoousion (consustancial, de la misma naturaleza) para describir la naturaleza de Cristo:
«Creemos en un solo Dios Padre omnipotente... y en un solo Señor Jesucristo Hijo de Dios, nacido unigénito del Padre, es decir, de la sustancia del Padre, Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no hecho, consustancial al Padre...» (Manual de Doctrina Católica Denzinger - Dz 54).
He querido ampliar la relativo a Baza, citando entre comillas la obra "Baza Histórica" porque ciertamente fue Obispado , y esta gloria histórica de la Ciudad Bastetana le corresponde.
En capítulos anteriores hemos visto las vicisitudes de la desaparición del Obispado de Baza, y cómo quedó dependiente del Obispado de Guadix, y por ello se conserva el título de la Diócesis: OBISPADO DE GUADIX Y BAZA.



<!-- editby -->

editado por: ASandy, 18/12/2011 20:30h<!-- end editby -->